marzo 09, 2010

152. Primero la Vida, primero la Paz


ASÍ LA VEO YO - Año 6

No solo de pan vive el hombre, no solo de seguridad vive la democracia


Por Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/



“Existen dos clases de autoridad, la política y la moral. Una de las razones que explica el recorrido perverso de la historia es que difícilmente se encuentran ambas en la misma persona o en la misma institución. Los profetas están desarmados, y los armados no suelen ser profetas.” (Norberto Bobbio, El tercero ausente)


Uribe no volverá a ser candidato presidencial y no precisamente por razones de sustancia, ni de opinión, sino porque los procedimientos que debían facilitárselo estuvieron viciados por un irresponsable desapego -¿desdén? por la legalidad y debido respeto a sus formas. En buena hora la Corte Constitucional ejerció su rol, no a favor o en contra de un candidato, sino por estricto apego a la Ley.

No nos extrañe que a partir de ahora –y con más razón tras el 7 de agosto próximo- resulte más probable y cercano llegar a conocer la Verdad sobre más de una cuestión formal –y también sustancial- relacionada con el conflicto armado, las mediaciones internacionales y los procesos de paz fallidos, inconclusos o ni siquiera iniciados.

Temas como el brusco corte a los diálogos de paz con Autodefensas y ELN, a la mediación de Chávez y Piedad con las FARC, actos todos ellos unilaterales del Gobierno con sus interlocutores; ni se diga de la extemporánea extradición –entre gallos y medianoche- a EEUU de los jefes negociadores de las extintas AUC pasando por encima el Ejecutivo sobre acuerdos alcanzados en la Mesa y Resoluciones presidenciales como la 303 de 2004. ¿Así honra un Gobierno sus compromisos de Paz y su deber de honrar la Verdad?

La vocación de paz y reconciliación del pueblo colombiano tendrá la posibilidad cierta de superar las limitaciones gubernamentales que redujeron la seguridad democrática al intento de revivir la doctrina de la seguridad nacional revestida durante ocho años de una declarada guerra al supuesto terrorismo, mientras se satanizaba la solución política del conflicto armado y se pretendió –no sin originalidad, hay que admitirlo- negar no solo las causas objetivas, subjetivas y colaterales del mismo sino –lo que resulta francamente risible si no constituyera la tragedia que encarna- su misma existencia.

En fin, tras Samper, Pastrana y tras Pastrana, Uribe. Afortunadamente, siempre que llovió paró, y la naturaleza política se apiadó al fin de los colombianos con la primavera electoral que se avecina y su florecer de promesas y esperanzas.

Candidatos no faltan, los hay de todos los colores, un arco iris de propuestas abierto al libre albedrío que tras el proceso 8000, el Caguán y los falsos positivos abrirá bien los ojos antes de votar. No se trata de esperar guiños sino de afirmar convicciones, de dignificarse como ciudadanos no de inclinarse como súbditos, no caben saltos al vacío pero tampoco más de lo mismo cuando lo mismo ya no satisface. No se trata de premiar el antiuribismo visceral pero tampoco de hacerse eco del furiuribismo frívolo y obsecuente.

El próximo domingo habrá que estar atentos porque si a Cambio Radical le va bien, Vargas Lleras se crecerá y Santos no la tendrá tan fácil. Entre la U y Cambio Radical se juega un clásico que está que arde. Habrá otro, alicaído respecto a altri tempi para ellos más gloriosos –frentenacionalistas- entre rojos y azules, entre Liberales y Conservadores, al tiempo que los Verdes + Fajardistas se las verán con el Polo. Lo del PIN contra todos tiene algo de David contra Goliath, y Noemí –si les interesa saberlo- tiene mi voto contra Arias y, si gana, lo suyo preocupará a más de uno y más que nadie a Juan Manuel. En fin, no será la Primavera de Praga, ni la Caída del Muro de Berlín, pero celebro que Colombia no haya debido resignarse a don Álvaro y comience a festejar la alternancia democrática desde el 14 de marzo en las urnas, porque gane quien gane, ganará la democracia. No la derecha, ni la izquierda, la democracia y por ahora y siempre, con eso alcanza.

Las presidenciales comenzarán su juego a partir de la próxima semana. Los candidatos ¿y la candidata? comenzarán a deshojar la margarita, no necesariamente en el siguiente orden: ¿qué hacer con Chávez –y con EEUU?; ¿con la guerra que heredarán y la paz que habrá que construir?; ¿qué hacer con Uribe expresidente en ejercicio?; ¿Lula o Piñera, Unasur u OEA?; ¿reforma agraria o seguridad alimentaria?; ¿centralismo urbano o autonomía regional?; ¿reforma política o política reformista?; ¿sustitución de cultivos ilícitos concertada o a la brava?; ¿redistribución del ingreso o desigualdad clientelizada?; ¿más mercado, más Estado, más sociedad civil?; ¿integración interna, política de fronteras, infraestructura para el desarrollo humano? Temas no faltan, no será una campaña aburrida ni los medios dejarán que lo sea.

No solo de pan vive el hombre… no solo de seguridad se alimenta la democracia. Para bien o para mal, el uribismo llegó, pasó y como todo en la vida será olvido o memoria selectiva. Unos recordarán lo bueno, otros lo no tan bueno, otros lo decididamente malo.

Lo que de veras importará no es finalmente lo que el uribismo nos habrá dejado, sino lo que los ciudadanos habremos aprendido en estos años.

Al menos yo, algo aprendí: Así como Dios no juega a los dados con el Universo, ni los Estados ni los gobiernos deben jugar a la guerra con la vida y la muerte de los ciudadanos, ni siquiera con la de sus opositores armados. La vida es sagrada y Estado y Gobierno que se respeten con la Vida no juegan.



Primero la Vida, primero la Paz.


Así la veo yo.


Los 152 artículos que componen la serie publicada –iniciada en de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

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