junio 09, 2008

111. ¡PACIFISTAS SOMOS TODOS!, gracias a Dios

‘Sacándome la piedra’, con dolor de Patria (y despecho con Uribe)




ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com
juanrubbini@hotmail.com


Uribe está botando a la caneca tiempo precioso para decir ¡no a la re-reelección! antes que sean los mismos ciudadanos quienes le digan ¡no a Uribe! De la cima del 84 % hay un solo camino razonablemente previsible y va en descenso. Rehén de las cifras de favorabilidad, Uribe no tiene más remedio que repetirse, día tas día, hasta convertirse en triste caricatura de quien se imita a sí mismo. Y esto cansa, esto irrita, esto amenaza volverse insoportable no solo para la oposición y los neutrales sino para los mismos ‘uribistas’ más necesitados de resolver sus muchos problemas, que poner los votos para que Uribe resuelva los suyos.


El 13 de mayo de 2008 se irá convirtiendo, aniversario tras aniversario, en la fecha más aciaga de los procesos de paz en Colombia, y tal vez en el mundo. El Gobierno acorralado por los que quieren al Presidente fuera del gobierno, y no pudiendo resolver sus cuantiosos problemas creó uno nuevo totalmente innecesario –extraditar a quienes no habían incumplido nada sustancial-, exhibiendo ante el mundo su propia incapacidad para sobrellevar el proceso de post-desmovilización de una manera digna y respetuosa para la contraparte que desmovilizó treinta mil combatientes, se resignó a condiciones jurídicas que jamás fueron acordadas y entregó las armas a cambio de un regreso a la vida civil con plenos derechos que, todavía hoy, no están ni otorgados ni garantizados.


Lo menos que merecen los jefes desmovilizados de las autodefensas es que no se los trate desde la contraparte en la Mesa como faltones y mentirosos, como incorregibles criminales y chantajistas. Menos aun cuando el país asiste atónito a cómo brotan por doquier bandas emergentes y criminalidades incontroladas allí donde el compromiso del Gobierno en la Mesa fue la reinstitucionalización democrática de las regiones y el regreso del monopolio de la fuerza a las manos del Estado.


¿Cuánto incidirá en la previsible no re-reelección de Uribe la insatisfacción de no menos de un millón de colombianos que en el pasado atendieron de buena gana las recomendaciones electorales de los ex jefes paras y que ahora no recibirán seguramente ningún tipo de sugerencia en tal sentido? A nadie puede resultarle extraño que los jefes desmovilizados se declaren ‘impedidos’ de producir guiños electorales en 'los tiempos del cólera' y la indignación, cuando fueron sacados de la Mesa -supuestamente de la Paz- peor que como les va a los perros en Misa, y expulsados, hasta del País, no precisamente por el Mesías verdadero, el de los altares de verdad edificados sobre roca –no sobre frágiles sondeos de opinión- al que se le sigue reconociendo que por encima de Él no hay nadie, afortunadamente, ni siquiera los encuestadores de Gallup.


Mis lectores dirán que me estoy ‘sacando la piedra’ –y no se equivocan- pero, así y todo, intento hacerlo con respeto por el gobierno y sin ocultar mis simpatías por la causa noble que acunaron las autodefensas desmovilizadas. No los ensalcé en la guerra –al modo de Piedad con las Farc- pero no pude menos que enamorarme de sus actos de paz y de su valentía al desarmarse, con consecuencias benéficas de las cuales el gobierno se apropia como si no estuviesen determinadas en muy buena medida por la desmovilización que llegó a buen puerto por la sucesión de actos de fe y prédica incansable de los Castaño y los Mancuso, los don Berna y Macaco, convertidos hoy en los chivos emisarios de cuanto delito se siguió cometiendo tras su desmovilización.


Ignoro las verdaderas razones por las cuales el gobierno ha hecho, tras la desmovilización de la íntegra cúpula ‘para’ –eso sí, después de concretada la primera reelección- todos los esfuerzos imaginables para romper el proceso de paz con las autodefensas. Lo curioso es que no lo ha logrado y si lo ha logrado no ha dado la ‘chiva’ a nadie, ni siquiera a Semana. Al menos cuando Pastrana rompió con las Farc en El Caguán respetó el plazo de los cinco días para que los guerrilleros recogieran los chécheres y volvieran al monte, y proclamó la ruptura al mundo y por cadena nacional. Por esto me aferro a la esperanza que el proceso de paz no esté muerto, aunque en honor de la verdad tampoco el gobierno reconoce que el proceso esté vivo. ¿Será que está ‘desaparecido’?


Sin embargo, esto es Colombia y aunque de a ratos parezca Locombia, lo cierto es que en 2010 tendremos un nuevo presidente, que confío no será Uribe, cruzo los dedos –tampoco César Gaviria- y para ese momento el tema de la paz volverá a estar en la agenda presidencial no como un ejercicio pasatista sino como el gran tema crucial. ¿Quién quita que al próximo presidente lo ‘pongan’ junto a diez millones de votos los ‘Cano’, los ‘García’, los Mancuso? Finalmente, la paz exitosa se celebra entre quienes fueron enemigos, y de cara a toda la sociedad. Tal vez el secreto consista en no darle cabida esta vez a los ‘débiles de carácter’ y los ‘rabos de paja’.


Si el presidente Uribe logró ser elegido dos veces para ganar la guerra, el próximo presidente o presidenta –no estoy pensando en Piedad- alzará en sus manos la bandera de la paz y tendrá el apoyo y el reconocimiento de todos los colombianos.


A esto, estoy seguro, le apuestan hoy no solo las Farc y el Eln, también las Autodefensas y las mal llamadas ‘bandas emergentes’.


Porque en materia de paz, ‘pacifistas somos todos’, gracias a Dios. Y en materia de seguridad ¿quién puede estar en contra? ni el Putas.

Así la veo yo.

Los 111 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en
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