noviembre 05, 2014

234. La Justicia es ante todo la equidad en la aplicación del derecho


ASÍ LA VEO YO - Año 10

La Justicia no es nunca, ni lo debe ser, la guerra por otros medios

Por Juan Rubbini
@lapazencolombia
...............................


“La justicia es ante todo la equidad en la aplicación del derecho” (En la Biblia de Jerusalén, Nota exegética)



En la hora de la libertad de sus postulados, la aplicación de la Ley de Justicia y Paz no puede sino estar a la altura de su condición de piedra fundacional de la justicia transicional en Colombia.

Desgraciada sería la coyuntura donde la guerra contra los ex combatientes se reanude como parodia de justicia, y maldita la ocasión en la que quienes han sido perjudicados por los testimonios de los postulados den rienda suelta a sus instintos vindicativos.

Mal se puede ir dando pasos hacia el postconflicto si quienes han de tomar medidas en derecho son permeados por intereses bastardos que pretenden sabotear la construcción de paz.

Nadie sale bien librado de una guerra, ni víctimas ni victimarios. Si ante los unos cabe respetar y reparar su inmenso dolor, ante los otros cabe corresponder con decoro a su declarado arrepentimiento, con apego a la ley por sobre todo lo que intenta desvirtuarla. Ante la majestad de la justicia cualquier fisura ocasionada por perversas intenciones ha de ser neutralizada con la legitimidad del Estado aplicando justicia.

Con las autodefensas comienza lo que proseguirá después con los guerrilleros, y más temprano que tarde con militares y policías intervinientes en el conflicto armado. Todo en la vida tiene un comienzo, y como dicen en la tierra “por el desayuno vamos sabiendo cómo será el almuerzo”.

Una de las tantas paradojas de este largo conflicto es que, en bastante medida en la mente de muchos colombianos, las autodefensas ‘son’ lo que se dice de ellas mientras que las guerrillas ‘son’ en cambio lo que ellas dicen de sí mismas. Y esto es bueno traerlo aquí a colación porque quienes pretenden instrumentalizar la justicia para desviar su justa aplicación toman ventaja de interesadas retóricas sofistas, que como sucede en todas las guerras, es producto de malos entendidos históricos y también de la propaganda que los actores del conflicto usan y abusan para justificar su lucha.

Sin embargo, aquí no se trata ni de los que unos dicen, ni de lo que otros callan, sino de hacer cumplir la ley, sin guiños a derecha e izquierda, sin obsecuencias palaciegas, sin manipulación ni abusos de poder.

La seguridad jurídica no es solo un bien preciado que debe ser garantizado a los actores de la economía, tampoco el patrimonio de una sola clase social ni menos todavía un bien que se subasta al mejor postor. Si los inocentes pero también los reos, si los justos pero también los delincuentes, saben que suceda lo que suceda siempre habrá justicia, ya lo prioritario no será que se castigue o no con la pena de cárcel, que se valide o no la pena alternativa, que prime la justicia ordinaria o la justicia transicional, sino que por encima de todas las categorías jurídicas exista la conciencia personal y pública que la Justicia es Justa, que la Justicia está por encima de toda injusticia y que la Justicia con mayúsculas sabe defenderse cuando toca justamente de las ‘justicias con minúsculas’, que de ‘justicias’ solo tienen un simulacro, y si me apuran apenas un ‘alias’.

No saldremos del conflicto armado hacia el postconflicto soñado sino transitando el camino de la Justicia con mayúsculas, practicando sus disposiciones y honrando su cumplimiento.

Así como las guerras tienen sus reglas y sus jueces, la paz tiene su sostén en la Justicia. Y la justicia transicional, la que despliega el puente entre ambas orillas de la guerra y de la paz, tiene un punto de comienzo pero también necesariamente define un punto final. Cualquier intento de hacer del puente un sitio definitivo, un limbo de eternidades vagas suspendido en la indefinición, ni es propio de un Estado justo ni se corresponde con la Justicia.

No lo olvidemos: lo que está en juego con Justicia y Paz, no es el azaroso tránsito por un kafkiano laberinto burocrático ni un amañado pasaje por las ‘horcas caudinas’, sino el bautismo renovador y comprometido de quienes habiendo sido guerreros deciden abandonar la violencia y aspirar a la condición de ciudadanos pacíficos respetuosos de la Ley.

De esto se trata, de inaugurar una era Pacífica y de Justicia, no de sembrar vientos para que otros  cosechen tempestades.

Así la veo yo.


Los 234 artículos que componen la serie iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están

a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com







No hay comentarios.:

Publicar un comentario