noviembre 30, 2019

265. Al son de marchas y cacerolas de izquierda, asoman las nuevas derechas de la era post-Uribe

ASÍ LA VEO YO - Año 15 - IV Época

Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada. Fin del comunicado.

Por Juan Rubbini
@lapazencolombia
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7 ingredientes que suman al sancocho nacional: 

1. La juvenil protesta en las calles es el pacífico caldo de cultivo donde las viejas izquierdas sistémicas pretenden cocinar a fuego todavía lento pero in crescendo el salto cualitativo desde la aún presente violencia guerrillera rural -llamada a recoger- a la insurrección popular urbana de corte populista -llamada a promover-, a través de marchas sostenidas, reclamos crecientes, denunciados incumplimientos de la palabra del Estado, paros que buscan convertirse en indefinidos, vandalismos de todos los colores y orígenes. El proceso desatado pretende ser conducido -para beneficio de sus catalizadores- en la dirección de la pretendida toma del poder y la dictadura revolucionaria. Sobre esto no cabe el pecado de la ingenuidad.

2. Contrario sensu y contra todos los pronósticos y encuestas me luce que a Colombia le está resultando, sin embargo, más sencillo ir contra la corriente pariendo en estos días de la 'conversación nacional' la nueva derecha emergente que se va gestando por encima de los radares distraídos en cacerolazos, disparos y papas bomba. Ahí están en primera fila de la 'nueva derecha' Iván Duque, Claudia López, Miguel Uribe, Federico Gutiérrez, Alejandro Char. Mientras tanto la izquierda, la vieja izquierda, va perdiendo una a una todas las ocasiones de renovarse y sigue sin asomo de sacudirse el polvo añejo del siglo XX, y el consabido lastre hasta hoy insalvable de los Castro, Chávez, FARC, ELN. 

3. Mientras la nueva derecha colombiana -llamada por necesidad y urgencia a descreer y diferenciarse de las viejas derechas- se siente irresistiblemente atraída por un centro de gravedad institucional y democrático a incorporar matices 'aggiornados' de lo que significa ser políticamente correctos aquí y ahora, las viejas izquierdas se resisten a abandonar sus miopías, sus lugares comunes y sus liderazgos vetustos. Para los unos el llamado del gong 2020-2022 opera a modo de big bang donde todo el universo político parte de nuevo, mientras que para los otros solo cuenta aquello de Petro Presidente, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

4. Entre las nuevas derechas y las viejas izquierdas, el 'santismo' y sus socios de centro izquierda se debaten como los jamones y quesos de los sánduches, cargando el peso agobiante y retro de sus orígenes habaneros y enmermelados al calor del fuego de las FARC y el ELN, y sus eslóganes vacuos y oportunistas de supuesta paz dizque estable y duradera, aderezados ahora con dosis de supuestos incumplimientos del Gobierno. 

5. Las viejas derechas, mientras tanto, comienzan a vislumbrar que el liderazgo de Uribe es cada día más lánguido, más producto del ritual que de la adecuación al momento, más de referencia histórica y cultural que de presente y futuro en las trincheras. Uribe sigue pesando, pero su peso es más leve, su palabra es más sabia y prudente que la de un líder político encendido y potente. Sigue siendo Uribe, pero va entrando en la Historia y saliendo en puntas de pie del escenario y la obra presente. Aunque a la hora de las coaliciones de cara a 2022 su rol de orientador seguirá vigente, no ya para poner Presidente pero sí para hablarle al oído a más de un aspirante a serlo. 

6. Urge a partir de estas marchas y cacerolas despertar con realismo a lo que Somos, a lo que Colombia es, al llamado de la Patria y el Progreso que convocan. La noción de progreso es más difusa y cuestionable hoy que ayer, más incierta y ambigua de lo que solía ser. ¿Patriotismo o progresismo?, esta es la cuestión central. ¿Son nociones que pueden integrarse, o subordinarse? ¿Son nociones compatibles? ¿En qué orden? ¿Qué Patria, cuál patriotismo? ¿Qué Progreso, cuál progresismo?    

7. En el mientras tanto caótico y fundacional de tamaña confusión no nos dejemos vencer por la aflicción, ni la desesperanza. Ni Colombia ni nosotros que somos Colombia podemos permitirnos asentar nuestro territorio de paz allí donde moran -enquistados y chupasangre- la aflicción y la desesperanza, ni donde hallen donde asirse la Colombia en llamas y la de salones frívolos y calculadores, donde persiste viva y coleando, provocando nuestro error y desunión, la amenaza terrorista de revoluciones dementes y criminales. 


Así la veo yo.


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octubre 29, 2019

264. Populismo es lo que se nos viene: por derecha, por izquierda, por el centro


ASÍ LA VEO YO - Año 15 - IV Época
Todo el mundo a reinventarse, políticos y ex combatientes de lado y lado, también

Por Juan Rubbini
@lapazencolombia
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9 claves de la coyuntura.

1. El 'neoliberalismo' como opción política ha tocado fondo, sus funerales están próximos; el desembarque –también en Colombia- de los populismos inaugura una nueva era política, determinada focalmente por la confrontación a escala mundial –y local- entre 'opresores y oprimidos' y la oferta de diversos caminos posibles  -culturales, políticos, económicos- de resolverla.

2. El conflicto armado y su deriva terrorista enfrentó política y militarmente dos concepciones del mundo del siglo 20, expresadas en variantes partidistas, guerrilleras, de autodefensa; la construcción de paz habrá de hacerse durante el siglo 21 con la participación de las mismas fuerzas y otras nuevas, pero ya sin armas. A cambiar las balas, por la palabra. Todas las balas, por todas las palabras, no solo las de antiguos guerrilleros, también las de antiguos autodefensas. Todos al ruedo de la política: desde Timo hasta Mancuso.

3. No existiendo ya las FARC en el monte, sino puros estertores narcos y terroristas, el uribismo tendrá que reinventarse en clave de coalición presidencial, y esa reinvención lo sacará de los extremos y lo llevará hacia el centro-derecha: esto lo intuyen mejor Duque y el mismo Uribe que los ‘furiuribistas’ del ‘todo tiempo pasado fue mejor’. 

4. Así como desde la izquierda se le abrieron las puertas a las FARC en la política, lo mismo tendrá que suceder con arte constitucional y simetría jurídica desde la derecha, con las Autodefensas en la política. Ambos extremos renovados y al ciento pacíficos y dialogantes, comenzando por el cambio de su ‘razón social’, que una cosa es la guerra y otra la paz. Una la legalidad, otra la ilegalidad. Por respeto a sus víctimas, sobre todo.

5. A la izquierda de Petro le salió al cruce el centro izquierda de Claudia que a tales efectos es la 'derecha'... la derecha geométrica, no la política, claro... pero el efecto político es similar: la derecha derecha dispone hoy de más tiempo para construir su conducción política...

6. La victoria de Claudia se entiende también desde el momento que la casta uribista narcisista y autorreferencial se desentendió de tender puentes con sectores del centro a la derecha que dieran vida a una coalición por Bogotá, superadora de los límites estrechos de un uribismo capitalino de garaje.

7. Claro que aunque suene a hereje, lo de Claudia López luce como un atajo táctico de las derechas para ponerle tatequieto a la extrema izquierda, mientras la derecha gana tiempo y genera sus liderazgos con vistas a 2022 y los pro-coalición 'postUribe, el Mesías' toman aire suficiente, pero con 'Uribe el Patriota' por dentro de la coalición, no por fuera. Ni tontos que fueran. Averígüelo Vargas, dirán algunos. ¿Qué estará pensando el Canciller?, dirán otros. Santos siempre piensa, con aire distraído eso sí, pero que se fija, se fija. 

8. En la era de las coaliciones presidenciales -de hecho y de derecho- los caudillismos, no los liderazgos, tienden a perder valor... esto vale para Petro, también para Uribe... la cosa política será en 2022 entre ‘+izquierdas reunidas’ contra ‘+derechas reunidas’... en este contexto el 'uribismo' deberá reinventarse, el 'petrismo' también.

9. Uribe le tomó ventaja a Petro. Mostró el día más difícil, el ‘día después de...’ su mejor cara, la más humilde. Y esto a la corta o a la larga paga, se agradece. Inaugura una nueva obra, toda por construirse.


Así la veo yo.


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junio 21, 2019

263. ¿Para cuándo Presidente Duque, para cuándo Partido Centro Democrático?


ASÍ LA VEO YO - Año 15 - IV Época
No solo los acuerdos con las FARC deben implementarse, todos los acuerdos, todos

Por Juan Rubbini
@lapazencolombia
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Cuando las izquierdas de Colombia agitan la defensa de los acuerdos de paz y su implementación, algún desprevenido podría pensar que se refieren a todos los acuerdos de paz, habidos y por haber. Pero no, se refieren exclusivamente a los acuerdos firmados entre el Gobierno Santos y las FARC. Jamás lo hacen en relación a los acuerdos de Santa Fe Ralito establecidos en virtud del proceso de paz entre el Gobierno Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Esta flagrante contradicción baste para ilustrar al interesado en la paz de Colombia sobre la mirada sesgada y utilitaria con que la izquierda se manifiesta acerca de la Paz que les conviene.



Pero la cosa no para allí. El interés de la izquierda por volver oficial su verdad sobre el conflicto armado colombiano la vuelve cínica al reclamar que las exAUC participen como declarantes en la denominada Comisión de la Verdad para que refieran sobre supuestos vínculos con ‘paramilitares de Estado’ y Presidentes anteriores a Santos. Alguien podría pensar que en igualdad de derechos y obligaciones con las desmovilizadas FARC, pero no, mientras las FARC operan como partido político en regla, con representación en el Congreso, y postulados a todos los cargos electivos de la Nación –incluida la Presidencia- los antiguos miembros de las Autodefensas no tienen siquiera el derecho a votar, mucho menos participar como candidatos, en elecciones de voto popular. Ni hablar de presentar candidato propio a la Presidencia de Colombia. Tampoco han podido constituirse como Partido Político. Se les niega ese derecho y todos los relacionados con el ejercicio de la política. ¿Y en esas condiciones desiguales pretenden que acudan?

Así las cosas, uno esperaría que desde el Gobierno Duque –e incluso desde las izquierdas pro paz- existiera interés e iniciativas andando por llevar a buen puerto el proceso de paz que quedó trunco –en su componente político- cuando en 2008 el jefe negociador de paz de las Autodefensas, Salvatore Mancuso, y una decena de altos jefes e integrantes de las AUC fueron extraditados a EEUU donde pesaban sobre ellos cargos por narcotráfico, actividad en la que tanto las FARC como todos los grupos ilegales participantes del conflicto armado, incurrieron de una u otra manera para financiar sus ejércitos. Pero, ni el Gobierno Duque ni el Centro Democrático, partido de Gobierno, han hecho manifestaciones públicas al respecto de la necesidad histórica de poner sobre la mesa de la discusión política el cierre definitivo, en lo judicial y lo político, de aquel proceso de paz que encabezado a comienzos de siglo por el presidente Álvaro Uribe significó el paso decisivo para quitar del escenario militar el obstáculo insalvable que hasta entonces había hecho imposible cualquier acuerdo con las FARC: la presencia y actitud combativa y militante de las temibles Autodefensas de origen civil y campesino.

Los supérstites dirigentes máximos de las hoy extintas Autodefensas Unidas de Colombia han pasado al menos una década o poco menos en prisión antes de recuperar su libertad. Algunos de ellos aún pagan penas de cárcel en los EEUU. Esto señala en su contra una diferencia abismal –e irrecuperable- con sus antiguas enemigas FARC. Pero lo que estamos aún a tiempo de superar, para dar un paso equitativo, certero y definitivo hacia la paz estable y duradera, es la devolución de los derechos políticos plenos a quienes como excombatientes de las Autodefensas, han participado con todas las de la Ley en un proceso de justicia transicional –Justicia y Paz, ley 975- cuyo objetivo central para los actores del conflicto era y sigue siendo el de todos los procesos de paz en el mundo: cambiar los fusiles y las balas por el ejercicio político legal y los votos de la ciudadanía.

¿Qué de esto no les resulta claro a quienes desde la izquierda y desde la derecha, desde el oficialismo y desde la oposición, siguen negándole a los desmovilizados ex integrantes de las Autodefensas, el ejercicio pleno de todos sus derechos, incluidos los derechos políticos de elegir y ser elegidos?

Así la veo yo.


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julio 26, 2018

262. Bienvenida la paz

ASÍ LA VEO YO - Año 14 - III Época

Los exAUC deben tomar el toro por las astas

Por Juan Rubbini
@lapazencolombia
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Bienvenida la paz, pero que su precio no sea el empoderamiento de las izquierdas, la persecución de las derechas y la alienación del centro.

No prosperará el intento de paz sesgada, únicamente inclinado hacia intereses de izquierda. Bueno que las guerrillas hayan optado por dejar atrás la lucha armada pero la Paz en Colombia no hará nido si no se abre a las vertientes de autodefensa que tienen natural vocación política.

El precio de la paz no debe ser la división de Colombia entre derechas e izquierdas, tampoco las izquierdas asentadas sobre el trono moral y las derechas condenadas al oprobio y el escarnio.

8 años de sembrar desde los altos poderes del Estado el falso dilema entre “amigos” y “enemigos” de la paz ha conducido fatalmente a cosechar hoy, no la paz que trae consigo la reconciliación y la justicia, sino la violencia física y verbal donde se nutren la división de los colombianos y el germen de próximas guerras.

Es el momento preciso en que los exAUC deben tomar el toro por las astas y sumarse a la construcción de paz y reconciliación sin callar un segundo más sobre sus derechos cercenados y sus voces silenciadas.


Así la veo yo.



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