junio 03, 2008

110. Cuando El Tiempo 'reunió' a 'Alfonso Cano' con Carlos Castaño

El gran debate que Colombia espera (callada, pero espera)





ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com
juanrubbini@hotmail.com





Hoy cumple años el mayor de mis hijos y a él –entre anarquista, liberal y hombre de izquierda, convencido demócrata siempre- le dedico afectuosamente la ‘retrospectiva’ columna de hoy.


En octubre de 2000 el país asistió a un milagro ‘periodístico’ que hoy –a más de siete años- resulta revelador de cómo, desde ambos extremos del conflicto armado, y ‘mediando’ la prensa independiente el diálogo siquiera indirecto y ‘entre sordos’ -si se lo quiere ver así- es posible y deseable, frente a los horrores de la guerra. Ya Carlos Castaño no está en el mundo de los vivos, pero, si ‘Alfonso Cano’ ha sobrevivido, aún puede retomar sus columnas en El Tiempo. Y polemizar con ‘Ernesto Báez’, o ‘Alemán’ por ejemplo, o con ‘Jorge 40’ y Salvatore Mancuso, o algún otro. Lo que no debiera tolerarse es más guerra en contra del pueblo colombiano –ni por izquierda ni por derecha, ni por ningún lado- y tampoco asimetrías fuera de lugar que ‘perdonan anticipadamente’ a los unos como ‘altruistas rebeldes’ y ‘condenan sin apelación’ a los otros como ‘asesinos y narcos’. Si no se reconoce la existencia de ‘tesis’ y ‘antítesis’, la síntesis superadora nunca será posible, o solo lo será tras una guerra interminable y cruel, al cabo de la cual no habrá vencedores ni vencidos, porque todos estaremos muertos.






20 de octubre de 2000


PREGUNTAS A LA OPINIÓN PÚBLICA


ASÍ NO SE APAGA EL FUEGO


Por Alfonso Cano


Miembro del Secretariado de las Farc


El Tiempo, de Bogotá




Lo de izquierda o derecha huele a París, a Norberto Bobbio, a Mediterráneo, a oficina


En aras de la pluralidad y el enriquecimiento del debate sobre la paz, Alfonso Cano, miembro del Secretariado de las Farc, enviará esporádicamente sus conceptos e interpretaciones, a los que creemos conveniente abrirles un espacio de opinión.


Como es un cuestionario de cualquier encuesta de esas que pululan en nuestro medio, la revista Semana puso a consideración de sus lectores un tema de primer orden: la orientación política que requiere el país.


Al meditar la respuesta a ¿Colombia necesita una derecha?, el presupuesto lógico es que aquí la derecha no gobierna o no existe. Eso enardeció las pasiones, recargó de adjetivos las consideraciones e hizo abundantes las generalizaciones rápidas.


Así no se apaga el fuego; al contrario, se atiza la candela. Es la típica pregunta inductiva para ahormar la llamada opinión pública y aumentar las ganancias del medio de comunicación que la impone.


Antes de abrir la boca para desparramar mis verdades me pregunté: ¿será de izquierda o de derecha un Régimen Político que desde siempre ha obedecido las órdenes del gobierno gringo, del Pentágono y del Fondo Monetario Internacional? ¿Que legisla favoreciendo a los que más tienen, en detrimento de los que no tienen nada? ¿Qué se instrumentó de una fuerza pública campeona den la violación de los derechos humanos?


¿Será de izquierda o de derecha pagar del erario público la corrupción del sistema financiero y dejar desaparecer los hospitales por falta de presupuesto? ¿O meterse al bolsillo las finanzas públicas en una feria de corrupción que nadie impide? ¿O estimular el acaparamiento de las tierras fértiles por los grandes hacendados y no hacer nada para frenar el violento desalojo de campesinos para arrebatarles sus fincas?


¿Privatizar los servicios públicos para que las trasnacionales cobren las tarifas que les vengan en gana a los usuarios, será de izquierda o de derecha? ¿O permitir impunemente que las corporaciones financieras les arrebaten los ahorros a los usuarios del Upac? ¿O levantar las protecciones aduaneras para hundir la producción agropecuaria y la industria nacional, sin ayudarles en lo más mínimo a modernizarse? ¿O frotarse las manos de satisfacción porque el Plan Colombia “llegó para quedarse” con sus 1.300 millones de dólares en elementos de guerra? ¿Colombia necesita una derecha?


Alguien escribió que en esencia se trataba de la contradicción entre quienes buscaban la “eficacia” y quienes anhelaban la “justicia social”, pero allí no hay oposición. Si no hay eficacia no podrá existir la justicia social porque no habría con qué. La contradicción es entre quienes se enferman por acrecentar sus “ganancias” y quienes propugnan la justicia social.


Guerra total o solución política es otro aspecto vertebral en esta prospección, a la que no ayuda el estar inmersa en plenas elecciones. Truenan voces altisonantes que confluyen en una vieja tesis: “hay que derrotarlos para obligarlos a negociar”. Nadie duda de que esa no sea la estrategia del Estado. En ello trabajan febrilmente sus principales personeros. Pero es antigua. Siempre la han desarrollado. Pero a pesar de ello, el conflicto se ha ampliado. Conclusión: ese no es el camino. A pesar de todos los problemas, hay que persistir en la búsqueda de acuerdos. Nadie tiene derecho a cansarse en esa lucha. Nadie cuerdo, que viva en Colombia y que la ame. No podemos desfallecer.


Son reflexiones necesarias ante la disyuntiva que se indaga. Habrá que considerar el sistema electoral, la llamada democracia participativa, los medios de comunicación, la justicia, la inequidad laboral que se ha generado y otros temas alusivos que podrán darle sentido a una respuesta y contenido a un aporte constructivo posterior para construir algo entre la mayoría.


Lo de izquierda o derecha tiene un tufillo europeizante. No creo que esa sea una preocupación de la mayoría de los colombianos. Huele a París, a Norberto Bobbio, a Mediterráneo, a oficina. Debería plantearse la búsqueda con matices más nuestros, así se enriquecería y podría llenarse de tolerancia: ¿medidas y políticas que favorezcan al Country Club o a Ciudad Bolívar? ¿A los dueños de casas, apartamentos y cuentas bancarias en Miami o a los deudores del Upac? ¿A los desplazados o a la SAC? ¿A Colombia o a los Estados Unidos?


Creo que bien mirado, la disyuntiva deberá ser entre los de abajo (incluyendo los del medio que ruedan y ruedan) o los de arriba, los patriotas o los que imploran porque Colombia sea una estrella más en la bandera gringa.


Sacaríamos buen provecho al debate en momentos que se reclaman muchas luces para salir adelante. Debemos defender nuestras convicciones, creencias, propuestas y patrimonio moral, pero sin necesidad de torcerle el pescuezo a la verdad… ni a las preguntas.





Respuesta de Carlos Castaño a la columna “Así no se apaga el fuego” de Alfonso Cano



Colombia, Octubre 21 de 2000


Doctor
Enrique Santos Castillo
Editor
Diario el Tiempo
Bogotá.


Respetado Señor Santos.


“En aras de la pluralidad y el enriquecimiento del debate sobre la paz”, el Diario el Tiempo está publicando esporádicamente artículos del Señor Alfonso Cano. Permítame opinar respecto a la última publicación de Cano, dirigiendo mi mensaje directamente a él.


Señor Miembro
del Secretariado de las Farc
Alfonso Cano


Tengo entendido que Ud. pertenece al “ala pensante” de la organización guerrillera que ha autoimpuesto el objetivo de alcanzar el poder político en Colombia pese a la oposición expresa o tácita de la inmensa mayoría de su población.


No me resulta extraño entonces que minimice cualquier intento de consulta o encuesta a la opinión pública nacional siendo que Ud. pertenece al “ala pensante” de una organización guerrillera que considera innecesario consultar al Pueblo Colombiano sobre la legitimidad de Su unilateral decisión de disponer de la vida y bienes de los habitantes de la Patria.


Sí me resulta extraño que Ud, que pertenece al “ala pensante” de una organización guerrillera que hace del abuso de las armas la norma generalizada de su práctica política se sienta con la idoneidad suficiente como para indicarle al Pueblo Colombiano cuál es el mejor modo de apagar el fuego o de dejar de atizar la candela.


Tampoco me resulta del todo claro el modo en que Ud., que pertenece al “ala pensante” de una organización guerrillera, separa las aguas entre actitudes políticas de izquierda y de derecha.


Ud. menciona que son actitudes de derecha las siguientes:


1. Obedecer las órdenes del gobierno gringo, del Pentágono y del FMI.


Le comento que tal actitud “de obediencia” es patrimonio de los traidores a la Patria, pudiéndose hallar éstos en la derecha y en la izquierda.


2. Legislar en detrimento de los que no tienen nada.


Le comento que en el caso de que fuera considerado necesario por parte de algún gobierno “legislar en detrimento de los que no tienen nada” tal actitud es patrimonio de imbéciles de los cuales pueden hallarse ejemplares tanto en la derecha como en la izquierda.


3. Instrumentar una fuerza pública campeona en la violación de los derechos humanos.


Al respecto me gustaría preguntarle, aprovechando que usted pertenece al “ala pensante” de una organización guerrillera que compite entusiastamente en ese tipo de campeonatos ¿considera que el señor Stalin, Castro, el señor Pol-Pot o los esposos Ceausescu, eran agentes de la derecha política capitalista infiltrados en gobiernos de izquierda?


4. Pagar del erario público la corrupción del sistema financiero y dejar desaparecer los hospitales por falta de presupuesto.


Señor miembro del “ala pensante” de una organización guerrillera ¿no le parece que la descrita es una actitud políticamente incorrecta propia de personas corruptas e insensibles que afecta tanto a las agrupaciones políticas de derecha como a las de izquierda?


5. Meterse al bolsillo las finanzas públicas en una feria de corrupción que nadie impide.


Debo advertirle que su lenguaje va tomando un giro más propio de una campaña política de un candidato populista de derecha o de izquierda: lo de “meterse al bolsillo las finanzas públicas” suena un tanto recargado de retórica impropia ciertamente de un miembro del “ala pensante” de una organización guerrillera.


6. Estimular el acaparamiento de las tierras fértiles por los grandes hacendados y no hacer nada para frenar el violento desalojo de campesinos para arrebatarles sus fincas.


Tampoco esta es una característica del pensamiento de derecha o de izquierda sino una manifestación de la inoperancia del Estado Colombiano y de sus clases políticas de izquierda y de derecha que han resultado ineficaces a la hora de facilitar la justicia social para nuestro Pueblo Campesino. Siendo Ud. un miembro del “ala pensante” de una organización guerrillera me veo en la necesidad de mencionarle que más de cuarenta años de violencia guerrillera sólo han servido para acompañar el acaparamiento al que hace referencia, lo cual invalida en la práctica la supuesta bondad de su característica “pensante”, a menos que piense que en un par de siglos más puede haber algún principio de solución siguiendo el camino guerrillero que Ud. recomienda. La estrategia guerrillera vendría a ser algo así como “el opio del Pueblo” que subordina a la Revolución futura el presente miserable entre minas quiebrapatas y campos de coca y amapola.


En estilo rudimentario y poco pensante Ud. le adjudica a una supuesta derecha gobernante todos los males de Colombia sin el mínimo atisbo de autocrítica respecto de la acción guerrillera en todos estos largos años como si de una lado se situaran los demonios y del otro las angelicales fuerzas del bien a las que Ud. representa desde su “ala pensante” que supongo es el ala izquierda ¿o me equivoco?


Me suena un tanto paradójico que Ud., siguiendo el camino inaugurado con sus consejos acerca de cómo apagar el fuego descalifica un poco más adelante la guerra total como estrategia equivocada… en el caso de que la escoja el Estado Colombiano. ¿Esa sugerencia la hace Ud. desde su visión de izquierda o de derecha? ¿O es solamente un gesto de paz que como miembro del ala pensante de una organización guerrillera Ud. promueve dialécticamente para avivar el fuego del ala militarista de la misma organización subversiva?


Ud. dice textualmente: “A pesar de todos los problemas, hay que persistir en la búsqueda de acuerdos. Nadie tiene derecho a cansarse en esa lucha. Nadie cuerdo, que viva en Colombia y que la ame. No podemos desfallecer.” Lo que Ud. dice textualmente como miembro del ala pensante de una organización guerrillera me mueve a dos reflexiones, o bien Ud. ya no pertenece al mundo de los que aman a Colombia y por lo tanto su recomendación es al mismo tiempo una confesión, o Ud. se formó éticamente en aquella sofística que aconseja cínicamente: “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.


Más adelante Ud. hace referencia a un cierto “aporte constructivo posterior para construir algo entre la mayoría”. Lo de “aporte constructivo para construir” resulta una redundancia gramaticalmente muy “charra” producto seguramente de alguna esquizofrenia incipiente cuando al escribir ese párrafo Ud. estaba pendiente de los operativos constructivos (¿de derecha o de izquierda’) en Dabeiba y Bagadó. En cuanto a lo de “construir algo entre la mayoría” el final de la frase me deja perplejo porque no logro descifrar de qué mayoría Ud. se siente parte. Seguramente un miembro del ala pensante de una organización guerrillera conoce elementos de la realidad que al común de la gente se nos escapa.


Coincido con Ud. con aquello que dice respecto a que lo de izquierda o derecha tiene un tufillo europeizante. Sin embargo, no comprendo entonces porqué algo tan intrascendente y exótico para Ud. es convertido, por Usted mismo, en tema de análisis como columnista de uno de los espacios del establecimiento al cual Ud. ataca desde su monte Olimpo alado y angelical, donde la Revolución se construye a pura tracción de sangre colombiana derramada por la lucrativa industria de la muerte de la cual Ud. constituye el ala pensante y, ahora me vengo a enterar, también moralizadora.


Debo decirle para serle totalmente sincero y para que no malinterprete esta respuesta su “Pregunta a la Opinión Pública” que su callado pero implícito “marxismo-leninismo”, con todo respeto por Marx y por Lenin, también emana en nuestras Tierras Colombianas un tufillo europeizante, añejo ya por los siglos 19 y 20. Y lo que puede ser excelente para los buenos vinos no resulta ser del todo conveniente para los sistemas ideológicos. A menos que Ud., miembro del ala pensante de una organización guerrillera, haya declarado el fin de la dialéctica y con ello la sepultura apresurada de Marx y de Lenin, producto de lo cual su incursión politóloga en El Tiempo es natural que exhale un reciclado tufillo europeizante poco apreciado en las encuestas de opinión.


En todo caso y para terminar el aleccionador ejercicio intelectual que me ha significado el análisis de su escrito le propongo de todo corazón lo siguiente:


1. Acérquese a las Obras Completas de Ernesto Guevara (¿Lo recuerda?, el Pueblo Cubano lo amaba, y lo llamaba cariñosamente “Che”); lea detenidamente aquello que él llamaba “las condiciones objetivas y subjetivas” que posibilitan la Revolución Socialista. Y también aquello de que “un ser humano debe sentir como propia cualquier injusticia cometida por cualquier ser humano, en cualquier sitio de la Tierra”.


2. Despójese, después de haber leído a Ernesto Guevara, el peso de la responsabilidad de cargar con aquello de ser miembro del ala pensante de una organización guerrillera y propóngase sentir, solamente sentir, nada de pensar por favor, sentir durante una semana, solamente sentir: … sienta latir el corazón de la Patria Colombiana, de su Pueblo y de su Tierra… y vuelva a escribir en El Tiempo sobre qué se siente cuando se abre el alma, no a las propias ideas sino al corazón de los demás, de los hombres y mujeres, de las montañas y las selvas, de los caminos y los ríos de la Patria Colombiana.


En cualquier momento volvemos con lo de derecha e izquierda e intentamos, si quiere, establecer un centro, pero un centro que no sea un blanco donde apuntar, sino un reconocimiento a la geometría, que nada sabe de política pero tiene mucho que decirnos sobre sabiduría y virtud.


De Usted
Carlos Castaño
Comandante AUC





Ambos testimonios fueron publicados en su momento por www.colombialibre.org, y en estos días llegaron a mi correo enviados por uno de los lectores de mis columnas –un joven europeo que quiere a Colombia- al cual agradezco su sincero interés por la paz de Colombia y la felicidad de su pueblo.


Así la veo yo.


Los 110 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com