marzo 24, 2010

154. Mientras Uribe le reza a los Santos ¿los milagros los hace Noemí?

ASÍ LA VEO YO - Año 6

Del ademán belicoso del Presidente a la diáfana sonrisa de la candidata

Por Juan Rubbini






juanrubbini@hotmail.com

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Tras la sucesiva caída de la dupla Uribe-Arias no le queda al futuro ex Presidente sino encomendarse a todos los Santos y que el mundo –incluido EEUU- le tenga piedad por los desaciertos cometidos en cuestiones de la guerra y la paz, no el menor entre ellos el modo calamitoso con que desbarató el proceso de paz que las autodefensas de los Castaño y Mancuso le sirvieron en bandeja y hoy los tiene o muertos o extraditados, impedidos los extraditados, no por su voluntad sino insólitamente por la del Presidente ex candidato, de cumplirle en tiempo y modo a Justicia y Paz, es decir a la Verdad y la Reparación que merecemos y exigimos, de parte de todos los actores del conflicto armado, todos los colombianos y antes que nadie las víctimas.


Si la izquierda civilista y democrática, particularmente entre 2002 y 2006, hubiera evaluado el proceso de paz de Santa Fe Ralito y sus protagonistas, con un tris de objetividad, de modo menos subjetivo, sesgado y prejuicioso, habiendo atendido más el clamor de paz de las comunidades afectadas que la ira revanchista, habiendo trabajado más por la inclusión democrática de los desmovilizados que por la estigmatización sectaria, hoy esa misma izquierda contaría con más y mejores garantías de actuación en zonas del país que se habrían abierto de par en par a la expansión y afirmación de las prácticas democráticas, en vez de haber sido ‘regaladas’ o ´negociadas’ por el Gobierno -¿quién más estaba en condiciones de hacerlo?- en favor de las bandas emergentes y las autodefensas rearmadas. Quienes hoy se lamentan por los resultados de las elecciones al Congreso habrían tenido seguramente más razones para alegrarse si el proceso de paz con las autodefensas llegaba a buen puerto en vez de haber naufragado como naufragó en las aguas encrespadas y contaminadas de odio que antiuribistas y furiuribistas se encargaron de alentar con su prédica hipócrita y farisaica como si la violencia en Colombia no se hubiera encendido y propagado por delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra de guerrillas, Estado y paramilitares, cuando los Mancuso y los Castaño eran apenas niños de pecho o corrían tras un balón o le escribían cartas a sus primeras novias, alejados de cualquier vocación guerrera ofensiva o defensiva. Para quienes lo ignoran, por citar solo un par de ejemplos de estas autodefensas que se desmovilizaron, bueno es que se sepa que Carlos Castaño nació en 1965 y Salvatore Mancuso en 1964, los mismos años en que fueron creadas las FARC y ELN. Y fueron éstas las autodefensas que le apostaron a la paz y la reconciliación, y son éstas las autodefensas que así como merecen castigo por los crímenes cometidos en su guerra antisubversiva también merecen las penas alternativas que la Ley dispuso por su desmovilización y compromiso con la Verdad y la Reparación.

Ganadora Noemí y en alza los independientes y centristas, no pocos ni poco influyentes los uribistas no reeleccionistas y poderosa la izquierda cuando desoye la tentación armada y reivindica sus raíces libertarias e igualitarias, no la tendrán fácil ni Pardo ni Santos, que padecerán en carne propia la renovación y los nuevos aires que recorren el continente americano desde los EEUU de Obama hasta la América del Sur vocacionalmente justa, libre y democrática que pugna por liberarse de la tentación populista-populachera así como antes se sacudió la tentación dictatorial y fachistoide. Colombia también quiere el cambio, el change, lo cual significa abandonar la servil obsecuencia que la mantiene sometida a Washington –y que poco le sirve a los Estados Unidos- e integrarse a la América Latina y Caribeña que a dos siglos de la primera Independencia ansía definir los términos de la Segunda y definitiva.

A pocos días de conocidos los resultados de la consulta conservadora no estoy diciendo, hoy 24 de marzo, que Noemí haya superado a Santos en expectativas de triunfo –aunque no puede negarse que tiene con qué y con quién hacerlo en las próximas semanas si lo intenta-, ni que Pardo esté fuera de carrera; tampoco que Santos tenga ya asegurado ganar en primera y/o segunda vuelta –aunque sigue siendo el candidato favorito-, ni mucho menos que el ‘uribismo’ y sus ‘uribitos’ estén ad portas de ser depositados en el ‘cuarto de san alejo’. La política no es pensar con el deseo sino caminar el camino que lleva al lugar deseado.

La carta ganadora –la que lo distingue- que tiene Santos en su mano es el legado de la “marca Uribe” –a modo de franquicia- que se traduce obviamente en millones de votos. Pero ¿de cuántos votos se trata? ¿Quién asegura que los ciudadanos que hubiesen votado por Uribe lo vayan a hacer por Santos? Ni Noemí, ni Pardo ni Mockus, ni Fajardo carecen de respaldo y de prestigio a los ojos de quienes hubiesen votado por Uribe y que hoy podrían deslizarse hacia alguno de ellos. Además, bueno es admitirlo, Uribe se fue desgastando en ocho años y terminó resultando antipático o monotemático para ¿cuántos? de quienes antes lo adoraban.

Noemí, en cambio, se puede beneficiar del deslizamiento de muchos votos que al no poder votar por Uribe lo harán por ella, principalmente conservadores pero no pocos independientes y ni siquiera tan pocos como pudiera pensarse de votantes que en otra coyuntura diferente a la de estos días hubieran votado al candidato del Polo. Si Noemí pasa a la segunda vuelta con Santos –hoy lo más probable- tendrá asegurados no solo buena parte de los votos uribistas sino también la casi totalidad de los antiuribistas, independientes y de izquierda, con lo cual le alcanzaría –y con creces- para ser la próxima Presidenta de Colombia.

Así las cosas, Juan Manuel tiene frente a sí dos grandes dificultades, y si las sortea no solo será Presidente de Colombia sino que lo habrá finalmente merecido al sortear escollos que cada día que pasa se hacen más grandes. La primera gran dificultad es ganar en primera vuelta para lo cual necesita además de los de la U, los votos de los votantes de Arias, de Vargas… y del PIN. Puede ser que le suene la flauta… pero no le será nada fácil a menos que grandes golpes a las FARC –o graves hechos terroristas atribuidos a las FARC- le produzcan el viento de cola que lo catapulte al éxito.

Si Santos no gana en primera vuelta, en la segunda la tendrá más difícil, y si enfrente tiene a Noemí la misión será prácticamente una ‘misión imposible’, porque todos los vientos los tendrá de frente, y por derecha y por izquierda también, con lo cual ni siquiera el factor FARC –de gran ayuda si se activa en la primera vuelta- podría salvarlo en la segunda.

Todo indica que las FARC siguen hoy la misma senda ‘pacífica’ que anduvieron las autodefensas en 2002 –en mayo de 2006 aún no habían sido traicionadas por la palabra incumplida del Gobierno Uribe en la Mesa de Paz y el proceso seguía en vilo, a los tumbos, pero vivo. En aquel 2002 –bueno es recordarlo- el silenciamiento relativo del fuego de las AUC facilitó el triunfo de Uribe –a quien Serpa y Noemí acusaban en aquellos días de connivencia con el paramilitarismo, cuando no de ser directamente su candidato. Ahora son las FARC quienes habiéndole bajado el tono a su beligerancia y evitado hasta donde sus mandos superiores quieren y pueden los actos terroristas, privilegian desde el Secretariado la salida humanitaria y política del conflicto. Saben las FARC -más por diablas que por viejas-, que tras Uribe que se va cualquiera sea el Presidente que llegue más vale que sume argumentos a favor de la solución política que ánimos y votos y mandatos para más años de guerra.

Dirían los antiguos romanos que urge pasar en Colombia –y en el mundo entero, Afghanistán no se excluye, y los norteamericanos propician hoy mismo diálogos con los talibanes- del mors tua vita mea (muerte tuya vida mía) al pacta sunt servanda (los pactos deben ser cumplidos) así sea en El Caguán, Ralito o Cafarnaún.

Amén.


Así la veo yo.

Los 154 artículos que componen la serie publicada –iniciada en de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

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