mayo 12, 2015

244. Lo más parecido a un Jubileo universal


ASÍ LA VEO YO - Año 11

Que la paz quede bien hecha y signifique para todos un nuevo comienzo

Por Juan Rubbini
@lapazencolombia
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«Si cierras la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará afuera» (Rabindranath Tagore)


Que la paz quede bien hecha. Que la paz signifique un nuevo comienzo. Que no solo haya justicia transicional sino que también exista una política transicional.

Una transición que no solo habilite pasar de la guerra a la paz sino también de una política de exclusión a una política de inclusión, en particular en los territorios donde se desarrolló el conflicto armado; allí donde la ley de facto fue la coacción violenta del grupo armado predominante, guerrilla o paras.

Una política transicional mediada por la justicia transicional donde los armados ilegales no dejen las armas para ingresar a una cárcel sino que se 'desencarten' de las armas para dedicarse a la política, o si prefieren a la vida civil a secas.

Una política distinta con nuevos actores políticos, provenientes de las guerrillas, de los ‘paras’ o de los militares participantes del conflicto. Con ‘parapolíticos’ a bordo y  también compañeros de ruta que lo fueron de las guerrillas y los 'paras' a cara descubierta o no. Esto exige un rediseño de la justicia pero también nuevas reglas políticas a establecer.

Más cerca de un Jubileo universal que de los tribunales de Nüremberg. Y no solo para beneficiar a los guerrilleros sino también a militares y paramilitares.

Con un régimen político-jurídico de transición más dirigido a levantar vetos  y prohibiciones que a establecer cercos y vallas.  La reconciliación no ha de ser impuesta sino promovida.

La paz no se alcanza adjudicando prebendas a diestra y siniestra ni construyendo ghettos donde se perpetúen resentimiento y discriminación.

Si de refundar el diseño institucional se trata nada mejor que adelantar su definición en el marco deliberativo situado en el umbral del posconflicto.

Si arribados a 2018, Uribe y Santos han creado las condiciones que sucesivamente produjeron sus cuatro periodos presidenciales y determinaron que ‘paras’ primero y guerrillas después hayan cesado definitivamente sus hostilidades y crímenes contra el Estado de derecho y la población civil esto abre perspectivas inéditas e impensadas. Si el Estado ha recuperado a este punto el monopolio de la fuerza bien podrán entonces oficialismo y oposición democráticas allanar el camino para que sean los Vargas, los Montealegre y los Ordoñez, quien lleven las riendas del Ejecutivo y de las mayorías en el Congreso para conducir y aplicar las políticas de transición con el apoyo y la participación también de aquellos que habiendo sido actores del conflicto aspiren ahora a constituirse en factores de paz y reconciliación del tejido político y social.

Esto solo será posible si desde ya comienzan a tenderse los puentes de confianza y a construirse las vías de interlocución, a entretejerse las redes de interacción y los canales de acceso que permitan proponer e interactuar no solo a los negociadores de La Habana, sino también a los antiguos ‘paras’ a paz y salvo con Justicia y Paz, y también los elenos y demás irregulares dispuestos a sumarse a los esfuerzos de paz, reconciliación y justicia social.

Son estas energías disímiles, contradictorias y sujetas de ideologías y perspectivas diferentes y enfrentadas, las que están destinadas a converger y compatibilizarse no solo con las luces y realidades políticas que encarnan Santos y Uribe, sino también y con visión de futuro al calor de las iniciativas de los Vargas, los Montealegre y los Ordoñez, entre otros.

Tanta energía no debe ser dilapidada en proyectos antagónicos ni estimuladores de la continuación del conflicto armado, con toda su sevicia y degradación, sino ponderada y armonizada en síntesis superadoras con la participación de la sociedad. Que no se peque por derecha ni por izquierda, ni por ultrismos de uno y otro signo, sino que seamos capaces de trazar anchos caminos por donde transiten de la mano todos los conjurados por la paz, vengan de donde vengan.

No será un Jubileo universal pero ha de resultar lo más parecido a ello.

Con la bendición del Papa, los Obama y los Castro, ni más faltaba.


Así la veo yo.


Los 244 artículos que componen la serie iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

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