mayo 12, 2009

9. Sergio Fajardo y la cuadratura del círculo político. Un caso de inteligencia aplicada a lo emocional, social y electoral

12 de mayo de 2009


PARADERO 2010

Por Rubiño


juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/






“El porvenir es tan irrevocable como el rígido ayer. No hay una cosa que no sea una letra silenciosa de la eterna lectura indescifrable cuyo libro es el tiempo… El rigor ha tejido la madeja. No te arredres. La ergástula es oscura, la firme trama es de incesante hierro, pero en algún recodo de tu encierro puede haber una luz, una hendidura.” Jorge Luis Borges


La ‘telebobela’ política vive de agite en agite, pero por debajo va creciendo un sentimiento de repulsa y hastío ante tanta crispación.


El centro no es solo un punto en el espacio, sino también el equilibrio que la política colombiana está buscando para que el movimiento del péndulo no se congele ni comience a los bandazos ‘presidenciales’ cual aguja de brújula enloquecida.


Uribe sigue siendo el candidato de las mayorías pero su tercera presidencia consecutiva parece ir camino del fracaso.

Las izquierdas siguen alejadas de la favorabilidad popular y se explica en que ni Chávez, ni Correa, ni las FARC, ni el ELN son buena carta de presentación para la ideología que Uribe desnudó y humilló con la credibilidad de sus palabras y la contundencia de sus actos.

No significa que las izquierdas no tengan futuro, sino que a estas alturas del año en Colombia no tienen presente y esta realidad cercena cualquier posibilidad en 2010.



Petro y Garzón han tomado distancia de la izquierda pero su pasado los condena, no la justicia ni los impedimentos. Han pagado un altísimo precio por querer dar la pelea desde afuera, haciendo alarde del ‘sálvese quien pueda’ y berreando en brazos de otro Gaviria, tan ‘antiuribe’ como el otro Gaviria y como ellos mismos.


La ‘parapolítica’ fue en los planes de polistas y liberales el maná caído del cielo que los iría a redimir por las vecindades guerrilleras y el proceso 8000, y a eso le apostaron fuertemente… pero resulta que la ‘parapolítica’ ni sepultó la repulsa hacia la lucha armada de FARC y ELN ni volvió amnésica a Colombia sobre el 8000 que aquí está y aquí se queda en la memoria. Una cosa es en el imaginario colectivo recurrir a los paras para derrotar a las guerrillas y protegerse de sus secuestros y extorsiones, y otra recurrir al cartel de Cali para ganar la Presidencia. Son cosas distintas y el país valora de manera diferente ambos hechos. Y está en su derecho de tomar partido ante lo que ve por televisión, de tener más simpatía por los paras que por las guerrillas, como antes ya había sucedido, por el radio, con otros actores protagonistas, y de reparto, en épocas de la violencia, entre liberales y conservadores. ¿O acaso no fueron crímenes de lesa humanidad acabar con la vida de no menos de 300.000 colombianos? Y aquello sigue en la impunidad más absoluta sólo porque el Frente Nacional bendijo la matanza y le dio macabra sepultura. Está de ‘elemental Watson’, que los jueces actúen frente al delito, pero eso no evita que los pueblos se formen sus propios juicios sobre la historia, al menos sobre la que tienen más presente por haberla escuchado de abuelos y abuelas, desde el asesinato de Gaitán y el Bogotazo para acá, aunque haya quienes pretendan pasar de agache cargando todas las tintas sobre ‘Marulanda’ y Castaño.

Lo cierto es que si del sentimiento popular emerge un palpable cansancio ante la rutina de ver en los noticieros por ya siete años al mismo Presidente y no luce por lo mismo tan esperanzador pensar que el mismo protagonista de la novela patria estará cinco años más en las pantallas, tampoco de esa sensación de “deja vu” se desprende que quienes le han hecho la vida imposible al héroe de la novela –los ‘malos’ de la película- se vayan a quedar con el protagonismo, los horarios triple A y el rating. Porque si los ‘buenos’ de tan buenos también cansan, los ‘malos’ de tan ‘malos’ no solo también cansan sino que además espantan.


Es sobre este punto, el de la renovación, donde caras nuevas, frescas, que no hayan estado a toda hora en la televisión, durante los últimos siete años como partidarios de unos ni de los otros pueden tener en 2010 la oportunidad que solo nace de las crisis… o del cansancio por la rutina.
Por ambos lados, el de las recurrentes y cansonas crisis gobierno-opositores, y el de la fatiga del metal –el metal del espectador ciudadano ante las noticias políticas- las encuestas vienen manifestando con persistencia merecedora de análisis la favorabilidad política de Sergio Fajardo.
De Sergio Fajardo nadie dice que no sea inteligente, incluso afirman que es muy inteligente. Y esto –lo de inteligente- no es poca cosa para enfrentar los problemas de Colombia. De Sergio Fajardo sobran elogios como académico y también como hacedor –alcalde de Medellín, nada menos la Medellín post desmovilización de autodefensas. No se casó con Uribe pero tampoco con los ‘antiuribe’, e hizo de lo educativo un factor preeminente de su gestión pública. A diferencia de oficialistas y opositores, su ‘pasado no lo condena’, ni en lo político ni en lo ético.

Hay un punto clave y es el de sus definiciones concretas sobre problemas concretos. Sobre esto son más las incógnitas que las certezas. Como buen matemático no se pronuncia sobre los problemas antes de tener sobre la mesa todos los términos de la ecuación. Pero uno puede presuponer que a doce meses de la elección presidencial sobra el tiempo para quien no debe lidiar con los problemas del presente, sino prepararse para resolver cuestiones que no pasarán por sus manos –ni su cerebro- antes del 7 de agosto de 2010.

El no apresurarse en salir a ofrecer soluciones puede ser visto como incapacidad para algunos, pero las mayorías lo pueden estar viendo en cambio como que Fajardo confía en la sabiduría del Presidente para gobernar con acierto el año largo que le queda. Y también estaría jugando a favor de Fajardo que este no despelucarse por si cabe o no el intercambio humanitario, o el referéndum reeleccionista, significa que observa con optimismo el desenlace de estas y otras cuestiones, y que sabe que todo problema tiene solución si en vez de caer en mesianismos o maniqueísmos, se toma distancia de la coyuntura no como una forma de escapismo sino para tener el mejor panorama y desde el análisis más correcto decidir mejor. La creatividad no es cuestión de inventarse soluciones sino tener la capacidad de ver lo que quizás todos ven, pero sacar conclusiones diferentes y plantearse interrogantes nuevos y originales que cambien los ejes del debate.

Abriéndose paso entre derechas e izquierdas, recalcitrantes hasta lo enfermizo -obsesionadas por los juegos del poder-, una persona de inteligencia probada, Sergio Fajardo, nos tendrá que demostrar en los meses que siguen si su inteligencia emocional simpatiza con la cuestión social, y si ambas se convierten, con el apoyo de la gente, en inteligencia electoral, una fórmula atractiva que deleite a los espectadores y los invite a votar, no en contra de nadie sino en su nombre pero a favor de todos.

Y así parafrasear a Bill Clinton y poder decir, desde la Casa de Nari, y con autoridad: “Es la inteligencia, estúpidos”.


Así la veo yo.

Los 9 artículos que componen la serie publicada –iniciada en diciembre de 2008- de PARADERO 2010 están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/
También encontrarán en este sitio los artículos que integran la serie ASÍ LA VEO YO iniciada en MARZO de 2005 dedicadas al proceso de paz con las autodefensas.

1 comentario:

  1. Interesante, muy interesante su lectura de los hechos, pero sobre todo la invitación que hace a actuar como ciudadaanos responsables a través del voto...
    Apostarle a una forma de hacer polìtica que se aparta de la tradicional, Habérsela jugado por la educación y trabajarle a la reinserción, constituyen para Sergio Fajardo, a mi modo de ver un capital importante, claro que Colombia es más grandecita que Medellín... Amancerá y veremos

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