julio 01, 2008

113. Las autodefensas extraditadas y la ciudadana ‘corte a la Corte’

Tras el ‘yidis-fallo’, ni los ‘acuerdos de Ralito’ serán lo que fueron


ASÍ LA VEO YO





La Corte Suprema asestó a Uribe –Yidis mediante- el ‘gran golpe’ que Marulanda hubiese querido propinar, la ‘estocada’ maestra que los Mancuso y compañía no han querido ni siquiera esbozar. Porque uno puede calcular -al modo de Baldor- que si la reelección tuvo el costo para el Gobierno que la Corte menciona, desmovilizar treinta mil autodefensas también debe haberlo tenido ¡y cuánto! Y ¡cómo! Vicente Castaño habló de ‘promesas incumplidas’ y por La Ceja e Itagüí no apareció ni de vainas, por aquello tan paisa de que ‘por el desayuno se sabe cómo será el almuerzo’. En esto, no se equivocó.


¿Pura persuasión la de Ralito? Tras Yidis y la Corte, nunca más la negociación y el supuesto acuerdo con los paras volverá a ser lo que fue. Aunque lo haya sido nadie lo va a creer, y si nadie lo va a creer después del fallo de la Corte sobre Yidis, ‘lo cohecho bien cohecho’ está, y cosa juzgada será en el alma popular, de aquí a la eternidad. Ilegales y todo, las organizaciones armadas también tienen sus ‘razones de estado’ y sus ‘secreticos de confesión’, y por ellos luchan, se hacen hasta matar y si no hay remedio también extraditar. Que los secretos queden en el monte, se lleven a la tumba o vayan a ser ‘encaletados’ entre los pliegos de un acuerdo ‘off the record’ con los EU no hace diferencia, porque en cuestiones de honor el único juez es la propia conciencia, no la opinión de los demás.


Curioso que Uribe cite a Mancuso –y valide su testimonio- en la más reciente diatriba contra la Corte, si precisamente Mancuso –expulsado de Colombia por Uribe- se pregunta en Washington DC por qué diablos Uribe lo extraditó sin aparentemente ninguna razón, entre gallos y medianoche de aquel fatídico y nauseabundo 13 de mayo cuando al gobierno se le fueron las luces y a los líderes paras las promesas recibidas se las llevó el viento en la cola de un avión de la DEA. Lo positivo de todo esto es que nadie les va a quitar a las autodefensas el mérito –capital político a futuro- de haber sido extraditados por someterse voluntariamente a la verdad, la justicia y la reparación, cosa que no han hecho hasta ahora ni las guerrillas ni los propios funcionarios del Estado co-rresponsables de la tragedia humanitaria nacional de los últimos cincuenta años. Lo curioso –o no tanto- es que extraditan a los únicos líderes de un bando de los enfrentados a muerte que habían dejado las armas a un lado y se dejaron conducir a prisión para decir todo lo que sabían –aunque fuese a cuentagotas por estrategia de sus abogados- sobre conflicto armado, víctimas y victimarios, aliados y financiación. ¿Por qué demonios le tiene que interesar más a los EU que a los ciudadanos colombianos conocer todo lo que esta gente sabe? ¿En qué punto del proceso de Independencia se claudicó en favor de una potencia extranjera el interés nacional de conocer y juzgar la propia Historia?


La liebre saltó por los lados de la Corte Suprema, tan dueña de sus virtudes como prisionera de sus sesgos, humana creatura que es, con sus vanidades y exabruptos, ni divina ni enviada de Dios, sino frágil mortal entre causas y azares que la zarandean, mientras unos la cortejan y otros la seducen con el afán de nutrirse de su poder.


Este es el preciso momento en que las aguas del caudal oficialista debieran diluirse en el delta democrático si quieren llegar en 2010 al océano de los votos ganadores. Uribe fue el piloto de tormentas, avezado y patriota, que condujo el navío hasta aquí. Ojalá logre hacerlo durante dos años más y entregue el mando a quien mejor interprete las necesidades de la hora en 2010, así como Uribe las interpretó en 2002 y 2006. Para ello los caminos deben bifurcarse, no pueden seguir confundidos los pasos del gobernante con el libre vuelo de los candidatos. No es bueno para el gobernante –porque confunde a la opinión- y no es bueno para los candidatos –porque quedan prisioneros de las tácticas del gobernante.


El oficialismo debe parir su propia oposición, no debe seguir zarandeado por los opositores de oficio. Nada mejor que la coyuntura presente donde no deben quedar ni los Juan Manuel ni los Germán un segundo más sobre la barca de Uribe. Es tiempo que suelten amarras de la teta presidencial y demuestren si tienen luces y cojones suficientes para encarar su propio destino político sin arroparse en la aureola de Uribe.


Por el lado de la izquierda hay suficientes y buenos contendores que la lógica de las elecciones de 2010 irá inclinando hacia el centro si quieren tener opciones de ganar. Por el lado de la derecha es un error de lesa política –y un oportunismo frívolo- seguir acolitando a Uribe en su obsesión antifarc, antielena, antipara, cuando precisamente los éxitos de Uribe han cambiado la correlación de fuerzas, y por ello la derecha -si quiere tener opciones de ganar- tiene que iniciar cuanto antes su viaje transversal hacia el centro, donde se dará finalmente la verdadera competencia de 2010, no entre derecha (Uribe) e izquierda (Carlos Gaviria), sino entre centro-izquierda y centro-derecha.


Las autodefensas desmovilizadas tienen un espacio que pelear democráticamente en 2010, pero ese espacio ni puede ser ‘uribista de Uribe’ ni ‘derechista anti-Uribe’. Ese espacio, me auguro, tendrá que abrirse –entre parte y parte- en lo que León Valencia bautizó como la ‘derecha civilista’ y que yo, me animaría a llamar el ‘centro derecha progresista’, porque ni es bueno cederle por más tiempo la derecha a Uribe, ni entregarle en bandeja todo el progresismo a la izquierda.


No puede concebirse seriamente el post conflicto sin integrar de pleno derecho en la civilidad democrática los ex guerriyos y los ex paracos. Mientras ello no suceda las guerras no habrán terminado, apenas habrán cambiado de nombre y de nombres, y no es eso lo que buscaban Marulanda en el Caguán ni Mancuso en Ralito, digan lo que digan los Pastrana y los Uribe, tan pagados de sí mismos, tan iguales en sus diferencias y en sus ‘comités de aplausos’, más ciertos en las caricaturas de Vladdo que en las fotografías de Palacio.

Así la veo yo.


Los 113 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com