octubre 05, 2007

94. Las Autodefensas y su 'divisoria de aguas'

¿Quiénes y por qué le temen a las autodefensas desmovilizadas?



Punto y Aparte







¿Quiénes y por qué le temen a las autodefensas desmovilizadas?

Principalmente tres sectores: 1) Quienes temen a las FARC y no confían en el Estado, 2) Quienes temen que se conozca toda la verdad de las autodefensas, 3) Quienes no quieren que las autodefensas constituyan un movimiento político.

¿Es posible o imposible la reincorporación a la vida civil de treinta mil combatientes de las ex AUC?

Sí, pero nunca en las condiciones actuales, así no vamos a ningún lado. Toda prisa es poca en la dirección de reconstruir la confianza entre las partes, y entre las partes y la sociedad nacional e internacional. Para ello urge: 1) Que se retome la Hoja de Ruta y el Proceso de Paz se haga Visible, 2) Que se reúna en los mismos sitios y por bloques a los ex comandantes con sus antiguos subalternos, 3) Que se dote a la Fiscalía de los medios humanos, técnicos y logísticos que le den consistencia a su trabajo y ‘dientes’ a sus investigaciones.

Los miedos provienen de frentes diversos y no son de ahora, son de vieja data. Hizo carrera el paradigma de que las autodefensas no debían desmovilizarse antes que las guerrillas. Esto aún lo sostiene el ‘establecimiento’ temeroso que las Fuerzas Militares no puedan solas contra las FARC.

Lo anterior explica porqué la decisión política de desmovilizarse tomada en 2003 por las AUC lejos de verse como una legitimación del Estado tendiente a fortalecerlo, se considerase una debilitación del mismo que había que impedir o diluir a como diera lugar.

Quien analice con objetividad el proceso de Ralito sacará la conclusión que lejos de querer premiarse –por parte del Estado- la decisión de los ‘paras’ de abandonar la guerra lo que se ha hecho es castigar tamaña osadía con cárceles de máxima seguridad y corbetas en alta mar, amenazas de extradición y puertas abiertas a la Corte Penal Internacional.

Si se buscaba que los más remisos y desconfiados regresaran al monte el ‘establecimiento’ puede felicitarse: no menos del 20 % de las fuerzas de autodefensa han visto estimulado el camino de la ‘removilización’ y pueden estar pensando que así complacen al ‘establecimiento’ y al mismo Estado.

¿Quiénes y por qué le temen a las autodefensas desmovilizadas? Le temen quienes le escapan al conocimiento de la verdad y saben que la ley de Justicia y Paz –si no quiere abrir las puertas del TPI para los ex comandantes- destapará finalmente todas las ‘ollas podridas’ que con su complicidad se han hecho, para conveniencia de tanta gente ‘blanca y bien’, para quienes el ‘conflicto armado’ constituye su fuente de poder, no tanto por su nada despreciable ‘caja menor’ sino por la influencia política y social originada en la intermediación parasitaria que deriva a sus 'beneficiarios'.

Aquí pueden encontrarse -si quieren darse la pela los investigadores periodísticos- las razones últimas de tan poderosas y encumbradas presiones para lograr del presidente Uribe que la totalidad de los ex comandantes de las Autodefensas sean finalmente extraditados y apartados de sus compromisos con la Ley de Justicia y Paz. Como en Colombia se extradita en función del cumplimiento de formalismos y no de la comprobación en juicio de los hechos delictivos atribuidos, nada más fácil que deshacerse de los ex comandantes, 'botárselos' a EEUU y evitar que digan en Justicia y Paz la verdad de lo que saben.

Asistimos hoy a la paradoja de que ‘Simón Trinidad’ y ‘Sonia’ están en EEUU, y Chávez y Piedad queriendo repatriarlos en ‘aras del intercambio humanitario y de la paz’ –y de 'paso cañazo' hacerle la vuelta al Secretariado-, mientras que a ‘Macaco’, ‘don Berna’, ‘Jorge 40’, Mancuso y otros los tenemos aquí queriendo cumplirle a Justicia y Paz, a las víctimas y al País con el aporte de su Verdad y su Reparación y resulta que fuerzas oscuras y no tan oscuras –más bien blancas y whisky en mano digamos- lo que quieren es que Uribe firme su extradición y sacarlos de Colombia a como dé lugar –para que no sigan diciendo lo que saben y ya empezaron a decir.

Y si no dijeron más es porque esto recién comienza, porque la Fiscalía no tiene aún todos los medios humanos y logísticos para escuchar tantas verdades que las autodefensas desmovilizadas quieren decir. Comprendo que no todos quieren escuchar de los líderes desmovilizados todas sus verdades, sino solamente las que quieren oír, pero el País tiene que conocer toda la verdad no solamente la que se refiere a desplazados, muertos y desaparecidos.

Llamativo que en sectores del gobierno de la seguridad democrática exista disposición para avalar tan olímpicamente aquello de que ‘desde las cárceles los ex comandantes siguen delinquiendo’ y que ‘para tal o cual ex comandante no hay mínima seguridad ni siquiera en las cárceles de máxima seguridad’ y que por eso Cómbita, y ni siquiera eso, porque hoy son las corbetas en altamar y mañana será Guantánamo o algo así.

¿Qué podrán decir entonces de la seguridad democrática quienes ni están protegidos por el INPEC, sino que viven como desmovilizados de las autodefensas en la periferia de las ciudades o en zonas rurales de alto riesgo, como los más de quinientos municipios que mencionan los informes de quienes quieren para Colombia elecciones libres de toda coacción y sin interferencia de los violentos.

¿Quiénes y por qué le temen a las autodefensas desmovilizadas? Hay quienes no quieren de ninguna manera que se abran las tribunas y las arenas políticas para los desmovilizados de las autodefensas. A los que vienen de la guerra por el lado de las guerrillas se le abren todas las puertas y el Polo está dispuesto a recibirlos como ‘héroes de guerra’, como ‘guerrilleros heroicos’.

Los ex guerrilleros están hoy en el Congreso, en las gobernaciones, en las alcaldías, como columnistas de la prensa, en las ONG que asesoran organismos internacionales, en el mismo gobierno nacional.

Las autodefensas desmovilizadas exigen y merecen recibir el mismo tratamiento civilista y democrático, garantista y benevolente, a cambio de su abandono de las armas y sus compromisos de no repetición. ¿Acaso no existe la voluntad de los líderes políticos del ‘uribismo’, del ‘pastranismo’ y del ‘vargasllerismo’ de hacerle un espacio en la democracia a las autodefensas desmovilizadas? ¿Hasta dónde y hasta cuándo la actitud vergonzante de la vieja y la nueva derecha?

Nadie se escandaliza en Colombia por la ‘química’ entre Chávez y ‘Marulanda’. Nadie puso el grito en el cielo por la ‘química’ entre Pastrana y ‘Tirofijo’. O entre Álvaro Leyva y el Secretariado de las FARC. O la del Polo Democrático Alternativo con amigos del ELN y de las FARC.

Pero ¡ay! de quien se le ocurriera sugerir siquiera que entre Uribe y Mancuso pudiera existir cierta ‘química’. Sería la bomba atómica, el tsunami, el apocalipsis now.

Mientras tantos miedos, prejuicios e hipocresías determinen el curso de los acontecimientos, las autodefensas deberán resignarse y aceptar que el ‘proceso de paz’ las dividió fatalmente en dos: unas, desde las cárceles y hasta en medio del océano siguen golpeando las puertas de la civilidad para que las dejen ingresar y permanecer. Otras, no sin razones, ya no golpean las mismas puertas, han sentido el rechazo y los miedos de quienes les temen como advertencia de que jamás tendrán otra garantía por parte de este establecimiento y de este Estado que ‘la ley del monte’.

Señores gobernantes, congresistas y de la política, señores de las autodefensas, señores y señoras de la comunidad internacional, menos farándula y más logros.

El Pueblo cuando calla no necesariamente otorga.

El Pueblo no habla siempre, pero que pone atención, pone atención.

Si el Hijo de Dios echó a los mercaderes del Templo y escupió a los que sabían en su boca como agua tibia, ¿qué no harán los colombianos, cuando pierdan su paciencia, con aquellos que lucran con la política y se llenan la boca con palabras de paz pero condenan al Pueblo a que se perpetúen en nuestra tierra la exclusión y la guerra?

Así la veo yo.

Los 94 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por “Así la veo yo”, “Esencias y Matices”, “Chamuyo”, “SÍ-SE-PUEDE” y “Punto y Aparte”, están disponibles para su lectura en: