mayo 26, 2009

10. La 'transversalidad' democrática y la primavera independiente

PARADERO 2010
Gracias Piedad, Gracias Liduine, Colombia les agradece
Por Rubiño

juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


"Defender la alegría como una trinchera, defenderla del caos y de las pesadillas, de la ajada miseria y de los miserables, de las ausencias breves y definitivas. Defender la alegría como un estandarte, defenderla del rayo y la melancolía, de los males endémicos y de los académicos, del rufián caballero y del oportunista."

Mario Benedetti, poeta uruguayo.



La foto de los ‘cinco’ (Antanas, Enrique, Lucho, Marta Lucía y Sergio) ‘mató’ la repercusión mediática, y sobre todo política, de la renuncia de Juan Manuel –otro más que al igual que Arias balbucea que sí pero que no, como si no tomaran conciencia de lo ridículamente pernicioso de su indefinición-, y también el acercamiento del Polo con César Gaviria en posición tan indecorosa y poco digna de aplauso como la de los precandidatos ‘uribistas’. Y como quien no quiere la cosa –y sin disimulo- le asestó el ‘quinteto’ otro duro revés al via crucis del referendo re-reeleccionista, a estas alturas tan anacrónico y aburridor como los discursos mamertos de FARC y ELN.


Si el ‘leitmotiv’ invocado por los ‘cinco’ fue la reforma política la carambola tuvo efectos colaterales que ni Maquiavelo en su esplendor hubiese imaginado.

Cuando faltan apenas 12 meses para la elección presidencial no es ninguna locura pensar que si los ‘cinco’ mantienen su unidad, producirán la desunión de más de un sector político cuya unión es apenas cuestión de babas.

El ‘uribismo’ y el ‘antiuribismo’ han llegado en sus disputas a límites intolerables para la sociedad, igual que las guerrillas hartaron en El Caguán hace una década. No se entiende cómo personas maduras y curtidas en lo político como Uribe, Carlos Gaviria, ‘Cano’, ‘Antonio García’, y los mismos Petro y César Gaviria no se salen de ese escandaloso ‘todos contra todos’ en que se ha convertido el vedetismo del Polo, Uribe, Partido Liberal, FARC y ELN, y que replican con la misma insensatez los Juan Manueles y Uribitos que pugnan por entrar con los guantes de boxeo ya calzados apenas Uribe dé muestras de bajarse del ring.

Colombia no está condenada fatalmente a repetir la misma película de los últimos diez años, y hay síntomas de cansancio moral en los ciudadanos que alientan primaveras que en los próximos meses habrán de estallar en júbilo de flores y músicas armoniosas y alegres al son de campañas electorales donde el entusiasmo y la esperanza acompañarán al triunfo el camino de la renovación y el cambio.

Si Mancuso invitó a Piedad y Piedad lo visitó en su sitio de reclusión en Washington, acompañada de quienes representan el sentimiento de las víctimas del conflicto armado, como senadora liberal de la República al igual que Rodrigo Lara otro ilustre visitante de Mancuso, senador y hombre que proclama la necesidad histórica del “cambio radical” es señal que el hartazgo y náuseas por la guerra y el dolor de las víctimas está exigiendo que los procesos de paz no permanezcan engavetados en la Casa de Nariño sino que salgan a la luz, se abran camino y sean promovidos y vigilados por la sociedad en legítima defensa del derecho y del deber constitucional de VIVIR EN PAZ.

Es posible que más allá de los discursos oficiales y la retórica guerrerista del Gobierno y las guerrillas también allí aniden los huevos de la paz y la reconciliación. Sin embargo, prisioneros de los propios pasados y de las tácticas y estrategias de guerra, la voluntad de paz –que imposible que no lata aun en los pechos fríos y los corazones más gélidos- no halla resquicio por donde filtrarse hacia la sociedad, ni desde la Casa de Nariño ni desde el monte revolucionario, ambos extremos fundamentalistas y obcecados creyéndose dueños de verdades absolutas e indiscutibles. Se equivocan y se equivocan feo, de tal manera que su equivocación comienza a ser una carga insoportable para la sociedad que no quiere ser “in aeternum” el botín de guerra, la carne de cañón, que ambos extremos siguen reclamando para sí.

El documento de los ‘cinco’ y su foto ante las escalinatas del Congreso de la República, el encuentro de las autodefensas con sus víctimas, la presencia de Rodrigo Lara, la mirada atenta de los Estados Unidos, su diplomacia, su política y su justicia, emitieron la semana anterior una señal poderosísima que algunos comenzaron a interpretar y otros se preocuparon más en ‘cortinear de humo’, paso previo al ataque frontal. Porque allí donde unos vemos con esperanza y entusiasmo otros observan con preocupación y pavor. Que se les queme el pan en la puerta del horno alerta tanto a los cocineros de palacio como a los bacaneados en la oposición.

Pasará mucha agua debajo del puente hasta que lleguen las elecciones al Congreso y después las presidenciales pero la ‘transversalidad’ democrática comienza a tomar la iniciativa por encima de las posiciones rígidas, autocráticas y fundamentalistas.

Pocos se han dado cuenta -no Piedad Córdoba por cierto- que las autodefensas desmovilizadas le han tomado ‘políticamente’ a las FARC y ELN una ventaja considerable que ya es muy grande en términos de desarme y desmovilización, y que comienza a ser abismal en materia de verdad y reparación. Están casi todos sus líderes en la cárcel, unos incluso extraditados y otros asesinados como Carlos y Vicente Castaño –en circunstancias aún muy poco claras en cuanto a las verdaderas y posiblemente diversas intenciones criminales de los asesinos materiales e instigadores entrelazados. El camino ‘minado’ por el que han pasado las autodefensas es el camino que tarde o temprano tendrán que atravesar FARC y ELN –no sin riesgos inmensos por la experiencia vivida hasta aquí con los ‘paras’- si quieren abandonar las armas y llegar a disfrutar la reintegración a la sociedad y los derechos políticos de elegir y ser elegidos. Esta ventaja en su favor por el acierto de las decisiones políticas ya tomadas en los recientes años por las autodefensas, lejos de agradar, preocupa a Mancuso y también a Piedad. Porque el ‘negocio’ de las autodefensas –y el de Colombia- no es que las autodefensas desmovilizadas lleguen primero que las guerrillas a participar de las lides democráticas sino llegar juntos, de la mano de un proceso de paz que en su recta final los halle en la misma mesa, a manteles con FARC y ELN, acordando con la sociedad nacional e internacional el tránsito definitivo de la guerra a la paz.

Esto que comenzó a cuajar entre Washington y Bogotá, entre los que se reunieron en una cárcel de la capital de los Estados Unidos y quienes lo hicieron a los pies del Congreso en la capital de Colombia anuncia síntesis nuevas que iluminan el camino de los próximos meses donde los “no-polarizadores” han tomado en el mes de la Virgen María la delantera sobre los “polarizadores de uno y otro bando”.

Así la ‘tercera posición’ se abre camino por las anchas alamedas del centro democrático, entre ‘uribistas’ y ‘antiuribistas’, entre guerreros revolucionarios y contrarrevolucionarios, entre fundamentalistas de uno y otro bando.

Llegó el tiempo de sumar y multiplicar, que otros se sigan encargando de restar y dividir, allá ellos.

Adelante los quíntuples, adelante Piedad y Mancuso, -también Liduine Zumpolle, “Manos por la Paz” y los guerrilleros desmovilizados, también los desmovilizados autodefensas que resisten pacíficamente las injusticias de su contraparte en la mesa. No se vuelvan atrás que el ejemplo que vienen dando en los últimos años y acrecentaron en mayo de 2009 –unos visiblemente otros no tanto- florecerá en la primavera que Colombia se merece inaugurar en 2010 tras el larguísimo invierno en que nos sumió hasta hoy, primero la guerra liberal-conservadora y la que siguió entre las fuerzas revolucionarias y contrarrevolucionarias, al calor de una guerra fría que los poderosos del mundo –no Colombia-, al igual que el narcotráfico globalizado de hoy, insistieron en perpetuar ante la incapacidad y la impotencia, el servilismo y la obsecuencia, de políticos y gobiernos colombianos que hicieron del Estado su feudo, y de los colombianos y colombianas sus siervos de la gleba.

Tanto va el cántaro a la fuente que tal vez –yo lo creo muy posible- no estén lejanos los días en que los más acérrimos enemigos allanen los caminos que lleven a la Paz.

No descarto que lo que no sucedió en tantos años, pueda suceder en pocos meses, incluso bastante antes del 7 de agosto de 2010.


Así la veo yo.


Los 10 artículos que componen la serie publicada –iniciada en diciembre de 2008- de PARADERO 2010 están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

También encontrarán en este sitio los artículos que integran la serie ASÍ LA VEO YO iniciada en MARZO de 2005 dedicadas al proceso de paz con las autodefensas.

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