marzo 24, 2009

6. Hacia una Paz Próxima sin vencedores ni vencidos

24 de marzo de 2009

PARADERO 2010
6. HACIA UNA PAZ PRÓXIMA SIN VENCEDORES NI VENCIDOS

Los coroneles ‘Polo’ y Petro ¿no tendrán quién le escriba cartas?
Por Rubiño

juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

“Yo soy un hombre sincero, de donde crece la palma, y antes de morirme quiero, echar mis versos del alma” (José Martí, cubano, Versos sencillos)


Mientras el sentimiento nacional mayoritario está inclinado hacia la prolongación de la ‘era Uribe’ los partidos de las diferentes y respetables minorías están dedicados a la obstrucción por todos los medios que esa voluntad mayoritaria se materialice. Esto realimenta y potencia el ‘uribismo’ de los unos y también el ‘antiuribismo’ de los otros, tensando la cuerda de la democracia hasta límites peligrosos para la estabilidad del sistema político y el respeto mismo de la Constitución y la Ley.

La coyuntura es aprovechada desde el Gobierno para escudarse tras el irrefutable deseo de las mayorías adherido a la reelección de Uribe en 2010 y alentar la satanización populista de cualquier agenda alternativa generada desde la oposición –y desde algunas ya indisimulables y bienvenidas ‘líneas internas uribistas’- a esa voluntad reeleccionista del Presidente que de tan implícita que es luce políticamente explícita e incontrastable a las puertas de Semana Santa.

Desde el lado de las variopintas ‘líneas uribistas’ –que han ido generando lo que ha devenido hoy en ‘uribismo crítico’ o ‘autocrítico’- no solo se oyen voces discordantes sobre el tema puntual de la reelección sino también discurren visiones opuestas que van desde las estrategias de guerra y de paz, hasta el manejo de las relaciones internacionales –en particular con los países vecinos y con los EEUU- pasando por otros temas no menos álgidos como la cuestión del narcotráfico y los cultivos ilícitos, y la misma despenalización o descriminalización de las drogas ilícitas. Lo cierto es que el ‘uribismo’ está lejos de haberse dotado de los mecanismos de interlocución, debate y toma de decisiones al interior de ese vasto movimiento político que garanticen que el pluralismo halle cabida de manera democrática, orgánica y disciplinada.

El ‘uribismo’ sigue siendo el Partido de Uribe y punto. Suele primar el pragmatismo sobre los principios, los intereses sobre la ideología, la imposición sobre el consenso, el ‘verticalismo’ del ‘sí jefe’ sobre el ‘centralismo democrático’, en definitiva el autoritarismo sobre la democracia interna. Y si esto lejos de ser debatido se silencia, o se autocensura, flaco favor se le está haciendo a la credibilidad del movimiento uribista hacia fuera del mismo, incluyendo entre ese público heterogéneo no digamos ya polistas, petristas y liberales no uribistas -los hay de izquierda y también de derecha en el Partido Liberal- sino la amplia gama de gobiernos de países amigos desde Caracas hasta Washington, pasando por Madrid y París.

La oposición revela en su ‘antiuribismo’ visceral la impotencia que tiene de sintonizarse con el Pueblo colombiano y resultar atractiva en ganarse las masas de población que tienen como ‘ídolo’ a Uribe pero tampoco entienden hacia dónde va el ‘uribismo’ más allá del mantra ‘Uribe Reelección’ tan idéntico al mantra chavista ‘Chávez Reelección’. Es que tampoco entiende esa masa de admiradores de Uribe, cómo es que ni polistas, ni petristas, ni liberales despotrican de Chávez –campeón de los reeleccionistas en esta parte del mundo- por esa obsesión por el poder que en cambio es el centro de su prédica contra Uribe.

El Pueblo colombiano llega entonces a la sabia conclusión que entre dos ofertas igualmente reeleccionistas: la del ‘uribismo pro-uribista’ y la del ‘antiuribismo pro-chavista’ se queda con la primera porque todo lo que huele a Chávez, sabe a FARC, sabe a ELN y precisamente esta verdad tan elemental y contundente que rompe los esquemas unanimistas que pretenden imponer las ‘izquierdas’ de lo que es ‘políticamente correcto o no’, no la va con el sentimiento soberano de la gran mayoría de la población que acude a las urnas a votar por Uribe, aunque sepa a ‘paras’, sin pensar en contrapesos constitucionales ni en leguleyadas santanderistas, que le despiertan una enorme desconfianza que se traduce fatalmente no solo en las encuestas sino donde más le duele a la oposición antiuribista: en el conteo de los votos.

Así como el uribismo debe avanzar hacia su democratización interna, porque no puede pretender cosechar éxitos de manera sostenida en el tiempo solamente a través de los autogoles o harakiris de sus adversarios, el ‘no uribismo’ –incluido el ‘no uribismo’ conservador, para ser justos- debe dedicarle más tiempo a entender las razones del Pueblo para ‘idolatrar’ a Uribe y a formular propuestas más atractivas y consistentes que generen entusiasmo y confianza acerca de que la oposición de hoy merece ser el oficialismo de mañana.

Me temo que 2010 esté ya demasiado cerca para las aspiraciones de izquierda (Carlos Gaviria), centro izquierda (Petro y Lucho) y oposición liberal (César Gaviria). Éstos pagarán, en 2010, un altísimo costo en el Congreso y en sus aspiraciones a la Presidencia por su equivocada estrategia de estos últimos siete años consistente en combinar todos los medios, especialmente los mediáticos y ¿para-judiciales? –dentro y fuera del País- para atacar a Uribe. No tuvieron suficiente lucidez política –los polistas, los petristas, los dirigentes liberales- para darse cuenta que atacando a Uribe de la manera en que lo hicieron, el Pueblo colombiano se ha sentido agraviado, menospreciado, estigmatizado porque recibió ‘in pectore’ toda la andanada ‘antiuribe’ en su propio cuerpo social y también en su individualidad de ‘uribistas de ruana’, de a pie, de base que no tiene muchas veces más posesión que su esperanza depositada en la persona de Uribe y su fe ancestral puesta en las manos de Dios. La oposición no ha sabido distinguir la unidad ‘metafísica’ entre las ‘carnitas’ de Uribe y el cuerpo social del País Nacional, del País Pueblo, del País Región, del País Provincia, del País Postergado y Desprotegido. Y que en esa tremenda ausencia de olfato político, haya caído la ‘izquierda colombiana’ –no solo la izquierda armada sino también la izquierda democrática e incluso no pocos integrantes de la izquierda intelectual y académica- da mucho qué pensar, no sobre la izquierda en general, sino sobre la izquierda colombiana en particular que a pesar de sus diferencias internas ha ejercido –por esa ausencia llamativa de olfato popular- como sostén y legitimador –seguramente contra su voluntad- de la ‘era uribista’ que ni decae ni parece en tren de ir a decaer en los próximos dos años, sino más bien todo lo contrario.

‘Era uribista’ que es precisamente la oposición de izquierda –ciega, sorda y muda al clamor del País Popular- la que ha ayudado obstinada y terca en su ‘inmovilismo antiuribista’ a crecer y sostenerse, y proyectarse en el tiempo –como comprobaremos en 2010, ¿apostamos?- con el mandato 2010 de Uribe y del ‘uribismo’ no solo en la Presidencia, sino en el Congreso y a partir de 2011 también en las Gobernaciones y Alcaldías haciendo trizas la teoría de las ‘votaciones atípicas’ que ‘parapolitizó’ la estrategia de la oposición sin permitirle ver que tanto el ‘uribismo’ de Uribe como ‘la confederación de autodefensas’ que conducían hacia la desmovilización y la política en la legalidad los Castaño y Mancuso ‘emergían’ de bases sociales numerosas, poco cohesionadas ideológicamente, pero intuitivas y sagaces a la hora de adivinar por dónde pasaban sus reivindicaciones históricas y la defensa de sus intereses de clase vulnerados por el abandono estatal y el terrorismo en el que se degradaron no pocas de las fuerzas guerrilleras. Estas masas populares, campesinas y también urbanas, ni eran ‘uribistas’ ni ‘paracas’ de toda la vida sino que hallaron en la defensa de las armas sediciosas antisubversivas primero –a partir de la muerte de Pablo Escobar, especialmente- y en la propuesta política de Uribe –casi diez años después- su expresión electoral y su vía hacia el poder dentro de las vías democráticas. En eso están todavía estas masas que se hacen fuertes solo con su voto porque las autodefensas se desmovilizaron sin poder dar su paso a la política, y el ‘uribismo oficialista’ se bacaneó y las dejó postradas en muchos sitios en el mismo lugar que las encontraron los Castaño y los Mancuso en los ’90 y punta.

Hay una izquierda y una intelectualidad colombianas –y también un cierto Establecimiento anacrónico- que no quieren aceptar que el Pueblo se expresa cómo puede y dónde puede, no necesariamente a través de los estereotipos que quisieran las elites de este País. La confederación de autodefensas primero y Uribe después supieron entender el mensaje de ese Pueblo que la izquierda y cierta intelectualidad siguen sin comprender en profundidad. Como si navegaran altaneros por el mar de la política provistos de mucha erudición, sobre un océano mental de apenas unos pocos centímetros de profundidad. Y en cambio de bajarse de sus micrófonos, entrevistas y columnas, para auscultar al Pueblo, lo que hacen esas elites de izquierda y del Establecimiento es echarle la culpa al Pueblo por ignorante y simplón al no entender lo que el Pueblo no quiere ni necesita entender, porque sus preocupaciones pasan por ‘cositas mínimas’ menos trascendentales que las teorías y las ciencias políticas, pero más cercanas a su supervivencia cotidiana y la vida de sus familias, como la seguridad, por ejemplo. Y, además, por el empleo, por la pequeña propiedad o negocito que lograron atesorar, por los estudios de sus hijos que quieren garantizar, por el carrito que están soñando con comprar, o con el internet que quisieran tener en su casa junto a la televisión satelital que ya tienen muchos. Por esto le llega mucho más y con más credibilidad y frescura campechanas Piedad a tantísima gente del mismo Pueblo, incluso ‘uribista’, que el antiuribismo del Polo o las diatribas de Petro contra las autodefensas y los ‘parapolíticos’ o sobre las Farc y los ‘farcopolíticos’, o los discursos sofistas y también cínicos de cierta derecha liberal o conservadora antiuribista.

Claro que si la izquierda no ha sabido valorar debidamente la cuestión vital de la seguridad de las masas, el uribismo se ha dejado quitar de las manos la bandera de la paz, como si pretendiera ignorar –o lo que es peor menospreciar- que la madre de todas las seguridades pasa hoy por hoy en Colombia por la cuestión central de la paz y la solución política y humanitaria que conduzca a ella. Camino que cerró y con buenas razones Pastrana ante el desmadre de las FARC en el Caguán pero, ni Pastrana ni nadie entendió, ni siquiera grandes mayorías que votaron a Uribe, que esas puertas a las Paz se cerraban de una vez y para siempre en 2002.

Uribe, líder indiscutible e indiscutido de las mayorías nacionales, tras siete años como Presidente de Todos los Colombianos y Colombianas, debe terminar de asimilar y asumir en 2009 –para no dejar pasar la grandiosa oportunidad que la Historia le pone delante de cara a 2010- que el ‘movimiento mayoritario’ sobre el cual él cabalga con matices que van desde desmovilizados del M-19 y EPL en los ’90 hasta desmovilizados de las autodefensas entre 2004 y 2006, en un arco que desde el centro izquierda de ex guerrilleros llega hasta la derecha civilista que alientan líderes desmovilizados como Salvatore Mancuso, requiere dotarse de medios eficaces y democráticamente impecables y admirables para que tamaña energía logre administrarse con ecuanimidad y respeto a las legítimas corrientes internas que enriquecen el debate y la democracia al interior del ‘uribismo’ con el aporte de los matices que al contraponerse en diáfana lid transformarán el hoy ‘Partido de Uribe’ en el gran movimiento social y político colombiano del siglo XXI.

Sólo con la cohesión de tal acumulado social y político será posible transformar el Mandato por la guerra al crimen y la inseguridad de 2002 y 2006, en el Mandato por la Paz y Reconciliación de Colombia que haga de 2009 y 2010 el punto de quiebre de toda ‘militarización’ del conflicto social y político hacia la consecución de la PAZ DE COLOMBIA que haga posible la reconciliación -en sí y entre sí- de todas las izquierdas y todas las derechas detrás del gran objetivo de construir la PAZ SIN VENCEDORES NI VENCIDOS. Sin olvido ni reparación de todas las víctimas, sin verdades a medias, ni de un solo actor del conflicto, sino de todos sin excepción, en el marco de la justicia transicional con sus penas alternativas y su compromiso de no repetición.

Los ojos de Colombia y del mundo puede que encuentren en Sudáfrica 2010 algo más que pasión por el fútbol.

Tal vez allí desde el faro del Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur del continente africano redescubramos los constructores de paz en Colombia por qué caminos de verdad, reconciliación y reparación avanzó incansable Nelson Mandela –incluso desde sus aciagos años de cárcel- hasta volver realidad la PAZ DE SU PAÍS que hasta entonces siempre había parecido inalcanzable.

Si Sudáfrica aprendió y pudo, si Mandela supo y pudo, nada impedirá que también aprendamos, sepamos y podamos los colombianos construir la paz que anhelamos sin vencedores ni vencidos.



Así la ve Rubiño.

Las 6 columnas que integran la serie PARADERO 2010, iniciada en diciembre de 2008, pueden consultarse en

http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

al igual que también encontrarán en el mismo blog las más de 120 columnas de Juan Rubbini dedicadas al proceso de paz entre el Gobierno y las autodefensasas, escritas por su autor desde marzo de 2005 hasta hoy.

3 comentarios:

  1. Que complejo tema el de la "política" en un país polarizado, con verdades a medias, sin unidad, se cubre cada quien, bajo el árbol que más sombra pueda tener o dar, sin ideales claros, que apunten al bienestar de una sociedad con múltiples patologías sociales, traigo a la memoria las épocas de antaño, qué mis abuelos con exquisitez narraban para describir sus candidatos, su misticismo diáfano, producto más del deber,de la obligación moral, que del conocimiento y del saber, hoy nuestras mentes tienen la apertura y la oportunidad de discernir,debatir,analizar,cuestionar,elegir,con una conciencia superior, a nuestros ancestros, pero....
    Mientras ellos eran guiados por su compromiso con la patria, y su moral cristiana, heredada de generación en generación, nosotros poco a poco estamos en un horizonte gris, en una maraña de contradicciones, huérfanos de partidos políticos, porque cuando los padres de la patria se pierden al igual sus hijos también...ojo partidos, ojo colombianos y colombianas...
    No permitáis que la vida escoja por ustedes porque la elección puede salirnos muy cara,y no queremos vencidos ni vencedores como lo escribe el autor del artículo en forma muy sabia..."para construir la paz"..

    En el país de los ciegos el tuerto es el rey... Refrán popular…... ¿cuantos estamos ciegos?

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  2. “No queremos Vencedores ni Vencidos”( Artículo), queremos una verdadera democrácia, con políticas públicas dirigidas a todos los grupos poblacionales, con metas y programas a corto y largo plazo, donde haya impacto, logros y resultados que retornen en calidad de vida, con una seguridad democrática firme pero con respeto por los derechos humanos, y velando por la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos, la política es tan primordial para la organización de una sociedad y su adecuado funcionamiento que sin ella todo sería desconcierto,desorganización. Es por esto que necesitamos recuperar la esperanza, la fe, la confianza y el valor de patria que tenían nuestros ancestros...tomar de ellos su compromiso con sabiduría, participación y corresponsabilidad, esto nos da sentido de pertenencia para habitar una casa que necesita de todos Sus habitantes Para vivir, con sus (Gobernantes, Instituciones y Compatriotas) en una sola bandera Colombia en Paz....

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  3. Me queda claro que si Uribe no se la juega por la paz de Colombia, el poder que acumuló durante su combate a las Farc se le volverá en contra y lo veremos en la Corte Penal Internacional porque no se puede ganar nunca una guerra irregular como la que plantean las guerrillas y los paramilitares sin violar el DIH, los derechos humanos y todo lo demás... por eso creo que Uribe dará el reversazo que le provee la crisis económica internacional y la frialdad de Estados Unidos para renovar el Plan Colombia para sentarse a conversar con las Farc y el Eln en Venezuela o en Ecuador, de paso gana puntos con Chávez y Correa que bendigan su tercera candidatura a la presidencia...

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