julio 04, 2007

Las Autodefensas quieren Paz, el ELN también

La masacre de las FARC exige diálogo entre todas las partes



SÍ-SE-PUEDE (8)








Las Autodefensas aciertan al profundizar su discurso político de legítima defensa ante la agresión guerrillera y la ausencia de Estado.


En su proceso de paz las Autodefensas han ido descubriendo no pocas afinidades con algunos fines guerrilleros y grietas abismales con el modo en que la clase política asume tradicionalmente la conducción del Estado. Las Autodefensas son ahora menos complacientes con los políticos de oficio del establecimiento y bastante más comprensivas con los civiles que se han hecho guerrilleros o han sido sus amigos.


Esto no significa que ideológicamente las Autodefensas se hayan pasado a la izquierda, pero sí se ha vuelto más compatible políticamente su carisma de centro derecha con el centro izquierda de algunos dirigentes políticos. En todo caso, si antes los distanciaba la dicotomía derecha-izquierda, hoy ha comenzado a acercarlos el común desplazamiento desde las orillas al centro. Nada impediría entonces la constitución futura de un movimiento político nacional cuyo cuerpo de centro esté enriquecido por el brazo de centro-derecha que aportarían las Autodefensas desmovilizadas. Aquí caben los Garzones, desde Lucho hasta Angelino. Y por qué no, quizás también el ELN desmovilizado.


Sin embargo, si el Polo se polariza hacia la extrema izquierda y prefiere aliarse con la izquierda liberal y comunista, puede que le suene la flauta a Cambio Radical, y sea entonces Germán Vargas Lleras quien logre el hit de incorporar las Autodefensas desmovilizadas a su coalición de centro-derecha, heredera directa del uribismo en el primer post-Uribe presidente.


Han quedado trazados arriba dos probables escenarios para 2010, el primero donde un fuerte movimiento nacional de centro, con brazos a la izquierda y a la derecha, compite con dos extremismos, uno a su izquierda y otro a su derecha. Aquí las Autodefensas se situarían con mayor comodidad dentro de ese gran movimiento nacional, eludiendo la tentación de aportarle a una derecha neta. En el segundo escenario, lo que primaría es la confrontación de dos coaliciones, una de centro derecha y otra de centro izquierda. En este, caso las Autodefensas escogerían ubicarse en la coalición de centro derecha. Lo curioso de este panorama es que en un caso aparece Lucho Garzón y en el otro Germán Vargas Lleras como los dos posibles candidatos con quienes las Autodefensas desmovilizadas tendrían más afinidad en 2010. ¿Podría entonces aventurarse una posible fórmula presidencial unificada entre Germán Vargas Lleras y Lucho Garzón destinada a cambiarle a Colombia su dolorosa cara del conflicto armado y social? Tal vez al propio Uribe no le disgustaría la idea ¿Pero qué cara pondrían los Santos y los César Gaviria, los Petro y los Carlos Gaviria, los duros del Establecimiento y de los Medios, y sobre todo los viudos del poder de Uribe?


Paso a paso la Historia teje su trama mientras de coyuntura en coyuntura nada se detiene ni se aquieta bajo la luz del sol. Tres años de distancia son muchos en cualquier parte, y en Colombia son una eternidad por la infinidad de sucesos nuevos que se generan todos los días.


La masacre cometida por las FARC que ocasionó la muerte de los once diputados del Valle bien pudo haber ocurrido a raíz del fuego cruzado. Eso solo lo saben las FARC y el supuesto grupo de ‘paramilitares’ que manifiestan las FARC originó el ataque. Casi todo lo que gira alrededor del conflicto –excepción de las víctimas- es supuesto, incluidos los ‘falsos positivos’ y la ubicación de los secuestrados y del mismo Secretariado de las FARC.


En los claroscuros del conflicto armado se difunde la teoría de que lo que hay es terrorismo de un lado y democracia del otro, así como florece la contraria de que lo que hay es guerrillas revolucionarias de un lado y militares y paramilitares ‘contrarrevolucionarios’ del otro. Ambas posiciones tienen algo de verdad y bastante de propaganda, y también tienen en común que sus voceros, como dice el ex presidente López Michelsen, "buscan la victoria no la solución".


Entre ambos extremos de la contradictoria y tozuda realidad los gestos de las Autodefensas y el ELN van ocupando silenciosamente su lugar apaciguador y razonable. Unos desde Itagüí y otros desde Cuba no pierden las esperanzas de mostrarles al Gobierno y a las FARC un camino creíble donde se concilien armoniosamente la justicia social y la democracia, la libre iniciativa y la inclusión participativa.


Tanto las Autodefensas como el ELN saben que la guerra es la continuación de la política por otros medios, y también que la guerra no puede sustituir indefinidamente a la política porque la política se agota si no se la ejerce. Ambos saben que en un proceso de paz lo judicial no agota lo político, así como lo político no puede desentenderse de lo humanitario. No cabe justificar el secuestro ni tampoco arriesgar la vida de los secuestrados. No puede haber territorio vedado a la Ley y la Democracia, así como tampoco puede haber territorio vedado al diálogo y la reconciliación de los colombianos. Ni el conflicto armado nació con la seguridad democrática ni tampoco se extinguió por su sola aparición. Seguramente las guerrillas cometen actos terroristas, y a nadie le cabe duda que el Estado colombiano ha incurrido en terrorismo de Estado, o en paramilitarismo de Estado, que no es lo mismo pero da igual.


Si las guerrillas nacieron por el abandono del Estado a la población más débil, también se sabe que las autodefensas proliferaron porque el abandono del Estado a la población más vulnerable las volvió indefensas ante las agresiones de las guerrillas. Todos sabemos en Colombia que el conflicto armado tiene tres actores principales: guerrilla, autodefensas y Estado, y dos combustibles principales: el dinero del narcotráfico y el dinero de los contribuyentes gringos. Duele decirlo pero en cualquier mesa de ‘negociación parcelada’ si no se dan cita todos estos actores la mesa estará coja, se mantendrá a duras penas un poco de tiempo y acabará derrumbándose como una casa de naipes ante el primer soplido.


Estimular que la gente salga a la calle a manifestarse contra el secuestro en las condiciones actuales se presta para todo, alimenta las confusiones y crea una sensación de unidad nacional que no deja de ser ficticia y frágil. Hasta las FARC están en contra del secuestro y dicen recurrir a él para así despertar de su insensibilidad al Estado. Entonces acudirán a la marcha quienes quieren ‘acabar’ con las ‘retenciones’ para revolucionar desde el poder las reglas de la democracia y de paso secuestrarla por una generación o dos. Quienes están con el acuerdo humanitario y quienes quieren el rescate a sangre y fuego. Quienes fueron secuestrados y hoy están libres, junto con aquellos que hoy están libres y mañana serán secuestrados. En un cambalache de este tipo uno no sabe a qué atenerse, y parece que a esto le apuestan desde el Gobierno y desde las FARC, que ningún ciudadano sepa a qué atenerse, y ante el dilema solo atine a arrojar la moneda y ponerse de un lado o del otro de pura emoción, con poco pensamiento y reflexión, eso sí en la misma marcha que nadie sabe de dónde viene ni hacia dónde va.


Prefiero el trabajo esforzado por la paz real que desde Itagüí y desde Cuba se teje en medio de la guerra que prosigue para recomponer el mínimo orden de los conceptos que permitan elaborar un consenso nacional alrededor de la paz y la reconciliación. La unidad prevalece sobre el conflicto, lo intuyen las Autodefensas y el ELN, cuyas diferencias ideológicas no excluyen sino alientan la convergencia democrática y el reordenamiento institucional.


Soy escéptico sobre el efecto benéfico de las marchas multitudinarias y bulliciosas que se ofrecen como alternativa al diálogo entre los actores del conflicto, creo más en los acercamientos reservados y prudentes que están en condiciones de generar las partes si se animan a dar el paso que están comenzando a dar las Autodefensas y el ELN. Tal vez el presidente de Francia si se siente seguro para dar el paso puede obrar el milagro de la mesa común, una mesa en donde además de ELN, Autodefensas y FARC, ni el Estado colombiano, ni los EEUU ni los narcos colombianos pueden estar ausentes.


Si Enrique IV para salvar su país francés de la presión española, expresó aquello de que "París bien vale una misa", hoy, en Colombia, parafraseando aquello, se puede aceptar que:


"Por la Paz de Colombia bien podemos todos reunirnos en París"


Así la veo yo.


Los artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por "Así la veo yo", "Esencias y Matices", "Chamuyo" Y "SÍ-SE-PUEDE", están disponibles para su acceso y lectura en: