abril 03, 2007

Las AUC y las desviaciones materialistas del neoliberalismo y el neoestatismo

Entre civilización y barbarie las autodefensas han tomado el camino de la civilización



SÍ-SE-PUEDE (3)



Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com

Las dos visiones dominantes de la política son esencialmente materialistas, por el lado del neoliberalismo y del neoestatismo, oficialismo y oposición en Colombia se aferran a concepciones que magnifican y exageran la cosa material por encima del espíritu. En otras palabras, el alma se reduce al ‘espíritu consumista’, y la ‘lucha de clases’ a la lucha del poder de unos contra otros, o viceversa. Oficialismo y oposición no debaten, se muerden. Oposición y oficialismo no construyen lo propio, sino que se dedican a destruir lo ajeno.

Las hasta ayer AUC han logrado zafarse de la oposición armada a las guerrillas para salir a competir con ellas –y con sus camaradas del Polo y la izquierda liberal- en lo social y lo político, sin más armas que la razón y el argumento. Sin embargo, el riesgo de caer en brazos del neoliberalismo o del neoestatismo sigue latente. Maltratar la vida en nombre de la economía o de la ideología es el común denominador que une los extremos de la vida política. De esto no se escapan los guerrillos ni tampoco los yuppies del cuarto poder, absortos por El Dorado que han encontrado, unos en los altares del narcotráfico, otros en las delicias del poder mediático.

Si en las selvas de Colombia pugna por emerger el ‘nuevo socialismo del siglo 21’, en las entrañas del cuarto poder anidan los huevos del ‘nuevo golpismo del siglo 21’. Ambas ‘novedades’ materialistas hasta los tuétanos van por lo mismo aunque hablen lenguajes diferentes en la Babel incomprensible de los intereses inconfesables. El mundo de la política al que van asomando las autodefensas desmovilizadas es un mundo sectario y engreído, soberbio y vacuo, que visceralmente las rechaza, por derecha y por izquierda, porque las ve distintas, porque las ve impetuosas y con ganas de renovar el gusto por la política en el pueblo colombiano.

Las autodefensas están saliendo sigilosas de la confederación AUC que las albergó en los años más recientes para regresar –como el hijo pródigo- a las fuentes naturales donde nacieron, en el seno de comunidades de base –acumulados solidarios originales- anteriores aun al concepto mismo de federaciones en que se fueron transformando en su proceso de desarrollo antes de dar el salto a lo que fueron como AUC. En las autodefensas –inversamente que en las guerrillas- la acción precedió a la teoría. Así como la reacción militarista fue lo primero y la respuesta politizada vino después.

En este regreso a las fuentes las autodefensas vuelven vencedoras del campo de batalla pero sin haber logrado ponerle fin a la guerra. La etapa judicial abre un paréntesis en la libertad de movimientos pero, precisamente, por esta limitación física insuperable ocasionada por Justicia y Paz, los caminos de retorno a la casa de la reflexión y el crecimiento se multiplican.

Los riesgos del pasado al actuar de contragolpe y de no contar con iniciativa estratégica –un Estado de facto nunca es asimilable totalmente a un Estado de derecho- han producido estragos humanitarios que corresponde reparar, con ley 975 o sin ella, porque las leyes del espíritu anteceden las leyes de la materia, y quien las hace las paga y eso está bien que sea así. Entre civilización y barbarie las autodefensas han tomado el camino de la civilización y esto es irreversible, hagan lo que hagan las guerrillas, hagan lo que hagan oficialismo y oposición, que hoy parecen más interesados en prolongar la guerra que en acercar la paz. Unos porque parecen legitimarse más allí donde hay conflicto armado, y otros porque quieren mantener a las guerrillas y contraguerrillas camuflando el gran negocio del narcotráfico, en vez de volverse incómodos interlocutores políticos.

Si los ‘santos que vienen marchando’ le han dado tan duro desde sus páginas a las AUC puede que ahora, tras su disolución y dispersión, coyunturalmente inevitable e inatajable, encuentren en los ‘retiros espirituales’ de las autodefensas, la manera elegante e inteligente, de revisar críticamente lo que han sido sus posturas editoriales y editorializantes ante el proceso de paz y lo que sigue en materia de puesta en marcha de un nuevo proyecto político de vastas proporciones alentado por los Mancuso y compañía.

Bienvenida la autocrítica de unos y de otros, en las filas de los hasta ayer ‘confederados’ hoy ‘federados’ en vías de regreso a sus solares de origen. Bienvenida también la autocrítica en las filas de los hasta ayer recalcitrantes adversarios y en las de los escépticos y más cáusticos editorialistas y columnistas. Que todo tiene un tiempo y una razón, y que finalmente nada es esencialmente malo en las viñas del Señor.

No hay más paraíso que el que estemos en condiciones de construir, ni más infierno que el que no logremos extirpar de nuestros corazones.

La política está más allá de los intereses materialistas y de la defensa de causas personales o de grupo. Si la política de las autodefensas no asume desde el comienzo la preservación de la naturaleza espiritual que nutre y explica la condición humana, es decir si no toma distancia estratégica de cualquier desviacionismo materialista, neoliberal o neoestatista, será cualquier cosa menos la respuesta que necesita Colombia.

Las autodefensas serán transformadoras de los modos y los fines de hacer política, o no serán nada.

Porque en cosas de la vida, y también de la política, persistir en el acierto es una virtud, pero insistir en el error es una estupidez.


Así la veo yo.


Los artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por “Así la veo yo”, “Esencias y Matices”, “Chamuyo” Y “SÍ-SE-PUEDE”, están disponibles para su acceso y lectura en: http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

http://www.salvatoremancuso.com/ (sección La Brújula)