febrero 07, 2014

213. ¿Paz sí, Santos no?


ASÍ LA VEO YO - Año 10

“Es el precio, no la Paz, estúpido”   

Por Juan Rubbini
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Parafraseando a Clinton: “es el precio de la marca Farc-Ep, estúpido”.

De paradojas está llena la política y el Presidente hace bien al cavilar sobre el contraste del resultado de las encuestas y el optimismo de su comité de aplausos.

Estar impulsando un Proceso de Paz con las Farc no deja de ser plausible y eso se le reconoce a Santos. Dialogar y echar bala siempre tendrá mejor presentación que echar bala sin siquiera escuchar al enemigo.

Sin embargo, de las encuestas surge apremiante el reclamo ciudadano: ¡Paz sí, Santos no!

El triple error político de Santos no es dialogar con las Farc sino haberse apresurado innecesariamente, primero, evidenciándose dispuesto a conceder impunidad a los terroristas. Segundo, estar dispuesto a negociar las políticas de Estado con autores de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Tercero, hacer ‘lobby’ para que los terroristas lleguen al Congreso sin pasar por el escrutinio de los votos.

Toda exigencia de las Farc en La Habana se lee en Colombia como un chantaje que el terrorismo le está haciendo al Gobierno predispuesto a ceder por una ambición política: hacerse reelegir.

Cada vez resulta más evidente que lo que gana políticamente el Gobierno agitando la bandera de la paz lo pierde por el espinoso asunto de las concesiones a las Farc. El intríngulis político radica en que no se puede negociar sin hacer concesiones. Pero Presidente, ¿si hacer concesiones quita más votos que los que añade negociar? ¿dónde está su negocio? Para colmo de males, quienes apoyan el Proceso de Paz desde la izquierda porque están encantados conque el Gobierno haga concesiones a las Farc (sobre todo a su interpretación ideológica del conflicto armado) no votarán por el Presidente… y desde el otro campo del espectro quienes ni apoyan las concesiones ni comparten el ideario de las Farc han logrado quitarse el sambenito de ‘enemigos de la paz’ y ubicarse mucho más plácidos –tal vez resignados- entre los partidarios de la paz, pero, eso sí, sin concesiones excesivas como las que estimula Santos.

El insalvable problema del Presidente con la paz que persigue no está en la paz misma sino en el precio que está dispuesto a pagar, precio que las Farc han llevado a cumbres tan elevadas que solo muy pocos están dispuestos a erogar, y menos públicamente. Llegado a este punto lo que el Presidente está haciendo es patear hacia adelante el Proceso de Paz para que lo que está dispuesto a pagar no deba concretarse antes de las elecciones. Podrá seguir diciendo entonces que lo del precio excesivo son patrañas de los ‘enemigos de la paz’.

Dicho en pocas palabras, a lo expresado se reduce lo que manifiestan las encuestas: ¡Paz sí, Santos no! El Presidente ha sido exitoso en ‘vender’ su producto de la Paz… tan exitoso que ahora todos sus opositores, desde la derecha hasta la izquierda lo han ‘comprado’… la ventaja comparativa de Santos hasta hace unos meses es que largó de primero, pero al no firmar acuerdos de paz definitivos… hasta lo más rezagados en el pelotón lo han alcanzado y gritan a coro: Sí la paz… ¡pero a otro precio!

Uno escucha que Santos es un gran jugador de póker, incluso un osado apostador… pero las encuestas revelan que también es un pésimo negociador, porque exhibió prematuramente –y antes de tener la vaca atada- demasiado interés por negociar –las Farc tomaron nota- y no cerró el negocio cuando estaba a tiempo de hacerlo antes que el pelotón de sus adversarios políticos le adivinara la estrategia y lo alcanzara.

El Presidente no logró hacer en un año lo que imperativamente debió haber hecho en un año, 2013… ¿impericia propia? ¿mérito de las Farc? La consecuencia fatídica es que de haberlo reducido a Uribe como pintoresco twittero (entre 2010 y 2013) lo tendrá a partir de 2014 con poderosa bancada en el Senado y moviendo sus hilos para que sus ‘remasterizadas’ tesis políticas seduzcan al país desencantado con Santos… y horrorizado con las Farc.

El Presidente no ha sido todo lo resoluto y veloz que exigía llegar a acuerdos definitivos con las Farc en 2013 y hoy ve esfumada su ventaja inicial… las Farc sagaces como son perciben que a partir de agosto no solo no contarán con Chávez sino que además su interlocutor de hoy estará –si llega a ser reelegido- notoriamente debilitado en todos los frentes para pagar el precio que pretenden obtener de la venta de su marca Farc-Ep.

Para llegar al cargo que hoy ocupa, Santos se apoyó ostensiblemente en Uribe, sin cuyo apoyo y ‘espalda’ jamás hubiera llegado a ser Presidente… sin ese respaldo –más bien todo lo contrario- Santos ambiciona que la ‘Paz’ sea suficiente apoyo y ‘espalda’… ¿pero cuál ‘Paz’ y a qué precio? Porque si sobre lo primero ya perdió ventaja competitiva y sobre lo segundo lleva todas las de perder con sus ofertas excesivas… ¿qué carta ganadora le queda por jugar?

Pero si aun así logra ser reelecto ¿quién asegura a las Farc  y a quienes queremos la Paz, que ambos, Farc y Paz, no acabarán teniendo en el corazón de Santos el mismo final que el ‘uribismo’ del candidato en 2010? Amores pasajeros, amores que se esfuman y se van.

Esto continuará, pero hoy por hoy, el precio que exigen las Farc por la paz tiene dudando al 70 % de los colombianos, y ya está claro a estas alturas que ni Santos ni nadie podrá pagar nunca el precio que exigen las Farc, no por la ‘Paz’ porque finalmente no depende totalmente de ellas sino por su marca Farc-Ep, la que obsesiona a Santos… todavía.


Así la veo yo.


Los 213 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com



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