noviembre 02, 2007

96. Las Autodefensas y la hecatombe nuestra de cada día

Urge negociar por las buenas el final del narcotráfico en Colombia



Punto y Aparte







La hecatombe no es que Uribe se vaya en 2010 o permanezca de Presidente.

¿Cómo imaginan ustedes la hecatombe? ¿Que se cumplan los presagios de Al Gore, o más bien la invasión de Colombia por los esbirros de Chávez? ¿Que las FARC anuncien la secesión del 20 % del País? ¿Que los Hermanos Castaño resuciten y declaren la guerra a las FARC?


Cada quien es dueño de su miedo, cada cual es presa de su hecatombe.


Para las autodefensas desmovilizadas hecatombe sería que asumiese un presidente que desconozca su proceso de paz y haga ‘tierra arrasada’ con los acuerdos. Ofreciese al ‘mono Jojoy’ el mindefensa, y a ‘Iván Márquez’ el mininterior. ‘Antonio García’ ministro de Cultura será número puesto aunque las FARC pongan su grito en el cielo.


Para las FARC hecatombe sería que se aprobase la reelección de Uribe no por uno o dos períodos sino in eternum.


Cada quien tiene su hecatombe, tampoco falta la ‘doble moral’. Quienes aplauden la reelección indefinida de Chávez la desaprueban para Uribe, quienes idolatran a Fidel como dictador vitalicio despotrican de Uribe si aspira a dos décadas presidente. ¿Acaso no filosofaba Gardel que ‘veinte años no es nada’?


Las armas son buenas para la Revolución dicen algunos, pero para la Contrarrevolución ¡ni de vainas! Los delitos son políticos cuando los crímenes los realizan los guerrilleros, pero no son delitos políticos cuando los ‘paras’ le dan duro a los guerrilleros.


En el ‘ojo de la hecatombe’ danzan los lobos de la ‘parapolítica’, las ‘bandas guerrilleras y sus contras, las ‘emergentes’ contraguerrilleras, el besuqueo entre Chávez y Piedad, los guiños entre FARC y Chávez, las marrullas del Polo y la Izquierda Liberal, el ‘revival’ de la ex Anapo y los ex M 19, el desfile del ‘orgullo antiuribista’ con políticos gringos a bordo que no comprenden –ni les interesa- si acaso Bogotá no es un barrio de Caracas. Devoran las columnas de María Jimena, de Claudia, de León, de Daniel el travieso coronel, perdidos en las marañas de Locombia, mientras las encuestas dictaminan… ¿el siglo de Uribe?


Si el ‘ojo’ es aquél y se nutre de tales tormentas, la ‘cola de la hecatombe’ sigue siendo la ‘cola de siete vidas’ del narcotráfico.


Sin narcotráfico no tendríamos guerrillas, y sin guerrillas no tendríamos ‘paras’. Estaríamos más pendientes del mundo que de los EEUU. Sin narcotráfico los problemas de Colombia serían nuestros problemas y aquí los resolveríamos. Colombia produciría su revolución agropecuaria atendiendo la dignidad de sus campesinos y las necesidades alimentarias de los colombianos. Sin narcotráfico, EEUU sería un país importante amigo de todos los colombianos y no el villano carcelero de unos y el enemigo de otros. Sin narcotráfico, la visa no sería un obstáculo insalvable, sino una amable invitación a conocer el ‘american way of life’.


No me desvela que Uribe sea candidato en 2010 o toda su vida, si cuenta con el voto libre de los colombianos, si gana en buena ley las elecciones, con todas las garantías para los ciudadanos.


No lo votaría, en cambio, si no postula en el mismo nivel de la seguridad democrática la solución final del narcotráfico en Colombia, no por las malas, por las buenas, con Verdad, Justicia y Reparación.


Jamás lo votaría, ni a él ni a otro, si no les ofrece a los guerrilleros y los ‘paras’ salida digna del conflicto armado, la posibilidad de reconstruir sus vidas y recuperar la plenitud de sus derechos, sin ‘hacer pistola ’ ni ‘poner conejo’, ni los ilegales ni el Estado. O se quiere Paz o se quiere Guerra, pero eso de ofrecer paz y hacer guerra, eso de invitar a la paz y azuzar con las armas, eso de prometer y no cumplir ni es honorable ni puede ser bandera de elección ni reelección.


Estamos en el ‘ojo de la hecatombe’. La hecatombe está presente. El drama no es que llegue, la tragedia es que la hecatombe no se va. No saldremos de ella mientras haya narcotráfico en Colombia. Otros países pueden darse el lujo de preferir el combate al narcotráfico por encima de la necesidad de acabarlo por las buenas. Colombia debe acabar la hecatombe que corrompe el Estado, la política, la guerrilla y los ‘paras’. Que ‘desvaloriza’ los valores y destroza la vida rural y urbana, las almas y los cuerpos.


La reelección de Uribe ‘vale huevo’ si Uribe y los demás presidenciables no se toman de las manos para salir de la hecatombe producida por el narcotráfico. No sigamos hurgando en el Proceso 8000, en las guerrillas, en las autodefensas, en la ‘parapolítica’, porque no comienza allí la solución.


Corresponde resolver por las buenas el desafío del narcotráfico. Lo demás vendrá por añadidura. Si no se empieza por donde es estaremos condenados a perpetuar la hecatombe.


Reelección sí, pero ¿reelección para qué? ¿Para resignarnos a la hecatombe, o para superarla?


Con urgencia, el Gobierno y las fuerzas políticas, oficialistas y opositoras, deben diseñar la estrategia de negociación con los ‘duros del narcotráfico’.


Combatir el narcotráfico no ha sido suficiente y solo ha servido para atizar la hecatombe. Superarla es cuestión de inteligencia política, de sabiduría en las prioridades.


De admitir que de la hecatombe solo saldremos con otra legislación y una buena negociación.




Así la veo yo.



Los 96 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por “Así la veo yo”, “Esencias y Matices”, “Chamuyo”, “SÍ-SE-PUEDE” y “Punto y Aparte”, están disponibles para su lectura en:
www.lapazencolombia.blogspot.com y en la sección La Brújula de www.salvatoremancuso.com