febrero 26, 2015

241. “No habrá segundo ofrecimiento: O lo toman, o lo dejan, pero ya”


ASÍ LA VEO YO - Año 10

Algo cambió en un proceso que comenzó con Hugo Chávez y ¿concluye? con Bernie Aronson

Por Juan Rubbini
@JuanRubbini
@lapazencolombia
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“En una revolución se triunfa o se muere, si ésta es verdadera” (Ernesto ‘Che’ Guevara)

Los comandantes de las Farc habrán pensado y repensado durante los meses recientes la frase del ‘Che’ no sin padecer ante tal crudo realismo largas noches de insomnio y ser sometidos por su conciencia revolucionaria a tertulias interminables. Es que negociar en las condiciones que Santos les propone –las únicas que Colombia y el mundo tolerarían- hace conscientes a las Farc que su revolución no triunfó ni triunfará jamás. Y si llegaron a este punto, paradójica e inevitablemente, es porque los comandantes en La Habana, y en el monte, están vivos. Ni derrotados ni victoriosos, pero vivos que es lo que de veras cuenta a la hora de examinar sus conciencias y decidir su futuro.

A la propuesta de Gaviria (ambiciosa y oportuna, equitativa y justa, y que tal vez por su misma compleja conjunción de sensatez y utopía luce impracticable) le siguió la designación de Bernie Aronson como enviado especial del presidente Obama a la mesa de negociación de La Habana. Si las Farc no dan puntada sin hilo, qué no hacen los EEUU cuando de sus intereses se trata. Y si de los intereses de los EEUU se trata la clave está en la nueva situación geopolítica del Caribe y del continente americano inaugurada con la muerte de Chávez.

Algo va de un proceso de paz comenzado a gestar –allá por 2010- por el impulso (y el interés de Chávez) a un proceso que ahora (2015) sin Chávez (y con los Castro negociando con EEUU) recibe el espaldarazo de Obama, a través de Aronson, partícipe de los procesos de paz en Centroamérica pero también notorio hombre de relaciones públicas de los inversionistas norteamericanos en esta parte del mundo. Las Farc no pueden sino recibir con beneplácito (más por alivio que por auténtica alegría) la designación de Aronson (pensando ellas en sus pedidos de extradición, y también en ‘Simón Trinidad’). Dan por sentado que con los EEUU por los laditos de la mesa y públicamente involucrados en el proceso de paz recibirán de EEUU las garantías que exigen para soltar las armas.

Aquél es un modo de ver la cuestión.

Pero también puede verse en la decisión de Obama un modo de condicionar a Cuba para que haga lobby con las Farc y las haga jugar (a las Farc) el partido que los EEUU quieren que jueguen (tomando distancia de lo que estén pensando Maduro y los chavistas hacer para sostenerse en el poder en Venezuela).

Con los EEUU metidos de lleno en el proceso de paz el riesgo de las Farc de ser ‘negociadas’ por Cuba es mayor que nunca antes (como todo país, más que amigos lo que Cuba tiene son intereses). Cuba podrá recordarles sin ruborizarse a las Farc la frase del ‘Che’ con la que comenzamos este escrito y agregar: “Para mal de la revolución ustedes no han triunfado, pero para bien de ustedes y de todos no han muerto en el intento. Lo mejor entonces, es decirle adiós a las armas, desde ahora y para siempre, no se arrepentirán. Fidel, Raúl y Cuba se lo agradecen."

El objetivo a corto plazo de Obama –de cara a las presidenciales del año próximo- es acabar con el ‘chavismo dictatorial’ en Venezuela, obtener garantías democráticas para la oposición venezolana y que Cuba le suelte la mano al ‘régimen de Maduro’, para entonces sí restablecer relaciones plenas y provechosas con la isla y también con Venezuela. Con las Farc el interés de Obama es que acuerden su desmovilización con Santos recibiendo de los EEUU todo lo que EEUU esté en condiciones de ofrecerles. Que no es poco. La clave aquí estará en la frase final: “por única y última vez se lo decimos, señores de las Farc: o lo toman o lo dejan pero ya, sin dilaciones” y las palabras infaltables: “no reincidencia, no repetición, conducta impecable.”

El dilema para las Farc es que sin Chávez naufragó el proyecto estratégico que las habría enfrentado irremisiblemente y hasta las últimas consecuencias con EEUU, y que con un acuerdo con EEUU en La Habana cortarán de un tajo el ‘nudo gordiano’ de sus cuentas pendientes por narcotráfico y terrorismo, pero ya no estarían en condiciones de alentar (mucho menos apoyar con sus armas y combatientes) una dictadura en Venezuela como la que Maduro está pretendiendo instaurar. Les toca decidir entre EEUU y Cuba, por un lado, o Venezuela y la Revolución, por otro. Así de sencillo, así de difícil.

En la nueva coyuntura internacional que en parte está en acto y en parte se está aún gestando a las Farc se le van recortando notablemente sus posibilidades de volverse atrás, y su destino parece estar marcado: o se desmovilizan los que quieran seguir adelante con el proceso de paz o se vuelven ‘bandas criminales’ sin ningún reconocimiento político – nacional e internacional- quienes quieran seguir con el ‘cuentico’ de la revolución.

Teniendo en consideración la situación presente y los dos hechos más notables de las últimas semanas: a) Propuesta de Gaviria y b) designación de Aronson, los postulados a Justicia y Paz (que los hay de las ex autodefensas pero también de las guerrillas, incluso de las Farc) deberán aprovechar esta coyuntura, histórica, inédita y tal vez irrepetible, para concluir de la mejor manera y cuanto antes sus procesos en Justicia y Paz, obtener las condenas y la libertad.

En el peor de los casos y por más que el proceso de La Habana no llegue a ningún Pereira, siempre habrá una cierta cantidad de ex comandantes Farc dispuestos a no volver al monte, y que como hicieron quienes se desmovilizaron en Ralito y otros sitios del país, sigan adelante hasta firmar los acuerdos avalados por Colombia, EEUU y la Comunidad Internacional asumiendo ante sus conciencias y ante la Historia que su adiós a las armas es definitivo y nunca más reincidirán en el uso de la violencia. En esto (hay que reconocerlo) una década atrás Mancuso y los suyos fueron pioneros, se la jugaron por la opción correcta, aun a costa de cárcel y extradición, y hoy pueden ‘decirle al oído’ a las Farc: “si la guerra nos puso en bandos enfrentados, la oportunidad de la paz nos pone a todos a jalar para el lado que es, el de la reconciliación. Apostemos por la Paz. Hagamos las Paces. Colombia nos necesita libres, desarmados y luchando por nuestros ideales, sin claudicaciones pero sin violencia.”

La propuesta de Gaviria y la designación de Aronson abren un panorama impensado e impensable hasta semanas atrás. Claro que nunca es de buen augurio ‘ensillar las bestias antes de traerlas’. Sin embargo, y esto también hay que decirlo: los signos de los tiempos preanuncian un favorable realineamiento de los astros en dirección de la paz.

Quién nos quita la íntima esperanza –y el pleno derecho- de estar en Colombia y en toda el área americana ad portas de tiempos fundacionales, no solamente inmersos en una época de cambios, sino asistiendo y participando –Dios lo quiera así- de un cambio epocal.

Como acertó Obama: “En las Américas somos todos americanos.”

Como predijo Perón: “El 2000 nos encontrará unidos o dominados.”


Así la veo yo.


Los 241 artículos que componen la serie iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

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