abril 29, 2008

107. El ‘todos contra Uribe’ beneficia políticamente a las autodefensas desmovilizadas

No siempre la mejor defensa es el ataque






No es que las autodefensas sean uribistas, es el antiuribismo quien con su histerismo está produciendo el milagro impensado del acercamiento entre los desmovilizados ‘para’, ex guerrilleros desmovilizados y el Presidente de todos los colombianos. Al decir de Jorge Luis Borges, ‘no los une el amor sino el espanto’ ante la hecatombe que se viene si desde Pelosi hasta Chávez, desde Petro hasta César y Carlos Gaviria, se insiste en ‘pedir la cabeza del presidente’ y la sumisión incondicional del País de las Regiones al País Capitalino, la derrota del País Federal en manos del País Centralizado en Bogotá.


La lluvia de flechas que cae inclemente sobre el presidente Uribe proviene de los émulos del frente nacional aliados con los viudos del poder y la izquierda light. La otra izquierda, la ‘hard-left-, la que pretende liderar Chávez desde su ‘Iván Márquez’ de bolsillo infiltrado en las Farc, su senadora personal ‘Teodora de Bolívar’ y sus amigos del Polo enemistados con la izquierda ‘a lo bien’ del candidato Garzón, no se contentan con arrojar flechas ‘semanales’, ni simples arengas W, sus armas no son exclusivamente mediáticas, son paramilitares hechos y derechos de nuevo cuño, paramilitares bolivarianos comandados por el coronel paracaidista y alentados por su cachorro en Quito y su elegida en Buenos Aires. ¿Será que ‘Cano’ no le pone el tatequieto al ‘coronel’ y le recuerda quién manda en las Farc antes que sea el pueblo venezolano –en la calle y con su voto- quien expulse al coronel a la selva colombiana?


Entre la lluvia de flechas y los bombardeos chavistas Colombia sobrevive y padece los ataques incesantes de quienes quieren a Uribe fuera del poder y las autodefensas encarceladas en Colombia o en EEUU, y si fuera posible, sordas, ciegas y mudas, presas del Alzheimer.


Mucho me temo que estos cruzados de sus propios intereses, estos inquisidores incendiarios de la derecha recalcitrante y la izquierda reaccionaria no se saldrán con la suya. Este cambalache, de biblia y calefón, esta espuria alianza de todos contra Uribe, y todos contra las autodefensas no pasará.


El talante de Uribe ha logrado unir a muchos vociferantes y escribas –fariseos ni se diga-, en contra de él, pero ahora viene lo que sigue, y lo que sigue, es que Uribe transformado en víctima de los conspiradores renacerá de sus propias cenizas y arrasará en las urnas contra la ‘Armada Brancaleone’ de sus opositores enceguecidos, esos de espuma en la boca y odio en el alma.


No tengo la bola de cristal, pero no hace falta tenerla para prever que si Uribe se da la pela será reelegido, y no solo porque él lo quiera, sino porque en una democracia que se respete primero está la voluntad de las grandes mayorías, y después, solo después, la voluntad de las minorías, por más poderosas e inescrupulosas que sean.


Uribe podrá decir sin equivocarse que lo que sucede con su popularidad –y con sus votos- no significa tanto que él sea un ‘superhéroe’, ni una ‘mente superior’, sino que quienes lo precedieron y quienes hoy lo combaten, son tan pero tan malos, que lo suyo, aunque no sea perfecto, luce a los ojos y en el corazón de la gente como lo mejor que se ha conocido -lo mejor que no se puede dejar de apoyar- mientras Dios le dé fuerzas y luces al Gobernante y sentido común y criterio a las mayorías nacionales.


En este laberinto de pasiones y mezquindades, en este ir y venir de maledicencias contra Uribe, en este desprecio total por la sabiduría del pueblo, las minorías de derecha y de izquierda, las minorías del establecimiento y del régimen se han equivocado de cabo a rabo en su estrategia antiuribista, y lo único que han logrado es fortalecer a Uribe hasta limites inimaginables en 2002. Ya no se trata que las instituciones, o que el equilibrio de poderes, ya no se trata que los contrapesos o la constitución del ’91, a los ojos de quienes creen en Uribe, estar en contra de Uribe es estar en contra de las mayorías nacionales, es estar en contra de todo lo que Uribe significa en su imaginario colectivo. Si la estrategia de las derechas e izquierdas amangualadas fue dividir al pueblo, lo que logró fue unificarlo pero no en contra de Uribe sino en contra de ellas; si lo que el Polo ha querido fue polarizar el País, lo ha logrado, pero lo ha logrado estableciendo mayorías adversas al Polo cada vez mayores y minorías favorables al Polo cada vez menores.


Se equivocan quienes por razones de cálculo político pretenden volver de tipo ético las discusiones políticas. En política siempre prevalecerá aquello de que ‘el fin justifica los medios’. No todos los fines son buenos, pero los medios siempre se untan de la bondad o maldad de los fines, y en tal sentido si el fin es bueno los medios también lo son. Si no fuera así no habrían existido nunca las independencias, las liberaciones, las revoluciones populares, el sacudimiento de los yugos de clase, de imperio, de esclavitud. Esto lo sabe bien la izquierda pero hace como que no sabe cuando no le conviene, esto lo saben los poderosos del mundo, porque siempre lo han practicado, solo que no admiten que sus opositores lo hagan. Es el viejo cuento del alacrán sobre el elefante cruzando el río. La naturaleza de las cosas no se puede torcer, la naturaleza de la política tampoco.


Lo que no significa que no deba existir la Justicia, todo lo contrario, los hechos políticos pueden ser legales o ilegales, eso no se discute, y deben ser juzgados. Pero lo que hoy es ilegal mañana puede ser legal, y viceversa; además existen los indultos y las amnistías, los puntos finales, el ‘borrón y cuenta nueva’. Lo que vuelve legales o ilegales los actos políticos es fruto del equilibrio de poderes de hecho y de derecho en una sociedad, en definitiva la Justicia es hija de la Política y no al revés. No existe la Política al servicio de las instituciones, sino las instituciones al servicio de la Política, y la Política al servicio del Pueblo, o de los ciudadanos, que no es lo mismo pero es igual.


Todos los caminos conducen a Roma, y en esta coyuntura ‘a la colombiana’ todos los caminos conducen a Uribe, pero no porque Uribe sea Uribe –ni siquiera porque él se lo proponga-, sino porque detrás de Uribe se ‘encolumnan’ las grandes mayorías nacionales, y mientras esto sea así no habrá lugar en la democracia colombiana, para que en nombre de la democracia se cercene la voluntad popular.


¿Qué suena populista lo que escribo? ¿Cómo no va sonar populista la melodía popular si son las minorías poderosas de izquierda y derecha las que hicieron del pueblo colombiano el ‘jamón del sánduche’? Unas porque abusaron de sus riquezas e hicieron gala de su insensibilidad social, otras porque abusaron de su violencia e hicieron gala de descomunal inhumanidad. Y ahora resulta que ambas minorías se unen para combatir a Uribe y quitarlo a sombrerazos de la Presidencia de Colombia. Quienes siembran vientos, cosechan tempestades, no se nos olvide.


Se equivocaron y se equivocaron feo por querer tumbar a Uribe por donde no era. Los actos contra natura la misma naturaleza los resuelve y los castiga. No solo Uribe se ha legitimado con la ‘ilegitimidad’ de sus enemigos, no solo la democracia se ha legitimado con la ‘ilegitimidad’ de quienes la consideran su feudo capital, sino que incluso, incluso las autodefensas, han recibido y seguirán recibiendo el oxígeno vital que les proveen –oh paradoja- tantos ataques inmerecidos, tanta ´malparidez’ indiscriminada de quienes quieren tapar el sol con los dedos. Y el sol que brilla es que las autodefensas impidieron que las guerrillas, a partir de los poderes locales y regionales, se fueran tomando el país. Esto lo saben y lo perdonan millones y millones de colombianos, pero no lo quieren entender ni perdonar los sicarios morales, los Savonarola tropicales, los que se lavan sus c… con la sangre de las víctimas, con la buena fe de los desmovilizados, con el Presidente que siempre soñaron los colombianos porque los representa y los defiende.


¡Juego limpio señores! Que no siempre la mejor defensa es el ataque.


Así la veo yo.

Los 107 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en
www.lapazencolombia.blogspot.com