marzo 26, 2009

El “Pacto” Secreto de las FARC con Fabio Valencia Cossio por La Otra Verdad

23 de julio de 2007

El “Pacto” Secreto de las FARC con Fabio Valencia Cossio por La Otra Verdad

http://colombia.indymedia.org/news/2007/07/69823.php




© LA OTRA VERDAD - Periodismo Investigativo
A Pedro Juan Moreno Villa, In memoriam


En un documento similar al de Santa Fe Ralito (Córdoba) lo proponen como Presidente y se planea refundar el Estado.

El documento de 15 puntos fue realizado durante el gobierno de Andrés Pastrana y se denomina “Carta de Intención entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional”~ Se habla de hacer una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución con el apoyo de todos los congresistas del pastranismo, liderados por Fabio Valencia, que en ese momento eran mayoría. Se propone que varios ministerios y cargos de alta dirección pasen a manos de la organización subversiva. Se planea depurar la cúpula militar y que el Ejército reduzca sus efectivos en un 60% de manera escalonada en un año y se fusione con los combatientes más calificados de las FARC, en lo que se denominaría “ejército patriótico cuyas principales guarniciones serían comandadas por rebeldes.

A mediados de 1999, las FARC elaboraron un documento secreto que se asemeja al famoso Pacto de Ralito, por el cual están detenidos varios congresistas y personajes de la vida política de los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar. En ambos escritos hay un punto en común: se pretende refundar el Estado colombiano. El documento de 15 puntos de la organización subversiva se denomina “Carta de Intención entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional”, en la cual los hombres dirigidos por Manuel Marulanda Vélez, “Tirofijo”, Alfonso Cano y Raúl Reyes aclaran que están dispuestos a movilizar a todos sus miembros para apoyar la candidatura presidencial de Fabio Valencia Cossio o, en un caso eventual, de Juan Camilo Restrepo.

Recordemos que en 1999 el dirigente conservador de Antioquia, Fabio Valencia Cossio, era considerado como el hombre más poderoso de la política en Colombia, porque era el mayor elector del país y con su movimiento, controlaba casi el 70% del Congreso. Inclusive, se decía en esa época que gran parte del triunfo de Pastrana en las votaciones de 1998 se lo debía a este curtido cacique político antioqueño. Por estas razones, Valencia Cossio era uno de los hombres más cercanos al presidente Pastrana Arango y controlaba gran parte del Gobierno. Según fuentes diplomáticas, el documento de las FARC fue respaldado por Fabio Valencia, al parecer por ser el primer beneficiado con los planes de grupo subversivo, puesto que era a él a quien proponían como Presidente de Colombia. Las fuentes le confirmaron a La Otra Verdad que luego de ser elaborado este pacto secreto, el mismo Valencia Cossio se reunió en Washington en mayo de 1999 con algunas ONG para mostrarles el documento y conocer su opinión sobre los delicados aspectos que este contenía. Al parecer, el Embajador de Colombia en la capital estadounidense, Luis Alberto Moreno, también conoció el caso. El documento confidencial de las FARC fue conocido en junio de 1999 por miembros de organismos de seguridad del Estado. Las FARC proponen prolongar el período del presidente Andrés Pastrana por dos años más y, paralelamente, buscar que su sucesor fuera un miembro de la Gran Alianza por el Cambio, el movimiento político que lideraban Pastrana y Valencia Cossio, y que manejaba el mapa electoral del país. Para tal efecto, se comprometerían a poner en la Presidencia de Colombia a Fabio Valencia Cossio. Se habla de realizar una Asamblea Nacional Constituyente para cambiar la Carta Política de Colombia. Dicha Asamblea estaría compuesta en un 50% por ilustres personalidades de la vida nacional escogidas por el Gobierno y el otro 50% serían miembros de las FARC.

Mediante la nueva Constitución, los miembros destacados de la organización subversiva obtendrían varios ministerios y cargos de alta dirección del Estado. En el plan secreto se revela que para evitar cualquier aventura extra constitucional protagonizada por los altos mandos militares que se sintieran frustrados ante la posibilidad de que las FARC compartieran el poder político y económico en Colombia, el Gobierno se comprometería a depurar la cúpula militar. Eso si, en el documento se aclara que las FARC en ningún momento contemplan la entrega de armas y que sólo se comprometería a respetar los derechos humanos y a moderar su influencia sobre las organizaciones políticas de izquierda en otros países del área andina como Venezuela, Ecuador o Panamá.


Este es el texto completo del Pacto de las FARC:

“1 A finales del próximo año, las FARC- EP y el Gobierno Nacional llegarán a un acuerdo mediante el cual se prolongará el periodo del presidente Pastrana por dos años más (2004).

2. Paralelamente se buscará que su sucesor sea un miembro de la Gran Alianza para el Cambio que garantice fielmente la continuidad del proceso de paz iniciado en 1998. Para efectos prácticos las FARC-EP se comprometerían a movilizar a la población bajo su dominio, con el fin de apoyar una candidatura de los señores FABIO VALENCIA COSSIO o JUAN CAMILO RESTREPO SALAZAR.

3. En aras de consolidar una nueva cultura política desprovista de los vicios propios de los partidos tradicionales, las elecciones locales previstas para octubre del presente año serían pospuestas hasta finales del año 2001, con el fin de evitarle al país los elevados costos que supone la nueva elección, tan pronto como se cristalicen los puntos 3, 4 y 5 de esta carta de intenciones.

3.1 Este acuerdo será el fruto de las negociaciones de la agenda común o del cambio que semestralmente produciría algunos acuerdos parciales entorno a tres grandes bloques temáticos.

4. El punto 1 se materializa a través de una Asamblea Nacional Constituyente autorizada por el Congreso de la República en la que es mayoría la Gran Alianza por el Cambio. Esta Asamblea producirá una nueva Constitución Nacional basada plenamente en los resultados de las negociaciones a que se refiere el punto 2 y su objetivo sería la refundación del Estado Colombiano.

5. Un 50% de esta Asamblea estaría compuesto por ilustres personalidades de la vida nacional, escogidas por el Gobierno Nacional, y el otro 50% estaría conformado por miembros de las FARC¬EP, que demostraría plenamente su voluntad de paz y su apuesta por lograr una solución negociada al conflicto.

6. La composición del poder político en Colombia, después de que la mencionada Asamblea haya producido una Carta Magna, reflejará la misma tendencia cuantitativa, de tal suerte que varias carreras ministeriales y cargos propios de la alta dirección del Estado pasen a manos de la organización insurgente.

7. La Asamblea Constituyente no sería elegida popularmente con el fin de evitar los riesgos de que caiga en manos del clientelismo tradicional que domina la política regional en Colombia. Por idéntica razón, el nuevo texto constitucional no sería sometido a referendo alguno. En cualquier caso, esta iniciativa estaría exclusivamente destinada a impedir que se frustren las expectativas de paz que animan al pueblo colombiano.

8. Con el fin de consolidar este proceso, las FARC-EP y el Gobierno Nacional acordarán a la mayor brevedad posible una tregua bilateral a la cual podrían sumarse posteriormente el ELN y las Autodefensas Unidas de Colombia.

9. El Gobierno Nacional recibiría la ayuda militar procedente de los Estados Unidos, pero en el marco de la mencionada tregua, las Fuerzas Armadas se abstendrán de utilizar estos medios contra las fuerzas insurgentes.

10. De acuerdo con los diálogos sostenidos hasta la fecha, las FARC-EP se comprometerían con el Gobierno Nacional y el Gobierno de los Estados Unidos también a cooperar activamente en el propósito de limitar el comercio de drogas y erradicar cultivos de hoja de coca por lo menos en una cifra que doble la alcanzada durante 1999.

11. A cambio, el Gobierno de los Estados Unidos garantizaría un notable flujo de recursos económicos para desarrollar proyectos productivos de base agroindustrial que consoliden la preponderancia de las FARC-EP en sus áreas de influencia y habiliten al campesinado para participar en la vida económica nacional e internacional, sin tener que recurrir a prácticas ilícitas.

12. Así mismo, el Gobierno de los Estados Unidos se comprometería a impedir que los militares colombianos utilicen el material bélico donado al Gobierno Nacional contra las fuerzas insurgentes, aun cuando la puesta en marcha de la tregua bilateral tomase más tiempo del esperado.

13. En consonancia con el sexto punto de esta carta de intención, el Ejército Colombiano actual reduciría sus efectivos en un 60% de manera escalonada entre enero y diciembre del año 2002. En esa misma medida, se fundirían en un nuevo Ejército Patriótico los contingentes más calificados de las actuales fuerzas insurgentes. Por lo menos la mitad de las principales guarniciones militares estarían comandadas por los actuales jefes de las FARC-EP al finalizar el citado año 2002. Para evitar cualquier aventura extra constitucional protagonizada por los altos mandos militares que se sientan frustrados ante la posibilidad de que las FARC-EP compartan el poder político y económico en Colombia, el Gobierno Nacional se compromete a depurar la cúpula militar, estudiando cuidadosamente los antecedentes de aquellos que pasen a ocupar los puestos de control sobre las operaciones y el planeamiento estratégico.

14. A fin de facilitar el desarrollo de los puntos 10 y 11 de esta carta, la Asamblea Constituyente amnistiará los capitales de las FARC-EP que, hacen parte actualmente de la estructura económica nacional.

15. Aunque en ningún momento se contemplaría la entrega de armas por parte de la organización insurgente, las FARC-EP se comprometerían a respetar los derechos humanos y moderarían su influencia sobre las organizaciones políticas de izquierda en otros países del área andina, cuya intención manifiesta fuese la de desestabilizar las frágiles democracias de países como Venezuela, Ecuador o Panamá. En particular, las FARC-EP atenuarían su influencia sobre las organizaciones armadas de Méjico, Ecuador y Bolivia”.

La Otra Verdad PI intentó conocer la opinión de Valencia Cossio, quien en la actualidad es uno de los hombres más cercanos al jefe del Estado, Álvaro Uribe Vélez, y se desempeña como Alto Consejero Presidencial para la Competitividad, pero fue imposible conocer su respuesta.


EL DELITO DE CONCIERTO PARA DELINQUIR

Los congresistas y políticos detenidos por firmar el Pacto de Ralito (Córdoba) son sindicados por los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de haber incurrido en el delito de concierto para delinquir, por intentar refundar el Estado con un grupo al margen de la ley. En vista de que la Carta de Intención de las FARC tiene el mismo propósito de refundar el Estado, pero con 15 propuestas más claras y polémicas que dicho Pacto, cabe preguntarse: ¿el caso también merece una profunda investigación por parte de la Corte Suprema de Justicia para ver si se incurrió en el delito de concierto para delinquir? ¿Debido a que Fabio Valencia parece ser el primer beneficiado en el plan secreto de las FARC, debería ser investigada su presunta participación en este tema? ¿Las FARC postularon a Fabio Valencia con su consentimiento o a sus espaldas? ¿Si fue sin su visto bueno, porqué, según las fuentes diplomáticas, tocó el caso en Washington? El dirigente conservador le dijo a La W Radio el pasado 7 de junio que todos sus actos políticos siempre han sido transparentes y se ha destacado por estar en contra de la guerrilla... ----*----

AJEDRECISTA POLÍTICO

Como se sabe, Fabio Valencia Cossio fue el mayor alfil en el gobierno de Andrés Pastrana Arango, en el que no se movía una hoja sin que este dirigente político antioqueño lo supiera. Luego de que fallara el plan del pastranismo de lograr la paz con las FARC, por las constantes denuncias sobre el mal manejo que se dio a la zona de despeje de San Vicente del Caguán (Caquetá), Valencia Cossio logró ubicarse como Embajador de Colombia en Roma (Italia), donde perduró hasta los primeros años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, con quien mantuvo en el pasado duras y cerradas disputas en Antioquia, que hasta generaron agarrones con trompadas por sus diferencias ideológicas, pero que por manejo de conveniencia política ocultó y se matriculó en el uribismo. En la actualidad, Valencia Cossio se ha convertido en uno de los hombres de mayor confianza del mandatario Uribe Vélez, quien lo nombró Alto Consejero Presidencial para la Competitividad, un cargo del cual poco se oye hablar en el país. De esta forma, las jugadas políticas de Valencia Cossio lo han llevado a pernoctar en el poder durante más de 10 años, primero en el pastranismo y ahora en el uribismo.

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LAS MOVIDAS DE VALENCIA COSSIO

El pasado 17 de abril, el senador del Polo Democrático, Gustavo Petro Urrego, reveló durante el debate que hizo sobre el paramilitarismo en Antioquia, que Fabio Valencia Cossio pidió la mediación del veterano jefe paramilitar del Magdalena Medio, Ramón lsaza, para que lo apoyaran en las elecciones de la convención del Partido Conservador que se realizó en 1995. “El país conoce mi posición pública como ciudadano, como abogado, como político, como parlamentario, contra todos los grupos armados al margen de la ley, guerrillas, autodefensas y narcotráfico. Una vez más, queda demostrado que, teniendo el conocimiento de toda la verdad, el senador Petro sólo utiliza parte de ella, convirtiéndola en una mentira”, fue la tajante respuesta que dio Valencia Cossio sobre el caso, ese mismo 17 de abril, a través de un comunicado a la opinión pública. Coincidencialmente, el pasado 6 de junio, Ramón lsaza confirmó ante los fiscales de Justicia y Paz en Bogotá que dos personas allegadas a Valencia Cossio lo buscaron en 1995 para negociar un apoyo político de los concejales de Puerto Triunfo (Antioquia), una zona bajo su influencia paramilitar. Isaza ratificó ante los investigadores que las citadas personas le comentaron que de esta forma se beneficiaría al dirigente conservador antioqueño. El líder paramilitar también aclaró en la Fiscalía que días después de su charla con los dos emisarios de Valencia Cossio, le envió una carta al reconocido senador conservador respondiéndole que no tenía interés en meterse en política. Valencia Cossio, al ser entrevistado el 7 de junio por La W Radio, desmintió a lsaza. Al parecer, Valencia Cossio primero buscó ayuda con los paramilitares del Magdalena Medio para fortalecer su movimiento y ganar las elecciones de la convención conservadora, según las denuncias de Petro e lsaza, y luego se convirtió en la ficha clave de las FARC para tomar la Presidencia de la República en el 99, cuando ya manejaba el poder como prominente senador y hombre clave del pastranismo.

3 comentarios:

  1. Valencia Cossio, animal político y hombre de paz, construía confianza con las Farc al tiempo que a Carlos Castaño el mismo Gobierno de entonces le enviaba señales de humo para que avanzara en la construcción del perfil político de las Auc, porque de lo que se trataba era de construir una paz que durara cien años. Se entiende que Valencia Cossio niegue en público la existencia de esos pre acuerdos con las Farc, se entiende que 'Cano' guarde silencio al respecto, pero 'la realidad es la única verdad', y finalmente se impone, como el río que por más que le pongan represas y diques insiste, insiste hasta llegar a buen puerto.

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  2. Aparentemente, María González de Lemus, magistrada penal, quiere abrir pesquisas concernientes a la “farc-política”, trasladando a fiscales una presunta “Carta de Intención” suscrita por el ministro del Interior Fabio Valencia en 1999 cuando era Consejero Presidencial para la Paz. El ex alto Comisionado Nacional de Paz Camilo Gómez no cree en la existencia de ese documento. “Me parece inverosímil; no hizo parte del proceso de paz”. El proceder de la magistrada González equivaldría a una rutinaria “compulsación de copias” de no darse dos circunstancias: 1) fue casi simultánea con una reunión del ministro Valencia, el presidente interino de la Corte Javier Zapata y Julio Socha, presidente de la Sala Penal, evento que los tres tildaron de “amable” y “fructífero”; 2) es la primera vez que los casos de “farc-política” se mueven en la Corte a pesar de estar muchos denunciados desde 1988-1989. (Polinotas, El Nuevo Siglo, Marzo 23, 2009)

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  3. El encargado de desmentir que la Corte Suprema de Justicia hubiese compulsado copias a la Fiscalía para que investigue al Ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, por un supuesto acuerdo con las Farc durante la zona de distensión, fue el presidente de la corporación, magistrado Javier Zapata.

    “En algunos medios de comunicación se ha escuchado de que la Corte pareciera que mandó a investigar al Ministro Valencia Cossio, lo que no es cierto”, dijo Zapata.

    El magistrado aclaró que todo se debió a que en un proceso “se interpoló un documento anónimo que hacía referencia al doctor Valencia Cossio”.

    No obstante, la información fue enviada a la Fiscalía para que investigue la fidelidad del documento y se establezca la verdadera intención de dicha prueba.

    Ministro negó pacto con las Farc

    Horas después de conocerse la presunta investigación contra el Ministro, Valencia Cossio se mostró dispuesto a compadecer ante cualquier organismo judicial y negar algún señalamiento que lo sindique de haber convenido un pacto con la guerrilla de las Farc cuando desempeñaba como asesor de paz durante el Gobierno del ex Presidente Andrés Pastrana.

    “Esta decisión se basa en una noticia que divulgó en julio de 2007 la revista La Otra Verdad, que en su debido momento rectifiqué con la misma claridad con que hoy lo hago para desvirtuar tamaño infundio”, aclaró el miércoles en la noche el Ministro Valencia Cossio.

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