julio 21, 2008

116. ¿Qué candidata/o a Presidente se le mide a los ‘cultivos ilícitos’?

Si Farc y Uribe dan su brazo a torcer, ambos ganan y Colombia también





ASÍ LA VEO YO


Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com
juanrubbini@hotmail.com



La apoteosis del 20 de julio anuncia que 2008 pasará a la Historia como el año de las grandes marchas contra el secuestro. El año de la muerte de ‘Reyes’ y ‘Marulanda’. El año del rescate de Íngrid. El año de la extradición de 14 integrantes de la mesa de paz con los paras. El gran año de la ‘seguridad democrática’, el gran año de Uribe. Estamos en julio, pero luce como diciembre por tantos hechos ‘históricos’ acumulados en apenas siete meses. Y solo Dios sabe cuántos más sucederán antes de finalizar el año.


Nadie se asombraría si ‘Cano’ muere, es apresado, se refugia en un país extranjero, o desaparece del mapa, antes de las próximas Navidades. Tampoco si el infortunado es ‘Jojoy’. Sorpresa habría si alguno de ellos se sienta a dialogar con Restrepo, Santos, o Álvaro Uribe. Esto último no solo abriría un gran crédito político a las FARC sino que cerraría definitivamente cualquier posibilidad de que Uribe sea candidato en 2010. Paradójicamente, el triunfo de Uribe, aceptado y reconocido por ‘Cano’ y ‘Jojoy’, obraría como certificado de supervivencia de las FARC y el único camino que permanece abierto para su resurrección política. Lograrían las FARC ahuyentar el ‘fantasma’ de otra reelección de Uribe y se sentarían a manteles con Raimundo y todo el mundo, no solo con Chávez, Correa y Ortega.


Yo sí creo que Uribe quiere retirarse de la Presidencia en 2010. Pero difícilmente lo hará si las FARC no dan el brazo a torcer y no aceptan negociar con este Gobierno el fin de la lucha armada. Para ‘cambiar la previsible historia’ de Uribe III las FARC deben decidirse por iniciar un proceso de paz. Para poner nocáut a las FARC como organización armada Uribe debe meditar seriamente sobre la necesidad histórica de ser con las Farc bastante más flexible y justo que lo inflexible e injusto que terminó siendo con las autodefensas. La gran ventaja de las FARC sobre las AUC en esta coyuntura no reeleccionista es que no negociarían con un presidente-candidato sino con un presidente-presidente.


El país tiene que reflexionar si el futuro post-conflicto, eventualmente sin Farc y sin AUC, sin Eln y sin Uribe, podrá consolidarse mientras subsistan 200.000 hectáreas de cultivos ilícitos, laboratorios, campamentos ilegales y rutas despejadas para el narcotráfico.


Porque farianos y elenos desmovilizados y reincorporados a la vida civil, jugando libremente en la legalidad democrática, así como ex paras redimidos tras el via crucis de Justicia y Paz, serán confiables y probados embajadores de la democracia en los reductos más recalcitrantes de la lucha armada de izquierda y derecha, y su presencia legitimadora del Estado y las instituciones, obrará de anticuerpo disuasivo ante cualquier atisbo de rearme ilegal.


Pero ¿quién quita que los recursos del narcotráfico alimenten en el futuro terrorismos más infames que los ‘libros negros de la guerra insurgente, contrainsurgente y de autodefensa’ que hemos padecido?


Resulta ingenuo pensar que tras desmovilizarse ‘guerrillos’ y ‘paras’ podremos coexistir con los cultivos ilícitos sin incubar nuevas guerras fratricidas, atrocidades y víctimas. No cantemos victoria, ni celebremos ‘fines del fin’ tan improcedentes como peligrosos.


Si no se adelantan procesos de paz serios y responsables, de principio a fin –no parodias y simulacros, abortados como Caguán y Ralito- el mentiroso final de un conflicto solo significará el parto de nuevas desgracias.


Para ello, todos los extraditados del conflicto armado deberán ser regresados a Colombia, no solo para completar sus procesos jurídicos, honrar la verdad y reparar a las víctimas, sino para asumir responsabilidades políticas y tareas de sanación social, rigurosamente verificadas durante el proceso de reinserción, legitimando su desmovilización con hechos de reconciliación.


La paz, la reconciliación, el arrepentimiento y el perdón son grandes desafíos pendientes. Si tras la desmovilización de 31.000 autodefensas, iniciamos en los próximos meses la desmovilización de Farc y Eln, al tiempo que logramos que Uribe se baje de la re-reelección en 2010, el Bicentenario nos llegará con los mejores augurios. No solo habremos afirmado la seguridad democrática sino que estaremos en condiciones inmejorables para dar la gran batalla por el fin de los cultivos ilícitos.


Tenemos 200.000 hectáreas de territorio nacional por recuperar y esa debe ser la gran bandera convocante para escoger el próximo Congreso y el próximo Presidente: ¡No más cultivos ilícitos!


En el ‘Guantánamo’ de 200.000 hectáreas de territorio patrio sustraído por los ‘mercados internacionales’ a la soberanía nacional yacen presos y encadenados los sueños de paz de Colombia.


Guerrilleros y autodefensas –productos de la ‘guerra fría’ entre dos imperios y dos estrategias de dominación mundial, EU y Unión Soviética- han sido hermanos trágicamente enfrentados, por ideologías deshumanizadas, por intereses ajenos, por geopolíticas ambientadas por ‘CIAs’ y ‘KGBs’, instrumentados por titiriteros poderosos e impunes que jamás darán la cara, dirán ninguna verdad, ni se dolerán por ninguna víctima en ningún lugar del mundo.


Por esto y muchas cosas más, haber extraditado a ‘Trinidad’ y a Mancuso, por nombrar dos y solo dos referentes y símbolos de la tragedia nacional, no solo es una desgracia para la Paz que urge revertir sino un tremendo error político que debe salpicar la conciencia no solo de Uribe, de Bush también.


Así la veo yo.


Los 116 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com