enero 17, 2008

100. Las Autodefensas Desmovilizadas de Colombia ¿volverían al monte en son de paz?


Punto y Aparte

Llegó la hora de poner a prueba la seguridad democrática



Por Juan Rubbini

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juanrubbini@hotmail.com


Si le hablase al oído a Uribe le recomendaría que diese gusto a las FARC en cuanto a Pradera y Florida. Un Gobierno que va ganando la guerra y un Pueblo que asumió la Seguridad Democrática como emblema nacional no solo no se debilita sino que se fortalece demostrando su grandeza, su amplitud de miras y su coraje indomable dispuesto a combinar todas las fuerzas humanas de humildad y generosidad, no solo con los adversarios, sino, precisamente con los adversarios.

La invitación a mediar de Uribe a Chávez está destinada a cambiar la historia del conflicto armado. Poco importa si a poco de andar Uribe sacó la roja-rojita y pretendió enviar al venezolano a su casa. Chávez se puso la camiseta ‘fariana’ y hoy ya no es mediador sino actor del conflicto en su calidad de manager de las FARC.
Esto no es ni bueno ni malo sino que es un dato insoslayable de la realidad. Así como también es una realidad que ya entrenan entusiastas en sus múltiples sedes las ‘nuevas autodefensas’ cuyo corte generacional con los Castaño y Mancuso es tan nítido y tajante como que el día y la noche se suceden sin superponerse ni confundirse.

Así las cosas el conflicto armado está tomando un nuevo aire y los extremistas y militaristas de ambas fanaticadas lucen exultantes y a sus anchas, ni se diga los duros del narcotráfico y productores de químicos y de armas.

Es cierto que las FARC han perdido poder ofensivo y están más ocupadas en evitar goles en sus porterías que en hacerlos, así como los experimentados ex líderes de las AUC se conforman con ver el partido desde la tribuna protegidos por el INPEC y ya no por sus barrasbravas.

Pero también es cierto que hoy las FARC están más sólidas que nunca antes con su retaguardia ‘presidencializada’ en Venezuela mientras que las nuevas autodefensas lucen dispersas y erráticas sin un Chávez que las oriente todavía inexpertas en aquello que los Castaño y Mancuso habían sabido consolidar y politizar.

Las tácticas del secuestro y el narcotráfico tienen a las FARC en el punto más bajo de su credibilidad nacional e internacional y este es el punto más endeble de su estrategia que el manager Chávez tendrá que corregir antes que el mundo se le venga encima al sucesor de Fidel. No es fácil pasar en una sola temporada de los narcodólares a los petrodólares, ni desprenderse del ‘capital de secuestrados’ por razones de ‘marketing humanitario’. Chávez se propone lograrlo, ojalá lo logre, en beneficio de la paz de los colombianos.

Por el lado de Uribe sigue sin comprenderse porqué ha dejado que su Gobierno convirtiese el proceso con las AUC en la ‘conejeada’ del siglo cuando la buena fe, compromiso y experiencia de los desmovilizados ex comandantes bien podría ser utilizada para evitar el reciclaje de los ‘paras’, así como el éxito de su reinserción civil y política podría ser para los escépticos guerrilleros y ‘paras’ todavía en armas la ‘prueba reina’ de que dejar las armas e iniciar desarmados un Proceso de Paz sí tiene sus garantías de no ser ‘conejeados’ y otorga beneficios indudables en términos de participación democrática y ‘empoderamiento’ civil.

A la ‘seguridad democrática’ le está faltando un cambio o una nota adicional. Como está parece más destinada a perpetuar la guerra que a acabarla, más interesada en mostrar sus logros en el arco adversario que en mejorar la calidad del espectáculo. Se ha contagiado del espíritu gringo de combate al narcotráfico no para acabarlo sino para mantenerlo vivo pero bajo control, como si la manipulación de la guerra fuera el objetivo y no su final. Como si al igual que los narcóticos la guerra produjese adicción y nublara el cerebro para salirse de ella. Esto vale no solo para el Gobierno y las FARC, hasta Chávez discursea de a ratos como si quisiera convertir las cordilleras colombianas en la Sierra Maestra del siglo XXI.

En este juego de espejos donde todo el mundo que gira alrededor del conflicto armado parece dispuesto a escalar las hostilidades los comandantes de las autodefensas desmovilizadas reciben por primera vez en la historia la visita de senadores norteamericanos preocupados por el cariz de los acontecimientos. Esto inaugura un diálogo que no puede prescindir de la realidad y a la mirada práctica de los políticos del norte no se le escapa que estos ex comandantes de carne y hueso dieron el paso que dieron y se sostienen en la paz y la reconciliación a pesar de los ‘conejos’ del Gobierno y la inseguridad jurídica que no ha mellado su espíritu de reconciliación.

El mensaje no puede ser más contundente y explícito: es inmensa, es invalorable, esta riqueza de experiencias y conocimientos adquiridos en la guerra y la ilegalidad, allí donde el conflicto se vive en todo su peligro e intensidad. Allí se cometen los crímenes más dolorosos y se generan las angustias más lacerantes, allí la humanidad se vive y se muere cada día y cada noche sumida en un mar de contradicciones, no todas consentidas ni heroicas, pero todas asumidas sin remedio con la piel y el corazón endurecidos por el fuego del enemigo dispuesto a matar o a morir.

Si estos hombres, si estos ex comandantes pudieron salir de la guerra, pudieron dar el paso que pareció siempre imposible, si encontraron las palabras y los gestos para convencer a treinta mil ex combatientes que del otro lado de la realidad existía otra más plenamente humana donde la paz y la reconciliación eran posibles, ¿no será que su ejemplo de conversión merece otro sitio más apropiado desde donde desplegar su tarea humanitaria de pacificar el país que el aislamiento y la soledad actual de sus celdas?

Bienvenido Chávez si se suma a las FARC para terminar con su guerra fratricida, nadie comprendería, ni perdonaría. que su nueva función de manager de los farianos condujera al escalamiento del conflicto.

De la misma manera, bienvenidos al campo de la paz los ex comandantes de las AUC si se abren las puertas de sus celdas para subir al monte a persuadir a las ‘nuevas generaciones de autodefensas’ que no sigan su ejemplo de hace diez, quince o veinte años atrás, sino el más reciente, el que dieron al desmovilizarse y desarmarse confiando en la Palabra de un Presidente y en el Clamor de un Pueblo necesitado de oír callar los fusiles y ponerle fin a los secuestros, las masacres y el desplazamiento.

La Paz no será nunca el fruto amargo de la existencia de vencedores y vencidos, sino el reconocimiento solidario de que ninguna de las partes está exenta de culpas, ni merece menos que otras, una segunda oportunidad en su vida, en igualdad de condiciones y sin más limitaciones que el estatus de ser humanos, tan frágiles y tan espléndidos, como Dios nos hizo.

Así la veo yo.


Los 100 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por Así la veo yo, Esencias y Matices, Chamuyo, SÍ-SE-PUEDE y Punto y Aparte están a disposición del lector en