marzo 28, 2006

El ‘efecto dominó’ de las AUC sobre las FARC, el ELN y el Partido Liberal

El Tío Sam no podía faltar con su garrote y su zanahoria
Esencias y matices (8)




Por Juan Antonio Rubbini Melato

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juan_rubbini@yahoo.com.ar



El particular ‘efecto dominó’, en el caso de AUC, ELN y FARC, deja entrever que tras Ralito y La Habana bien podría estarse gestando en el vientre de la nación colombiana, a partir de abril, la novedad del bebé ‘Washington Caguán’ que llegaría al mundo de la mano del ‘partero de los montes’ Álvaro Leyva, con la asistencia doctrinaria del testigo constitucional de turno Carlos Gaviria y con padrinos tan encumbrados como la mismísima Condoleezza Rice y Álvaro Uribe. No tendría que sorprendernos –aunque sí alegrarnos- la liberación ‘in crescendo’ de secuestrados que resultará una constante durante la campaña presidencial como un prólogo del alumbramiento que se puede intuir para finales de este año tras la larga noche todavía reinante. O tal vez para enero de 2007 cuando se cumplan ocho años de la famosa ‘silla vacía que tanto le dolió a Pastrana.

¿Cómo afectará esta ‘criatura’ los resultados de la primera vuelta de mayo? El Partido Liberal aparece confundido y fuera de la jugada con un Serpa que no acierta en ocupar algún lugar consistente en el ajedrez del conflicto armado y la seguridad democrática. El recurso del ‘pacifismo socialdemócrata’ en manos de un político ambiguo del estilo Serpa ha resultado para el liberalismo un retroceso en vez de un avance en cuestiones de paz. Ni los de izquierda democrática se creyeron en 2002 el cuento de Caperucita Roja –y terminaron desde entonces dándole alientos al Polo que a su vez se los quitó a la izquierda liberal- ni los del centro y la derecha liberal encontraron razones para sumarse al brebaje ‘ni chicha ni limoná’ con el que Serpa se ha ido quedando cada vez más solo y prematuramente ‘gagá’. Sobra decir que el ex candidato-candidato no ha sabido concitar credibilidad suficiente ni en las FARC ni en las AUC. El ELN se sostuvo sobre sus hombros (y sobre las faldas de María Emma) hasta que el Polo comenzó a tener vida propia y dejaron los elenos de necesitar la ‘Piedad explosiva’ de la izquierda liberal a la que Serpa dedicó tanto esfuerzo, paciencia y seducción sin lograr nada más que promesas y promesas de votos –y últimamente ni eso.

Cuando EEUU tuvo a mediados de 2002 la certeza de que Uribe y las AUC avanzaban hacia el cese de hostilidades y la desmovilización de los ‘paras’ sacaron de la manga sus pedidos de extradición sobre Castaño, Mancuso y los demás comandantes. EEUU no quiso dejar pasar la excelente oportunidad de quedar ante los colombianos y el mundo –una vez más- como el Tío Sam destinado por Dios para tener siempre en sus manos la sartén por el mango. Uno puede hacer la lectura de que EEUU decidió jugar la carta de la extradición para forzar la negociación, pero si la negociación ya era asunto decidido no se puede sino concluir que EEUU quiso quedar ante la galería como siendo el artífice de la misma por haber puesto sobre la mesa lo que considera su as decisivo: la extradición.

Algo similar puede leerse entrelíneas detrás del pedido de extradición de más de cincuenta líderes y mandos medios de las FARC -a punto de producirse, a estar por lo expresado en Washington la semana pasada- lo que desde la óptica de algunos medios de prensa en Colombia ha sido tomado como un palo en la rueda de cualquier eventual negociación con las FARC. Mi posición difiere de esta interpretación. Lo de EEUU ni se cruza en la posible negociación ni le cierra el paso, sencillamente lo muy probable del hecho está siendo capitalizado por el Departamento de Estado para que tanto Uribe como las FARC sepan que la negociación que se halla todavía en etapa de gestación cuenta con su bendición y el regalo de su ‘preciado as’ si hace falta. Así sucedió en su momento con las AUC y así está sucediendo en estos días con las FARC.

¿Qué ganan los EEUU con estos actos de presencia de su Justicia en el escenario colombiano? Por lo pronto mucho más que lo no tanto que llevan ganado con los miles de millones de dólares invertidos en el barril sin fondo del conflicto colombiano alimentado por las tensiones y contradicciones de su proceso histórico, naturalmente –causas objetivas- pero mucho más por el descomunal negocio del narcotráfico –‘elemental, Watson’- del cual los EEUU son sus mayores financistas sea por el lado del consumo de estupefacientes, sea por la puesta en el sitio ‘just on time’ de insumos químicos, sea por lo gastado en combatir la producción y distribución de sustancias prohibidas.

¿Cuál es la apuesta de Washington? Que tras las AUC ya instaladas en sus ‘colonias agrícolas’ salgan del ‘cuento revolucionario’ del conflicto y de las fauces del narcotráfico las FARC y, como ‘jamón del sanduche’ en el que ha venido a recalar, también el ELN meta ‘violín en bolsa’ y se dedique a matizar con su ‘camilismo’ años ‘60 al Polo bastante confundido en estos tiempos por tantas olas de izquierda que amenazan derivar en un mar de confusiones y divisionismo. Se sabe, porque lo prueba la historia aquí y en Cafarnaún que toda agrupación de izquierda es divisible por dos, cosa que el Polo pese a su corta historia ha podido experimentar en carne propia. Y lo que le falta todavía cuando ya se preparan para abordarlo los futuros desmovilizados de las FARC y del ELN. Eso será para alquilar balcones. Y para que la izquierda vaya al encuentro de quienes aspiran a ser sus líderes de cara al 2010 y al 2014.

El ‘efecto dominó’ que espera EEUU de lo que han sido hasta hoy las AUC, las FARC y el ELN constituiría la antesala del final del narcotráfico en gran escala en Colombia. Vale decir que a los ojos de Washington se dio vuelta la tortilla y que ya la gracia no será la de quitarle combustible (U$S) a los actores armados ilegales, sino quitarle los actores armados ilegales a los narcotraficantes, lo cual los volvería más visibles y en consecuencia más vulnerables.

Quienes primero han visto esto han sido las AUC y la estrategia no puede decirse que les haya salido mal. Incluso, lo peor del paseo que son los cinco a ocho años de pago de condena están por verse. Porque ello estará en un par de meses en manos de los jueces –ya no de la poderosa maquinaria de la prensa ‘progresista’ ni de los enemigos de las AUC- y también –en buena parte- en manos del ELN y de las mismas FARC. Para llegar a esta conclusión no hay más que hacer una lectura exhaustiva y profunda de la Ley de Justicia y Paz en todo su articulado.

En cuanto a las elecciones presidenciales, el candidato de los ‘uribistas’ será Uribe. Dios mediante y que el ´magnicidio´ que estaba en los cálculos políticos de César Gaviria y de alguna otra gente no se vaya a dar. No está igualmente claro que los votos de los liberales en las urnas terminen siendo de Serpa. Los votos liberales más fieles al Partido Liberal comienzan a mirar hacia Uribe algunos y hacia Gaviria otros, con lo cual Serpa le agregaría a su tradicional ‘ni chichá ni limoná’ un famélico pero no imposible destino de quedarse en mayo sin el pan y sin el queso. Y -sobre llovido, mojado- sin la posibilidad de manipular en su favor el Partido Liberal a partir de la noche triste de su tercera derrota. Al decir del refranero popular: ‘no hay dos, sin tres’.

El escenario que se perfila es a todas luces alentador para la sociedad colombiana. El fin del conflicto armado puede estar hoy más cerca que nunca antes. La aparición en escena de un fuerte movimiento político representativo de la izquierda –que por lo dicho antes nunca podremos esperar que sea monolítico- enriquece a no dudarlo la democracia colombiana y la vuelve más incluyente y sensible a las necesidades populares. Sin embargo, esto no podrá lograrse sin pagar un alto costo en materia de impunidad –a favor de las FARC y del ELN- lo cual no tiene porqué representar para las víctimas del conflicto una pérdida más. Por el contrario, la sanación de sus males nada tiene que ver con las venganzas y la ley del talión, sino con el tejido social recompuesto y fortalecido por la vigencia de la democracia y la marcha favorable de una economía constructiva y eficaz.

Si por Gaviria votarán los ex del M 19 y los del ELN, los de las FARC más cercanos al Partido Comunista y no pocos liberales, lo cual permite predecir un final cabeza a cabeza con Serpa, ¿en quien puede confiar Serpa para no perder con Gaviria? Pues en Mockus y en Leyva que a él no le quitarán votos –y a Uribe tampoco- pero que a Gaviria le pueden morder los que éste necesita para llegar de segundo por delante de Serpa.

Hasta aquí la columna de hoy y el efecto dominó que parece destinado a lo largo de 2006 a sacar de la guerra a las AUC, las FARC y el ELN, pero que también sacará a Horacio Serpa del liderazgo liberal y le servirá en bandeja el lugar de timonel en el Partido del trapo rojo a Álvaro Uribe, al mismo tiempo que introduce en las internas del Polo al ELN y las FARC, lo cual no puede sino desembocar en la aparición en tierra derecha del Partido Conservador liberado de ataduras uribistas una vez el notario certifique su ‘estado de viudez del poder’ ante Uribe, el destinado a ser el hijo pródigo del Partido Liberal, tras la travesía del desierto que significó superar las arenas inhóspitas del Proceso 8000.

Ante este panorama –que a unos puede sonarles apocalíptico y a otros delirante- hacen bien las AUC en permanecer silenciosas y expectantes. Haber sido la primera pieza del dominó que se ‘autotumbó’ tendrá a la larga sus ventajas. Han sido las primeras en sentir el golpe de la ‘caída’ y recibir las bofetadas de los que no miran sino hasta el final de sus narices. También en esto tiene razón el adagio cuando dice –y los críticos de las AUC no son la excepción- que ‘cada quien juzga según su condición’.

Y quienes han calumniado a las AUC como ladronas, criminales y narcotraficantes ¿cuánto tendrán que ver a su vez con ladrones, criminales y narcotraficantes? Por decir algo: ni los mismos EEUU, que bastante saben del tema, han descalificado nunca a las AUC en relación al narcotráfico como acaban de hacerlo con ‘bombos y platillos’ con relación a las FARC. Sin embargo, jamás la prensa de Bogotá se permitió editorializar en contra de las políticas de los EEUU –como lo han hecho ahora a raíz del ‘cartel de las FARC’- cuando éstos arremetían una y otra vez contra las AUC.

Lo dicho, el primer gran paso en materia de paz lo dieron las AUC y lo siguen dando, ahora de cara a la Justicia. Con este primer paso el efecto dominó se puso en marcha. Que lo digan si no ‘Antonio García’ y ‘Francisco Galán’. Por ahora, las FARC no dicen sino lo que siempre han dicho, pero hacen lo que no habían hecho en los últimos quince años: poner no uno sino dos candidatos presidenciales a consideración de los ciudadanos.

Bienvenidos Carlos Gaviria y Álvaro Leyva, quienes queremos la paz de Colombia por encima de cualquier otra consideración no podemos sino desearles éxito en lo fundamental que persiguen con sus candidaturas. Que no es ahora ganar las elecciones de mayo, sino ganar para las FARC y el ELN la confianza que estas organizaciones necesitan para dar el mismo paso que los Castaño y los Mancuso dieron hace cuatro años, cuando nadie creía en la voluntad de paz de las AUC y casi todos presagiaban otro Caguán pero de signo ideológico inverso.

Sin embargo, aun ‘con el gringo ahí’ las AUC demostraron que sí se puede, lo mismo que Colombia espera ahora demuestren las FARC y el ELN.

Finalmente, de lo que se trata no es de darle o no el gusto a los EEUU, sino de hacer por Colombia lo que Colombia necesita, lo cual no tiene porqué ir necesariamente en contra de los intereses de los EEUU.

Ante los ‘gringos’ debemos ser honestos y serios, y hacerles saber que Colombia no quiere bajarse del tren de las libertades, los derechos humanos y la democracia, pero tampoco quiere seguir viajando a los tumbos en las peores condiciones.

Se trata de viajar cuanto antes en un tren confortable -los cuarenta y cuatro millones, se entiende- con cómodos asientos a la derecha y a la izquierda y un ancho pasillo por el centro donde suelen transitar las multitudes cuando en su sano juicio y ya libres de presiones por lo inmediato y acuciante de la subsistencia gustan dirigir su atención a las bellezas y sentimientos humanos que anidan en el cuerpo, el corazón y el pensamiento –también hacia los meandros sinuosos y sugestivos del paisaje y del arte-, y no tanto a las cuestiones materiales del bolsillo y del poder como sostienen –y exageran en esto- los ideólogos de la revolución marxista.

Entre estos últimos, los que alientan desde sus sillones doctrinarios a las guerrillas colombianas para que sigan alzadas en armas cuando son ellas las que ya no quieren oír más hablar de guerra ni mucho menos seguir poniendo sus cuerpos y sus conciencias para que desde las elites y las catedrales del pensamiento marxista se siga cobrando en privilegios, cátedras universitarias. curules, burocracia y diplomacia la muerte en vida de tanto guerrillero colombiano que quiere liberarse de tanta felonía ideológica para finalmente vivir y morir en paz.

Así la veo yo.


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