julio 21, 2009

13. El pueblo quiere a Uribe pero no todos los "uribistas" lo quieren igual

PARADERO 2010

Poncio Pilatos siempre se lavará las manos: es su naturaleza, nada personal



Por Rubiño



juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/




Los opositores de Uribe contaban con que Obama actuase desde Washington como jefe de campaña antiuribe. Sin embargo, pueden despedirse de tan vanas ilusiones. Obama, se abstendrá.

Cuando el embajador Brownfield salió a los medios el pasado fin de semana a declarar que su Gobierno –el de Obama- no se opone a las reelecciones, ni siquiera las indefinidas, pone el dedo en la llaga de lo que para Uribe es apenas obvio: que la administración Bush no estaba tan equivocada en cuestiones geopolíticas del área andina.

El Gobierno Obama realiza desde el 20 de enero un intenso aprendizaje sobre gobernabilidad de América Latina. En esto lleva seis meses pero, por lo sucedido en Honduras y lo que no sucede en Cuba, por lo que padece México y se agrava en Venezuela –mientras Brasil se hace el distraído- llevará no menos de otros seis meses de acucioso estudio y “levantamiento de pruebas” avanzar en sus propósitos sin enredarse en los bultos de anzuelos que siembran el chavismo y el narcotráfico empeñados en hacerse fuertes desde los narcoestados que propician, en cuyas fauces van engullendo lo que sobrevive de las FARC con su mano de obra y logística cocalera desprovista de norte político por el aislamiento e incomunicación que Uribe produce y Chávez aprovecha en beneficio propio.



La estrategia reeleccionista de Uribe se soporta hoy en cuatro puntales: la voluntad mayoritaria de los colombianos, la ausencia de propuestas opositoras o alternativas que le hagan sombra, la no intromisión del Departamento de Estado en la justa electoral y el pavor que inspiran en el electorado colombiano las locuras de Chávez y su complicidad con las FARC.



Ante lo primero las encuestas son suficiente y abrumadora muestra. Sobre lo segundo basta con asomarse a lo que proponen el Polo y el Partido Liberal, los independientes e incluso Germán Vargas y Sergio Fajardo, que –en lo fundamental- están más cerca que lejos de Uribe. Nada que seduzca, nada que entusiasme, nada que haga pensar que entre esa pléyade de precandidatos haya uno, al menos uno, que pueda, no digamos ganarle a Uribe, sino al menos competir con alguna mínima posibilidad de poner en riesgo su victoria en 2010.



No escribo desde el deseo, lo hago desde lo que todos ven en Colombia. Nada extraño entonces que Obama esté viendo a Uribe hoy con otros ojos distintos a los de seis meses atrás. No esta vez con los ojos de George Washington sino con un cierto reconocimiento a Simón Bolívar. Nada más consecuente entonces que la admisión oficial que su embajador se encargó de transmitir en la entrevista: quien espera que Estados Unidos se le cruce en el camino a las aspiraciones de Uribe, o no vive en Colombia, o no sabe lo que sucede en ella, o lo que es peor: no conoce a los Estados Unidos. Y sobre el pavor que inspira Chávez en Colombia sobra decir que si la existencia de las FARC conspiró durante tantos años contra las posibilidades electorales de la izquierda democrática, ahora Chávez ha venido a sumarse a las calamidades domésticas que impiden el desarrollo y competitividad de los partidos de izquierda.



No cabe sino admitir, entonces, que la única talanquera a que tengamos Uribe presidente en 2010-2014 consiste no en la Constitución –que puede reformarse-, no en los opositores ni alternativistas –que no pueden tanto en el Congreso ni en las urnas-, no en Obama y su gobierno –que se abstienen, Brownfield dixit-, ni mucho menos en Chávez cuya prédica en Colombia lejos de convocar espanta los votos a la oposición, sino en la propia incapacidad de los dirigentes uribistas de compatibilizar sus intereses personales y de grupos, con la voluntad de la mayoría de los colombianos que votará por Uribe apenas Uribe se los pida.



Los próximos meses asistiremos a la puja –ora soterrada ora a cara descubierta- entre los uribistas, y del resultado de esa puja entre minorías influyentes, se abrirá o se cerrará, la posibilidad que la voluntad de las mayorías imponga la contundencia de sus votos, que en la democracia pesan porque pesan, porque democracia es gobierno de los ciudadanos, no gobierno de tres poderes, ni gobierno de contrapesos que se anulan entre sí, como quieren hacernos creer quienes tienen otros poderes, muy respetables, pero no precisamente el de los votos que son lo decisivo y característico en las democracias.



Partidario de la república democrática, no de la monarquía parlamentaria ni de la república oligárquica ni revolucionaria, simpatizante de la paz y la inclusión social como soy, hago un llamado al Gobierno, también a las autodefensas desmovilizadas y en el monte, a los guerrilleros desmovilizados y a los que permanecen en pie de guerra, a cerrar filas contra todo tipo de exclusión y sectarismo que aleje la posibilidad de abrir negociaciones de paz con todos los actores del conflicto armado.



Ni se debe desoír por más tiempo la voluntad mayoritaria que quiere que Uribe pueda participar de la contienda electoral en 2010, ni se puede seguir haciendo oído sordo al clamor nacional por la Paz y la Reconciliación. Tampoco obviamente, se puede tolerar que no existan para opositores o alternativistas, las mismas garantías que tiene el Presidente que quiere ser reelegido.



Así las cosas, considero que Francisco Santos –hombre probo y humanista cabal-, y primero en la sucesión presidencial en caso de renunciamiento de Uribe, debe acceder a la Presidencia de Colombia cuanto antes, al tiempo que Uribe no debe seguir prolongando la verdad sobre sus intenciones, y ojalá no se demore en esto más allá del próximo 7 de agosto. A establecer este mecanismo de sucesión presidencial debiera dedicarse el Congreso ahora que la pandemia de la reeleccionitis se difunde por América Latina sin distingo de ideologías, como hecho político mayúsculo que debe ponerse en el cauce de las vías constitucionales antes que los hechos consumados reediten en Colombia el caso Honduras, o suceda algo peor. Ya la discusión en Colombia entre bondades y maldades de la reelección está agotada, lo que cabe ahora es diseñar con buena mano la arquitectura que la haga posible, visto que eso quiere la mayoría del pueblo colombiano, nos guste o no nos guste.



Porque las grandes mayorías quieren a Uribe Presidente mientras tenga vida, pero son también grandes mayorías las que quieren construir la Paz y la Reconciliación, el País sin exclusiones donde quepamos todos, quisiera ver:



- A las FARC, menos obsesionadas con el canje de rehenes por guerrilleros, y más decididas a dar pasos significativos y veloces en dirección de la negociación política con el Estado, las autodefensas y la sociedad colombiana.



- A las Autodefensas, menos absorbidas por los vericuetos jurídicos y más ocupadas en tender puentes con el Estado, las guerrillas y la sociedad colombiana en dirección del gran acuerdo nacional por la paz y la reconciliación.



- Al mismísimo Uribe, más ocupado en dirigir sus esfuerzos hacia la Paz y Reconciliación que consumido por la obsesión de acabar con las FARC a como dé lugar.



- A Estados Unidos, más interesado en hacer de Colombia un territorio de paz que un gigantesco portaaviones para la guerra.






Así la veo yo.






Los 13 artículos que componen la serie publicada –iniciada en diciembre de 2008- de PARADERO 2010 están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/



También encontrarán en este blog los artículos que integran la serie ASÍ LA VEO YO iniciada en MARZO de 2005 y dedicada al proceso de paz con las autodefensas.

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