agosto 13, 2007

Las Autodefensas y el mito del ‘eterno retorno’

No se vuelve de la guerra para volver a ella



SÍ-SE-PUEDE (12)



Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com



A cada guerrillero le llega su autodefensa, y a cada rebelde su ‘paraco’. Si unos dan la vida por Fidel y por Chávez, otros la ofrendan porque no quieren ser esclavos ni del comunismo ni del marxismo. Si las FARC y el ELN hubiesen triunfado, las Autodefensas serían hoy los rebeldes insurgentes en el monte contra la dictadura guerrillera entronizada en Bogotá. Y las FARC y el ELN oficiarían de ‘paramilitares’ de turno. Pero como las Autodefensas con su victoria sobre las guerrillas no lo permitieron, ahora resulta que su éxito militar y su confianza social les ha impedido graduarse y ejercer como rebeldes, y la Corte Suprema quiere negarle su condición política. Es digno de Ripley pero los jueces quieren el ‘premio judicial y político’ para los derrotados y ‘la muerte política’ para sus vencedores. Así unos quisieran para Colombia los usos y costumbres de los Stalin, Castro y Pol Pot –aderezados con el discurso chavista-, mientras las autodefensas quieren algo menos presumido y mesiánico: democracia, libertades públicas e iniciativa privada. Y el respeto de la justa justicia, claro.


Colombia 2007. No se trata solamente de ‘sesgos’ ideológicos. Se trata del eterno juego de causas y efectos. Hubo la Violencia de liberales y conservadores. Hubo un Frente Nacional. Sin Verdad, sin Justicia, sin Reparación. ‘El que siembra vientos cosecha tempestades’. Hubo una Revolución comunista en Cuba en 1959. Hubo un doble parto guerrillero en Colombia, en 1964, el de las FARC y el del ELN. ‘Al que no quiere caldo, le dan dos tazas’. Y para quienes gustan de las coincidencias, precisamente en 1964 nació Salvatore Mancuso, y en 1965, Carlos Castaño. Primero fueron las guerrillas, solo después, y como consecuencia de los crímenes de las guerrillas, los crímenes de las autodefensas. En el juego de causas y efectos, no solo las guerrillas los tuvieron, las autodefensas también. Hubo un antes y un después. ‘No hay peor ciego que el que no quiere ver’. Si esto no es conflicto ¿el conflicto dónde está?

Hacen bien los ex comandantes de las Autodefensas en seguir imperturbables su ‘hoja de ruta’ que los lleva a la libertad. Y de paso los aleja de la tentación de volver a la guerra. Hacen mal las clases dirigentes que no han querido resolver el problema, y que ya reconocen abiertamente que las ‘bandas emergentes’ son la respuesta de la realidad a los delirios de la fantasía. También hay de los otros, quienes no quieren reconocer, que la suma algebraica de ciertos factores de inestabilidad (la desmovilización de las autodefensas más los incumplimientos del Gobierno más la dinámica del ‘doble conflicto armado’ –político y económico) no podía sino degenerar como resultado en nuevas organizaciones, unas de orientación guerrillera, otras de orientación autodefensa, otras solo dedicadas al propio negocio ilegal.

Del matrimonio entre las guerrillas criminales y el Estado desertor, nacieron primero las Autodefensas y luego se fortaleció el narcotráfico. Donde hubo amor cenizas quedan y ellas pululan en algunas Cortes y Curules, entre amigos del ‘altruismo’ con la vida ajena.

Hacen bien los ex comandantes de las Autodefensas desarmados en no renunciar a su cívico reclamo por los derechos políticos, más ahora que aprendieron que el Estado promete pero no cumple, exige el monopolio de la fuerza pero no cubre con su manto protector los suelos de la patria. Si los desmovilizados no se defienden como ciudadanos respetuosos de la democracia con el ejercicio de sus derechos políticos ¿cómo pretende el Estado que lo hagan? ¿o querrá que los treinta y tres mil se autodeclaren culpables y se alojen masivamente en las cárceles para ‘protegerse’?

Los fusiles se entregaron pero la reincorporación a la vida civil se demora, de los riesgos de la desmovilización precipitada se advirtió en Ralito pero pudo más la prisa del Gobierno por mostrar resultados positivos. Mientras la reelección subió por el ascensor la seguridad democrática aún está viendo si sube o no por la escalera. Dirán que son las incertidumbres de la democracia, el precio de las libertades, otros pensarán que son los vicios del caduco país que se resiste a perder sus privilegios de siempre.

Algunos insisten en que el País no está preparado para conocer la verdad, otros vislumbran que aquí el negocio es la guerra, y que la paz no tiene cabida ni buen recibo en el corazón de los que mandan. Por eso los ex comandantes de las Autodefensas no fueron premiados ni condecorados por abandonar las armas, sino castigados y encerrados en la cárcel. Las promesas de amnistía, indulto y cuotas de poder, siguen existiendo para sus enemigos guerrilleros, para cuando se dignen sentarse a negociar con las armas en la mano. Que para ellos siempre habrá Países Amigos, no solo la Cuba de Fidel o la Venezuela de Chávez.

Así son las cosas y contra este estado de cosas hay que rebelarse, pero rebelarse sin dar ventajas, escogiendo el terreno y la oportunidad. Mientras tanto, que otros disfruten las veleidades del destino del poder, que hoy suelta y mañana aprieta, que hoy te sube y mañana te baja. Hay obsesiones tercas y fanáticas contra las cuales es en vano seguirle el juego, es sabio dar solamente las peleas que hay alguna posibilidad de ganar, y darlas cuando llegó la hora, ni antes ni después.

Esta es hora de reflexión y de paciencia. De todas las virtudes, nada mejor para el momento que la constancia y el estudio, la organización del esfuerzo y el esfuerzo de prepararse. Porque la realidad sigue siendo la única verdad, y a los espejismos los derrota la experiencia, y a la ignorancia el conocimiento.

Quienes hoy viven en campaña predicando más de lo mismo, serán los primeros en llegar un día a pedirles consejo a los Mancuso y compañía. Y cuando ese día llegue habrá que haber aprendido, que no se puede confiar en todos pero que tampoco es conveniente eludir la palabra sensata en el momento preciso. Que otros hagan la Historia que les toca y si les va bien ganamos todos, unos en la arena y otros en las tribunas. Que los espectadores también cuentan, y votan, y no siempre es lo que toca ser actores.

El proceso de paz no está acabado, ni clausurado. Es tiempo de pasos cortos y esos pasos hay que darlos, mirando más el bien común de los afectados que el propio interés de los partidarios. Llegará el final de la pesadilla y el recupero del bien preciado de la libertad. Esto es poderoso y suficiente aliciente, y en pos de la libertad todo esfuerzo vale, incluso el de renunciar por un tiempo - que ha de cumplirse inexorablemente- al ejercicio de aquella parte sustancial de los derechos humanos que hoy el Estado les ha confiscado. Los derechos políticos son derechos humanos, ni más faltaba.

Este Gobierno se sucederá a sí mismo –no sería la primera vez- o será reemplazado por otro distinto. Esto no cambia la naturaleza de las cosas ni acaba por sí con los conflictos, ni solo puede sanar las heridas y generar el perdón y la reconciliación.

Hoy está más claro que ayer –y esto se les abona a las Autodefensas desmovilizadas- que la matriz del conflicto incluye sustancial e inextricablemente la cuestión del narcotráfico y su secuela de ‘narcoeconomías’ y ‘lavado de dinero’. En 2010 ningún candidato –ni siquiera Uribe III- podrá creíblemente prometer acabar con las guerrillas y las autodefensas –como lo hicieron Pastrana en 1998 y Uribe I en 2002- si no propone algo sensato y convocante sobre el asunto de la producción, comercialización interna y exportación de sustancias ilícitas. Porque si bien es cierto que es el negocio del narcotráfico quien financia guerrillas y autodefensas, no menos cierto resulta que la lucha entre guerrillas y autodefensas resulta el ‘camuflaje’ perfecto que levanta la polvareda exacta que necesitan las cadenas internacionales del narcotráfico para vivir y reproducirse.


Habrá que reconocer que el ‘doble conflicto armado’ (político y económico) no solo subsiste sino que es capaz de mutar y sobrevivir porque ya se ha transformado en un sistema de múltiples entradas y salidas combinadas capaz de retroalimentarse con las prohibiciones, las guerras declaradas e incluso las extradiciones. Pueden continuarse todas las cruzadas contra el conflicto, lo que no garantiza más que su supervivencia transformada y su loco carrusel.

Cuanto más éxito alcancen los ex comandantes de las Autodefensas en alejarse totalmente del campo de las hostilidades más evidente se hará que ni eran las causas ni los motores principales de las mismas, ni siquiera los ‘grandes cocos del paseo’ como les encanta pregonar a los ‘fabricantes de imagen’ complacidos en escupir hacia arriba subestimando que todo se vuelve, que todo lo que sube baja, y que quien arroja el bumerang lo sentirá regresar.

Que se solacen en su papel de bufones del sistema, los ‘imagólogos’ de turno, los rehenes del ‘rating’ y la fama, y… sobre todo, de los cheques de las pautas publicitarias.

En la sabiduría de los Evangelios ya está escrito:

‘Por sus frutos los conoceréis’.

Y esto vale para los unos y para los otros.


Unos queriendo salir de la guerra, otros pugnando por ingresar.

Unos padeciendo con la guerra, otros lucrando con ella.


Así la veo yo.

Los artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por “Así la veo yo”, “Esencias y Matices”, “Chamuyo” Y “SÍ-SE-PUEDE”, están disponibles para su acceso y lectura en:


www.lapazencolombia.blogspot.com y en la sección La Brújula de www.salvatoremancuso.com