agosto 12, 2010

165. Por favor, Señores Comandantes de las FARC, digan la Verdad

ASÍ LA VEO YO - Año 6

¡La Paz de Colombia sí tiene enemigos, no les demos papaya!




"Colombia está madura para la Paz", escribí en mi columna de la semana anterior. Hoy, a pocas horas del atentado con carrobomba en Bogotá, tengo que agregar que –aquí y ahora- la Paz de Colombia tiene criminales enemigos que no dudan en apelar al terrorismo con tal de hacer ‘respetar’ sus intereses.

A medida que iba conociendo los hechos y el alivio me regocijaba el alma con la buena noticia de que el atentado no produjo víctimas mortales, ni graves, fueron tomando cuerpo estas líneas que ahora escribo.

Como suele ocurrir en estos casos más demoran los medios en dar a conocer el alcance del acto terrorista que en comenzar a rodar las hipótesis sobre los posibles autores. Es un lugar común que los primeros dardos –con razón o sin razón- apunten a las FARC. Siempre sucede así. Hasta aquí todo dentro de lo previsible. Nadie desconoce que existen quienes están interesados en atribuir a las FARC lo que éstas ni realizaron ni pensaban realizar. Lo mismo sucedía antes con las autodefensas: házte la fama y échate a dormir que como en aquel film “el pasado te condena”.
Sin embargo, me permito razonar que así como es de sencillo lanzar hipótesis es de complejo desentrañar al cabo de unas pocas horas el fundamento de las mismas.

¿A quién perjudica el atentado? Me refiero ¿a quién perjudica que le sea adjudicada la autoría del atentado? En la coyuntura presente, a días nomás del trascendental discurso de Juan Manuel Santos el día de su posesión, y a cuarenta y ocho horas apenas de su encuentro con Chávez en Santa Marta, estoy convencido que a quienes realmente perjudica el atentado es a quienes como ‘Alfonso Cano’ están proponiendo que ‘Conversemos, hombre’ los colombianos y colombianas acerca del principio del fin del conflicto armado mediante el diálogo y la solución política.

Dicho lo anterior se me ocurre pensar que también se perjudican las intenciones del nuevo Presidente dispuesto a doblar la hoja no solo con el Gobierno de Venezuela sino también en la serie de desencuentros y encontronazos que se produjeron durante la Presidencia de Uribe con Ecuador, las Altas Cortes y la oposición política. Además, si Uribe ha querido pasar a la Historia como el Presidente que ganó la guerra interna –sin lograrlo, aunque haya avanzado bastante en esa dirección-, los primeros pasos del Presidente Santos indican que más le seduce a éste la posibilidad de convertirse en el Presidente que ganó la Paz para Colombia.

De buena fe y sin cálculo de ninguna naturaleza me atrevo a manifestar que no creo –de ninguna manera- que el Secretariado de las FARC –y mucho menos ‘Alfonso Cano’ estén detrás del atentado terrorista de esta mañana. No descarto, sin embargo, que las FARC tengan también sus ‘ruedas sueltas’ poco o nada interesadas en que la propuesta de diálogo con el Gobierno sea aceptada. Esto no debiera sorprendernos – la posible ausencia hoy de unidad monolítica al interior de las FARC- porque ni el liderazgo de ‘Cano’ está suficientemente consolidado tras la muerte de ‘Marulanda’ y ‘Reyes’, ni las comunicaciones son fluidas entre los distintos estamentos que toman decisiones. También –no lo menos importante- tengamos en cuenta que la infiltración está haciendo estragos en la periferia más expuesta, sobre todo urbana –y no solo allí- de los farianos. Esto es consecuencia de la ‘seguridad democrática’ y no deja de incubar riesgos de cara a un eventual cambio de estrategia en la política gubernamental de solución del conflicto armado. Cambio de estrategia que aún está en ‘veremos’ pero sobre lo cual se están tejiendo hipótesis que seguramente preocupan –y mucho- a quienes se benefician con la prosecución del conflicto, no solo en la delincuencia organizada sino también entre las ‘manzanas podridas’ que pululan alrededor del Estado y sus meandros.

Así las cosas, tal como yo las veo, no se me ocurre nada mejor que comedidamente pedir al Secretariado –y particularmente a ‘Alfonso Cano’- que asuman o nieguen su autoría del atentado de hoy. Si tienen alguna responsabilidad sobre el mismo, por favor, en nombre de quienes queremos construir la Paz de Colombia, lo digan, lo manifiesten con total claridad. No les pido que expliquen las posibles razones ni que las justifiquen, sencillamente pido que le hagan saber a los colombianos y colombianas que sí lo hicieron si es que lo hicieron.

Pero, con la misma intención clarificadora –y ‘revolucionariamente honesta’- les pido al Secretariado y a ‘Alfonso Cano’ que, de lo contrario, nieguen enfáticamente y sin dar lugar a duda alguna, cualquier tipo de responsabilidad por acción u omisión sobre el criminal atentado de hoy si es que no intervinieron esta vez.

Cualquier esfuerzo es poco si se trata de no ponerle talanqueras a lo que de por sí es ya muy difícil, como volver a ganar el corazón de los colombianos y colombianas hacia los diálogos de paz y la solución política concertada. Por algo se empieza, y lo de hoy –que afortunadamente no resultó tragedia- puede ser el punto de quiebre que logre sintonizar la virtud con la necesidad:

La virtud de reconocer y asumir las propias culpas –o reivindicar la inocencia ultrajada- y la necesidad –y vital importancia- de restablecer en Colombia –cuanto antes- las bases de la confianza y el diálogo, por encima de cualquier enemistad y fusil.

La hora exige credibilidad, verdad, compromiso con la paz y la justicia. No lo olvidemos, si queremos doblar la página, también en cuestiones de Violencia y Conflicto armado.


Así la veo yo.


Los 165 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

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