mayo 15, 2014

222. A las Farc (y a Santos) ‘se les escapó la tortuga'

ASÍ LA VEO YO - Año 10

Si en el Caguán las Farc se pasaron de listas, en La Habana se pasaron de lentas
Por Juan Rubbini
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“Nunca esa sinfonía me ha parecido tan insoportable, tan desplazada, tan inoportuna, tan puerilmente grandilocuente, tan necia, tan ingenuamente vulgar. No puedo más. Ya es el colmo. Este castillo está embrujado y no quiero quedarme aquí un minuto más. Por favor, vámonos. Además, empieza a amanecer (Milan Kundera, La lentitud)

En mi columna anterior (¿Santos al gobierno, Vargas al poder?) ‘canté’ mi voto y no volveré aquí sobre ese tema (el de mi voto).

Sin embargo, no quiero ocultar que me han llovido comentarios, como ustedes se imaginarán, de todos los tonos y colores, a favor y en contra, sobre todo en contra. Votar por un candidato a vice-presidente no deja de ser atípico, lo reconozco. Dejémoslo ahí.

A diez días de la primera vuelta es natural que las aguas se agiten, se encrespen y se ensucien. Y si alguien se acerca a la orilla también lo más probable es que las aguas salpiquen. ¿Cuál es el escándalo?

De los tres presidenciables ‘en serio’ competitivos hoy en Colombia, Uribe, Santos y Vargas Lleras, solo el menos favorecido por la opinión es candidato a presidente. Cosas de la democracia representativa, leguleyadas y ‘roscas’ a la carta. Ambiciones de poder y prestigio también, ¿qué político no las tiene?

De todo lo que se oye hablar lo más reconfortante es que la paz sea el eje de la discusión, y lo que todos buscan (y buscamos) aunque por caminos diferentes, bien diferentes a veces. Si hasta las Farc quieren la paz cómo negar que también Uribe a su modo la sueñe. El funesto dislate de Santos es haber creado la antinomia política entre supuestos amigos de la paz y supuestos enemigos de la paz. Que los hay, enemigos de todo y hasta de sí mismos, pero hacer de Uribe un enemigo de la paz es orinar fuera del tiesto. Y amigos también los hay de todos los matices, incluidos los amigos de lo ajeno. Pero lo que se dice políticamente en contra de la paz en Colombia no hay nadie, y mucho menos candidato a presidente. Ni siquiera las Farc, ni siquiera Uribe. Todos quieren la paz, a su manera y con sus condiciones, están en su derecho y bienvenida la controversia al respecto. Pero es sabido que Santos no asiste a los debates y se equivoca al no debatir sobre la paz con los otros candidatos.

Lo que sí está claro –y hay que decirlo también- es que Santos ha caído en la trampa de considerar a las Farc aliadas de su proyecto de paz y eso sí que se lo está cobrando la opinión. La paz se hace con los enemigos, no con los aliados. Y hoy por hoy Santos se ha puesto en evidencia como enemigo de Uribe y aliado de las Farc. Diga lo que diga Santos al respecto no ha logrado convencer al país, y eso en esta coyuntura de presidente-candidato es fatal.

Si Z se ha crecido en las encuestas no es porque el gobierno de Uribe haya sido inobjetable –ni mucho menos-, ni siquiera porque Uribe haya derrotado a las Farc –que no las acabó. Z se ha crecido porque no es visto ni por asomo como amigo ni aliado de las Farc. Z no es visto como Uribito II sino como Óscar Iván I, amigo de Uribe y enemigo de las Farc. Y eso le basta a muchos ¿millones? para votar por Z.

Además, la esperanza de no pocos simpatizantes e ‘indecisos’ entre quienes lo votarán el 25 de mayo es que Zuluaga sepa tomar distancia de cierto ‘furibismo recalcitrante y derechista cavernario’ que Uribe acolitó sin meditar los suficiente y que harto mal le hizo a Uribe y a Colombia durante su gobierno y aún hoy. Sobre todo en temas de paz, de solución política del conflicto armado, y de punto final al paramilitarismo. Zuluaga es leal a Uribe, consecuente con sus aciertos, pero no se dejó nunca manipular por ciertos ‘dizque’ amigos y compañeros de ruta de Uribe. Zuluaga no hubiera extraditado a los negociadores paras y seguramente no extraditará a los negociadores farianos, si se someten a la ley los unos como se sometieron a la ley los otros. Y mucho menos se habría inventado ‘discrecionalmente’ que siguieron delinquiendo después de su desmovilización. ¿Delinquiendo los Mancuso y los Cuarenta después de Ralito? ¿Con qué pruebas, con qué objeto? Jamás se presentaron tales pruebas, ni se presentarán. Pero tanto le calentaron el oído a Uribe, que la verdad de los paras se extraditó…

¿Qué papel juega Vargas Lleras en todo esto?

Germán es la ‘tercería’ entre Santos y Uribe. No es amigo ni de uno ni de otro. Y tampoco es enemigo de uno ni de otro, sino que de a ratos posa de tal o de cual. Político al fin, hasta la médula, con todo lo que eso implica y complica. Sin embargo, ha jugado sus cartas políticas de tal modo, que apenas haga pie en la vicepresidencia, su proyecto comenzará a opacar –y hasta neutralizar- el encono Santos-Uribe. Cualesquiera sean los resultados de esta elección presidencial el futuro político de Vargas y de Zuluaga estará asegurado. Ni Santos ni Uribe dominarán ya el escenario, pesarán sobre él, pero ya no estarán en condiciones de trazar el rumbo ni de liderar la cosa política.

Así las cosas, las Farc tendrán que moderar sus expectativas, deslindarse de tanto exceso y verborragia, de tanto crimen y alevosía. En pocas palabras ‘meter violín en bolsa’ y sacarle el mejor provecho ya no a una negociación de ‘tú a tú’ sino a un ‘sometimiento sui géneris’. Mucho me temo –es un modo de decir- que si Santos es reelecto su margen de maniobra en la negociación con las Farc será notablemente menor que hasta aquí… el negocio de las Farc era la negociación ‘express’ que sugería Samper… pero ese tiempo se voló y no volverá ni con Santos ni con ningún otro candidato que gane. Esa gabela se perdió.

Si en el Caguán las Farc se pasaron de listas… en La Habana se pasaron de lentas.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Su título: “A Santos y a las Farc se les escapó la tortuga”.

Si la política es dinámica –y en Colombia vaya si lo es- la solución política no puede darse el lujo de perder la delantera, de quedarse atrás. Es inconcebible. Es imperdonable.  

“Camarón que se duerme se lo lleva la corriente” dice el refrán;  “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”, canta Serrat.


Así la veo yo.


PD: En 2014 mis candidatos del corazón no son ni de izquierda, ni de centro, ni de derecha: son Argentina, Colombia, Italia, en el orden que resulte, pero los tres en el podio.


Los 222 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com


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