febrero 06, 2008

102. Las Autodefensas marcharon por la Paz

NO MÁS GUERRA
NO a la guerra SÍ al Gran Acuerdo Nacional

Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com
juanrubbini@hotmail.com



La gran marcha del 4 de febrero es bien en sí mismo pero no suficiente.


Urge clarificar y tomar decisiones. Sobra la retórica sofista.

Me gusta la claridad de Petro. Y que Chávez y Piedad tomen riesgos y sean francos. Me gustó Mancuso apoyando marchar y que los ex comandantes desmovilizados AUC y FARC en prisión también lo hicieran.

No puede invocarse la paz y pretender que no hay guerra. Ni querer la paz sin producir actos de paz. Menos aún invocarla y no estar dispuestos a hacer concesiones.

Las partes de la guerra no son únicamente el Estado y las Farc. Está el Eln, estuvieron las AUC y siguen activos disidentes paras. Los actores armados no operan encapsulados, sino ligados a la sociedad, la política y la economía por imbricadas redes que vuelven la guerra un sistema de vida.

¿Qué gana Colombia estigmatizando la ‘parapolítica’ como cuestión de malos e ilegales? Judicializar los crímenes es necesario pero analizar los problemas y escalar la búsqueda de soluciones es imprescindible.

En las guerras irregulares las proporciones de estrategia política y hechos militares son de 10 a 1 según analistas. ¿Cómo participar de la guerra sin priorizar la política sobre los combates?

Frente al conflicto armado urge tipificar los actores, aliados y bases sociales, definirlos, analizar sus procederes en el contexto de razones y metas. Podemos calificarlos de terroristas, de bandidos, de criminales de estado, de revolucionarios, de fascistas, pero la cuestión central sigue siendo de sustantivos no de adjetivos.

No me gustan las Farc pero si quiero acabar la guerra tengo que encontrar el modo de negociar con ellas. No me gusta el Estado y creo necesario refundarlo pero sin propiciar condiciones para negociar con él cualquier invocación a la paz es vil mentira.

Las Farc exigen despejar Pradera y Florida. Como primer paso para lograr el acuerdo humanitario. Si la marcha del 4 de febrero no sirve para que la fortaleza de la sociedad apuntale la política de seguridad democrática y haga posible el encuentro del Gobierno y las Farc en Pradera y Florida ¿para qué habrá servido la marcha en dirección de abrir caminos de paz?

Se considera que ceder un milímetro ante el adversario es debilidad. Craso error. Ceder en lo procedimental para avanzar en lo sustancial es privilegio del fuerte no del débil. Y aquí lo sustancial no es siquiera el acuerdo humanitario, lo sustancial es la construcción de paz.

Se equivoca el Gobierno si ve la marcha del 4 de febrero como un cheque en blanco para continuar la guerra. El clamor de Colombia es alcanzar la paz.

La paz no es la sumisión, pero sí conlleva concesiones a la otra parte, y ambas partes han sido urgidas a ello.

No me gustan Chávez, ni Piedad, menos las Farc; tampoco quiero nuevos ejércitos de autodefensa. Sin embargo, tienen parte de razón, y merecen ser escuchados.

Creo en el derecho de los colombianos de recibir sin cortapisas la voz directa de los actores del conflicto armado, legales e ilegales, desmovilizados o no, a partir del hecho irrefutable que la paz no será fruto de la imposición de ningún actor sobre el otro, sino de la negociación sin exclusiones, cara a cara con la sociedad, sin más demoras ni pereques.

Así la veo yo.

Los 102 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por Así la veo yo, Esencias y Matices, Chamuyo, SÍ-SE-PUEDE, Punto y Aparte, y No más guerra están a disposición del lector en


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