marzo 02, 2009

5. Ceguera opositora vuelve ojos del mundo hacia Uribe

2 de marzo de 2009

PARADERO 2010

5. Ceguera opositora vuelve ojos del mundo hacia Uribe
Urge añadir a la ‘mesa uribista’ su cuarta pata: ¡Derechos Humanos Ya!

Por Rubiño
juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


Advertencia inicial:

Espero que lo que esta columna de hoy ha ganado en extensión no lo haya perdido en claridad. Si no es así, pido doblemente disculpas, la primera, por excederme en las palabras, la segunda, por no haber sabido compensar tal exceso con, al menos, el doble de claridad.


Los astros se han combinado en favor de Uribe al comenzar el año.

Sus opositores revelan inconsistencias y divisiones que ayudan, ‘entre chuzos y chuzadas’, a vender prensa y ‘mojar en los medios’ pero sin rédito a la hora de convertirse en rivales serios de Uribe en las urnas.

En cuanto a los Estados Unidos: No es poco para Uribe haber conjurado en apenas sesenta días su principal inquietud al cerrar 2008: ¿Qué espera Obama de Colombia?

No es de poca monta que Polo y Partido Liberal se hayan quedado patinando en el lodazal de sus diferencias internas y su ausencia de propuestas convocantes al País. Ambos Gaviria se aferran al timón de navíos que lucen plagados de grietas tan ostensibles y ostentosas, que no estimulan sino ahuyentan a las mayorías colombianas para embarcarse en ellos.

Los conservadores son felices con la ‘uribemanía’, decida lo que decida la Dirección Conservadora. El ‘primer conservador’ es Uribe y eso lo saben –y les alcanza- a las bases conservadoras para votar Uribe, cualquiera sea su ‘camiseta electoral’.

A la pregunta: ¿Si no es Uribe quién? propia del año viejo, hoy ya pocos se toman el esfuerzo de responder. Más bien, la pregunta que se está haciendo la mayoría de los colombianos, a comienzos de 2009, es: ¿Y por qué Uribe no?, a lo que sigue de inmediato: ¿Qué tenemos que hacer para reelegir a Uribe en 2010?

Lo sugestivo es que el interrogante también ronda las cabezas del gobierno Obama, principalmente en la Secretaría de Estado. Esto es crucial porque convierte un tercer período consecutivo de Uribe en hipótesis de trabajo que, al no ser descalificada expresamente por el nuevo gobierno de los EU, queda en las manos soberanas de los colombianos resolver, según su leal saber y entender. La respuesta de Hillary a HRW acerca de los derechos humanos en China es para que también oficialistas y opositores la sopesen en Colombia.

Aristóteles enseñaba que el hombre no es un ser solamente racional, sino que responde a las emociones. Para poder persuadir, un discurso tiene que armonizar suficientemente tres aspectos sustanciales: el logos, el ethos y el pathos.

Los opositores de Uribe creyeron –habilidosos en la cultura de los atajos- que bastaba un gobierno demócrata en Estados Unidos para hacer trizas la segunda reelección de Uribe. Este simplismo los hiere hoy gravemente en sus aspiraciones porque se ha revelado súbitamente un error tremendo de percepción acerca de los verdaderos intereses de Washington.

Los argumentos nos parecen racionales y convenientes (logos), cuando quien nos lo dice nos merece confianza (ethos) y cuando el argumento apela también a nuestras emociones (pathos).

Si algo han demostrado el Polo y el Partido Liberal en su furiosa oposición a Uribe es que no han logrado articular un discurso que aparezca –ni en Colombia ni en Washington- más racional y aterrizado que el de Uribe.

Menos han sabido despertar, tras años de oposición, confianza en su eventual capacidad de gobernar un País con los problemas que arrastra Colombia, afectados los ‘amarillos’ por sus simpatías hacia el chavismo, su convivencia y asociación política con ideologías comunistas y hasta su condescendencia con FARC y ELN, y los del ‘trapo rojo’ sumidos en las telarañas inolvidables del Proceso 8000 y dos gobiernos cuestionados, el de Gaviria por su ‘neoliberalismo frenéticamente aperturista’, su claudicación tan poco edificante ante la ‘Catedral de Escobar’ y sus ‘Pepes’ paraestatales, que alumbraron la voracidad subsiguiente de Samper por los dineros del Cartel de Cali y los pasos siguientes de Carlos Castaño y su estrategia antisubversiva. Y de ñapa tres derrotas sucesivas de Serpa. Frente a ‘cipotes’ desaciertos no hay ‘votaciones atípicas’, ni ‘parapolítica’ que valga, ni memoria que olvide a la hora de comparar y escoger quiénes son los malos y quiénes los menos malos. Dado que no siempre es dable, ni muy frecuente escoger entre lo bueno y lo mejor, al menos nos sea dado no votar lo peor. Y en esto Uribe gana –y lo sabe- y ‘esta’ oposición está destinada a perder –y lo intuye-, porque insiste en las mismas con los mismos.

Y si hablamos de suscitar emociones y sentimientos de simpatía siquiera comparables a los que despierta Uribe en el pueblo colombiano, no hay nadie que lo iguale en la oposición –ni en el uribismo tampoco.

Sin embargo, lo de Aristóteles en su clásica Retórica no es lo único que pesa hoy en favor de Uribe. Obama presidente –ya no candidato- evalúa como hombre de Estado –objetivamente, sin apasionamiento- tanto a Uribe presidente y candidato, como a quiénes se le oponen, dentro y fuera de Colombia.

Repasemos el ‘mapa geopolítico’ que tiene Obama ante sí acerca de la Gran Colombia recreada por la ‘resurrección chavista y farquizada’ de Simón Bolívar:


1) El triunfo de Chávez en el referéndum que acaba de legalizar sus ambiciones de perpetuarse en el poder.

2) Las evidencias incontrastables que tanto Venezuela como Ecuador se están convirtiendo en narco-estados, y en vías de salida ‘privilegiadas’ de las drogas ilícitas producidas en Colombia al abrigo del conflicto armado que tiene a las FARC como principal actor.

3) El refugio creciente –innegable- que encuentran dirigentes de FARC y ELN en Venezuela y Ecuador.

4) El proyecto expansionista del chavismo hacia Colombia, no solo a través de las guerrillas colombianas sino también a través de su sospechada infiltración y apoyo económico a la oposición a Uribe.

5) La caída de los precios internacionales del petróleo que hace más vulnerable al Gobierno venezolano respecto de la corrupción de los dineros del narcotráfico.

6) La necesidad estratégica que tienen los EU de afianzar en Colombia la seguridad democrática no solo para minimizar el poderío de la ‘oposición armada’ a la democracia, sino también para alcanzar –eventualmente y si las FARC se bajan de su nube- una solución política negociada a partir de una firmeza gubernamental que no admite retrocesos a etapas superadas como las del Caguán.

7) Conclusión. Ni para ganar la guerra ni para negociar con firmeza una paz deseable, seria y duradera, sirve lo que exhibe la oposición de Uribe. Más bien lo que sirve en tal dirección es la continuidad en la consolidación de los tres pilares ‘uribistas’ que nadie mejor que Uribe encarna y practica: seguridad democrática, confianza inversionista, cohesión social. Es más fácil –ciertamente que a China comunista- persuadir a Uribe de entronizar un cuarto pilar –tan indispensable como los anteriores-, el de los derechos humanos, que para la oposición de Uribe ofrecer garantías serias, confiables y creíbles acerca de los otros tres, cuando además, han sido tan de ‘mirar hacia otro lado’ cuando de condenar la violación de derechos humanos en Cuba y en otros estados socialistas y comunistas, se trata o se trató en un pasado no tan lejano.

Frente a los riesgos de ‘incendio regional’ -que tanto el Polo como el Partido Liberal con su fobia anti-Uribe menosprecian, o ignoran- es que se han prendido las luces rojas de alarma en el gobierno de los Estados Unidos.

Se preguntan como ‘abogados del diablo’: ¿A qué está jugando la oposición de Uribe, tan ensimismada en su ‘antirreeleccionismo’ y ‘paranoia persecutoria’ cuando el mundo asiste a una crisis económica mundial que sacude sus cimientos y no dejará de afectar a Colombia?

¿Tan preocupados los opositores por la defensa de sus propios ‘inamovibles’ políticos e ideológicos y tan indiferentes frente a los problemas más acuciantes y graves del país y de la entera región sudamericana?

¿Cómo es que no comprende tal oposición que ahora el ‘ojo del huracán’ del ‘narcoestado’ no sobrevuela la Colombia presidida por Uribe sino que los ‘vientos huracanados’ soplan precisamente desde la más fuerte y auténtica oposición que tiene Uribe que está constituida por el eje ’narcoestados vecinos en gestación’, populismo autoritario y antidemocrático, narcotráfico y FARC?

No solo los astros se están manifestando en favor de Uribe. Prédicas y resultados del Presidente comparados con los de su oposición lucen más racionales y convenientes, más concretos y realistas, llegan más certeros, directos y eficaces al corazón de los colombianos, traduciéndose implacablemente en las encuestas.

Esto no dejará de producir efectos políticos poderosos en la línea de consolidar la hegemonía uribista en 2010 y acabará reduciendo al mínimo las perspectivas electorales del antiuribismo que se avecina al desastre pavoroso y descomunal en las urnas si no produce un giro de 180 grados en su modo de concebir y resolver dónde están los verdaderos peligros que amenazan la democracia en Colombia y constituyen la verdadera preocupación –aquí y ahora del gobierno de los Estados Unidos- a una eternidad ya de la campaña electoral contra McCain e inmerso como está en apagar los fuegos desatados de la crisis económica interna, donde si de pirómanos hay que cuidarse desde Washington es de Chávez y sus amigotes, no de los ‘incondicionales’ a toda prueba de sus diques de contención, Uribe el primero entre ellos.

En otras palabras, Obama y Clinton lucen hoy más dispuestos que ayer a 'perdonar' a Uribe sus ‘amoríos’ con Bush –si asume como compromiso personal y de gobierno el respeto a rajatabla de los Derechos Humanos, la Justicia, las Cortes y la Oposición.

Alguien concluirá entonces –no sin ironía y malicia- que entre Obama y Poncio Pilatos no hay diferencia, ambos ‘se lavan las manos’. Yo celebraría esta analogía: finalmente ambos dejan en el Pueblo la decisión final, y si el Pueblo colombiano decide, cada quien tendrá con su voto señalar quién es el Redentor y quién es Barrabás en esta Historia.

Como están las cosas, tres perspectivas se abren para Uribe a partir de 2010:

a) Jefe indiscutido de un gran movimiento político; b) Presidente del Congreso; c) Presidente de Colombia por tercera vez consecutiva.

Será finalmente la voluntad libre de los ciudadanos, el propio Uribe y los límites que resulten infranqueables de la Constitución vigente los que resuelvan las incógnitas con que se abre 2009.

No olvidemos que el sistema democrático se asienta principalmente en la ‘soberanía popular’, es decir en los ciudadanos y sus representantes, determinando libremente, con apego a la Ley, su presente y su futuro.

Bien dijo alguna vez Thomas Jefferson –y la Casa Blanca no ignora ni deja de respetarlo orgullosa y fiel a su legado independencista, fundacional y libertario:

“Toda sociedad debe conservar para sí el poder soberano de legislar”.

No será el principio del fin de la hegemonía de Estados Unidos en el mundo, pero bien puede ser –y me congratulo con ello- que sea éste el comienzo de un nuevo tipo de relaciones internacionales, más maduras y convergentes, menos desiguales y farisaicas, entre dos países amigos, entre dos pueblos independientes de la misma América y de los mismos sentimientos democráticos, libertarios y fraternales hacia la Humanidad entera, sin más ´diplomacia servil y obsecuente’ sin más ‘prejuicios intransigentes y estériles’.

Así la ve Rubiño.


Las 5 columnas que integran la serie PARADERO 2010, iniciada en diciembre de 2008, pueden consultarse en
www.lapazencolombia.blogspot.com

1 comentario:

  1. YA NO SOMOS SIQUIERA LOS PROTAGONISTAS DE NUESTRA PROPIA VIDA: EL QUE QUIERE SABER QUE PASO AYER, NO INTERROGA SU MEMORIA PERSONAL, SI NO LOS NOTICIEROS Y LOS DIARIOS. ESTAMOS SIENDO EXPULSADOS DE NOSOTROS MISMOS (WILLIAM OSPINA)

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