julio 27, 2005

“Con el hilo que nos dan tejemos, cuando tejemos” - La seguridad jurídica de las AUC todavía no está madura


Colombia, 5 de julio de 2005

Por Rubiño



Resulta inteligente admitir que quien tiene buenas razones no debe abusar de la fuerza. Ni de la fuerza de las armas los legales y los ilegales, ni de los pupitrazos en el Congreso los amigos del Presidente. Las últimas escenas que ofrecieron los congresistas y el Alto Comisionado, al aprobar el proyecto de Justicia y Paz, no son nada edificantes y oscurecen el panorama de la Reconciliación que anhelan los colombianos. Flaco favor le hicieron los ‘barrasbravas’ del oficialismo presidencial a la ambientación internacional del proceso de paz con las AUC.

No sé que pensarán en Ralito pero los comandantes habrán tomado nota que la seguridad jurídica de los acuerdos finales de paz hoy es menos segura que lo insegura que era ayer, y si el Gobierno sigue sin generar consensos nacionales de algún tipo con el Partido Liberal y con el Polo Democrático –así como con el pastranismo conservador- la inseguridad jurídica de las AUC desmovilizadas será creciente en el tiempo y cada vez más ancha en el territorio nacional e internacional. La intransigencia que puede ser buena para el presidente-candidato Uribe en materia de táctica electoral no es tan buena –más bien es decididamente mala- si se aplica al Proceso de Paz que tantos sentimientos encontrados levanta en Colombia.

En un contexto de prevenciones cuando no de animosidad contra el Proceso, el Gobierno poco hizo hasta ahora para aquietar las aguas y aunque existen buenos propósitos en esta materia y dirección, los enemigos de las AUC –que en buena parte también lo son del Gobierno- tomaron la iniciativa. Basta leer –como muestra de este ataque simultáneo nada casual- el contenido de la incisiva y tajante carta enviada al Fiscal Moreno Ocampo de la Corte Penal Internacional, por la FIDH, con sus organizaciones afiliadas en Colombia: el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo y el Comité Permanente de Derechos Humanos, el duro pronunciamiento de HRW –con José Miguel Vivanco a la cabeza- exigiéndole a Holanda y Suecia el retiro de su apoyo a la Misión verificadora de la OEA, y el editorial de este lunes 4 de julio en el New York Times. Tras la lectura de estos documentos sobra advertir que el futuro de las AUC luce más seguro en el monte que en la calidad de las garantías que ofrece el Gobierno ante las futuras manifestaciones de la Corte Constitucional colombiana, de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Penal Internacional.

El pronunciamiento de la Procuraduría sobre la conveniencia de que la Corte Constitucional hunda el proyecto de reelección presidencial no puede ser minimizado, porque es de prever que por el boquete que acaba de abrir el procurador Maya sobre la duración del sol que alumbra al Presidente –un año en vez de un quinquenio- no tardarán en filtrarse denuncias de inconstitucionalidad en el trámite de la ley de Justicia y Paz, denuncias que se ven ahora alentadas por el furor antiuribista oxigenado por el Procurador.

Por eso suena a farsa y distracción que se pretenda poner el acento sobre el caso Gina Parody cuando lo que se ha puesto en riesgo en estos días es la viabilidad misma del proceso de paz con las AUC. De otros procesos ni se diga porque ni las FARC ni el ELN le van a dar el gusto a Uribe –en este Gobierno, y en campaña electoral- de que pueda capitalizar en su favor el inicio de negociaciones de paz con las guerrillas. Por el contrario, tal vez se esté gestando en las sombras un pacto del Partido Liberal con ‘Marulanda’ o con ‘Antonio García’, o con ambos, al estilo del de Pastrana con las FARC en 1998. Si hay reelección, y si hay segunda vuelta, ese puede ser el as en la manga de César Gaviria con Navarro. Por el momento no es aconsejable dejar pasar por alto lo que escribió en estos días el exiliado escritor cubano Armando Valladares en el diario de las Américas de Miami sobre un encuentro en La Habana, hace tres meses, entre Fidel, Chávez y Gaviria.

Todo lo que se haga para traer la paz a Colombia bienvenido sea. Lo que no debe ser es que la paz con los unos venga acompañada por el revanchismo con los otros, ni por la inseguridad jurídica de aquellos compromisos asumidos por el Gobierno, en este caso con las AUC. Cualquier asomo de duda en esta materia pone a temblar todo lo adelantado y lo que está en vías de concretarse puede verse seriamente dañado en la recta final. No se trata de que el proceso pueda ser revertido, sino de que el proceso puede romperse a metros de la meta. La seguridad jurídica de los acuerdos con los desmovilizados y la estabilidad y vigencia de la ley de Justicia y Paz no deben ser puestos en jaque por los avatares de la política –mucho menos por la campaña electoral- siendo que desde el momento de su firma por el presidente de Colombia ello ha de ser Ley incuestionable para todos los colombianos.

Habrá que tener en cuenta en estos días cruciales al menos dos aspectos centrales: 1) La renovada presión internacional sobre Colombia para que demuestre transparencia y compromiso en el cumplimiento del ordenamiento legal y de los convenios internacionales, y 2) La presión de algunos colombianos sobre la Comunidad internacional para que la posición sectaria y enemiga de las AUC prime en las decisiones que en el exterior se tomen sobre Colombia. Solemos tener en nuestras consideraciones la existencia de los estándares internacionales y la necesidad de respetarlos, pero que no se nos escape en la cuestión AUC que existen algunos colombianos ejerciendo funciones de diplomacia para-guerrillera que aplican el concepto comunista de la combinación de todas las formas de lucha al frente internacional. Porque si no fuera así las condenas de sus documentos no serían selectivas en contra de las AUC y del Estado colombiano, sino que intentarían sensibilizar al mundo sobre la existencia de un conflicto armado de más de cuatro décadas donde unos dicen matar y morir por ideales de justicia y otros matar y morir por ideales de libertad.

Si ante la preocupación entendible que se genera en la Comunidad internacional por esta desinformación y distorsión de los hechos ni el Gobierno nacional ni las AUC hacen un esfuerzo comunicativo y pedagógico, diplomático y político, ilustrativo y persuasivo, ni unos ni otros podrán quejarse después por la contundencia de las consecuencias negativas que padecerán en el futuro los comandantes de las AUC firmantes de los Acuerdos y también el Gobierno y sus funcionarios. El editorial de hoy del New York Times –que nadie percibe como un órgano favorable a las guerrillas- titula LA CAPITULACIÓN DE COLOMBIA y a continuación expresa su concepto negativo y lapidario sobre la Ley de Justicia y Paz.

El domingo 3 en las páginas de El Tiempo se publicó un extenso informe que el periódico tituló Paramilitares copan las economías regionales donde se describe con amplitud algo que de ser cierto presagia tormentas negras en el horizonte, y de no serlo –o de no serlo en su totalidad- también registra la existencia de un encono frente a las AUC –y de paso hacia el Gobierno nacional- que, por su gravedad, no puede preanunciar sino fuertes sacudimientos en el corazón del establecimiento político y económico.

Siguiendo un artículo del especialista Anthony Dworkin, editor de la página de internet Crimes of war projects (Proyecto Crímenes de Guerra), en la que colaboran periodistas, abogados y académicos dedicados a sensibilizar al público sobre las leyes de la guerra y su aplicación en situaciones de conflicto, prestemos atención a lo siguiente que es textual del autor:


“El panorama de la justicia internacional ha sido transformado por la CPI, establecida en julio de 2002. Esta corte permanente representa una variación del carácter específico de los tribunales anteriores creados para responder ante conflictos individuales: la justicia penal internacional ahora es una parte establecida de nuestro orden global.

“La CPI se creó siguiendo la visión de una justicia internacional de última instancia. La corte es “complementaria” de los sistemas judiciales nacionales: interviene cuando las cortes nacionales no pueden o no desean impartir una justicia genuina. Las primeras dos situaciones que ha empezado a investigar son las de la República Democrática del Congo y la del norte de Uganda, funcionando en ambos casos con el apoyo de los gobiernos respectivos. En varias formas, es posible que estas investigaciones prueben la cuestión de en qué medida puede un fiscal de la CPI tomar en cuenta consideraciones políticas.

“En Congo, los líderes de algunos grupos que sin duda cometieron atrocidades durante la desastrosa guerra en el país entre 1998 y 2003, ahora son socios en una frágil coalición gubernamental. En Uganda, un grupo de organizaciones no gubernamentales ha presionado la Corte para que no tome medidas que podrían descarrilar un posible acuerdo de paz con el Ejército de Resistencia del Lord.

“En una declaración conjunta con algunos de estos grupos, el alto fiscal de la Corte, Luis Moreno Ocampo acordó recientemente tratar de “integrar el diálogo de paz, la CPI y los procesos tradicionales de justicia y reconciliación”. El estatuto de la Corte le da al abogado acusador la discreción de juzgar en qué ocasiones el deseo local de no procesar se basa en consideraciones genuinas de interés nacional (y no de parcialidad o de debilidad), pero ya empiezan a aflorar quejas entre los partidarios de la justicia internacional de que estaría yendo demasiado lejos en una dirección política”. (UN Periódico de la Universidad Nacional de Colombia, número 77, del 3 de julio de 2005)


Lo anterior permite extrapolar y abrigar los naturales interrogantes acerca de cómo será la implementación del actuar de la Corte en un caso tan atípico y falto de antecedentes mundiales como el colombiano, y abre también una expectativa favorable acerca del realismo con que la CPI sabe que habrá de moverse en escenarios altamente politizados donde la necesidad de hacer viable la paz y la reconciliación, coexiste dramáticamente con los requerimientos de no impunidad y de justicia.

En el caso que nos ocupa no estará de más hacerle llegar al fiscal Moreno Ocampo el revelador artículo que en estos días firma el ex notable de los tiempos del Caguán, el médico Alberto Pinzón Sánchez, en la web anncol.org, que ejerce desde Estocolmo (Suecia) como agencia oficiosa de prensa de las FARC:

“Dice así el citado escritor chileno Francisco Herreos: ““El pueblo Trabajador colombiano tiene claras oportunidades de lograr la victoria, a condición de que las actuales contradicciones desemboquen en una crisis social todavía mayor a la actual, y se produzca la CONFLUENCIA entre la insurgencia levantada en armas y el movimiento popular no armado. Precisamente, la existencia o no de condiciones para que ello ocurra, el tiempo que tarde, y el margen de maniobra de la cada vez más desembozada intervención del imperialismo Norteamericano, constituyen las principales variables que pueden inclinar la balanza en una u otra dirección…”En otras palabras, el conflicto no se va a resolver por el solo arbitrio de los aparatos armados, sino por la compleja interrelación de fenómenos políticos y sociales, entre los que se cuenta, naturalmente, el componente armado.
”Lo cual muestra una vez más, que la tesis postulada hace mas de 4 décadas por el gran dirigente Gilberto Vieira de la combinación de todas las formas de lucha (ojo) DE MASAS, para enfrentar al régimen bipartidista de la oligarquía y el imperialismo, aprobada y ratificada en múltiples congresos comunistas, a pesar de más de 40 años de TERROR DEL ESTADO, cuyos ejes estratégicos fueron al fin sintetizados por su más claro exponente, el vetusto ex general koreano Valencia Tovar en el diario de la familia Santos, El Tiempo 13 mayo 05, como “AISLAMIENTO, DESTRUCCIÓN Y CONSOLIDACIÓN”; no han logrado derrotarla en la práctica de la vida real y por el contrario cada día que pasa le han dado más cuerpo.”Las elecciones, que en este momento aparentan ser el núcleo de la crisis colombiana, por el espejismo de la polarización bipartidista de la reelección entre Gaviria y Uribe Vélez, realizada por la falsimedia del régimen Fascista, no pueden ser consideradas como la solución a ese núcleo problemático, sino como mecanismo de Unidad Popular que deberá CONFLUIR, junto con las muchas otras formas de resistencia al derrocamiento del Fascismo, so pena de cometer graves e irreparables errores históricos:
”Primero porque el polo electoral de los de abajo a pesar de su creciente deseo unitario aún es débil y fragmentado. Segundo porque el aparato electoral colombiano está en manos del “financiadito Uribista” Ernesto Samper a través de la sra Almabeatriz. Y tercero, porque los narco-paramilitares controlan el proceso electoral a nivel local y regional. A eso se le ha dado el nombre (no científico) sino descriptivo de Narco-Para-Kracia, cuya aparente consolidación estamos presenciando, después de la ley de perdón y olvido que acaban de aprobar los elegidos por estos poderes electorales, con el paquete chileno de que es para negociar “carcelazos” con la Insurgencia”.

Con este tipo de aves rapaces sobrevolando las esperanzas de paz y volviendo a jugar con candela detrás de la praxis de la combinación de todas las formas de lucha la Comunidad internacional no puede –y mucho menos sus jueces- ser engañados y presionados por el hipócrita ‘pacifismo’ de la paraguerilla de ultraizquierda y su club de fans camuflados de civil. Si la CPI está interesada en conocer el grado de politización que afectará las consideraciones jurídicas que puede hacer la misma Corte en el marco del proceso de paz que adelanta el Gobierno nacional con las AUC los comandantes de las AUC no debieran demorarse en solicitar ser escuchados, no como reos, sino como hombres y mujeres hasta ayer partícipes del conflicto armado del cual han querido salirse políticamente con voluntad y hechos de Paz algunos ya realizados y comprobables, y otros en vías de realización, en el marco de un Proceso de Paz con el Gobierno nacional, el acompañamiento de la Iglesia y la verificación de una instancia de alta credibilidad internacional como la OEA.
Semanas atrás –en estas mismas columnas- hacíamos referencia a la conveniencia de que los Acuerdos finales de Paz entre el Gobierno nacional y las AUC fueran firmados en definitiva con el presidente de Colombia que asumiera el 7 de agosto de 2006, y refrendados con el Congreso de la República que resultara de los próximos comicios de marzo. No está claro hoy qué grado de seguridad jurídica está en condiciones de brindar a las AUC el actual Gobierno durante 2005. Ni el clima nacional es el más conveniente ni el internacional está lo suficientemente dispuesto. Ni la Corte constitucional, ni la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ni la Corte Penal Internacional podrán pronunciarse en el semestre que recién comienza.
Metidas en este atascadero las AUC no deben precipitarse y bien harían en evitar la tentación de asumir la posición maximalista de “seguridad jurídica ya o nos volvemos al monte”. Avances hacia la Paz y no retrocesos hacia la guerra pide la voluntad del Pueblo colombiano y las AUC mal harían en desoír el clamor de paz.
La posición razonable de “seguridad jurídica para todos los firmantes de la paz o la historia volverá a repetirse” no solo es válida, y tremendamente lógica, sino que además, es histórica y absolutamente creíble. ¿O algún Gobierno piensa que puede hacer la paz con ‘Marulanda’ y ‘Jojoy’ y después borrar con un codo lo que se escribió con la mano?
Y mientras tanto, mientras no exista seguridad jurídica nada definitivo puede ser firmado, porque nada definitivo se firma sobre el agua, ni sobre el viento.
Como dicen aquellos versos de Antonio Machado: “con el hilo que nos dan tejemos, cuando tejemos”.

Así la veo yo.

1 comentario:

  1. “Con el hilo que nos dan tejemos, cuando tejemos”

    -El alma de la patria está presente-

    Me gustaría tener más información acerca de estas editoriales, aunque por lo que veo hace ya varios años no existe alguna clase de actualización, conservo la esperanza que alguien esté pendiente de este blog.
    Mi correo es: unacolombialibre@gmail.com y en facebook por el mismo correo me pueden contactar.
    Saludos,

    ResponderEliminar