marzo 02, 2011

175. Haciendo la Paz en Colombia

ASÍ LA VEO YO - Año 7

El vaso está medio lleno... llenémoslo entre todos y todas

Por Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com
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Tan plausible iniciativa como el Foro “Haciendo la paz en Colombia” -realizado en febrero en Buenos Aires- corre el riesgo de ‘encapsularse’ y ‘caricaturizar’ su modelo de interpretación del conflicto armado y su posible solución al reducir el enfoque de la discusión a la sola divulgación de la visión guerrillera y del Gobierno. Muy comedidamente, sugiero a los organizadores del evento incorporar en próximas ediciones del Foro el relato y caracterización que de su propio rol en el conflicto armado hacen tres actores que además de guerrillas y Gobierno son quienes completan el cuadro del conflicto armado y su incipiente germen de punto final: “Bacrim”, autodefensas desmovilizadas y guerrilleros desmovilizados.

Hasta 1990, en tiempos de la 'guerra fría' el ‘alzamiento en armas’ se limitaba a las guerrillas marxistas, cuando Estado y 'paramilitarismo' eran sustancialmente una sola cosa. En el siglo XXI el narcotráfico se ha convertido en el banquero de la guerra –no solo en el combustible como suele decirse-, lo que degradó la acción guerrillera (aunque la fortaleció económicamente) y también permitió que el paramilitarismo se volviera más y más autónomo, no solo económica y militarmente sino también como factor de presión y actuación política. Así como las guerrillas se narcotizaron al andar, las autodefensas se politizaron. Nadie puede llamarse a sorpresa si hoy resulta que ‘bacrim’ y guerrillas acuerdan modus vivendi y pactan límites a su actuación: si pudieran evitar esos acuerdos los evitarían, ‘no los une el amor sino el espanto’, pero esto sucede, ahora, cuando la sociedad está a tiempo de demandar al Gobierno un Proceso de Paz con todas las de la Ley y todos los actores. Porque si esto se deja avanzar y librado a su propia dinámica confiando exclusivamente en el poder militar y policivo del Estado los males de Colombia no harán sino incrementarse. Esto no debiera escapar al análisis de quienes aún creemos que la guerra y la amenaza terrorista no son destinos inevitables sino pruebas de fuego que iniciativas como el Foro de ‘Haciendo la Paz en Colombia’ pretenden superar mediante el diálogo, los consensos y las soluciones políticas.

La dependencia e influencia del narcotráfico más que una propia decisión ha sido para guerrillas y autodefensas una imposición de la realidad, y en todo caso un limitante a su desenvolvimiento político y su reconocimiento externo. Por esto la visión tradicional de solución política negociada entre guerrillas y Estado no es suficientemente realista y acorde con el equilibrio-desequilibrio estratégico actual en Colombia. Además, el proceso inconcluso de los desmovilizados de las autodefensas es el eslabón que vincula los antiguos modos de paramilitarismo con las nuevas formas de bacrim, o bandas emergentes, el 50 % de cuyos jefes actuales (ha dicho el Gobierno) son antiguos autodefensas que no se quisieron desmovilizar por diferentes motivos, pero que son determinantes para intentar su acercamiento con sus ex jefes desmovilizados a una mesa de negociaciones.

Habrá que proceder con sumo tacto y diplomacia para no frustrar acercamientos con las guerrillas que siempre han sido contrarias a cualquier fórmula de negociación política con las autodefensas, ni se diga con narcotraficantes. Es que las guerrillas siguen razonando en términos de los tiempos de la 'guerra fría'. Y en el Estado también es fuerte y hegemónica la idea de que solo con las guerrillas la negociación podría tener contenido político. En este sentido Uribe fue una excepción a la regla hasta que la situación se le hizo insostenible y prefirió echarse atrás y sacarse el problema de encima encarcelando y extraditando a los negociadores. Digo todo esto para evidenciar que la dificultad de armonizar todas estas contradicciones e intereses es realmente grande y nadie lo ignora.

La apelación es a sumar y no restar, a multiplicar y no dividir, siendo incluyentes y no sectarios, amplios y no restringidos, solidarios y no egoístas.

El conflicto armado colombiano se originó en el contexto y las influencias, los condicionantes y las geopolíticas de la Guerra Fría. Esto explica que los pensamientos acerca del conflicto y sus posibles soluciones contengan aún buena parte de los contenidos iniciales repetidos y repetidos tantas veces. Auguro la solución pronta del viejo conflicto y simultáneamente la solución de todo aquello que se ha vuelto conflicto armado tras el fin de la Guerra Fría y el advenimiento del narcotráfico y la globalización.

Por decirlo de alguna manera urge unir los cabos sueltos que llevan de Marquetalia al Nudo del Paramillo, de Manuel Marulanda a Carlos Castaño, de los antiguos capos a los jóvenes bacrim, de Jorge Eliécer Gaitán a Luis Carlos Galán, de Laureano Gómez a Álvaro Uribe, de Alfonso López Michelsen a Juan Manuel Santos. De la Unión Soviética a Putin y los Estados Unidos, de Fidel Castro a Hugo Chávez, de Truman a Obama.

Por todo esto y unas cuantas cosas más Foros como el de Buenos Aires, iniciativas como las de Colombianos y Colombianas por la Paz revelan a propios y extraños que el vaso está medio lleno, pero por lo mismo está también medio vacío. Y si de construir la Paz se trata –y esta es la cuestión central- propongámonos no decir nunca más ‘de esta agua no he de beber’ porque si no es ‘tragando sapos a derecha e izquierda’, de este infierno no saldremos jamás.


Así la veo yo.


Los 175 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

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