septiembre 27, 2005

Las FARC encontraron ‘El Dorado’ y fue su peor desgracia

La demanda de ‘dineros sucios’ en los países más desarrollados del mundo estimula el narcotráfico más que la demanda de los consumidores adictos a la cocaína y la heroína

Colombia, 27 de septiembre de 2005

Así la veo yo


Por RUBIÑO


¿El perro mueve la cola o la cola mueve al perro? Juegos de niño que se transforman con los años en interrogantes del adulto. No precisamente en el nivel de los perros y sus colas.

El narcotraficante vive de su trabajo ilegal. Eso es cierto. Pero también es cierto que de ese trabajo ilegal viven centenares de miles -¿o millones?- de ciudadanos en todo el mundo ‘beneficiarios de impuestos al gramaje’, directos o indirectos -que ni son guerrilleros ni autodefensas colombianos-, la abrumadora mayoría de los cuales no ha visto un gramo de cocaína o heroína en su vida.

La demanda internacional de dineros sucios impide verle un final pronto al narcotráfico tal como lo conocemos. Y contra esa demanda no hay campañas sanitarias ni psicológicas que valgan. Porque su demanda se origina en laberintos y atajos de la política, la economía y la guerra.

La negociación política con las AUC es un hecho histórico y como tal irreversible. Los pasos que faltan son cuantitativos, no cualitativos. La negociación política con el ELN está en vías de concreción, seguramente no con su totalidad, pero sí con la porción de los ‘elenos’ que no opera aún como ‘segunda marca registrada’ de las FARC. Esta porción ‘negociadora’ del ELN no es cuantitativamente importante –como sucedió en el caso de las AUC- pero sí es cualitativa y políticamente relevante al tener cabida en el COCE. Y así será valorado positivamente por la Comunidad nacional e internacional. Sobre todo cuando llegue el momento de enfrentar los novedosos estándares de verdad, justicia y reparación a punto de ser estrenados en la negociación Gobierno nacional – AUC.

El escenario del conflicto armado post AUC y ELN, desde la perspectiva de sus actores ilegales, quedará entonces reducido a las FARC, a las autodefensas que decidan no desmovilizarse y a los diversos eslabones del narcotráfico con sus distintos grados de politización directa o indirecta. Habiendo menos bulto, habrá entonces más claridad. Solo que la claridad no alcanza si no hay ojos que quieran ver.

A partir de ese momento –una vez concluidos los procesos con AUC y ELN- no serán las armas ni la política las que definan el curso del conflicto sino la realidad mundial del narcotráfico. Mientras el narcotráfico sea la fuente inagotable de recursos que ha sido hasta hoy, Colombia tendrá conflicto armado y amenazas terroristas para rato. Ya la cuestión sustancial no girará alrededor de la negociación política o la no extradición sino únicamente sobre el recurso económico que proveen los mercados internacionales con sus estándares de vida y consumo tan superiores a los paupérrimos niveles económicos de los países iberoamericanos.

Entonces, la pregunta qué habrá que hacerse no será ya ¿cómo bajar la demanda de cocaína y heroína en los países desarrollados del hemisferio norte? sino ¿cómo disminuir la demanda de ‘dineros sucios’ por parte de quienes hoy los demandan –no precisamente los narcotraficantes- con las consecuencias que todos conocemos? Habrá que prestar tanta atención a los ‘ensuciaderos de dólares’ como a los ‘lavaderos de dólares’. Porque es esa demanda de dineros ‘sucios’ la que vuelve funcional a esos ingresos un negocio como el del narcotráfico. En otras palabras, existiendo esa demanda de dinero ‘sucio’, si no existiera el narcotráfico habría que inventarlo. ¿Me explico?

Son las demandas de dineros para utilizar por fuera del circuito contable, impositivo y de auditoría de las empresas y de los estados, las que subsisten, crecen y multiplican a partir de las ‘mega minas de oro’ del narcotráfico. Son los dineros inicialmente limpios de los consumidores-adictos de EEUU y Europa, principalmente, los que se ‘ensucian’ al ingresar al circuito ilegal y criminal del narcotráfico. Negocio ilegal que también tiene sus costos no productivos ni de logística y distribución sino de soborno, seguridad e impunidad. ¿Quién los cobra? ¿Lo cobran solo en dinero o también en especies, incluidos servicios? Dineros ‘ensuciados’ que previo a su llegada a los ‘lavaderos’ pasa por manos non sanctas alimentando todo aquello que el mundo de los negocios y la política, privado y estatal, no está en voluntad ni en condiciones de legalizar ni de pasar por los filtros de los contadores, los Congresos y Parlamentos, ni los entes recaudadores de impuestos.

Ha sido el hallazgo y usufructo de este impensado y descomunal ‘El Dorado’ por parte de las FARC el que torció para siempre su ‘destino revolucionario’. Hay analistas políticos que insisten con un ‘modelo de País’ supuestamente en la mente de las FARC pero ello no deja de ser una expresión de deseos, un ‘canto a la bandera’, cada día más invalidado por la tozudez de los hechos y por las mismas FARC.

Así las cosas, si las FARC son narcotraficantes que posan de izquierdistas, no sería extraño que los narcotraficantes comiencen a posar de derechistas para politizar su negocio y atarse de por vida y muerte al destino de las FARC en una hipotética negociación futura o sometimiento conjunto negociado a la Justicia.

El mucho espacio que cedieron las AUC y el poco espacio que le queda por ceder al COCE ingresarán entonces a la ecuación del nuevo equilibrio de fuerzas entre el Estado y los ilegales armados remanentes cuyo ariete más visible son las FARC.

De aquí en más solo habrá dos caminos para extirpar el conflicto armado y las amenazas terroristas de Colombia y los dos caminos están por fuera de las posibilidades reales y propias del Estado colombiano, aunque los esfuerzos diplomáticos habrá que hacerlos y seguramente los EEUU y Europa querrán colaborar:

1) ¿Cómo hacer para que cese la demanda de dinero ‘sucio’ que se vierte en las redes que alimentan los dineros ‘negros’ privados y estatales de las economías más desarrolladas del mundo? Esta demanda de ricos-ricos por dinero ‘negro’ es inmensamente más poderosa e influyente que la demanda de consumidores-adictos por drogas ilícitas. Es más fácil que la primera encuentre formas de presionar a la segunda que a la inversa.

2) ¿Cómo hacer para que la producción y exportación de cocaína y heroína deje de ser ‘el gran negocio’ para ser solamente un negocio más que no atraiga a la criminalidad organizada? En este caso, que en principio solo puede entreverse a partir de la despenalización del negocio hoy considerado criminal, la demanda de aquellos dineros mencionados en 1. buscará otras vías que Dios quiera, esta vez, no tengan nada que ver con Colombia.

Ambas situaciones son altamente improbables de resolver en el corto y mediano plazo, al menos, por lo cual Colombia no puede esperar que el caso de las FARC encuentre una salida a través del Alto Comisionado de Paz y el presidente de la República del tipo AUC –legítima autodefensa político-militar que quiere desarmarse- o del tipo ELN-COCE –legítima organización revolucionaria político-militar que está estudiando el modo de hacer lo mismo.

Habrá que preguntarse por qué no se investiga y divulga, periodística y académicamente, en Colombia y en el mundo, principalmente en los EEUU y Europa, la real estructura de costos directos e indirectos, fijos y variables, del negocio del narcotráfico a escala mundial. Ello aportaría más elementos a los caminos de Paz que anhela Colombia que la usual diatriba y sarta de infamias contra las AUC y las que uno se imagina comenzará ahora contra los valientes del COCE que abandonen la guerra por las palabras y la civilidad.

¿Será que el impuesto al gramaje –sobre costos y precios nacionales- es un invento solo de los actores armados colombianos? ¿O será que en los distintos lugares del mundo y sobre precios cada vez más altos –al ir llegando hasta el precio de venta final- los dueños del negocio siguen pagando ‘impuestos al gramaje’, inmensamente más altos en términos totales, solo que esta vez a personajes y organizaciones –privados o ‘estatales’, mucho más encumbrados que guerrilleros o autodefensas colombianos?

Si llegamos a una respuesta afirmativa estaremos en condiciones mejores de comprender por qué ya las FARC son solo una ‘organización política de fachada’ y, totalmente por fuera de la órbita política desde el post-Caguán. Son simplemente la parte más baja y superficial de la pirámide de una gigantesca ‘mega mina de oro’. Allí encontraron su lugar en el mundo y se olvidaron de la revolución, y sobre todo de la política popular. Las FARC se han convertido, consciente o inconscientemente, en los ‘socios del silencio’ del más impúdico y perverso capitalismo mundial, así como cómplices hasta el tuétano de lo peor de la corruptela política a escala planetaria. Si alguno de ellos confía en que así golpea los pies de barro de los engranajes imperialistas, debiera interrogarse si por el contrario, con su praxis reaccionaria, lo que está haciendo no es colaborar en la perpetuación de las guerras y las injusticias y la degradación de la vida política y empresarial.

Mientras la ‘mega mina de oro’ no se agote las FARC seguirán en lo suyo, asesinando, secuestrando, extorsionando. O lo que es lo mismo ‘camuflando’ con ‘discurso político’ y ‘mendicidad delincuencial’ lo que en realidad es solamente su Caja menor. La mina de oro es otra cosa y ella sí es un excelente negocio capitalista, ilegal, pero capitalista al fin.

Las AUC en la persecución de las FARC llegaron hasta El Dorado que regentean las FARC pero fue entonces que la causa nacional antisubversiva pudo finalmente más que todo el oro del mundo, y el fortalecimiento de la democracia más que la distorsión total de sus valores. Al llegar hasta donde llegaron las AUC descubrieron junto al Dorado que sus enemigos de las FARC ya no eran políticos sino comerciantes criminales. De allí a dejar eso en manos del Estado fue todo uno por parte de las AUC. Colombia y el mundo son testigos. Allí está Santa Fe de Ralito y sus frutos contundentes de desarme y desmovilización. Los más grandes de la Historia del conflicto armado en Colombia.

El ELN llegó hasta el umbral y allí se partió en dos o en tres. Unos seguirán embelesados el camino sin retorno de las FARC.

Otros, en un último gesto de grandeza estarán más cerca del CHE que de sus verdugos.

Y eso Colombia se los agradecerá mucho, no solo por abandonar las armas sino también por dejar de lado esa voracidad de dinero que no solo termina con las personas y las organizaciones sino que también acaba con las causas más nobles que la Humanidad tiene todavía todo el derecho de soñar y de alcanzar.
Así la veo yo.

Los artículos que forman la serie completa de “Así la veo yo’’ pueden ser consultados en
www.salvatoremancuso.com

1 comentario:

  1. Me encanta tu buen humor negro y tu imaginación. También tu curiosidad. Conservas el alma niña y eso es bueno. Lo demás es relajarte y dejar que la vida fluya. Los tiempos cambian y las personas aprendemos. Eso es lo bueno, la capacidad de rectificar, de amanecer dispuestos a empezar de nuevo.

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