mayo 19, 2008

El Proceso AUC se internacionaliza definitivamente

¿FRACASÓ EL PROCESO DE PAZ?
Habla asesor de Mancuso

El Meridiano de Córdoba, de Montería
(Publicado el 18 de mayo de 2008 en el suplemento dominical 7 Días)


El proceso de paz enfrenta un nuevo reto: arrojar resultados para el país a pesar de la extradición de los ex comandantes de las AUC.


Montería.


Uno de los hombres más cercanos a Salvatore Mancuso, el argentino Juan Rubbini, quien forjó su cercanía tras una amistad que comenzó desde 2001, cuando el entonces comandante de las AUC tomó la decisión en firme de impulsar un proceso de paz, tiene su propia lectura sobre la extradición de los ex jefes 'paras' y sobre el proceso de paz, hoy fallido según algunos.
No considera tajantemente que con la extradición de los ex comandantes se le haya puesto un tapaboca a la verdad, pero asegura que al quedar tantas cosas al descubierto "la preocupación no se puede negar, tampoco los miedos a la judicialización de quienes tienen rabo de paja. La verdad es un derecho de los colombianos y la merecen. Eso, los ex comandantes lo saben y la están aplicando sin ninguna anestesia, tal vez allí esté el problema".


Para Juan Rubbini, los acuerdos de Ralito fueron insuficientes para la construcción de la paz "porque solo fueron para iniciar las negociaciones y darle un norte, pero nunca tuvieron contenido efectivo ni programático".


Asegura que a pesar de todo, el proceso no está muerto y el Estado y los colombianos tienen la obligación de retomarlo. "Veo más gente ilusionada con que la paz vendrá a tocar su puerta, que gente trabajando por hacerla realidad. Los procesos de paz se hacen con los 'otros', no 'contra' los otros", le dijo a EL MERIDIANO de Córdoba.


Por Ginna Morelo Martínez


Ese 15 de julio de 2003 en Santa Fe Ralito todos sonrieron y posaron para la foto que haría historia. Entre ellos se encontraba Juan Rubbini, amigo personal y asesor político y de paz de Salvatore Mancuso.


Todos confiaron en algo que había nacido cojo, que se había concentrado, en principio, en la desmovilización y no en las víctimas, en la justicia y en la reparación. Eso vendría después. Sin embargo, fue bautizado como 'Proceso de Paz' y ahora pareciera haber llegado a su fin con la extradición de los ex jefes 'paras'.


Uno de los hombres más cercanos a Mancuso, el argentino Juan Rubbini, quien forjó su cercanía tras una amistad que comenzó desde 2001, cuando el entonces comandante de las AUC tomó la decisión en firme de impulsar un proceso de paz, tiene su propia lectura sobre la extradición de los ex jefes 'paras' y sobre el proceso de paz, hoy fallido según algunos.


Juan Rubbini responde
¿Fracasó el proceso de paz?


Un administrador de empresas argentino, que nunca ha dejado de formarse en la academia, se convirtió en uno de los hombres más cercanos al ex comandante Salvatore Mancuso. Es su asesor político de cabecera en todo el tema del proceso de paz. Es una de las personas que más conoce el pensamiento del ex 'para', por lo que decidió hablar de lo que se viene para Colombia.
Desde que se firmó el acuerdo de Ralito y hasta esta parte, la negociación con los ex comandantes de las autodefensas ha subido y bajado al son del pan y el circo que ha recibido el pueblo.
Verdades a medias que han desembocado en la 'parapolítica', un lento reconocimiento de víctimas, apenas 3 mil 807 y 171 inmuebles entregados, sumado a que los ex comandantes seguían delinquiendo desde la cárcel, hacen parte de la lista que motivó al Presidente Álvaro Uribe Vélez, a extraditar a 13 de ellos a los E.U. el pasado martes 13. Una decisión de una trascendencia histórica inimaginable.


A juicio de muchos, la Ley de Justicia y Paz fracasó y las víctimas se quedaron viendo un chispero; otros, por el contrario, consideran que ahora sí habrá justicia porque la Fiscalía no deberá acometer un proceso en los tribunales, que con la lentitud como venía hacía presagiar que algunos ex comandantes iban camino a recuperar su libertad por pena cumplida, porque según la ley, sus sentencias oscilan entre 5 y 8 años y algunos ya se estaban acercando a cumplir el tiempo.


Las diversas opiniones, algunas más atrevidas, sugieren que el Gobierno de Uribe silenció la verdad y le quitó el combustible a la 'parapolítica', e incluso traicionó a los ex jefes de las AUC. Rodrigo Tovar Pupo, alias 'Jorge 40', lo dijo antes de subirse al avión de la DEA. De hecho él no aparece en la foto del recuerdo en Santa Fe Ralito, y solo se sumó al proceso tiempo después porque no creía en la no extradición. Este tema de discusión motivó tantos golpes a la mesa en presencia del Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, quien siempre le dijo a los medios que la extradición no se negociaba.


En entrevista con EL MERIDIANO de Córdoba esto fue lo que dijo el asesor de paz de Mancuso:


¿Con la extradición de los ex 'paras' se acaba el proceso de paz?
No, en absoluto. Se dificulta inicialmente lo procedimental, pero en tiempos de globalización la justicia tiene que ponerse a tono, y echar mano de la tecnología disponible. Lo sustancial está en la determinación de los actores, y por el lado de los ex comandantes la determinación de cumplir con Justicia y Paz la tienen.


¿Por qué el Presidente apunta a poner en riesgo el proceso dando un paso que en su momento los comandantes no aceptaban y que le da un giro al tema de la verdad?
El Presidente ve en la intervención de E.U. la oportunidad de oxigenar el proceso y darle credibilidad internacional. Sabe que si los ex comandantes dejaron el monte y llegaron donde llegaron con su desmovilización, sabrán hacer un esfuerzo más y rendirle cuentas también a E.U.


Muchos golpes hubo sobre la mesa de negociaciones en Ralito, cuando salía a flote el tema de la extradición. ¿Qué sucedió entonces?
Los golpes sobre la mesa nunca sonaron tan duro como para romperla. Más bien los ex comandantes aspiraban a que E.U. reconociese el componente político y antisubversivo de su lucha, y no los fuera a considerar solamente como puros narcos.


¿Cree que los E.U. reconocieron ese componente y ya no los consideran como puros narcos?
Estados Unidos sigue apoyando el proceso de paz con las autodefensas porque respeta la democracia colombiana, que reconoce el ingrediente político antisubversivo de las autodefensas, sobre esto no hay dudas allá. Sin embargo, participar de alguno de los eslabones del narcotráfico constituye un delito para las leyes norteamericanas, así el fin buscado puedan entenderlo políticamente como legítimo.


¿Podría pensarse entonces que a ellos les va mejor con la justicia norteamericana?
Lo mejor para ellos, como para Colombia, es que los ex jefes de las autodefensas puedan cumplirle a la justicia colombiana y a la justicia de los E.U. Si se hace simultáneamente, mejor. Esto significa recuperar tras el proceso judicial en ambos países su condición de ciudadanos colombianos con plenos derechos humanos y políticos, a paz y salvo con ambas justicias. Los procesos de paz no se hacen para satanizar a sus participantes sino para recuperar a los guerreros fuera de la ley, para la paz dentro de las leyes.


¿Las verdades a la luz de la Ley de Justicia y Paz hicieron crecer a un enano imparable que terminó asustando al Gobierno?
La preocupación no se puede negar, tampoco los miedos a la judicialización de quienes tienen rabo de paja. La verdad es un derecho de los colombianos y la merecen, eso los ex comandantes lo saben, y la están aplicando sin ninguna anestesia, tal vez allí esté el problema. Los pueblos no delinquen en masa, si eso sucede es porque algo está mal en las leyes.


¿Será entonces que por ello resultó mejor la vía de escape: extraditar a los ex comandantes y silenciar la verdad?
No lo veo así, no existe incompatibilidad entre extradición y conocimiento de la verdad. Ni a los E.U. les interesa aparecer como encubridores, ni a los ex comandantes les interesa perder su derecho de regresar a Colombia a paz y salvo con los de aquí y con los de allá.


Su lectura de la 'parapolítica'. ¿El tema pierde fuerza con los ex comandantes extraditados?
¿Pueden descansar en paz los políticos, los industriales y empresarios?
Mientras Justicia y Paz esté vigente, y mientras los ex comandantes y mandos medios, dentro y fuera de Colombia, no sean vetados ni expulsados por el Gobierno, el compromiso de verdad y reparación se mantiene. Este compromiso de honor de los ex comandantes no es con el Gobierno, es con la sociedad colombiana, y será la sociedad colombiana, dentro de las leyes, la que diga hasta dónde hay que llegar en materia de investigación sobre 'parapolítica'. El día que la misma sociedad se hastíe, diga basta, punto y aparte, demos vuelta a la página, esto habrá concluido con enseñanzas para todos.


Las víctimas se sienten burladas. ¿Cuál es su lectura sobre lo que le espera a ellas?
Las víctimas deben seguir luchando por sus derechos a la reparación y encontrar fórmulas de acercarse a los ex comandantes porque finalmente de esa convergencia surgirá no solo la reparación, también la reconciliación.


¿Por qué los acuerdos de Ralito resultaron insuficientes?
Porque solo fueron un acuerdo para iniciar las negociaciones y darle un norte, pero nunca tuvieron contenido efectivo ni programático. Por ejemplo, en cuanto al modo y los tiempos en que el Estado recuperaría los territorios y haría viable la presencia del estado social de derecho, no solo las fuerzas de seguridad. Es que no se trataba solo de reincorporar a la sociedad unos combatientes, se trataba también de reintegrar unos territorios y unas poblaciones, regiones enteras, al Estado, la democracia y el progreso, quitándole espacios no solo a los actores armados ilegales sino también a las narcoeconomías. Además, busque en ese Acuerdo de Ralito las palabras víctimas, verdad, justicia, reparación, Y después me dice cuántas veces las encontró.


Si las víctimas, la verdad, la justicia y la reparación no fueron abordados en el Acuerdo de Ralito ¿entonces qué fue lo que se negocio?
El acuerdo de Ralito (15 de julio de 2003), así como el de Fátima (3 de mayo 2004) tuvieron como componente esencial, el perfeccionamiento del cese de hostilidades, la entrega de armas y desmovilización de las autodefensas. El Estado, por su parte, tomaría todas las medidas que asegurasen la reincorporación a la vida civil de los ex combatientes. Esto es lo que quedó escrito, a mi modo de ver no puede entenderse sino como la formalización del inicio de la negociación, de ninguna manera como su culminación. Los acuerdos finales, no sé si existan, yo no los conozco, pero el solo hecho de que no sean públicos ya es un gran problema, si es que ni siquiera existen el problema ya es de grandes proporciones y permite todas las conjeturas. Tendría que trasladarle su pregunta a los ex comandantes que aún están vivos y en Colombia. Ya con más tiempo y serenidad, seguramente quienes están en E.U. volverán sobre el tema.


Preocupa lo que pueda sobrevenir en algunas zonas del país que están a merced de unas autodefensas que no se desmovilizaron, o de otras personas que están rearmando a los reinsertados. ¿La extradición de los ex jefes acelera el descontrol en zonas como Medellín, por ejemplo, donde se dice que todavía manda 'Don Berna'?
No veo ninguna relación entre estas extradiciones y el descontrol urbano ni rural. Lamentablemente, ese descontrol está latente desde antes de las extradiciones. Puede que surjan pescadores en río revuelto, pero la extradición es seguir el proceso de Justicia y Paz por otros medios y en otra geografía. Ni le quita ni le pone al orden público.


¿Fracasó el proceso de paz?
Fracasará el día en que los colombianos nos resignemos a vivir en guerra, pero lo que uno ve es todo lo contrario, el deseo de un pueblo de avanzar de la precaria seguridad de hoy a la auténtica paz de mañana.


¿El proceso de paz desde E.U. sugiere un escenario virtual sobre el que ya no existe control de parte de Colombia?
Colombia solo perderá el control de aquello que quiera perder, un cabo queda suelto hoy en Colombia, pero seguramente los ex comandantes lo recogerán del otro lado y se asirán fuertemente de él para ganarse el derecho de regresar a su tierra.


¿Al Gobierno del Presidente Uribe se le salió de las manos el asunto?
Me imagino que nunca pensó que fuera tan difícil un proceso de estas características, pero no al punto de salírsele de las manos, solo que requiere de otras manos que ayuden, particularmente los Estados Unidos y la oposición política en Colombia.


¿Fracasaron las iniciativas como los proyectos productivos, para reincorporar a los desmovilizados a la vida civil?
El balance no es satisfactorio, pero eso no es un fracaso, es un desafío más que afrontar y superar.


Usted, que conoció el pensamiento de las autodefensas, ¿cree que el nuevo escenario le conviene a Mancuso?
Creo que le conviene al país, en el sentido de que se abre la posibilidad de oxigenar un proceso que lucía anémico y descompuesto, pero los escenarios por sí solos no hacen la diferencia, la diferencia la hacen los actores del proceso, y son éstos, Estado y autodefensas quienes deben proceder con autocrítica, volver a la mesa y retomar los diálogos capitalizando las experiencias.


¿Le conviene a Colombia?
Puede convenirle si se destraban las negociaciones de paz en Colombia y se gana en credibilidad internacional, no solo para el proceso de paz con las autodefensas, sino también con las Farc y Eln.


¿Encontrarán Uribe y Bush la llave que reabra la puerta que hoy parece cerrarse?
Nada más enigmático e inaccesible para el común de la gente que las 'razones de Estado'. En todo caso no lo veo un imposible.


¿Los ex comandantes paramilitares le fallaron al Gobierno o el Gobierno les falló a ellos?
Prefiero hablar de expectativas mutuamente insatisfechas, lo que deterioró la confianza entre las partes hasta límites insostenibles. Al no producirse los acuerdos durante 2004 el peso del Gobierno terminó imponiendo las condiciones, y las sigue hoy imponiendo unilateralmente. Desmovilizado Mancuso y muerto Carlos Castaño, ambos hechos en 2004, el gobierno vio en 2005 la oportunidad de impulsar la reelección imponiendo su autoridad en la mesa, la oposición creyó evitar la reelección bombardeando el proceso, las autodefensas se sintieron abandonadas por los uribistas y los antiuribistas, y en el fuego cruzado el proceso de paz quedó herido de muerte, pero vivo todavía, golpeado pero vivo, lo cual no sé si el Gobierno admite o no a estas horas. Porque si lo da por muerto debería decirlo y adiós verdad y reparación, y si permanece vivo debería actuar en consecuencia y reanudar los diálogos hasta producir los acuerdos finales, con quienes están en Colombia y también con quienes han sido extraditados.


¿Qué cree que viene ahora?
Un salto cualitativo en la madurez de los actores políticos. Me gustaría escuchar más autocríticas y propuestas que críticas y descalificaciones. La paz no la encontraremos tras una paciente búsqueda, sino después de una esforzada construcción. Y veo más gente ilusionada con que la paz vendrá a tocar su puerta, que gente trabajando por hacerla realidad. Los procesos de paz se hacen con los 'otros', no 'contra' los otros.