mayo 04, 2009

132. La oferta de Paz al País y a las FARC no puede salir sino de Uribe

4 de mayo de 2009


ASÍ LA VEO YO

Las FARC no saldrán solas de su laberinto, requieren ayuda y comprensión humanitaria


Por Juan Rubbini


juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/





“Para conocer realmente un objeto, hay que abarcarlo, estudiar todos sus aspectos, todas las conexiones y todas las ‘mediaciones’. Nunca lo lograremos por completo, pero la exigencia de la multilateralidad es una garantía contra los errores y la rigidez” (Vladimir I. Uliánov, Lenin)



Todo hace pensar que las FARC están más cercanas de incubar un escenario de implosión que de disponerse a iniciar un proceso de paz que parta de la convicción unánime de sus dirigentes de dar por cerrado su ciclo de vida como organización armada. En cualesquiera de ambos casos el resultado será el mismo: la aparición de nuevas ‘bandas emergentes’ consecuencia de la degradación de los principios revolucionarios y su mixtura con el oportunismo ‘narco’ y la cursilería chavista.


No hay señales que indiquen que el narcotráfico esté ni siquiera próximo a extinguirse en la próxima década así como tampoco resulta probable profetizar un colapso en el corto plazo del régimen que encabeza Hugo Chávez. Ambos son los puntales que sostienen la diplomacia fariana y su nada desdeñable poder de fuego.


Pero tampoco hay nada que indique que un eventual desembarco de las FARC en la vida democrática le vaya a producir favorabilidad política. Sus últimos diez años de actividad han sembrado en el pueblo colombiano un sentimiento de rechazo contundente que las volvería nada en las contiendas electorales.


Paradójicamente hallarían las guerrillas en los sectores de la socialdemocracia y el mismo Polo bastiones competidores que reducirían aún más sus perspectivas en las urnas. Así las cosas las FARC serían objeto del voto castigo no solo por su pasado violento y predador sino también por quienes desde la izquierda se resistirían a formar alianzas con integrantes del Secretariado y del Estado Mayor Central fariano. Con rivales que le sobrarían en el campo de la izquierda ¿cómo pensar siquiera en poner en aprietos a sus enemigos declarados en el centro y la derecha?


Declaró alguna vez Salvatore Mancuso que ‘la mejor guerra es la que no se hace y la peor guerra es la que se pierde”. Aplicado a las FARC cómo no admitir que su derrota en la guerra es su distancia del poder, tan lejano hoy por la victoria militar inimaginable como por la solución política que les abriría el camino hacia la derrota electoral. Porque pensar que obtendrán por milagro de una negociación lo que pretendieron y no lograron alcanzar por la victoria militar suena tan delirante como totalmente ajeno de cualquier realismo político.


Durante muchos años se dijo aquello de que el Estado perdía la guerra con las FARC por el solo hecho de no ganarla, y que también las FARC ganaban la guerra por el solo hecho de no perderla. La cosa no resultó así, ni tan simplona ni tan reduccionista. Lo cierto fue que las FARC no ganaron cuando debieron haberlo hecho –antes del derrumbe de la Unión Soviética y de los países comunistas en Europa- y tampoco cerraron una buena negociación política cuando debieron haberla concretado –en los tiempos del Caguán y Andrés Pastrana. Las FARC perdieron la guerra cuando políticamente no la ganaron, y las guerras que no se ganan, no se empatan, las gana el enemigo. En este caso ganó la democracia, ganó la izquierda democrática. La izquierda no tiene el poder en Colombia pero participa del juego democrático y esto es pura derrota para las FARC, porque alguien ocupó el espacio que estuvo esperando por las FARC desde 1991. En política los espacios que uno no ocupa los ocupa el adversario, o el competidor. Entre Uribe –ocho años en la Casa de Nariño- y el Polo –con alcaldías consecutivas en Bogotá- le cerraron a las FARC todos los caminos al poder democrático.


Esto en lo estrictamente militar y político, donde la derrota estratégica es evidente y concluyente para los intereses de las FARC. Pero si entramos en los terrenos de la Justicia, la Verdad y la Reparación ¿qué otro futuro les queda a las FARC después de entregar las armas que la cárcel y la extradición? Y no solo eso sino la posibilidad nada remota que sus testimonios se lleven para la cárcel a centenares o quizás miles de funcionarios públicos, políticos, empresarios, militares, policías.


Por donde uno lo vea la conclusión más sencilla es que nada habría que esperar de las FARC en materia de proceso de paz. Porque un proceso de paz donde no puedan imponer sus condiciones sería una claudicación para las FARC, y el País no aceptaría que la democracia sacrificara su triunfo que tanto dolor, sacrificio y muerte le costó.


Llegados a este punto la cuestión es razonar para salir de la “sinsalida” si no es que llegó el momento que el presidente Uribe tome la iniciativa directamente en su persona de hacerle ofertas al Secretariado y al País que el Secretariado no pueda desechar sin ajustarse definitivamente la soga al cuello, y que la sociedad nacional e internacional validen con tal de poner fin a seis décadas de violencia, y estrechar el cerco sobre los cultivos ilícitos.


Uribe tiene poder suficiente en Colombia –y lo tendrá aún más en el próximo Congreso si tal propuesta de paz cala en la ciudadanía- para promover cambios sustanciales y transformadores que ataquen problemas estructurales de la sociedad y la economía, las regiones y las zonas de colonización y frontera, que otorguen a las FARC una salida honorable del conflicto. “Pari passu” Uribe deberá promover y pedir aprobación del Congreso de una ampliación y perfeccionamiento de la Ley de Justicia y Paz por única vez y por un tiempo limitado y breve, no en desmedro de la Verdad, la Justicia y la Reparación sino incluyendo la participación de todos los involucrados, actores armados ilegales, estatales y sociales, colaboradores o cómplices, viabilizando que la Verdad y la Reparación se compatibilicen con la justicia transicional y las penas alternativas, no necesariamente la cárcel ni la extradición.


Eso en lo interno, porque en lo externo Uribe también tiene en Venezuela, Brasil, Cuba, España y Estados Unidos cinco países amigos de la Paz que tendrán la gran ocasión de poner el hombro a la solución humanitaria, social y política.


La oferta tiene que ser grande y generosa con los actores armados ilegales y tiene que surgir de Uribe, a él le corresponde tomar la Bandera de la Paz, no hubo ni existe en perspectiva ningún otro Presidente de Colombia con el poder legitimador de haber derrotado a las FARC en el campo militar y también en el político.


Abrir para Uribe su corazón grande en esta coyuntura histórica irrepetible no va en contravía con su mano firme y triunfadora. Por el contrario, no hay mejor victoria política que la Paz ni mejor destino para Colombia que la Reconciliación. Un político sagaz e intuitivo, con el olfato único e insuperable del actual Presidente no hace probable que deje pasar bajo sus narices la inmejorable oportunidad que se le presenta de enhebrar en la misma aguja de su Segunda Presidencia los hilos que conduzcan a partir de 2010 a la paz y la continuidad de su proyecto político.



Así la veo yo.



Los 132 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/
También encontrarán en este sitio los artículos que integran la serie PARADERO 2010 iniciada en diciembre de 2008.

2 comentarios:

  1. A personas como Uribe no creo mucho que les guste que les digan lo que tienen que hacer, sin embargo, dudar de que tiene sus sentidos puestos en la tarea de desentrañar el panorama actual de la realidad colombiana en el marco del contexto internacional, para conservar al máximo sus posibilidades de maniobra, sería tanto como dudar de su vocación política (que usted reconoe y valora) y de su gusto por el poder; claro que para mantenerlos, y en especial para cualificarse en el ejercicio de los mismos, bien haría en considerar las claves que le ofrecen sus columnas...

    Su análisis sobre el panorama que ante sus ojos tienen las FARC, es contundente, (nada halagador para decidirse por una salida del conflicto negociada)... si el asunto puede verse desde otro ángulo sería bueno considerarlo, aunque no creo que ni las mismas FARC difieran mucho, aunque se sientan impedidas para expresarlo... Así las cosas, como bien lo sugiere, el balón está en el terreno de Uribe y ya va siendo hora de que reivindique su audacia y se la juegue por una solución distinta, humnitaria a este conflicto que pareciera interminable, los colombianos y colombianas, sabremos agradecérselo.

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  2. A URIBE Y SU SANEDRIN SOLO LE GUSTA POSAR PARA LA FOTO Y MENTIRLE A LOS ACTORES DEL CONFLICTO CON FALSOS SHOWS DE PAZ. UIEN HA EVALUADO EL RESULTADO DE PAZ CON LAS AUC NADIE PORQUE SERA EL EXTERMINIO ESTA LATENTE.
    SI PIEDAD CORDOBA COBRA PROTAGONISMO HASTA AHI LLEGA LA VOLUNTAD DE PAZ DE URIBE TIENE QUE SER ÉL COMO ÉL Y CON LOS DE ÉL PARA AL FINAL FRACASAR Y SEGUIR CON SU VOLUNTAD GUERRERISTA. ESPEREN UN GOBIERNO QUE RESPETE EL ESTADO SOCIAL DE DERECHO CAUTO Y RESPETUOSO IGUAL VAN A SEGUIR CORRIENDO RIOS DE SANGRE.

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