abril 13, 2009

7. El desconcierto lidera las encuestas presidenciales

PARADERO 2010

7. El desconcierto lidera las encuestas presidenciales
El ‘uribismo sin Uribe’ es la mayor ‘amenaza terrorista’ que enfrenta Colombia

Por Rubiño
juanrubbini@hotmail.com



“El corazón de las tinieblas trasciende la circunstancia histórica para convertirse en una exploración de las raíces de lo humano, esas catacumbas del ser donde anida una vocación de irracionalidad destructiva que el progreso y la civilización consiguen atenuar pero nunca erradicar del todo” (Mario Vargas Llosa, en su Prólogo a la novela El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad)


El desconcierto lidera las encuestas presidenciales de 2010. La razón es clara: Uribe concita la mayoría de las adhesiones, pero no está facultado constitucionalmente para aspirar a su segunda reelección. Y probablemente tal facultad no existirá nunca. No porque no haya votos populares suficientes sino porque la clase política y el Establecimiento que la sostiene no están dispuestos a firmarle a Uribe más cheques en blanco. Cuatro años son pocos para un gobierno con un mandato claro, ocho están pareciendo muchos para un gobierno confundido, doce serían interminables para un gobierno cuestionado. La condena de Fujimori es demasiado elocuente, la tiranía de Chávez algo más que especulaciones de la oposición venezolana. “El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”, nos recuerda Lord Acton, célebre inglés, científico de la Historia.


Nadie pretende negar cuán poderoso resulta el ‘uribismo’ en amplias porciones de la clase política y el Establecimiento. Sin embargo, tal ‘uribismo’, influyente y mayoritario, en los resortes claves del poder, se nos revela –y se ‘rebela’- cada día que pasa más un ‘uribismo’ sin Uribe, que un ‘uribismo’ de Uribe. No es la escuálida oposición del Polo, ni la fantasmal oposición del Partido Liberal, ni mucho menos una inexistente oposición popular la verdadera oposición de Uribe a estas horas. Tal oposición es ‘uribista’, y aunque suene paradójico tal oposición nace de la apropiación de un discurso ‘guerrerista’ que caló hondo en el sentimiento popular pero ha sido incapaz de devenir en el ‘tercer movimiento histórico’ que a Uribe se le escapa entre los dedos –para alivio de ‘popes’ liberales y conservadores- porque su talento de organizador, ideólogo y movilizador de masas ha resultado escaso y desvaído en comparación con su discurso.


Uribe ha sido incapaz de gritar a voz en cuello que aspira a la segunda reelección. Esa incapacidad es frustrante para un líder que aspira conducir a un Pueblo a la victoria. Esa incapacidad lo minimiza y siembra dudas descalificadoras sobre sus verdaderas intenciones. Se ha quedado con el pecado de la ambición de perpetuarse en el poder que le atribuyen sus adversarios –y sus incondicionales- pero sin el género de aquel que dice con claridad y contundencia lo que piensa, y pide el apoyo del Pueblo de frente y sin monosílabos ininteligibles sin temor del qué dirán sus opositores y enemigos. El silencio de Uribe ante el referéndum lo acabará hundiendo, y si no lo hunde el Congreso, el trámite mismo lo dejará herido de muerte y será el Pueblo hastiado con su desconcierto y su desencanto quien lo sepulte definitivamente.


Uribe puede torcer este aciago destino y revertir la tendencia hacia el fracaso, pero para ello ha de romper su mutismo al respecto y declararse el primer convencido y entusiasta de la necesidad de su reelección en 2010. Si no lo hace es porque no quiere la reelección, porque no está convencido, porque no siente entusiasmo por otros cuatro años de gobierno y si no quiere, si está cansado, si está desganado para qué botarle más corriente al tema. Eso de tener que recurrir al tarot de Mavé, o a las cartas astrales de Mauricio Puerta, para saber si Uribe quiere o no quiere, ni es digno de una democracia ni menos de ciudadanos demócratas habitando un País con tan grandes y lacerantes problemas. Seamos serios, y no sigamos viendo a Uribe como un papá omnipotente, que el liderazgo democrático no es cuestión de paternalismo ni de omnipotencia.


Y si lo de Uribe resulta incomprensible y fatal en medio de la crisis mundial que se nos viene encima, cuando estamos apenas en la mitad del trayecto hacia la solución final, política y negociada, con las guerrillas, los narcos y las autodefensas, tampoco resulta justificable que existan aspirantes a la Presidencia de Colombia que se presten al juego maquiavélico de que sí aspiran pero no, supeditando sus decisiones a las indecisiones de Uribe. Porque lo de Uribe, puede entenderse como dilema humano más que político, como fruto de su angustia existencial más que de su vocación política, pero lo de sus ‘delfines’ obsecuentes y frívolos ni puede entenderse ni justificarse. La democracia no tiene ‘coronitas’ ni herederos, ni líneas sucesorias.


Uribe concentra en su persona el poder popular que lo vuelve insustituible y único a la hora de la negociación política en esta coyuntura histórica. Digamos que, a uno o cinco años vista, no hay nadie como Uribe para cortar en una mesa de negociaciones el nudo gordiano del conflicto y las amenazas terroristas. Si ‘Cano’ es buen estratega y visionario como lo ha sido Mancuso desde una de sus contrapartes, si los nuevos ‘dones’ del narcotráfico colombiano son capaces de mirar más allá de sus talentos empresariales de corto plazo, tendrán que coincidir en que nada más legitimador para cualquiera de ellos que acordar con el interlocutor preciso -Uribe presidente- las condiciones de su ‘desmovilización’ y reinserción. La paz se hace entre los enemigos. Los acuerdos entre amigos, o de ‘yo con yo’, conducen hoy por hoy a la prisión de Fujimori o la Corte Penal Intenacional. Y esto es válido para guerrillas, paras y narcos. Y Presidentes también.


Aunque no falten ni sean pocos los ‘uribistas sin Uribe’ que aspiran desde la clase política y el Establecimiento a heredar a Uribe –y adueñarse del ‘uribismo’ en 2010- para volver añicos cualquier posibilidad de Paz y Reconciliación y condenar a Colombia a 100 años de más conflictos armados, narcotráfico y corrupción del Estado, yo sí creo que las condiciones están maduras no solo para la solución política negociada del conflicto armado, las amenazas terroristas y el flagelo del narcotráfico, sino que estas condiciones sólo derivarán en la PAZ DEMOCRÁTICA, si Álvaro Uribe –no el ‘uribismo’ ni mucho menos los ‘uribistas’ sin Uribe- conserva el poder político en la Presidencia, el Congreso y los gobiernos locales por cinco años más, hasta 2014.


La Palabra la tiene Uribe y me temo que esa Palabra no puede ni debe seguir silenciada.


Porque con Uribe en el Poder el horizonte de la solución política al conflicto armado colombiano está a la vuelta de la esquina. Cinco años son suficientes pero el plazo está comenzando a correr y es impostergable.


Mancuso lo sabe, ‘Cano’ lo intuye, los ‘narcos’ no tienen un pelo de tontos, Obama tampoco.
Téngase en cuenta, muy respetuosamente, que “Dios no juega a los dados con el Universo”. Probablemente Albert Einstein nunca escribió esto literalmente pero, interpretado entrelíneas aquello que sí escribió al respecto el sabio alemán, acerca de Dios, el universo y el azar, el veredicto de la Historia sobre el sentido de sus palabras ha sido finalmente ese.


Con todo respeto señor Presidente, usted no tiene derecho a ‘jugar a los dados’ con su segunda reelección en 2010, porque la PAZ DE COLOMBIA no debe –absolutamente- quedar en manos del azar ni relegada a la gaveta de los imposibles categóricos


Lo que está en juego es demasiado grave y tendrá demasiadas consecuencias como para que el Pueblo no sepa ya de su boca y con todas las letras a qué atenerse en materia de Uribe Presidente: qué quiere y para qué, hacia dónde va, si hacia la Guerra de todos contra todos o hacia la Paz y Reconciliación de todos con todos. ¿La reinstitucionalización del Estado en todo el territorio nacional, de frontera a frontera, será un logro que podremos atribuirle a Uribe al cabo de su Presidencia?, ¿o acaso la anarquía y el sálvese quién pueda será su legado a la Historia de Colombia?


¿Cuál es su voluntad y su decisión? Tiene la Palabra señor Presidente de todos los colombianos y colombianas: ¿el Poder en manos de quién, durante cuánto tiempo y para qué?
Queremos escucharlo y sepa que su silencio será tan elocuente y definitivo como merece Colombia sean sus palabras.


Así la ve Rubiño.


Las 7 columnas que integran la serie PARADERO 2010, iniciada en diciembre de 2008, pueden consultarse en

http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

al igual que también encontrarán en el mismo blog las 130 columnas de Juan Rubbini dedicadas al proceso de paz entre el Gobierno y las autodefensas, escritas por su autor desde marzo de 2005 hasta hoy.

1 comentario:

  1. Desde un espacio privilegiado he podido seguir sus producciones en materia del proceso de paz, sus valiosas reflexiones muestran una lectura rigurosa y objetiva de los acontecimientos nacionales.

    Ahí está Usted, atento al complejo escenario siempre cambiante de la realidad colombiana, compartiendo su visión, ofreciendo a muchos como yo, un espacio enriquecedor para la formación política, fundamental para el pleno desarrollo de cualquier ser hunmano, pero lamentablemente poco comprendida por muchos, -no por Usted- en toda su dimansión.

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