junio 01, 2010

160. Los dos falsos positivos del 30 de mayo

ASÍ LA VEO YO - Año 6

Votemos el 20 por un arco iris multicolor que anuncie el nuevo sol de paz y equidad social

Por Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com
www.lapazencolombia.blogspot.com


Los resultados del domingo no pueden ser vistos con un solo ojo sino que deben ser estudiados con los dos ojos bien abiertos. Es cierto que Santos le ganó a Mockus 5 a 2 (46.56 % a 21.49 % según Boletín 49 de la Registraduría) pero no es menos cierto que el continuismo uribista al que aspira Santos ni siquiera empató 1 a 1, aunque casi lo logra, (46.56 a 51.29), en su competición con el resto de los ciudadanos que acudieron a votar o por Mockus, o por Vargas Lleras, o por Petro, o por Noemí o por Pardo.

Se entiende que el uribismo magnifique el 5 a 2 e intente disimular el 1 a 1. Pero en política electoral la realidad es la única verdad y se expresa en las urnas. Y las urnas evidenciaron que el país político está fracturado en dos partes casi iguales: una parte está convencida que seguir adelante con el uribismo en el poder es lo mejor que nos puede suceder, y otra mitad piensa exactamente lo contrario, aunque con distintos matices propios de democracias maduras y reflexivas. No se puede aceptar que se continúe afirmando que ‘el País es uribista’ cuando el uribismo es apenas la mitad y, entiéndase, es la mitad de quienes votan, porque de la otra mitad –nada menos que 15 millones de colombianos que no votaron el domingo 30 nos quedamos sin saber qué estarán pensando acerca de si el uribismo es lo mejor que le pudo haber pasado y seguir pasando a Colombia. Podemos sí intuir que ninguno de ellos está tan agradecido con Uribe como para salir a apoyarlo en las urnas, así como que tampoco cree que ninguna de las otras opciones merece apoyo. ¿Cuántos de estos quince millones de no votantes votarían por las Farc, por el ELN, o por los proscriptos desmovilizados ex jefes de las autodefensas si estuvieran de candidatos? Hoy no lo sabemos y sería bueno que algún día lo supiéramos porque también ellos –guerrilleros, autodefensas y desmovilizados- son colombianos y siempre será más representativa e incluyente una democracia donde nos acerquemos lo más posible a un voto por cada integrante del censo electoral y cada colombiano un posible candidato. ¿O no es así?

Pero volvamos al argumento inicial. Durante estos meses de campaña, y particularmente en las últimas semanas se predicó en los medios –y con razón- llamando a descartar el voto útil en la primera vuelta y ejercer el voto por la propia preferencia, independientemente de si el candidato o la candidata tenían posibilidades de ganar según las encuestas. Claro que no es lo que hizo ‘uribito’ Arias trabajando por la candidatura de la U –hipócrita y subrepticiamente en contra de su Partido Conservador- como acaba de denunciar con pelos y señales Noemí Sanín. Y seguramente no es lo que hicieron unos cuantos gamonales, barones electorales, caciques y manzanillos liberales que mintieron su adhesión a Pardo mientras llevaban sus votos para Santos. Es que si no hubiera sido así los votos de Santos no habrían alcanzado jamás la cifra que hoy exhiben. En realidad, cuando en la Casa de Nariño tuvieron certeza que la intención de voto por Santos llegaba a duras penas al 33 % multiplicaron el énfasis en dos estrategias: una con Arias, penetrando el Partido Conservador, y otra con Rivera, penetrando el Partido Liberal. En ambas buscando lo que finalmente lograron: desinflar a los partidos tradicionales y engrosar los números de la dupla Santos-Uribe. Y esto al tiempo que movían todas sus fichas para que votos de Mockus emigraran hacia Vargas Lleras y Petro principalmente. Les funcionó. No es la primera vez que la viveza derrota la ingenuidad. Tan orondos los estrategas de Santos-Uribe de haber hecho prevalecer una vez más no solo que todo vale sino que el fin siempre justifica los medios. Obsérvese bien, liberales y conservadores en pos del voto util ‘trastearon’ indecentemente sus votos para Santos, mientras que buena parte de los votos que las encuestas –y no se equivocaban-estaban llegando a Mockus terminaron emigrando principalmente hacia Vargas Lleras y Petro. Algunos dirán que fueron ingenuos, lo que no se podrá decir es que no fueron decentes. No me pongan a hacer números si a buen entendedor pocas palabras y prácticamente ningún número. Facilito se entiende lo del 5 a 2 y el 1 a 1, otros dos ‘falsos positivos’, estos al menos no teñidos de sangre.

Esto sucedió el 30 de mayo. El 20 de junio será distinto, y preocupa seriamente
a Santos y Uribe porque con solo dos candidatos frente a frente, las posibilidades de meter mano y no quedar in fraganti son menores, aunque cualquier cosa puede suceder –y habrá que estar alerta- porque tanto Uribe como Santos saben que si pierden el 20 de junio el País les tiene unas cuantas facturas por cobrar, las primeras y urgentes las de la Justicia, las de las víctimas, las de los que han sido perseguidos, chuzados, estigmatizados, silenciados.

En fin, que sigan festejando los del U bérrimo los falsos positivos del 30 de mayo: el ‘5 a 2’ y el ‘1 a 1’, que el 20 de junio no se repetirán o al menos, si se repiten, no quedarán impunes: ellos, si ganan, tendrán su Presidencia del ‘todo vale’ por la cual le seguirán ‘vendiendo su alma al diablo’ pero Colombia habrá dado a luz una nueva oposición, de crayolas y lápices, de girasoles e imaginación, de izquierda libertaria y democrática, de derecha civilista y amable, de independientes de criterio y voluntad, sin collar y sin amo, un arco iris de colores que nacieron libres para derrotar el fascismo criollo, la inequidad social y la exclusión política.

Algunos dirán que son zanahorios, otros que son mamertos, no faltará el estúpido que diga que son ‘idiotas útiles’. No importa: a palabras necias oídos sordos, que ”uno es solo lo que es y anda siempre con lo puesto”.

La revolución democrática está en marcha, la cultura de la vida llegó para quedarse, en la oposición cuando toca, en el gobierno cuando se gana en buena Ley, pero indiferentes a las injusticias nunca.

No hay plazo que no se cumpla, no hay deuda que no se pague. Y la deuda social en Colombia es inmensa, tan inmensa como injusta. Los impuestos son para eso, no para subsidiar a los ricos ni regalar zonas francas a la familia presidencial ni para feriar agroingreso seguro para quienes lo tienen todo, precisamente todo lo que le falta a tantos desheredados de la tierra que no tienen nada, ni siquiera deudas porque jamás tuvieron crédito.

Los huevitos se pueden quedar tranquilos, que la cosa no es con ellos: lo que hay que cambiar el 20 de junio es el rumbo, el empollador que los tiene castrados sin poder crecer. ¿No es cierto, doña República?


Así la veo yo.


Los 160 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

1 comentario:

  1. Santos no gano de manera honesta, esto se reflejara despues. Da lastima por Colombia.

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