enero 25, 2008

101. Las Autodefensas y las cartas sobre la mesa


NO MÁS GUERRA

¿Hasta cuándo la invisibilidad del Proceso de Paz?





La recoleta invisibilidad del proceso de paz con las Autodefensas contrasta notablemente con el clímax mediático acerca del conflicto armado que Chávez y Sarkozy han recreado al magnificar a las Farc.

Pero resulta que las FARC –y también el ELN- no se mueven en el vacío de la selva ajenos al modo en que las Fuerzas Militares y de Autodefensa operan en su práctica cotidiana.

No alcanza con calificar de terroristas y narcotraficantes a unos y a otros si no se referencian las variables en función del sistema de guerra en el que actúan.

Tal sistema de guerra se modificó sustancialmente tras el fracaso del Caguán. Más todavía cuando Uribe asumió la Presidencia. Ni se diga cuando las AUC, el BCB y otras fuerzas de autodefensa se desmovilizaron y desarmaron como resultado del proceso de paz.

Uno consulta internet, escucha declaraciones de políticos colombianos y extranjeros, y pareciera que las Autodefensas no estuvieran desmovilizadas, desarmadas y en pleno desarrollo del proceso de paz. El Gobierno no ha querido ser claro sobre las etapas de las negociaciones, y tampoco las autodefensas se han preocupado demasiado en seguir poniendo los puntos sobre las íes. ¿Resignación, desesperanza, impotencia?

Lo grave entonces es que se sigue hablando de ‘paramilitarismo’, de ‘bandas emergentes’, incluso de nuevas generaciones de autodefensas, pero como si los ex comandantes presos y asistiendo a Justicia y Paz estuviesen ‘pintados’ sobre los muros de las cárceles que los alojan. O peor todavía, como si ‘en un estado de súbito autismo’ solo salieran de la ‘pintura’ para manifestarse judicialmente sobre el pasado, o, si le vamos a creer al Gobierno, para seguir algunos delinquiendo desde sus sitios de reclusión.

Llegados a este punto la confusión es total y cuesta entender qué intereses la alientan. ¿En qué se beneficia el Gobierno demeritando el proceso de paz y volviéndolo invisible? ¿En qué ganan los ex comandantes si ya no se expresan sobre la problemática nacional y sobre el futuro de sus ideas políticas y de las comunidades que confiaron en ellas?

Nada bueno puede presagiarse sobre la seguridad jurídica de los ex comandantes y aun de los combatientes rasos desmovilizados si no se mantiene visible ante la Opinión nacional e internacional la realidad incontrastable del Proceso de Paz, sus beneficios y sus metas todavía por cumplir. Beneficios que deben ser manifestados, ‘predicados’ es la palabra acertada, en su faz colectiva, en el germen que suponen de la legitimación del Estado y la Democracia, para que la seguridad cobije todos los rincones de la Patria.

Las FARC exigen no ser calificadas como terroristas, pero la Opinión ignora el por qué las Autodefensas figuran en esas listas cuando ya no existen como organización armada. ¿Cómo van a entender los americanos del norte y los europeos la naturaleza del conflicto armado si treinta mil desmovilizados de las AUC no se enmarcan en un proceso de negociación todavía en curso donde unos y otros acuerdan y se comprometen con acciones y objetivos comunes sujetos a verificación y validación?

Es un grave error seguir suponiendo que no hay conflicto armado como retóricamente argumenta el Gobierno, pero también es un error no identificar plenamente las partes de este conflicto, su evolución y sus estrategias, sus modalidades militares y políticas, sus pretensiones y limitaciones, sus objetivos y su discurso.

Decir que en Colombia no hay conflicto armado es ridículo, pero también lo es, reducir el conflicto a una cuestión entre comunistas y demócratas, entre guerrilleros y Estado, como si la población civil, rural y urbana, no contara, como si las fuerzas económicas y sociales no tuviesen su propia visión e interpretación de los hechos.

La caricatura que se hace en EEUU y Europa acerca de los actores del conflicto armado, su lazos sociales y su financiación, su ideología y sus métodos de combate, se justifica en parte por su lejanía, pero que en Colombia, los partidos oficialistas y de oposición, el mismo Gobierno e incluso los grupos armados ilegales, o desmovilizados en el caso de las AUC, no se tomen en serio la necesidad de identificarse, hacerse visibles, argumentar sobre los hechos y no sobre la propaganda, razonar sobre la objetividad y no la subjetividad, sobre los intereses reales y no los declamados, que subyacen en la realidad del conflicto que encarnan es a todas luces estúpido e imperdonable. Finalmente, nada serio ni fundamentado puede surgir del ocultamiento y la mistificación propia o del adversario.

Afortunadamente, a Colombia se le apareció la virgen con la dupla Chávez-Sarkozy. Tan diferentes entre ellos, y cada uno de ellos con Uribe. Pero igualmente mediáticos los tres y dueños indiscutidos del poder que ejercen. Entre ellos no hay química pero los une la voluntad de poder, los iguala el deseo de ganarse un lugar destacado en la Historia Universal. Cada uno de ellos desconfía de cada uno de los otros, pero cada uno de ellos sabe que necesita al menos a uno de los otros dos para dejar en posición de 2 a 1 al tercero.

Mientras el trío Chávez-Sarkozy-Uribe dirime controversias y se inventa fórmulas asociativas, ¿por qué FARC, ELN y AUC, el otro trío en cuestión, no se ponen serios, y buscan también el mejor modo de dirimir controversias e inventar fórmulas asociativas?

Al fin y al cabo, no querrán quedar ante el mundo como ‘señores de la guerra’, como ‘criminales de lesa humanidad’, estigmatizados y vilipendiados por los verdaderos dueños del poder y la economía, por los causantes de tanta iniquidad y pobreza en el pueblo colombiano.

Ojo FARC, ELN y AUC que así como asistimos hoy al fenómeno lamentable y degradante de ‘parapolíticos’ aculillados y desmemoriados, por el lado de la izquierda ya comienza a darse el mismo fenómeno de ‘si te he visto no me acuerdo, vil terrorista y narcotraficante, anacrónico guerrillero que impides a la izquierda democrática –la única verdadera- disfrutar de las mieles del poder’.

Dice el refrán que ‘el vivo vive del sonso, y el sonso de su trabajo’. Que no le pase con el Polo a los ‘guerriyos’ lo que ya le pasó con Liberales y Conservadores a los ‘paracos’.



En fin, la ‘verdad nos hará libres’, pero… ¡a qué precio Dios mío!

Así la veo yo.



Los 101 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por Así la veo yo, Esencias y Matices, Chamuyo, SÍ-SE-PUEDE, Punto y Aparte, y No más guerra están a disposición del lector en
www.lapazencolombia.blogspot.com