febrero 15, 2012

184. De la parapolítica a la paranoia


ASÍ LA VEO YO - Año 8

Del Palacio a la clandestinidad
Por Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com
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Incluso la época del agobio es digna de respeto, pues es obra, no del hombre, sino de la Humanidad y, por lo tanto, de la naturaleza creadora, que puede ser dura, pero jamás absurda. Si es dura la época en que vivimos, tanto más debemos amarla, empaparla de nuestro amor, hasta que logremos desplazar las pesadas masas de materia que ocultan la luz que brilla al otro lado” (Walter Rathenau)

Resulta patética la obsesión de algunos caracterizados políticos por impedir que se haga la luz en Colombia, no solo la luz sobre el conflicto armado sino también la luz sobre los caminos que conducen a la paz: la pertinacia de quienes pudiendo tumbar las paredes se obstinan incluso en tapiar las ventanas por las cuales se podría filtrar la bienvenida luz que derrote las sombras aciagas, la tenebrosa oscuridad que mantiene atadas las manos que están destinadas a construir la paz.

Patético también que los mismos que violentaron el proceso de Justicia y Paz al decidir entre gallos y medianoche que unos debían ser extraditados –echando así al mar las llaves de la verdad de los ex jefes paras sobre la guerra y la paz- ahora decidan que asilarse o pasar a la clandestinidad es un modo eficaz -¿maquiavélico?- no solo de eludir la Justicia y afirmar el ‘todo vale’ sino de avivar las llamas de la confrontación y la dialéctica de la guerra política.

Hay un hilo conductor –un olor inconfundible que apesta y delata- que une a los titiriteros de la extradición para ‘los enemigos’ ‘Simón Trinidad’, ‘Sonia’, ‘Vargas’, Mancuso, ‘Jorge Cuarenta’, etc., etc. y el camino del asilo y la clandestinidad para ‘los propios’… En todos los casos se trató y se trata de ponerle talanqueras al conocimiento de la verdad que Colombia necesita imperiosamente saber –la de unos y de otros, la de todos-, he aquí el común denominador: el miedo, el terror a la verdad. Pero qué paradoja… mientras los referentes ex jefes de las autodefensas siempre hicieron saber –dentro y fuera del país- que estaban dispuestos a rendir cuentas ante la Justicia de los Estados Unidos -y que no chantajeaban al Gobierno con la ‘no extradición’-y esto allá lo saben… ‘los propios’, los ‘viudos del poder’ ahora padecen ‘paranoia’, una demencial forma de exhibirse como perseguidos políticos por una supuesta ‘venganza criminal’ donde en estrambótico y delirante concierto ni el presidente Santos se salva de haberse aliado con las Farc, con Chávez, con Mancuso, con la Corte Suprema, con Correa, con la Fiscalía, con El Tiempo… ya nos enteraremos en su momento por algunos de sus ‘voceros’ que hasta Obama y el mismísimo Papa están amangualados en contra de la ‘seguridad democrática’, la ‘confianza inversionista’ y la ‘cohesión social’.

El círculo más estrecho de Uribe se la está jugando toda –en el corto plazo- para tumbar a la Fiscal. Tal vez lo logre. Pero no tumbará la Justicia. Ni acabará políticamente con las posibilidades de paz de Colombia. Se la juega toda Uribe apostando que Santos esté más interesado en su propia reelección que en cualquier otra cosa. Y que, entonces, el fantasma de 'Uribe antireeleccionista de Santos' termine por 'crucificar' a la Fiscal y ‘reconciliar’ a Santos con Uribe.

Así las cosas, tiene Santos ante sí un panorama tan riesgoso como cautivante… si la alternativa que expresa Uribe es percibida por Juan Manuel como la de echarse en brazos de Uribe, manipular las Cortes y barrer la verdad debajo de la alfombra la estrategia del ex presidente está destinada al fracaso más rotundo. Por subestimar –en mucho- el liderazgo de Santos, la independencia de la Justicia y el temple y raciocinio de la Fiscalía.

Sin embargo, y es otra paradoja, el ‘complot’ antiuribe –tan burdo, tan maniqueo- un insulto a la inteligencia tan descabellado, podría significar ‘el tiro por la culata’, un verdadero ‘tiro de gracia’ que sepulte definitivamente el ‘ultrauribismo’ en el lugar que le corresponde en la Historia, ni bueno ni malo, sencillamente y como todo lo mortal en el lugar que le corresponde una vez su período de vida ha concluido, con alegría y alivio para unos, con tristeza y desencanto para otros. No es que la vida pase, somos nosotros quienes pasamos… y como dice el poeta: “al andar se hace el camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.”

La vida hoy sonríe a Santos por un motivo que Uribe le ha servido en bandeja: allí donde Uribe ve una conspiración en su contra, tal vez se encuentre el comienzo del fin del conflicto armado en Colombia… veamos: ¿por qué no reunir virtualmente ya, y en cuerpo presente apenas sea posible, a guerrilleros y paracos -desmovilizados y activos- a Chávez, Correa y Obama, al Papa y los obispos, a las Cortes, a todos los victimarios y a todas las víctimas? Y no para ‘crucificar’ a Uribe como él de buena gana –así como desluce hoy- ‘crucificaría’ a todos quienes no le son incondicionales…

La verdadera victoria de Santos y de Colombia no será jamás la derrota de Uribe –menos aún jalarle a sus ‘desvaríos’- sino fluir libremente con la corriente de la vida, con los signos de los tiempos, quitando el velo que oculta la verdad y perdonando a todos quienes lo soliciten, incluso a Uribe y a todos aquellos que arrepentidos, se sumen a la construcción de la paz, al afianzamiento de la Justicia, a la primacía del bien común, con la libre expresión de su personalidad.

Así la veo yo.

Los 184 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

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