septiembre 29, 2009

17. Que Uribe saque la mano del referendo y no quiera remedar a Maradona y su 'mano de Dios'

PARADERO 2010

El post-Uribe sienta cabeza y paso a paso, voto a voto, aleja la hecatombe y la reelección

Por Rubiño
juanrubbini@hotmail.com
www.lapazencolombia.blogspot.com


“En el terreno de la competición política hemos pasado del modelo ideocrático, consistente en la lucha de ideologías y programas, al modelo videocrático, el de las actuales batallas por la “imagen”, de forma que hoy el poder político asume funciones del poder mediático, y viceversa. Pero ninguno de estos poderes públicos se hace por ello más “público”. No nos sentimos representados por los que dicen recoger nuestro voto o reflejar nuestra opinión. Ni acabamos de poder entrar en ese espacio donde se anuncia, sin embargo, nuestra “participación”. Es triste perder, así, la cultura del juicio crítico y del paso a la acción, sustituidos por el grito y la acción espasmódica. Pero es más dramático aún que se acabe reforzando la sensación de que “tampoco la política”, al igual que la economía y la tecnología, “va con nosotros”. Es todo lo contrario de lo que la democracia debería provocar.” (Norbert Bilbeny, Democracia para la diversidad, Editorial Ariel, Barcelona, 1999)



Pardo y Petro ganaron sus partidos del domingo pero no queda claro quiénes perdieron. Hay quienes dicen que Samper y las FARC apostaban por Gómez Méndez y Carlos Gaviria pero sobre eso nunca se puede jurar. Lo que sí no creo, es que el Gobierno pueda atribuirse seriamente ningún triunfo. Ni Pardo ni Petro comulgan con un nuevo período de Uribe y si ganaron no fue precisamente para facilitarle al Presidente sus ambiciones reeleccionistas. Tampoco es cierto que el no reeleccionismo se reduce al millón y medio que salieron a votar por liberales y polistas esta vez. Porque ni estaban todos los candidatos que alzan esa bandera, ni entre los que se sometieron al conteo estaban los candidatos ‘pesos pesados’ en mejores condiciones de encabezar como candidatos presidenciales la derrota de Uribe. Faltaban notoriamente tres, Fajardo, Vargas Lleras y Noemí, entre quienes se perfila el próximo presidente de Colombia.

Lo de Uribe candidato en 2010 lo veo cada día que pasa más imposible -no solo más inconveniente e inútil como lo vi siempre- por lo constitucional primero, por lo del ‘timing’ que requiere el referendo obviamente y, tercero, pero no lo menos importante, porque no creo que los números de votos le alcancen, sobre todo si los opositores a Uribe y los opositores a la reelección de Uribe confluyen y se la juegan al unísono, convocando a la abstención en el contexto de un censo electoral que no se achica escandalosamente, como algunos furibistas exigen.

La abstención en lenguaje futbolístico significa no pasarle el balón a quien se halla off-side, es decir en fuera de juego. En la era audiovisual y del replay, no hay ‘mano de Dios’ que pase desapercibida a las cámaras. Lo de Maradona pasó en México, pero es la excepción que confirma la regla. Por eso insisto, sigo viendo el primer obstáculo al ‘meterle la mano a la reelección de Uribe’ en la Corte Constitucional.

Si Uribe está en ‘off-side’ se equivoca el ‘uribismo’ reiterando el pelotazo a Uribe como único recurso ofensivo, cuando sería más inteligente y totalmente constitucional que se aprovechara a Juan Manuel perfectamente habilitado y en condiciones de anotar. Algo serio está fallando en el ‘uribismo’ cuando apela a la ceguera de los árbitros pudiendo apelar en derecho a las otras variantes que le aprueba el reglamento.

Uribe debiera retroceder en el campo de juego hacia una zona de gestación, en tres cuartos de cancha, donde la definición de la jugada no sea su responsabilidad. Podría ser el autor del pase-gol y con ello convertirse en el salvador del equipo en vez de situarse en un ostensible fuera de lugar que si le perdonan los jueces de la constitucional difícilmente se lo perdonen los ciudadanos. Me refiero a los ciudadanos que están por el respeto a las reglas del juego y no a los que celebran los goles aunque hayan sido ‘ilegales’ con la ‘mano de Dios’.

A diferencia de Maradona que puso la mano en México de manera instintiva, lo de Uribe carga con el agravante de haber sido maquiavélicamente elaborado, es decir, como fruto de una estrategia fríamente calculada asentada preventivamente sobre aquello que asevera que el ‘fin justifica los medios’. El paradigma ‘uribiano’ de la hecatombe –donde caben entre otros ‘apocalipsis now’ la “invasión de Chávez”, la “agresión nuclear de Irán”, el “armamentismo de Brasil”, el “narcotráfico de las FARC”, el “terrorismo de los rastrojos” y suponemos que también la derrota del ‘uribismo’ en las urnas- apela al miedo, al terror, al cataclismo y devastación nacional que pretende justificar no apenas un gol con la mano, sino todos los goles con la mano y en fuera de lugar que sean necesarios para que Uribe no sea ex presidente jamás, al menos no en esta vida.

Sigo creyendo que Uribe propicia esto para no perder sobre todo “imagen” y gobernabilidad, y, de paso, como quien no quiere la cosa, si todos se la creen, y los jueces hacen como que no ven lo que están viendo, y los ciudadanos no objetan lo suficiente, llegar a la elección como candidato presidencial. “Finalmente”, se dirá autojustificando su conciencia malherida, “si nadie me lo impide porque me lo voy a negar”. Exactamente como procedió Maradona que éticamente debió haberle pedido al árbitro que anulara el gol por su infracción. Prefirió no hacerlo. Con ello ganó un Mundial pero abonó el camino hacia sus fracasos profesionales y personales que tanto le han costado y le siguen cobrando. Uno puede querer lo que quiere pero no puede evitar con ello sus consecuencias, y se sabe: de la gloria al infierno hay solo un paso. Y no siempre resulta aquello de que “quien peca y reza empata”.

La mejor reflexión que pudiera hacerse Uribe tras las consultas partidarias del domingo es que no hay riesgo que las FARC se tomen el poder, ni que Chávez imponga su voluntad en Colombia, ni que el Liberalismo y la Izquierda hayan perdido la cabeza y se hundan en el nihilismo. Que puede irse tranquilo a su casa el 7 de agosto de 2010 que ni Fajardo ni Vargas Lleras, ni Noemí, ni Pardo, ni Petro, -ni todos ellos juntos- ni tampoco Juan Manuel ni siquiera Andrés Felipe generarán con su triunfo una hecatombe ni nada que se le parezca.

Algunos dirán que cualquiera de esos escenarios llevaría el sello de la derrota de Uribe. Yo me permito opinar todo lo contrario. Sería la mejor prueba del triunfo de Uribe Presidente, haber disipado cualquier riesgo de hecatombe en ocho años de gobierno, de los cuales bien podrá decirse que no nos trajeron al Paraíso pero que tampoco, ni mucho menos, nos han puesto a las puertas del Infierno. Los buenos presidentes, como los buenos padres, gobiernan la casa y educan los hijos durante unos pocos años, para que los ciudadanos hereden el buen gobierno y los hijos recojan los frutos de sus buenas enseñanzas toda la vida.

La Paz sigue siendo posible y cercana si nos ponemos la reconciliación como el gran objetivo 2010-2014, la pobreza y la miseria existen pero también hay más y mejores condiciones para que la democracia las derrote si nos rebelamos democráticamente y en las urnas, con la ayuda de un nuevo Presidente, un renovado Congreso y una Justicia justiciera y honesta, ante este ‘Estado de cosas’ cuya deshonestidad e injusticia social clama al Cielo y acordamos entre todos la Constitución del siglo XXI, hacia el País donde quepamos todos, desmovilizados y desarmados, no solo de cuerpo sino principal y fundamentalmente, de espíritu.


Así la veo yo.


Los 17 artículos que componen la serie publicada –iniciada en diciembre de 2008- de PARADERO están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

También encontrarán allí los artículos que integran la serie ASÍ LA VEO YO iniciada en MARZO de 2005 y dedicada al proceso de paz con las autodefensas.

1 comentario:

  1. Asi lo veo y lo SIENTO yo tambien. Brillante, tu columna de hoy, me hiciste reflexionar muchisimo mientras leia.
    Paz

    ResponderEliminar