febrero 14, 2006

El silencio de las AUC y las carambolas del ELN - El pacto Liberal-FARC y la refundación del Partido Liberal

Esencias y matices



Por JUAN A. RUBBINI MELATO
juan_rubbini@yahoo.com.ar




El mutismo de las AUC es llamativo y produce perplejidad. Sus consignas parecen ser ‘desensillar hasta que aclare’ y ‘mutis por el foro’ mientras se adelanta el proceso eleccionario. Aunque sorpresiva, no suena descabellada la actitud de llamarse a silencio y pasar de ser locuaces actores de la guerra a reflexivos espectadores de la política. Porque hablar no hablan las AUC, pero que observan, observan. Y que se preparan, se preparan. Hijo de tigre, sale pintado. Y las AUC son hijas del Pueblo y de la falta de Estado, póngale la firma, y su karma no puede sino ser la política.

Mientras tanto las FARC no dejan pasar semana sin que ‘Raúl Reyes’ recicle declaraciones de los últimos años, corte y pegue en su computador y envíe comunicados que suenan a pruebas de supervivencia de su longeva organización. Como si temieran las FARC que Colombia y el mundo las dieran por perdidas y se aprestaran a borrarlas de su agenda.

Por las AUC, a falta de sus voces, están retumbando sus hechos de paz: han superado los veinte mil desmovilizados y anunciado la decisión irrevocable de presentarse ante los Jueces de la Ley de Justicia y Paz.

Las FARC siguen patinando en el barro de su ‘antiuribismo’, y no le han encontrado solución a su dilema de ‘más guerrilla’ o ‘más terrorismo’. Como fieras al acecho algunos de sus ‘duros’ aguardan la oportunidad de golpear sin contemplaciones en las vísperas de la elección presidencial. La atrocidad madrileña que despidió a Aznar y catapultó a Rodríguez Zapatero podría replicarse si por estos alucinados fuera. Por su parte y para no quedar del todo afuera de la campaña electoral su ‘ala política’ le apuesta sus buenas fichas al oficialismo liberal. Y no porque crean mucho en Serpa ni en Pardo sino porque ‘aterroriza’ a las FARC el escenario de un triunfo de Uribe acompañado de una victoria del Polo sobre el Partido Liberal.

Si lo políticamente correcto llevó a las AUC a las negociaciones de Ralito, las FARC creen que con Serpa –o con Pardo- volverán para ellas los buenos tiempos del Caguán. Desconocen que los votos por Uribe fueron un castigo al oficialismo liberal tanto como a las mismas FARC. Así fue en 2002 y para allá vamos este año y eso temen quienes tejen el pacto.

El ‘pacto Liberal-FARC’ no solo tiene raíces históricas que se hunden en los tiempos ‘de la violencia’ de mitad del siglo pasado, sino que algunos ‘iluminados’ creen que allí estaría la clave del ‘compromiso histórico’ que permitiría derrotar en las urnas y ‘con las armas’ al candidato-presidente. Sumar todas las formas de lucha permitiría no solo al oficialismo liberal y a las FARC derrotar a Uribe sino algo más cercano y posible, Petro mediante: asestarle al Polo de Lucho y de Navarro una derrota decisiva.

Es aquí donde el ajedrez del ELN con Uribe se transforma en una partida de billar con carambolas a tres bandas: las FARC, las AUC y el Polo.

Si algo de fondo mueve a los comandantes del ELN a negociar con Uribe es su sentido de la oportunidad histórica irrepetible. Las FARC les rondan para devorarlos militarmente, las AUC les han tomado ventaja en la real-politik y el Polo se apresta a librar dos grandes batallas: una interna contra la infiltración ‘chavista’ y otra de ‘grandes ligas’ contra el Partido Liberal.

Si el pacto Liberal-FARC funciona en las ‘urnas’ no solo el Polo de Lucho y Navarro sería el gran derrotado, sino que el ELN quedaría atado al destino de las FARC, para la guerra o para la paz, y eso es lo último que quisiera el ELN.

Los diálogos del ELN con el Gobierno en La Habana no solo ‘legitiman’ a Uribe ante el público de izquierda –en la Comunidad internacional principalmente- sino que curan en salud al ‘enfermo-Colombia’ de las consecuencias de seguir adelante con el incipiente pacto Liberal-FARC, haciéndole así un pase-gol al Polo que el Polo no puede sino agradecer en silencio.

Lo que uno se pregunta entonces es si hoy Uribe se está acercando al Polo abriéndole espacio al ELN después de haber logrado desmovilizar y mantener calladas a las AUC. Si así fuera uno entiende mejor los esfuerzos de Navarro –con la bendición de Lucho- por acercar al Polo hacia el centro. Ese mismo centro hacia donde va Uribe en su afán por desalojar al oficialismo liberal y empujarlo hacia la izquierda que hoy ‘adora’ a Chávez, esa misma izquierda donde quisieran confluir los ‘liberales’ que han vivido a la sombra de Serpa, el partido Comunista y las mismas FARC cuando se ponen serias y dejan de ‘cañar’.

Mal que le pese a algunos ‘uribistas’ Uribe sigue siendo Liberal y en su segundo mandato bien podría inclinarse hacia la refundación del Partido Liberal por sus bases populares. Esa posibilidad histórica sería el mejor regalo que Uribe presidente podría hacerle a los liberales de carne y hueso durante su segunda Presidencia. No sería de extrañar que en esa empresa pudieran ser invitados a participar algunos ex actores ilegales del conflicto armado, incluso ex comandantes elenos y de autodefensas –y también de las FARC- que tras su desmovilización encontrarían en el seno del Partido Liberal su destino político, su personal modo de reconciliarse con los más pobres y dolidos de Colombia, con los que han sufrido tanto por los horrores de la guerra.

El silencio de las AUC no es ajeno al proceso de reconversión política que atraviesa Colombia donde las carambolas que se ha propuesto lograr el ELN se verían entorpecidas por cualquier confusión que pudieran generar con sus declaraciones y comunicados los Castaño, Mancuso y compañía. A los ex comandantes de las AUC su delicada situación legal los inhibe durante su tránsito pleno a la civilidad de cualquier comentario –ni se diga injerencia- sobre la coyuntura política nacional.

Resulta válido aquí aquello de que en ‘boca cerrada no entran moscas’ y lo de que ‘el ojo no es ojo porque lo vean, sino que es ojo porque ve’. Lo primero es un aliciente para conservar el propio silencio, lo segundo una invitación para sobreponer lo esencial sobre lo secundario.

En eso me las imagino a las AUC reflexivas y silenciosas de estos días de ‘efervescencia política’. Y hacen bien. En observar y no acalorarse por lo que escuchan.

No siempre el que calla otorga. Ni el que calla, callará siempre.

Así la veo yo.


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