julio 13, 2009

136. Uribe insiste por donde no es: Guerra y Autocracia, cuando Colombia exige Paz y Democracia

ASÍ LA VEO YO


El teflón sirve de mucho pero no evita el encogimiento de aquello que va por dentro


Por Juan Rubbini


juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/




“Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:


-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!


Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.


-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.


-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.


-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!


-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.


Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.


(El traje nuevo del Emperador, Hans Christian Andersen, cuento infantil)



El teflón tiene sus limitaciones, protege de lo externo pero no de lo que va por dentro que sigue su curso inexorable: o crece tanto que revienta el teflón, o se reduce tanto que el teflón se encoge al tiempo que uno se va encogiendo. Sobre lo primero no hay riesgo que vaya a suceder, sobre lo segundo comienzan a aflorar síntomas de que el proceso de encogimiento ya comenzó. Tal vez los primeros en advertirlo entre 2005 y 2006 fueron las autodefensas desmovilizadas. Pero como fueron los primeros nadie les paró bolas. Como al niño del cuento infantil que le tocó ser el primero en mencionar lo evidente: “que el rey sí estaba desnudo” y el traje del emperador –el teflón de los autócratas de hoy- si alguna vez había existido ya no disimulaba el progresivo enanismo.




Cuando Uribe extraditó buena parte de los negociadores de paz no solo cometió una imperdonable y grave falta a su contraparte en el proceso político sino que se cortó las propias alas de estadista. En estos tiempos lo excelente no es saber ganar las guerras, sino saber ganar la paz. Y Uribe le falló al clamor de paz de los colombianos, no solo a quienes confiando en su Palabra y la de su Gobierno entregaron lo más preciado para un guerrero triunfante con ideales, logística y territorios: las armas, las municiones, los combatientes.




¿A cambio de nada? Ni que tan bobas fueran las autodefensas, ni tan ingenuo el pueblo colombiano, ni tan poderoso el influjo hipnótico del Presidente. Algún día la Historia conocerá la naturaleza y magnitud de esos incumplimientos y reconocerá que ni hubo “embobamiento uribístico” de parte de los líderes ‘paras’ de la negociación ni egoísmo personal de los hermanos Castaño, Mancuso y sus compañeros por salvar el propio pellejo y poner a buen recaudo los supuestos botines de guerra. Algún día la opinión pública exigirá a los ex comandantes encarcelados por el Gobierno que cuenten la Verdad sobre el proceso de Ralito, y ese día unos cuantos mitos uribistas caerán por su propio peso. Entre ellos el mito de que fue el Gobierno de Uribe adalid de la lucha contra los cultivos ilícitos, y que fueron los líderes desmovilizados quienes siguieron delinquiendo desde las cárceles. También caerá el mito que las extradiciones de los ex jefes de las autodefensas se produjeron para que las condenas en EEUU fueran las mayores y ejemplares, y no para silenciar la verdad del paramilitarismo en Colombia.




El proyecto reeleccionista de Uribe luce hoy tan obsoleto como la lucha armada revolucionaria de FARC y ELN. Son dos caras de la misma moneda: el poder por el poder, no el poder para los ciudadanos; el poder para los cortesanos y los áulicos, los contratistas de lo lícito y lo ilícito, no el poder para la democracia y soberanía del pueblo; el poder para detener la Historia con decretos imperativos y autoritarios, no el poder para que la Historia fluya y fructifique socialmente en estas tierras –bendecidas por Dios y la Naturaleza, y maldecidas por los voraces del poder sectario y excluyente.




Lo de los cultivos ilícitos y la financiación ilegal de la política será crucial para comprender dentro de unos años por qué la Mesa de Ralito se rompió, se hizo trizas entre los afanes reeleccionistas de 2006 y la perversión oposicionista que descargó todas sus maledicencias contra el proceso de paz con las autodefensas por torpedear a Uribe y cerrarle el camino a su primera reelección. Las autodefensas comenzaron negociando políticamente y acabaron sometidas por el “fundamentalismo uribista” y la “inquisición antiuribista”, que finalmente confluyeron para que oficialismo y oposición echaran al traste el clamor de paz de los colombianos.




Pero de cristiano consuelo queda aquello de que “en el pecado está el castigo”. Ni Uribe ni sus opositores recalcitrantes de 2006 hallarán coronados sus esfuerzos en 2010. Colombia ha comenzado a tomar prudente y alentadora distancia de aquellos que jugaron a la guerra con los anhelos de paz. Entre ellos, el uribismo vanidoso y frívolo, el polo ensimismado y burocrático, las guerrillas infiltradas por el cáncer del narcotráfico que está llegando ya al cuello de su mentor y cómplice régimen chavista.




Los dirigentes de las Autodefensas pueden ser acusados de grandes errores en la guerra, por falta de proporcionalidad, abusos de poder y desviaciones macabras, que debieron haberse evitado; por mucho respeto humanitario que debió haberse verificado y no se hizo, pero no podrán ser acusadas jamás de no haber sabido ponerle punto final a su participación en el conflicto armado en el apogeo de su condición guerrera –hace ya siete años- apenas Uribe prometió en su campaña de 2002 que estaba dispuesto a negociar políticamente con guerrillas y autodefensas su desmovilización a cambio de un futuro civil y democrático para todos los actores ilegales del conflicto armado. Las autodefensas desmovilizadas no deben -en justicia y derecho- seguir siendo acusadas por el Gobierno de no haber cumplido sus compromisos en las negociaciones de paz. Tampoco las autodefensas ni Colombia ni el mundo podrán aceptar silencio sobre la naturaleza y contenido de las negociaciones de Ralito cuando la hora de la Verdad estalle alumbrando el pasado y el porvenir. La paz de Colombia se construirá a partir del Caguán y de Ralito, porque ambos son acumulados históricos donde no solo hubo pasivos sino también activos, y a partir de ellos un capital valioso e imprescindible para alumbrar los tiempos de paz y reconciliación que nadie nos podrá embolatar por más tiempo. La Paz no está de un cacho todavía, sobra decirlo, pero la guerra no tiene futuro en Colombia, ni los guerreristas de uno y otro bando tampoco.




El Informe Alston, relator de las Naciones Unidas para las ejecuciones extrajudiciales en Colombia, es lapidario acerca de que si una de las dos partes negociadoras de Ralito siguió delinquiendo después de la desmovilización no fueron precisamente los Mancuso, los Rodrigo Tovar, los Diego Murillo, etc., etc., ni quienes permanecen en Colombia con la espada de Damocles sobre la cabeza y un Gobierno que ya no sabe si constituyen más encarte para sus aspiraciones reeleccionistas aquí o en los Estados Unidos. Ahora que su “escapismo” de las negociaciones de paz y el recurso de la extradición se le ha vuelto en contra porque ya no gobierna Bush sino Obama, y con el nuevo Presidente allá la “conspiración del silencio” se acabó aunque no falten asesores de Uribe que siguen pensando que extraditar es mejor negocio político-electoral que no extraditar.




En todo caso, tanto va el cántaro a la fuente que finalmente se rompe, y rodarán unos cuantos “floreros de Llorente” por ese “gustico por el silenciamiento” de los negociadores de paz, que el Gobierno no supo reprimir al extraditarlos. Silenciamiento que, a decir verdad, comenzó por Carlos y Vicente Castaño, en circunstancias misteriosas que también la Historia tendrá que iluminar un día cuando la era de las víctimas y los victimarios haya sido definitivamente superada.




Finalmente, eso de reprimir solo permite ganar tiempo, porque ni la guerra, ni mucho menos la Paz se ganan reprimiendo, espiando, silenciando, calumniando, extraditando a los que piensan y sueñan distinto.




Buen criterio para escoger Congresistas y Presidente en 2010 será votar a quienes propongan desarmar la Palabra y legitimar las propias posiciones sin agraviar, sin herir, sin ofender.
Nadie puede ya en Colombia arrojar la primera piedra –todas se arrojaron ya desde el asesinato de Gaitán en 1948 y unos cuantos magnicidios más, a diestra y siniestra- ni pretender esconder la mano y lograrlo, ni seguir pontificando que solo las autodefensas desmovilizadas están éticamente obligadas a decir su Verdad mientras que el Estado y las guerrillas nada están obligadas a contarle al Pueblo de Colombia sobre los crímenes de Estado y los supuestamente revolucionarios.




Verdad que no podrán evitar completar hasta su médula y columna vertebral, ni en conciencia ni en derecho, las autodefensas desmovilizadas, cuando reciban plenas garantías de cara a la Nación por parte de los candidatos al Congreso y la Presidencia que se respetarán a partir de 2010 los avances del Proceso de Negociación de Ralito y se firmarán los Acuerdos aquellos que hoy yacen “silbando bajito” entre los incumplimientos, los dardos envenenados y el silencio atroz de quienes saben pero callan, con tal de poner a salvo rabos de paja que arden de solo mirarlos.




Así la veo yo.




Los 136 artículos que componen la serie publicada –iniciada en de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


También encontrarán en este sitio los artículos de la serie PARADERO 2010 iniciada en diciembre de 2008.

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