febrero 02, 2009

3. La izquierda dividida se diluye como opción ganadora

2 de febrero de 2009

PARADERO 2010

3. La izquierda dividida se diluye como opción ganadora

Chávez tiene el proyecto y Piedad la palabra

Por Rubiño


La izquierda se muerde la cola y cercena así toda posibilidad de convertirse en opción ganadora. Las simpatías que despierta en sectores de opinión no derrama sobre las multitudes ni ahuyenta las dudas sobre su madurez para gobernar el País.

Admitamos que FARC y ELN, Córdoba, Gaviria, Petro y Garzón -cada quien con su impronta- busca la victoria de la izquierda. Siendo sus principales referentes buscan acumular espacio político que les procure el acceso al poder.

La combinación acertada de fuerzas dispersas exige concretar un acuerdo que esté protegido por igual del ‘infantilismo revolucionario’, de los delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra conque se degradan los ‘ejércitos del pueblo’, del ‘apetito burocrático’, de la ‘falta de iniciativas aglutinadoras del fervor popular’.

No es sencillo montar frente común en el universo de izquierda y hacerlo atractivo a las mayorías nacionales hoy tan afectas a Uribe. ‘Todo movimiento de izquierda es divisible por dos’: FARC versus ELN, Petro contra Gaviria, Garzón versus Robledo. Quien no casa pelea con la izquierda es Piedad, tampoco Chávez. Esto porque Chávez quiere sembrar unidad en la izquierda colombiana y Piedad luce ‘todoterreno’ ideal para que la izquierda unida ocupe la Casa de Nariño.

Interesada en la financiación de Chávez para sus campañas la izquierda ni ‘por el chiras’ está dispuesta a cuestionar a Piedad ni irritar a Chávez. Ni siquiera César Gaviria se le atraviesa a las ambiciones de Chávez, sabiendo que hasta el ´trapo rojo liberal´ puede ligar de la generosidad del dictador.

El ‘antiuribismo’ al que la dirigencia izquierdista adhiere es su único común denominador junto al amor -declarado o platónico- por la revolución socialista. Si la combinación de las formas de lucha ha producido resultados tan poco útiles en términos de unidad de concepción y ejecución, urge que revise la izquierda, si va por el buen camino o transita un círculo vicioso y estéril.

¿Qué propuesta ha producido la izquierda en materia de paz durante el Gobierno de Uribe? Nada original ni viable ¿Qué propuesta atractiva de redistribución del ingreso ha hecho la izquierda en la era Uribe? Ninguna que resista el análisis macroeconómico y produzca confianza inversionista. ¿Qué esfuerzo ha hecho la izquierda por favorecer el proceso de reinserción de decenas de miles de desmovilizados entre autodefensas y guerrillas? No ha movido un dedo ni escrito una sola carta de aliento para apoyar a millares de colombianos hastiados de participar en la guerra. ¿Qué propuesta seria ha hecho la izquierda sobre cómo acabar con los cultivos ilícitos? Ninguna que supere la vacua y anacrónica de legalizar el narcotráfico.

La democracia necesita una izquierda que no solo aporte soluciones concretas sobre problemas concretos sino también genere entusiasmo. Ni lo uno ni lo otro. Puro antiuribismo, puro ‘activismo mediático’, pura mula atravesada en las ansias de paz, obsesionada por someter a la condena internacional al Presidente con mayores niveles de aceptación popular en la Historia de Colombia. Con izquierdas más ‘revueltas’ que ‘combinadas’ –individualistas y anarquizadas- qué pueden esperar de sus dirigentes quienes siendo opositores de Uribe y con ideología de izquierda también aspiran legítimamente a gobernar el País, no solo algún municipio y alguna gobernación. Para ello es preciso fortalecer la izquierda, sumar y multiplicar, no restar y dividir. Esto solo Chávez lo ve con claridad. Y –por ahora- no puede ser candidato presidencial en Colombia, no sabemos en el futuro si con otra Constitución podrá.

Carlos Gaviria luce como el más notable representante político de la izquierda –ni es terrorista ni es converso ni es oportunista- pero el pesado fardo de la izquierda colombiana no lo puede cargar solo, ni mucho menos enfrentar con éxito a la derecha si, ni las guerrillas ni quienes huyen hacia el centro, logran articular políticas afines con su liderazgo sino que lo abandonan y ridiculizan.

Gustavo Petro no podrá alcanzar su meta presidencial si antes no demuestra ser capaz de conducirse sobre la ‘vaca loca’ de la izquierda. Apelar al ‘centrismo moralista’ –y finalmente hipócrita- no seduce a tirios ni satisface a troyanos. Puede que haya quienes lo acompañen en su ‘quijotada’ pero eso no lo transforma en opción ganadora porque su deserción de la izquierda desdibuja su perfil licuando su prédica.

Lucho Garzón ha tenido su gran oportunidad y la perdió en 2002. No se entiende su pedido de asilo en alguna ‘isla del centro’ cuando en la izquierda le quitaron la confianza y su ´conversión’ suscita en propios y extraños más interrogantes que simpatía.

Si Chávez no consigue darle brújula y norte al vuelo de Piedad y fracasa su propósito de integrar al ‘proyecto continental’ la entera izquierda colombiana unida detrás de un solo candidato fuerte, la ‘verdadera’ competencia presidencial en 2010 no sería entre ‘uribistas’ y ‘antiuribistas’, tampoco entre ‘derechas’ e ‘izquierdas’. Asistiríamos a otra votación ‘atípica’ que determine cuál candidato ‘uribista’ obtiene la presidencia y –para las estadísticas- cómo clasifican las distintas opciones de izquierda ya no frente al obvio ganador -¿Uribe, Santos o Germán?- sino entre sí y con relación al nivel ¿irrepetible? logrado por Gaviria en 2006.

A menos que se produzca el ‘superpalo’ de Íngrid o Fajardo. O de ambos en llave, en el orden que prefieran. No son políticos de izquierda, ni tampoco ‘uribistas’, ni liberales ni conservadores. Son valientes y osados. Poseen inteligencia, carisma y creatividad. Pueden aspirar al voto de las mayorías independientes de centro, izquierda y derecha, sin hacerle concesiones al crimen, la corrupción ni la impunidad, abiertos ellos sí enfáticamente –sin sesgos ni exclusiones- a la construcción de paz y reconciliación.

No les faltaría el guiño favorable de Obama ni de la Vieja Europa. Ni el voto de millones de colombianos que no quieren perpetuar a Uribe, ni entronizar a Chávez, ni mucho menos inclinarse ante las FARC.

Así la ve Rubiño.


Las columnas que integran la serie PARADERO 2010, iniciada en diciembre de 2008, pueden consultarse en www.lapazencolombia.blogspot.com

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