marzo 06, 2014

215. 10 ideas locas 10

ASÍ LA VEO YO - Año 10

La ‘Mesa Grande’ donde quepamos todos
Por Juan Rubbini
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Son al menos 10 las ‘ideas locas’ que me suscita el proceso de paz entre Gobierno y Farc.

Digo que al menos son 10 porque seguramente son unas cuantas más.



A saber:

1. Si los jefes del Eln están en Venezuela y los de las ex Auc se reparten entre prisiones de Colombia y Estados Unidos localizarlos y entablar diálogos de paz y reconciliación con ellos no resultaría para nada complicado, y así los negociadores del Gobierno y de las Farc aprovecharían los ‘tiempos muertos’ entre ronda y ronda de La Habana para ampliar el campo de juego de la Paz con otros dos de los ‘actores del conflicto’ más antiguos y destacados haciendo de la ‘solución política’ una solución consensuada auténtica, una carambola del Gobierno a ‘tres bandas’.

2. Se ha vuelto un lugar común del ‘relato’ del conflicto argumentar sobre que las bacrim tienen sus raíces en la desmovilización de las Auc por lo que no se entiende que el Gobierno y las Farc no estén comunicándose ‘ya’ con las ex Auc para buscar su colaboración eficaz  en el camino de mediación para la desactivación pronta y definitiva de ese factor de violencia con su sometimiento a la Justicia ‘ad hoc’.

3. Los diálogos de La Habana tienen objetivos –no del todo claros- pero no plazos. Lo mismo sucede con el proceso de Justicia y Paz, los objetivos son muy claros pero más allá de los ocho años de privación de libertad para los postulados da la impresión que plazos lo que se dice plazos no existen.  Entre el conflicto y el postconflicto se ha abierto una hendidura cuyo tamaño y profundidad parece no importarle a nadie más que las víctimas. ¿Será una idea muy loca exigir de todas las partes una mínima claridad sobre los plazos de todos estos procesos superpuestos? Porque de otro modo se me ocurre que el postconflicto será una bella idea de imposible cumplimiento, así como la Justicia transicional un puente maravilloso sobre un río que no existe.

4. Los ojos de La Habana están puestos en Washington, los de las ex Auc también. ¿No será buena idea –no tan loca- que el Gobierno pida ‘precio’ a los Estados Unidos por ‘Trinidad’ y por Mancuso –así como para comenzar por dos de los pesos pesados- y que Washington haga una oferta ‘política’ a Colombia de pague uno y llévese dos a La Habana. Para trabajar por la paz, claro.

5. Prontos a salir de prisión los ex Auc que están en Colombia ¿será mucho pedir que dentro del programa de resocialización previsto reciban por parte de Gobierno un curso intensivo sobre los derechos políticos como componentes ineludibles de los derechos humanos? Sobre derechos políticos en ambos sentidos, para votar y para ser elegidos; para participar y dejar participar, sin vetos ideológicos.

6. A guerrilleros y autodefensas desmovilizados hay que ponerlos a trabajar juntos, hay que propiciarles encuentros de estudio, verdaderas ‘aldeas de paz’ donde compartir experiencias, hacer catarsis, intercambios de visiones sobre el presente y futuro de Colombia, para que dejen de considerarse ‘sapos de otro pozo’ y aprendan a mirarse a los ojos y decirse sus verdades cara a cara sin riesgo que por mantenerlos aislados unos y otros sigan viéndose como ‘enemigos’ y no como ‘socios’ de la misma Paz.

7. Está muy bien la necesaria Reconciliación entre víctimas y victimarios, pero, ¿por qué no se le da la misma importancia en la discusión, a la Reconciliación entre ex combatientes de lado y lado? La Habana es buen sitio para comenzar, allí pueden darse perfectamente los primeros encuentros entre guerrilleros y autodefensas, unos en vías de desmovilización, otros ya desmovilizados en vías de reinserción.

8. ¿Por qué no una ley de cuotas, para ex combatientes de lado y lado? Bienvenidas las circunscripciones de paz, pero lucirían cojas, asomarían tuertas, si por cada ex guerrillero no apareciese un ex autodefensa, y las antiguas zonas de influencia, de unos y de otros, no se convierten en zonas de encuentro donde unos y otros se hospedan en la ‘casa’ del antiguo enemigo. Para nada bueno serviría institucionalizar ‘ghettos’. Colombia necesita campos abiertos, ciudades abiertas, corazones abiertos, manos tendidas, reconocimiento del ‘otro’.

9. ¿Cómo evitar que la reivindicación del propio pasado por parte de los ex combatientes –de parte y parte- se convierta en ‘apología del delito’?  Rebelión, asonada, sedición, autodefensa, no dejan de ser delitos, y esto no debiéramos olvidarlo ni minimizarlo. Bienvenidos los marcos legales para la paz, pero no estaría de más darle forma a un ordenamiento legal donde la ‘apología del delito político’ –y sus conexos- no se convierta en un vicio endémico que al sembrar vientos acabe poniéndonos a todos a cosechar tempestades.

10. Y ahora la idea más loca de todas… que gane quien gane las próximas Presidenciales invite a sus contendientes a ser a partir del 7 de agosto integrantes de la Mesa de Paz, no solo de la ‘mesa chica’ de La Habana sino de la ‘mesa grande’ donde quepamos todos

Así la veo yo.


Los 215 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com



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