febrero 04, 2010

149. ¿Y si no es Juan Manuel Santos, quién?

ASÍ LA VEO YO - Año 6

El candidato que ‘sabe y puede’ en cuestiones de paz y de guerra

Por Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com
www.lapazencolombia.blogspot.com




Tras haberse conocido –por la rutinaria vía de la filtración- la ponencia sobre segunda reelección presentada en la Corte Constitucional la no participación de Uribe en la próxima contienda presidencial ‘está de un cacho’. La pregunta correcta ya no es entonces ¿si no es Uribe, quién? sino ¿ahora que Uribe definitivamente no será, quién?

Al anterior interrogante me apresuro en responder, JUAN MANUEL SANTOS, pónganle la firma. Porque ¿si no es Juan Manuel Santos, quién?

La Corte Constitucional se inclinará finalmente ante el ‘estado de opinión’ –que venera a Uribe pero sabe –porque no es boba y tampoco fanática- que ocho años son suficientes y doce, exagerados- y Colombia se manifestará en mayo por quien –a todas luces- represente la continuidad del gobierno Uribe. Y en esto no hay quien iguale a Juan Manuel. Ni Vargas Lleras, ni Arias ni Noemí están hoy a la altura de presidir el incipiente proceso de transformación del país nacional que lega Uribe, ni tampoco –esto hay que decirlo- cuentan con el respaldo mediático y de opinión que a un Santos que se precie nadie le va a negar en Colombia y que tanto va a influir no solo en su campaña sino durante su eventual Gobierno.

Juan Manuel Santos representa una imaginaria línea intermedia entre lo que significó Andrés Pastrana en cuestiones de paz, y Álvaro Uribe en materia de guerra. Esto cala hondo en un país donde la guerra no se puede ganar –ni por derecha ni por izquierda- y en el cual la paz continúa siendo la gran asignatura pendiente y tal vez, la primera prioridad del próximo Presidente, que tendrá –no lo olvidemos- no solo cuatro, sino ocho años, para acordar la solución política negociada del conflicto social y armado que padece Colombia.

Si Pastrana intentó hacer la paz mientras se preparó para la guerra, Uribe intentó ganar la guerra modificando a favor del Estado la correlación de fuerzas con las guerrillas de tal modo de permitirle a éste llegar en mejores condiciones –de las que dispuso en tiempos de Pastrana- a una mesa de paz. Es que algo va de heredar a Samper, como le tocó a Pastrana, y heredar a Pastrana, como le tocó a Uribe. A Juan Manuel Santos –ex ministro de ambos- le corresponderá administrar una herencia de doce años con El Caguán y Ralito incluidos, con Plan Colombia y Seguridad Democrática. Con diálogos de paz que con las FARC Uribe no ha querido comenzar, y que con el ELN y las Autodefensas cortó abruptamente y no ha querido reiniciar. Sin embargo, y esto me mueve a ser optimista, la herencia que recibirá Juan Manuel es obviamente mejor y luce más homógenea que la que recibieron en su momento, Pastrana de Samper, y Uribe de Pastrana.

La oposición de Uribe no ha sabido generar entusiasmo ni por sus posturas ni por sus candidatos –que aparecen tibios, desdibujados y se ven mediocres, como indecisos y vacilantes, tartamudeando discursos de los cuales ni ellos parecen estar convencidos. Esto se nota demasiado, se disimula casi nada, por lo que no cabe recurrir a virtudes adivinatorias para acertar prediciendo que un cierto tipo de uribismo seguirá reinando a partir del 7 de agosto, mutando eso sí a lo que en columna anterior denominé ‘uismo’ que reúne la crema del uribismo, bastante de continuismo, y constituye la ‘cuarta pata de la mesa’ que con Uribe llegó para quedarse en la política colombiana. Las otras tres patas siguen siendo la liberal, conservadora e izquierda democrática. Mientras siguen excluidas del escenario democrático, y sobre esto versará principalmente la construcción de paz que se avecina –incluso con Juan Manuel Santos-, la izquierda armada y las generaciones pasadas y presentes de ‘paramilitares’.

Si la oposición de Uribe logró sumar para la no segunda reelección de Uribe a buena parte de la corriente de opinión mayoritariamente ‘uribista’, perdió en cambio la batalla porque cambiaran de bando los ‘uribistas’. Y como no ganó en esto, tendrá que aceptar, tolerar y finalmente convivir con al menos cuatro años más de ‘uribismo’ en el poder, con el matiz personal que Juan Manuel Santos sepa darle, y que nadie duda no será un calco del ‘uribismo de Uribe’.

En cuanto a las ‘tercerías emergentes’, al estilo de Fajardo y los tres tenores, les deseo la mejor de las suertes, pero como el análisis político no cabe hacerlo con el deseo, mucho me temo que sus simpatizantes terminarán inclinándose ante alguno de los candidatos de las cuatro patas mencionadas, o apoyando a sus candidatos pero sin esperanza de victoria, no al menos en 2010.

Alguien podrá decir que esta columna se anticipa demasiado a los hechos y que está hecha a la medida de los intereses de un candidato, que tiene hoy por hoy las mismas posibilidades que cualquiera de los otros. A tres meses de la primera vuelta presidencial no creo que me esté anticipando mucho –más bien al contrario. En cuanto a que esta columna esté hecha a la medida de un candidato, suena efectista, pero es falaz. Para tranquilidad de mis lectores les aseguro que solo intento que lo que escribo esté siempre ajustado a la medida de los intereses de Colombia. Que mis columnas tienen un ‘sesgo’ por la paz y la solución política del conflicto armado, aquí sí les doy la razón, y sé que muchos me perdonan mi ‘pacifismo’ declarado y asumido.

Ah!, me olvidaba: No vayan a pensar que cuando digo que Juan Manuel Santos no me disgusta para Presidente de Colombia en 2010 –y ciertamente lo prefiero sobre una tercera presidencia de Álvaro Uribe- es por sus éxitos militares sobre las FARC. Fíjense que no es por ahí la cosa, ni mucho menos por la repudiable práctica de los ‘falsos positivos’ fatalmente coincidente con su labor al frente del Ministerio de Defensa. Sino más bien por algo bien diferente. Su talante democrático y de constructor de paz manifestado en los tenebrosos tiempos de Samper, cuando tuvo el valor cívico de poner los puntos sobre las ìes, y visitar, allí donde estuvieran a los principales mandos de guerrillas y autodefensas, para comprometerlos en un plan superador del conflicto armado. Si hubiese tenido éxito su iniciativa de hace más de una década cuántas víctimas se habría ahorrado Colombia.


Así la veo yo.


Los 149 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

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