febrero 14, 2014

214. 10 interrogantes 10


ASÍ LA VEO YO - Año 10

Nada más infausto que responder correctamente la pregunta que no es
   
Por Juan Rubbini
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Son al menos 10 los interrogantes que me suscita el proceso de paz entre Gobierno y Farc.

Digo que al menos son 10 porque seguramente son unos cuantos más.

A saber:

1. Si de lo que se trata es que Colombia llegue a una paz total y definitiva ¿cuál es la verdadera razón por la que aún no se han iniciado diálogos formales entre Gobierno y Eln? Santos lleva cuatro años como Presidente y los altos jefes del Eln son los mismos de toda la vida.

2. Esto de dialogar en medio de la guerra es ciertamente un avance sobre la política de no dialogar con los alzados en armas, pero ¿no sería un avance aun mayor bajarle la intensidad al conflicto –incluso cesar el fuego- mientras el diálogo avanza sobre bases serias y traspasa un mínimo umbral de confianza mutua? ¿O será que aún no existen esas bases serias y que la confianza entre las partes tampoco?

3. A más de un año de inaugurada la Mesa de La Habana ¿no es hora que haya signos evidentes sobre la inminencia de un cese bilateral de hostilidades? Da la impresión que ambas partes están cómodas y obteniendo réditos -de diverso tipo, no solo económicos y políticos- combatiendo y dialogando, como si se hubiesen amañado así y no tuvieran ninguna consideración por el daño que la prosecución de la guerra provoca en la población civil.

4. ¿No resulta cuanto menos contradictorio por parte de los negociadores de La Habana los diálogos tan extensos y frecuentes entre sí –y  los guiños ostensibles hacia el Eln- sin estar en simultáneo proponiéndole ambos al país un acuerdo definitivo con las autodefensas desmovilizadas?

5. Acaso estar ad portas del cumplimiento de sus condenas en Justicia y Paz y próximos a salir sus máximos líderes en libertad durante 2014 ¿no es suficiente razón para que Gobierno y Farc tomen nota y obren en consecuencia invitando a las autodefensas desmovilizadas a dialogar sobre sus expectativas ciudadanas y derechos políticos?

6. Acaso las Farc al igual que el Eln y también las autodefensas desmovilizadas ¿no tienen sobrados argumentos y reconocidas dudas sobre cómo caerá sobre sus hombros y sus pellejos la responsabilidad de vivir el posconflicto en un máximo de armonía y con todas las garantías sobre el respeto a sus derechos? ¿Cómo conciliar el derecho de las víctimas a la verdad y la reparación, y obviamente la no repetición, sin un acuerdo formal y público entre todas las partes involucradas y el Gobierno sobre el mejor modo y el más justo de repartir las cargas y volver más productivo y eficaz el nuevo rol de actores, guardianes y constructores de paz?

7. Entre los temas que públicamente las Farc reconocen su preocupación sobresale por su centralidad el asunto de la extradición, cuestión sobre la cual los líderes extraditados de las autodefensas desmovilizadas tienen seguramente unas cuantas cosas que decir no solo al Gobierno, también a las Farc, al Eln, a sus ex compañeros presos en el país y a la población colombiana. Para ahuyentar de la cabeza de las Farc cualquier inseguridad jurídica y angustia fundada en la discrecionalidad todopoderosa del anterior Presidente con los negociadores de las autodefensas desmovilizadas ¿no urge que el Gobierno dé los pasos adecuados ante quien corresponda para que quienes fueron extraditados tras haberse desmovilizado –violando los compromisos adquiridos en la Mesa- vean restituidos sus derechos de vivir en Colombia?

8. Las circunscripciones de paz sobre las que se ha venido ventilando desde La Habana, al igual que el así llamado estatuto de la oposición ¿se ha previsto que puedan ser destinados no solo a los ex combatientes de las guerrillas sino también a los ex combatientes de las autodefensas desmovilizadas? El silencio que las partes en La Habana han mantenido sobre esta materia no hace sino acrecentar dudas sobre el grado de armonización de los contrarios que se pretende adelantar en el posconflicto, y en qué medida se está gestando una Paz de todos con todos, una Paz sin excluidos ni discriminados.

9. No hay candidato ni candidata a la Presidencia que no haya manifestado su voluntad de Paz y de diálogo con los alzados en armas. Expresan sí sus diferencias y matices sobre las condiciones y los términos de lo que es negociable y lo que no lo es. Sin embargo, no está claro ni mucho menos puesto blanco sobre negro, qué responden los candidatos a los ocho interrogantes planteados antes. Es más, pareciera que hay un sugestivo consenso entre los candidatos – a la Presidencia y al Congreso- sobre eludir determinados asuntos que pudieran caer en una ‘zona de frontera’ entre lo que Colombia necesita y lo considerado ‘políticamente correcto’. La pregunta aquí es doble: ¿Existe una política de Estado en Colombia sobre la guerra y la paz? ¿Existe suficiente autonomía en el Estado colombiano para extirpar de raíz las causas de la violencia política y hacerse respetar por la Comunidad internacional?

10. Mi último interrogante de los diez prometidos al inicio es el siguiente:

Derrotados y dejados de lado todos los procesos ensayados hasta aquí de ‘refundación de la patria’ ¿no llegó la hora de fundar lo que nunca ha sido fundado y que de Patria solo tiene el nombre, enigmática mixtura de historia y poesía? ¿No será acaso que Colombia requiere ser fundada de una vez y para siempre, no solo una Constitución nueva sino también y sobre todo un ‘mea culpa’ sincero y definitivo, incondicional y generoso?


Así la veo yo.


Los 214 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com



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