septiembre 07, 2009

140. Abstenerse de votar el referendo es el camino más corto hacia la Paz

El ‘re-reeleccionismo’ es tan solo ‘primera minoría’ y Uribe debiera intuirlo

Por Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com
www.lapazencolombia.blogspot.com



“¿Quién te enseñó tolerancia? A veces tus hijos te enseñan paciencia, pero la tolerancia te la enseñará tu enemigo. Así que tu enemigo es realmente tu profesor. Si sientes respeto por tu enemigo en lugar de ira, desarrollarás compasión. Este tipo de compasión es la compasión de la verdad, que se fundamenta en creencias sólidas.”

(Discurso Dalai Lama, 1980)



Hay voces crecientes que ‘sottovoce’ admiten que, tras el fatigoso trámite en el Congreso y tras el ‘affaire Villamizar’, y a la hora de hacer el balance de cómo ha quedado la diplomacia tras la dura y desgastante batalla de Bariloche por las bases en UNASUR y las exiguas marchas antiChávez en el país, los re-reeleccionistas han dejado de ser mayoría en Colombia y constituyen apenas la primera minoría oficialista y continuista, con lo cual hablar de voluntad de las mayorías nacionales apoyando al referendo podría haber ya pasado a estas horas a la categoría de historia patria. Amanecerá y veremos. Pero que algo está cambiando en materia re-reeleccionista, necio sería no admitirlo.

Uribe se equivoca al evitar posibles diálogos de paz con dirigentes de las FARC y desmovilizados de las Autodefensas en lo que resta de su mandato. Haber clausurado los caminos de negociación con los alzados en armas y líderes extraditados y presos en el país tendrá un costo decisivo para ambiciones reeleccionistas que perciben sectores de opinión como un capricho personal que no se condice con las auténticas urgencias sociales. Uribe ha logrado eludir que sus logros en materia de paz y reconciliación han sido inexistentes así como insuficiente el golpe a las guerrillas y escaso el sometimiento de las bandas emergentes y rearmados de las autodefensas. La inseguridad avanza, la seguridad retrocede. La realidad puede más que la retórica y la propaganda.

El triunfalismo del Gobierno tras la aprobación del referendo re-reeleccionista en el Congreso sobreestima sus posibilidades en las urnas y no toma nota que el ánimo colectivo está mutando hacia la no participación en el eventual referendo. ¿Habrá resultado entonces una victoria a lo Pirro la lograda en la Cámara?

La extradición de los líderes de las extintas AUC así como la abrupta y unilateral suspensión por tiempo indeterminado de las conversaciones con los líderes de las autodefensas desmovilizadas obedece a la misma lógica de guerra que ha echado al olvido cualquier iniciativa gubernamental de diálogos de paz con las FARC y el ELN. Por distintas razones pero con idéntico propósito de cerrar las puertas a un proceso de paz integral se ha quitado desde la casa de Nariño a Chávez del medio con costos diplomáticos, políticos y económicos que si no favorecen la paz de Colombia el gobierno sí cree que abonan las expectativas re-reeleccionistas de Uribe. Todo esto cabe en la estrategia del uribismo pero también abre insospechadas posibilidades a que a partir de 2010 la bandera de la paz pueda ser alzada no solo por los hoy excluidos de la mesa de la paz sino también por amplias franjas de opinión que terminen no votando en el referendo ni por candidatos uribistas al apelar al voto castigo contra un gobierno que no ha hecho lo suficiente, ni nada que se le parezca, por afianzar la construcción de la solución política negociada del conflicto armado.

Uribe está tentado de repetir la fórmula que le dio resultado en 2002 y 2006, y esto que puede valorarse positivamente como signo de coherencia y perseverancia, también puede ser visto negativamente como ausencia de capacidad para comprender que la única realidad que se sostiene es la realidad del cambio, y nada, ni el favoritismo por Uribe es inmutable ni puede serlo, y menos en democracia y libertad. Lo fatal para las ambiciones de Uribe es que los humores colectivos de la opinión colombiana comiencen a modificarse sino decididamente en contra suya, moviéndose hacia escenarios de una cierta indiferencia activa que lo vaya dejando solo con sus incondicionales pero alejado irremisiblemente de quienes lo apoyaron durante siete años admiradores de su talante pero sin haber perdido la capacidad de crítica y de observación. Este voto castigo de quienes estén comenzando a saturarse del más de lo mismo puede estar gestando una contra ola antirreeleccionista que las encuestas aún no detectan sino incipientemente todavía. Hay síntomas de lo que estoy diciendo. Son solamente síntomas, pero son síntomas de que algo decisivo está cambiando y si Uribe no toma debida nota y actúa en consecuencia, la ola de triunfalismo sobre la que hoy surfea, mañana podría derribarlo de su pedestal vapuleado por vientos de paz y renovación, vientos de consenso y diálogo, tras los siete años de las ‘vacas gordas del uribismo’. Podría constituir un error irreparable que los asesores de Uribe pensaran que por miedo a Chávez y las FARC el referendo y la tercera presidencia ya triunfaron.

Hay signos de hastío en los sectores que han comenzado a desencantarse con el oficialismo conservador, a entusiasmarse con Fajardo, a revalorizar las figuras de Noemí y de Rafael Pardo, y a mirar esperanzados hacia el Partido Liberal como aquel adalid de las causas sociales y populares que comienza a despertar tras la pesadilla del 8.000, a tomar aliento y generando ‘frentes de opinión’ cuyos círculos concéntricos sobre las aguas políticas ha comenzado a acercar a figuras hasta ayer escépticas de su influjo como Vargas y Lucho. Podría estar gestándose muy silenciosamente desde la misma base del ánimo popular una poderosa alianza multipartidaria y multitudinaria entre centristas, independientes, centro derecha civilista, centro izquierda e incluso del Polo, uribistas no reeleccionistas que terminen coincidiendo, de hecho, en las urnas. Primero y ante todo, absteniéndose de votar el referendo, segundo, convirtiendo la primera vuelta en una gigantesca interna abierta no re-reeleccionista, y tercero escogiendo en la segunda vuelta un candidato de consenso que acabe con el reinado de Uribe. El mensaje es claro y contundente: ya que Uribe ignora los límites de la democracia, que seamos los ciudadanos quienes ignoremos a Uribe en las urnas.

No lo veo ni tan improbable, ni tan utópico. Para abonar este camino bien harían los alzados en armas y los desmovilizados de todas las organizaciones en aportar lo suyo en materia de racionalidad democrática, no provocación, no acciones ni palabras violentas. Se trata de darle a la sociedad colombiana una tregua de silenciamiento de las armas, desarme del lenguaje, de invitación al diálogo, de propuestas generosas y reconciliadoras, que tras siete años de esperanzas fallidas y de victimización de los colombianos y colombianas, nos reúna con el sentimiento generalizado en la Comunidad internacional de abrirle puertas a la Paz de Colombia y concretar la Unión del Continente en el camino del Bicentenario de la Independencia sudamericana.

No se trata de regresar al pasado que no puede volver: ni a los tiempos generosos de Belisario Betancur, ni a los esfuerzos pacíficos de Virgilio Barco, ni tampoco a la superada etapa de Andrés Pastrana, ni a los compromisos incumplidos de Ralito, pero sí de reconocer que por aquellos caminos habrá que regresar con el ánimo de acumular los antecedentes y sacrificios que jalonan la larga marcha de un pueblo hacia la paz, donde los fracasos de ayer no deben ser impedimentos para las iniciativas de hoy, y donde los desencuentros de ayer no pueden cerrar los caminos hacia los encuentros de mañana.

Encuentros que comienzan a sembrarse hoy, reuniendo argumentos y convicciones para no votar el referendo que quiere impulsar la primera minoría, votando sí al Congreso y en la primera vuelta por los candidatos que propicien la paz y la reconciliación, y plebiscitando como cierre de esta epopeya ciudadana, pacífica y libertaria a quien ha de ser electo como primer presidente de la era post-Uribe que aspiramos inaugure los tiempos de la Unidad Nacional y el Gran Acuerdo Democrático por la Paz y Reconciliación.


Así la veo yo.

Los 140 artículos que componen la serie publicada –iniciada en de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en

www.lapazencolombia.blogspot.com

También encontrarán allí los artículos de la serie PARADERO 2010 iniciada en diciembre de 2008.

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