octubre 15, 2009

18. ¿Seguridad democrática o Democracia segura?

PARADERO 2010

Volvé Claudia, te perdonamos


Por Rubiño


juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/



“Cuando las relaciones públicas de Gorbachov se convirtieron en una amenaza más seria para los intereses estadounidenses, como había advertido Huntington, y se erosionaron los pretextos convencionales, la “guerra a las drogas” llenó el vacío con rapidez en Latinoamérica, dominio tradicional de la violencia directa o indirecta de los Estados Unidos, para luego metamorfearse en “narcoterrorismo” aprovechando las oportunidades prestadas por el 11-S. Hacia finales del milenio, la asistencia militar y policial estadounidense en el hemisferio superaba la ayuda económica y social. Se trata de un fenómeno nuevo, señalan los analistas: hasta en el apogeo de la Guerra Fría, la ayuda económica excedía a la militar” (Noam Chomsky, Estados fallidos. El abuso del poder y el ataque a la democracia)




Uribe es cada día que pasa más dependiente del referendo –y entonces de los medios- para que el ‘uribismo’ siga gobernando a partir del 7 de agosto de 2010. Ni Santos, ni Noemí, ni Arias le garantizan el triunfo, ni mucho menos son capaces de mantenerse unidos, ni entre sí ni tampoco a él. Claudia López puso el dedo en la llaga –y bien que lo revolvió- donde más le duele al ‘uribismo’, en el poder mediático. Los populismos autoritarios de hoy no se sostienen únicamente en el uso de las armas estatales y paraestatales y la identificación de un enemigo ‘socialmente irrecuperable’ contra el que todo vale; requieren que los medios –convertidos empresarialmente en multimedios- sean fieles y hasta donde se puede sumisos.




Solo así el mecanismo de las encuestas aceita el estado de opinión y reproduce la voz del amo. El estado de opinión se crea y se recrea a través de las correas de transmisión sin las cuales el poder se diluye entre las aguas turbulentas de sus múltiples contradicciones e intereses. Por eso aquí lo que cuenta no son tanto los columnistas sino los canales de televisión, y si El Tiempo juega a favor puede darse el lujo de cierto disenso –en aras de la libertad de expresión- pero jamás hasta el punto de desnudar en público los secretos que el vulgo no puede conocer sin que se ponga en riesgo la estabilidad del edificio. Las columnas sostienen la edificación, o la adornan si es el caso, pero no se concibe que se conviertan en ventanales a través de los cuales el ojo de la plebe se le ‘mete al rancho’ a los dueños de la casa. La ropa sucia se lava en casa, y si no se lava tampoco hay que estar exhibiéndola.




La ‘refe-dependencia’ de Uribe lo volverá cada vez más dependiente de la Justicia, de los medios y de las encuestas.




De la Justicia porque el primer obstáculo lo tiene allí, en la Corte Constitucional, pero lo seguirá teniendo en la Corte Suprema, y no es de descartar –para nada- en la Fiscalía General, en Justicia y Paz y aguas abajo en la Corte Penal Internacional. Esto obligará a Uribe a ser cada día que pasa más cauto en relación con el Poder Judicial, incluso de los Estados Unidos. La estrategia de confrontación con el poder judicial habrá de incorporar ingredientes inéditos en los siete años anteriores de mandato presidencial. Uribe no puede darse el lujo de no buscar acuerdos que equilibren los poderes de la democracia, porque lo que le sirvió para subir por el cocotero no le ha de servir para quedarse en la cima, ni mucho menos para iniciar el inevitable descenso, por aquello de que no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague.




De los medios Uribe solo puede esperar algún reconocimiento sobre el pasado –allí donde aniden sus huevos- pero hacia el futuro cada día le será más difícil. Yo que el gobierno no me alegraría del despido de Claudia López de El Tiempo, porque en el juego político también existe la ley de las compensaciones, y si algo no querrán los dueños de El Tiempo es quedar como habiéndole hecho un favor a José Obdulio, me refiero a un favor adicional al ya muy importante de publicarle sus columnas. No considero que Juan Manuel sea el candidato que más le convenga a El Tiempo, pero tampoco soy de la idea que cuatro años más de Uribe sea lo que realmente esperen para Colombia quienes por talante liberal y progresista siempre tenderán a estar a la izquierda del conservadorismo y no a la derecha que es el perfil donde Uribe ha sacado provecho político gracias al clima nacional “anti Farc” y “anti Chávez”.




No solo del pan vive Uribe sino también y cómo de las encuestas y del famoso teflón. Pero el Presidente no es el dueño de las encuestas sino a la inversa, son las encuestas las que se han convertido en las dueñas del candidato-presidente, y como amas de la casa de Nari cada día exigen más show y sobreactuación del Presidente. Hace unos meses fueron nada menos que siete bases gringas lo que exigieron las encuestas, con tevé en directo desde Bariloche y victimización presidencial del tipo A1H1 para coronar la faena mediática. A partir de aquí las exigencias de la ‘encuestitis’ serán cada día mayores, porque no se tratará solamente de mantener en sintonía al ‘uribista medio’ sino de sintonizar en la onda reeleccionista a la Corte Constitucional.




Aquí yo veo el riesgo de un gobierno obligado a insistir en producir gestos traducibles en puntos de encuestas para que la burbuja favorable no se desinfle ni explote. La adicción puede estar incubando una fuerza destructora que mientras más se brega por inflar la burbuja más se acerca ésta al límite previo a su destrucción o desinfle.




Lo que los ‘falsos positivos’ no afectaron sí lo va a afectar el caso AIS (Agro Ingreso Seguro), cuando se bucee en sus profundidades. Y a partir del craso error de Andrés Felipe, la tentación de incentivar el revisionismo sobre casos de estos últimos siete años que yacen insepultos será grande. Y no solo la oposición lo hará sino que también los medios se verán tentados de hacer caja con todo aquello que en su momento no horadó el teflón pero que hoy puede lograr en pocos meses lo que antes no se pudo en años.




Entonces la Justicia se quitará la venda y caminará menos coja para que no se diga entre las nuevas mayorías que sucumbió ante el poder presidencial –precisamente en el siglo de los jueces-.




Entonces las encuestas irán desandando el camino y desnudando al rey –como hoy lo hacen con su séquito- que comenzará a ser visto con otros ojos y sobre todo con otra mirada menos complaciente y nada cómplice. Yo no fui, yo no sabía, ¿qué me iba a imaginar yo? ¿y todo por una reelección o dos?




Llegaremos de tumbo en tumbo a la gran encuesta, la de las urnas, y allí sabremos si repetimos la dosis o si pasamos definitivamente la hoja.




La cuestión no es tanto entre más de lo mismo, o renovación y cambio, sino de saber mezclar distinto las barajas del mazo: hasta aquí fue ‘seguridad democrática’, donde el sustantivo no resultó tan seguro como en la propaganda, ni el adjetivo tan democrático como hubiéramos querido.




Sería bueno procurar ahora que la democracia ascienda a sustantivo y la seguridad acompañe como adjetivo.




Por una democracia segura votaré yo, porque lo primero es lo primero y lo segundo es lo segundo.



Así la veo yo.





Los 18 artículos que componen la serie publicada –iniciada en diciembre de 2008- de PARADERO están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/




También encontrarán allí los artículos que integran la serie ASÍ LA VEO YO iniciada en MARZO de 2005 y dedicada al proceso de paz con las autodefensas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario