noviembre 09, 2012

197. La unión hace la fuerza ¿el milagro colombiano?


ASÍ LA VEO YO - Año 8

Mal que nos pese habrán resultado las bacrim ¿santo remedio?

Por Juan Rubbini 
En twitter: @lapazencolombia
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“La filosofía de nuestra época parece estar absorbida por tres problemas dominantes: la crítica de la verdad objetiva, universal y necesaria, en favor de las múltiples interpretaciones; la crítica del totalitarismo y de las políticas revolucionarias que habrían desembocado en tales desastres, en favor de las democracias consensuadas; la crítica de un concepto universal de Bien que aplaste la pluralidad de opiniones y formas de vida, en favor de ciertos criterios éticos de convivencia pacífica.” (Dardo Scavino, LA FILOSOFÍA ACTUAL, Pensar sin certezas, 1999)
 

Mi pregunta de estos días no es tanto ¿por qué se sienta el Gobierno a negociar con las Farc? sino más bien la inversa ¿por qué las Farc se sientan a negociar con este Gobierno?

Sobre el primer interrogante creo que no hay mayores dudas. El Gobierno sabe que está haciendo ‘lo políticamente correcto’. Tras haber debilitado militar y políticamente a las Farc –en los ocho años de Uribe principalmente- tender la mano al enemigo no solo es políticamente correcto sino que luce también éticamente inobjetable. ¿Y por qué el Gobierno hace con las Farc lo políticamente correcto? Porque de eso espera obtener réditos políticos, lo cual no solo resulta obvio sino legítimo. Siguiendo el curso de este análisis el Gobierno no puede desconocer que todo proceso que comienza debe en algún momento terminar. Y en este caso –éticamente hablando- puede terminar bien o terminar mal. Bien si se logra poner fin a la guerra Estado-Farc, y mal si se rompen las negociaciones y prosigue el conflicto armado. En ambos casos el Gobierno ‘gana’ políticamente, en el primer caso –si se firma la paz- porque logró conciliar la política con la ética y persuadir a las Farc. En el segundo caso –si se rompen las negociaciones- también ganará políticamente porque habrá demostrado en la Mesa no ceder ante el chantaje armado de las Farc –y así lo presentará el relato oficial- y además ganará porque asegurará los votos uribistas que no conciben que la guerra contra las Farc deba terminar cediendo ante el chantaje armado de la guerrilla.

Visto así uno comprende por qué el Presidente Santos declaró que el país no debe preocuparse por los diálogos en La Habana. Porque si sale cara gana el País y si sale sello también gana el País. Sobre esto último permítaseme disentir: lo correcto hubiera sido decir más bien que si sale cara gana Santos y si sale sello gana Santos. ¿Y esto por qué? Porque coincido con buena parte de los colombianos en que el País solo gana con la Paz mientras que el País solo pierde con la guerra.

Si por el lado del Presidente es obvio por qué se sienta a dialogar con las Farc no resulta nada obvio vislumbrar por qué las Farc aceptan la invitación de Santos? Porque si el proceso termina con la firma de acuerdos de paz el gran ganador será Santos, y si el proceso termina sin resultados positivos también –por lo dicho más arriba. Solo los ultra-uribistas pueden creer en serio lo que vociferan: que Santos va a otorgar a las Farc en la Mesa lo que las Farc no ganaron en la guerra. Eso ni se corresponde con el proyecto santista ni tiene en cuenta que detrás de Santos no está Chavez ni los Castro sino el ‘establecimiento’ colombiano y los EEUU. Así que si el proceso iniciado en Oslo y La Habana concluye con la firma de la paz entre el Estado y las Farc será porque Santos se habrá salido con la suya. Y las Farc tendrán que dedicarse a una lucha política altamente desigual no solo porque carecen de inserción real a los efectos prácticos en los resortes de poder de la política nacional sino porque les espera una contienda política no menos complicada para ganar la interna de la izquierda donde se encontrarán con que quienes han arado y sembrado en esos campos durante las últimas décadas no cederán fácilmente –ni gratuitamente- su espacio ganado.

Si en contra de todos los pronósticos optimistas lo de La Habana se empantana en otro Caguán y la opinión pública inclina su dedo pulgar hacia abajo la confusión en las filas farianas –las que permanecen en Colombia- promoverá más desmovilizaciones individuales en masa –valga la paradoja- que gritos de guerra en favor de retomar la lucha.

Vuelvo entonces a la pregunta inicial: ¿por qué las Farc se sientan a negociar con este Gobierno? Aunque la palabra negociar tal vez no sea la apropiada. Los delegados de las Farc en Oslo fueron precisos al aclarar que ellos no van a negociar nada, sino a conversar, a escuchar y proponer, porque sus principios revolucionarios no se negocian sino que se defienden o con las armas o con la lucha política si les dan cabida en un proyecto transformador que coincida con su postulados básicos y donde tengan el rol de ejecutores.

Esto apenas comienza y los interrogantes no son para poner piedras en el camino sino para centrar la atención no solo sobre las palabras que se dicen sino sobre los intereses que se defienden –y que se atacan.

Cuando comenzó el proceso de Ralito con las Autodefensas las preguntas que se hacían los analistas versaban sobre cuáles serían las verdaderas intenciones de las Autodefensas. En aquellos tiempos no se comprendía porqué un ejército poderoso, no derrotado, fuerte económicamente, que controlaba buena parte del territorio nacional y movía los hilos de la política en no pocos sitios del país se sentaba a dialogar. Lamentablemente, aquellos interrogantes no pretendían –en su gran mayoría- llegar a la verdad objetiva del asunto y resolverlo en favor del País, sino descalificar a Uribe y las Autodefensas sembrando dudas y cizañas sobre el grado de influencia que los jefes paras tenían sobre el Presidente Uribe, o dicho de otra manera ¿qué grado de asociación existía entre el proyecto político de Uribe y el de las Autodefensas? Y digo lamentablemente, porque los interrogantes eran políticamente válidos, siguen siendo éticamente válidos, y lo seguirán siendo –naturalmente también en Oslo y La Habana- mientras se nos siga ocultando esa verdad sobre la historia del paramilitarismo en Colombia que –más allá de las historias escabrosas y trágicas- nos provea de luces sobre cómo convergieron en la práctica las estrategias paramilitares de los sucesivos Gobiernos con las necesidades de autodefensa a la cual se vieron urgidas las comunidades agredidas por el fenómeno guerrillero y sus prácticas violentas sobre la población.

Porque algo debiera quedarnos claro tras tantas amargas y dolorosas experiencias: si el Estado no cubre con su manto protector a la totalidad del territorio nacional no solo habrá nuevas guerrillas que reemplacen a las que se vayan desmovilizando sino que también se formarán nuevos grupos de autodefensa que bajo la mirada complaciente o cómplice de las autoridades, y autoconvocados o reclamados por las poblaciones afectadas, llenen a su manera el vacío que deja el Estado con su ausencia y que pretende llenar la guerrilla con sus llamados al alzamiento armado y la revolución.

No vaya a ser que así como hubo autodefensas que se levantaron contra las guerrillas, se estén gestando hoy ante nuestro estupor autodefensas que desencantadas con los resultados obtenidos en Ralito se alcen nuevamente pero ahora no necesariamente en contra de las guerrillas sino en contra de las bacrim que constituyen la amenaza más cercana e inminente no solo de las ex autodefensas, sino también de las guerrillas.

¿Será que la existencia y proliferación de bacrim es la verdadera razón que mueve a las Farc a sentarse a dialogar con este Gobierno? Si esto fuera a ser verdaderamente así el mantel está puesto y la mesa servida para que entre Gobierno, Farc y Autodefensas desmovilizadas se arribe a una feliz solución.

Y entonces sí los márgenes para el optimismo se habrán extendido notablemente y en la buena dirección.

Así la veo yo.
 
Los 197 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

1 comentario:

  1. inicialmente quiero felicitar al autor por exponer de manera clara y concisa sus argumentos a favor y en contra del proceso de paz en Colombia, mi aporte va dirigido hacia la sociedad colombiana en General, donde los medios masivos de comunicación, y demás sectores públicos promueven el desarrollo de estas conversaciones de paz, inculcando en nuestra sociedad fácilmente influenciable una falsa esperanza de paz, en donde muchos sectores están dispuestos a ceder ante cualquier reclamo de los delincuentes que son las "FARC", con tal de conseguir una paz efímera que posiblemente en un futuro no muy lejano desemboque en un conflicto encrudecido, potenciado por los resentimientos generados por un importante agente en la sociedad colombiana y que veo con preocupación se culpa por cumplir con su tarea constitucional y me refiero a las fuerzas armadas, las cuales serán, amplia mente las más afectadas, pues al ceder a un posible acuerdo de paz estas deberán aceptar y reconocer como igual a los delincuentes que durante décadas se han dedicado a sembrar minas y realizar atentados para asesinar a sus compañeros y familiares. Sin tener en cuenta que para una real transición hacia la paz, el estado colombiano esta en la obligación de realizar efectiva su presencia en cada uno de los rincones del territorio colombiano, donde hoy prima "la ley del más fuerte" que vienen siendo las "FARC", que durante años han sembrado terrorismo y miedo en varias poblaciones desprotegidas de nuestro país, ademas de violar e incumplir varias leyes nacionales e internacionales al pelear una guerra sucia ( en la cual no entrare en detalles). estos delincuentes quienes se ven así mismo como "libertadores" de Colombia, no están dispuestos a cumplirle a Colombia pagando sus crímenes de lesa humanidad, y pretenden que ellos siendo una MINORÍA tengan un mayor pre-valencia sobre los demás 46 millones de Colombianos que estamos en contra de sus sucias acciones, por estas razones reitero; la solución al conflicto armado en Colombia no se encuentra negociando sino venciendo contundente-mente al rival en el campo de batalla!!

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