enero 26, 2009

126. El conflicto armado y la combinación de todas las formas de lucha

26 de enero de 2009

ASÍ LA VEO YO

126. El conflicto armado y la ‘combinación de todas las formas de lucha’
Las FARC tienen quienes les escriban, las Autodefensas no

Por Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com


Los hechos ‘son’ el discurso: ‘dicen’ sin mediar alfabeto ni retórica con mayor veracidad y elocuencia que cualquier comunicado o entrevista. ‘Cano’ dice más de sus intenciones con las acciones que ordena que con las palabras que pronuncia o escribe. Su palabra luce devaluada, pero no así la cruda imagen que proyectan los hechos de las FARC.

El discurso de las Farc es el secuestro, el atentado, el cultivo ilícito, la mina antipersona. El crimen contra la vida y la libertad humana aterroriza más que mil palabras. No hay contradicción sino ´lógica revolucionaria’ entre actos y palabras. Constituyen unidad intrínseca, aunque no falten ‘farianos’ y ‘farcólogos’ que insistan en poetizar el delito con auras románticas y altruistas.

La combinación de las formas de lucha es fáctico, no hipótesis. No se conoce –entre guerrillas y políticos- equivalente del ‘pacto de Ralito’. Que no lo sepamos tiene que ver con los métodos de las partes no con el fondo de la cuestión. La combinación de las formas de lucha brota de la matriz del conflicto irregular que sin tener dimensiones de guerra civil, enfrenta civiles armados, de múltiples bandos, mientras el Estado luce insuficiente –algunas veces incapaz- ocupado más en satisfacer apetitos propios y clientelistas que urgencias de la gente victimizada por la violencia.

El silencio, la omisión, la mentira y la calumnia, también ‘son’ discursos. Trátese del Estado, guerrilleros o autodefensas, la estrategia exige administrar palabras tanto como no desperdiciar material bélico. Esto lo sabe ‘Cano’ y vaya si lo sabe Uribe. También lo saben los líderes de las autodefensas rearmadas, que si no conocemos no es porque no existan sino porque no se pronuncian públicamente. Todos sabemos que ni FARC, ni ELN ni Autodefensas han desaparecido sino que mutan para sobrevivir. El destino de cada especie tiene sus propias leyes de evolución que procuran la supervivencia, el crecimiento y la victoria, que en materia de conflicto armado se contabiliza en territorio, base social, poder político y recursos económicos, logísticos y militares.

Hay quienes escriben cartas a las FARC valorizadas por éstas como ‘reconocimiento político’. Crítica ‘pequeño-burguesa’ –frágil y acomodaticia- desde lo ‘políticamente correcto’ -publicitado como humanitario- que busca eludir el costo político que paga la izquierda democrática –y ahora también Chávez- por crímenes de lesa humanidad que cometen las FARC. Escribiendo cartas y atendiendo periodistas extranjeros ‘Cano’ ‘lava’ la sangre de sus víctimas que ‘estropea’ su camuflado y –con guiño a Chávez y Correa- pretende tejer con académicos e intelectuales los hilos combinados de la trama revolucionaria y el discurso ‘social’. La ambición de poder no es ilegítima –sus ideas marxistas tampoco lo son-, pero sacrificar sistemáticamente vidas humanas en el altar del ‘dios de la revolución’ no es ni legítimo ni ético humanamente, ni políticamente correcto como bien saben sus interlocutores.

Bienvenidas las cartas si por ellas se libera aunque más no fuera un solo compatriota pero, quienes las escriben –si no quieren alimentar más recelos en la Opinión- debieran escribir también a las contrapartes armadas de las FARC. Las autodefensas no habrían nacido si las guerrillas enemigas del Estado no hubiesen violentado a la población civil. Las Autodefensas –una generación desmovilizada, la siguiente todavía en armas- no han recibido de quienes firman como ‘Colombianos por la Paz’, una sola carta pública, una sola mano tendida, una sola visita en sus prisiones de Colombia y Estados Unidos, o en el monte, desde donde emergen y se arman las nuevas generaciones que realimentan el conflicto.

Piedad Córdoba ha modificado su lenguaje. Sus palabras –al no venir acompañadas por determinaciones- generan escepticismo y desconfianza. Aseguró Piedad sentirse hermana de sus hermanos ‘guerrilleros y autodefensas’. Pero ha visitado a ‘Simón Trinidad’ en EEUU y no a ‘Jorge 40’, ni a Mancuso –sus hoy ‘compañeros de patio’- quienes –oh paradoja- sí se han sentado a conversar con aquél.

La paz estará más lejos o más cerca no únicamente por efectos de la ‘seguridad democrática’ sino por las decisiones que tomemos los colombianos que estamos comprometidos en su construcción.
No discriminemos entre izquierda y derecha ni toleremos combinación alguna de formas de lucha. Desde la civilidad escribamos cartas y propiciemos encuentros, pero exijámonos ser ecuánimes con los bandos enfrentados, y mostrémonos dispuestos a dialogar con todas las partes del conflicto armado sin exclusiones.

La sociedad aprobará la eliminación del ´sesgo’ y los armados ilegales –sin excepción- tomarán nota que –por sustracción de materia- les será imposible seguir combinando todas las formas de lucha, sencillamente porque no tendrán con quién intentarlo desde la sociedad civil y los actores de la democracia.

No se trata de fortalecer ni debilitar a las partes –a ninguna de ellas- sino de fortalecer el todo de la democracia colombiana donde no existan privilegiados ni excluidos, víctimas ni victimarios de primera y de segunda.


Así la veo yo.


Los 126 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

1 comentario:

  1. la verdad yo considero que los principales autores del conflicto Armado son la partida de ratas que tenemos como gobernantes cundo Uribe deje de hablar tanta mierda y soluciones problemas ,los guerrilleros son el producto de tanta hambre , de la desigualdad estatal ,,de la decadencia de los valores morales aqui no hay una demogracia lo que hablan es pura mierda.

    ResponderEliminar