diciembre 16, 2008

1. De cómo Rubiño inaugura su columna 'estrictamente' política

PARADERO 2010


A 500 días vista de las elecciones que nadie tiene hoy aseguradas
Por Rubiño


500 días con sus noches nos separan –poco más, poco menos - de las competencias electorales 2010, en marzo Congreso y en mayo Presidenciales.


Lectores fieles y condescendientes –que nunca faltan- de mis columnas de tribuna sobre ‘las autodefensas y la paz’ me han escrito alentándome el ego y la vanidad acerca de lo bienvenido que sería para ellos acceder en el blog a unas reflexiones periódicas dedicadas específicamente al proceso electoral que se avecina.


Consulté con mi álter ego Rubiño y el pulgar derecho alzado fue su señal de aprobación. Hecho. Rubiño se encargará de esta misión durante los próximos 500 días. Yo –es decir mi otro yo- me declaro impedido en esta materia por simpatías personales y de amistad hacia los líderes de las autodefensas desmovilizadas, a quienes no se les permite –hasta nueva orden- seguir los pasos de los desmovilizados del EPL, del M 19, de la Corriente de Renovación Socialista del ELN y otros revolucionarios que dieron el valiente y admirable ‘salto social’ del monte a la democracia, trocando la soberbia armada por la persuasión y el consenso desarmados.


Dicho lo anterior me retiro de esta columna y seguiré echándole cabeza al otro proyecto en curso del cual se hallan vestigios y primeros pasos en http://www.elarcadelpoeta.blogspot.com/ dejándolos en manos de Rubiño que ya encontrará el modo de entretenerlos con sus juegos de abalorios y fintas literarias.





Les confieso que no siento el pánico escénico que esperaba. El auditorio virtual que me rodea no alcanza a conmover mi espíritu. Sé que en la China y en Moscú estarán descifrando la política colombiana, y que no faltarán en Tegucigalpa ni en Huancayo interesados en hurgar en el enigma del país del café y las esmeraldas. Si logro transmitir mi placer por la lectura obtendré segura clemencia a mis urgencias de escribir. Leo con placer y escribo para quitarme las espinas. Y cuando razono en términos políticos escribir entrelíneas es el único placer que encuentro al divagar sobre los azares del poder.


El lector no es necesariamente mi amigo, ni fatalmente mi enemigo, pero siempre es mi cómplice en esto de robar tiempo al desprevenido. Reivindico la escritura y la lectura como derechos humanos, antes que su condición de arte. Será porque el artista tiene el derecho y el deber de completar su obra, antes sobre sí mismo que sobre el papel o el teclado. Y en esto de vivir todos somos cómplices, aunque no sepamos del todo por qué ni para qué le birlamos el tiempo compartido a la soledad del prójimo. Lo cierto es que como cómplices seremos juzgados, porque si algo nos deleita a los seres humanos es condenar o absolver. Nos resignamos a que existan inocentes porque es la única manera de condenar a voz en cuello a los culpables. Alzarnos como jueces nos hace sentir infinitos dioses de una religión que siempre llevamos encima y por dentro. Unos ateos, otros creyentes, otros agnósticos, pero finalmente todos rigurosos jueces de lo que hacen otros y de lo que hacemos por hacer.


No sé si con estas palabras voy rompiendo el hielo, pero me consuela saber que rompí amarras y navego en aguas desconocidas. 2010 se va delineando en el horizonte como una costa todavía lejana pero al alcance de la mirada asombrada que descubre más allá de las olas un destino posible.


1600/1700 palabras –a lo sumo- me he propuesto por columna. No más de una columna cada siete días, no menos de una cada quince días. Así calmo un tanto –nunca del todo- la impaciencia curiosa del lector, y satisfago mi urgencia de sacar de adentro tanta política que bulle en el caldero y me quema las entrañas.


No me pidan consejos de hacia dónde orientar las preferencias ni mucho menos el voto. Me declaro imparcial –no indiferente- sobre lo que veo. En todo caso me aventuraré a escribirles sobre hacia donde salta el tigre, ya después ustedes con su sabiduría o su ignorancia, verán qué hacen con el tigre o con su cuero. No sería extraño que en las noches de bruma y ron confunda el gato con el tigre, o el tigre con la liebre. Tratándose de animales políticos uno nunca sabe del todo hacia dónde van ni mucho menos para qué, si por instinto o por cálculo, por gusto o por necesidad. La farándula política no lo es menos que la de los artistas, ni menos frívola cuando se lo propone, ni menos apasionada por aparecer en los medios y estar en la boca de la gente. Nadie es ajeno de la seducción por disfrutar siquiera un cuarto de hora de popularidad.


Déjenme decirles que considero las elecciones al Congreso y las Presidenciales, en 2010, componiendo la misma unidad temática, con las locales y departamentales de 2011. El nuevo mapa político de Colombia sólo tendrá forma consistente a partir de enero de 2012. No descuidemos esto. Asigno a cada elección un tercio de importancia, y acéptenme que cada tercio tenga el mismo valor para mi análisis.


Colombia es un país de regiones, pero esto vale con sentido geográfico. Políticamente es un país, entre 70 y 75 % urbano, altamente concentrado el poder en Bogotá, pero con cuotas no desdeñables en las principales capitales departamentales.


La primera contradicción fuerte a tener en cuenta aparece cuando se toma nota que el conflicto armado es casi totalmente una circunstancia rural, así como los cultivos ilícitos no son precisamente cultivos urbanos. Las ciudades no están inmunes al contagio del fenómeno ‘mara’ –no por Maradona sino por El Salvador, por Centroamérica, cuando no por ciertas violencias urbanas a las que ni los EEUU escapan, imagínense Bogotá, Medellín, Cali.


De lo dicho se desprende que ni las izquierdas ni las derechas, ni el centro, ni los diversos centros-derecha y centro-izquierda, deben ser marginados de la participación democrática. La diversidad vuelve más complejos los consensos, pero enriquece el debate y pluraliza las alternativas y las soluciones. Habrá tiempo y espacio para volver sobre estas cuestiones.


Hoy apenas comienzo esta parte del viaje y no quiero distraerlos por más tiempo. Quienes me piden que al menos ponga los ‘caballitos’ en el partidor presidencial les voy a dar gusto, aunque a estas alturas nadie me puede endilgar que no estén todos los que son, ni todos los que están finalmente serán.


Pero yo, Rubiño, faltaría a la verdad si no les confiara entre nos –y que no salga de este buque-blog que para 2010 me gustaría ver en el partidor presidencial las siguientes personas.


Por izquierda, por lo más a la izquierda del sistema democrático me gustaría ver de candidato a Carlos Gaviria –por talante, por trayectoria, por inteligencia-, por centro izquierda mi candidato al partidor es Gustavo Petro –por valiente, por sensato, por desmovilizado-, por el centro hacia la izquierda me fascina Íngrid Betancourt –por sus propósitos de paz, por su simbolismo, por su frescura-, por el centro hacia la derecha apreciaría ver a Sergio Fajardo –por su capacidad intelectual, por su capacidad de hacer y pensar al tiempo, por su vocación de transformar- por el centro-derecha pongo mis expectativas en Germán Vargas –por político de raza, por visión de estadista, por carácter-, y por la derecha-derecha sin llegar a ninguna ultra-derecha, me inclino por Juan Manuel Santos –por formación dirigente, por sus resultados como Ministro, por haber sido el brazo derecho de Uribe presidente.


Es decir Carlos Gaviria, Gustavo Petro, Íngrid Betancourt, Sergio Fajardo, Germán Vargas y Juan Manuel Santos. No tengo reparos en decir que cualquiera de estos seis honrará a Colombia con su labor de Presidente. Completando el abanico a izquierda y derecha me gustaría ver en el partidor a Lucho Garzón y Noemí Sanín. Por distintas razones ambos suman y multiplican, y no restan ni dividen, en favor del País y su democracia. Creo, sin embargo, que su tiempo de aspirar a la Presidencia con posibilidades de ganar ya pasó. Al igual que Horacio Serpa tuvieron su momento y no pudieron aprovecharlo. Pastrana y Uribe les ganaron de mano, y me temo que ni Uribe, ni Pastrana, ni Lucho ni Noemí, mucho menos Serpa, tendrán otra oportunidad como la que ya tuvieron.


De los seis mencionados como pre-candidatos que previsiblemente iniciarán su carrera hacia la primera vuelta, en los próximos cuatro meses, cada cual con su estrategia y su timing, digo desde ya que no veo a Carlos Gaviria con la más mínima posibilidad de ganar la Presidencia. En contra de un triunfo electoral a la Presidencia por parte de la izquierda-izquierda conspira fatalmente, no solo la existencia de FARC y ELN alzados en armas, sino también Chávez presidiendo Venezuela. En cambio, para los otros cinco no veo que estén cerradas las posibilidades vencedoras de ninguno de ellos, en la medida que ninguno de ellos sea percibido como aliado o complaciente ante guerrillas, autodefensas rearmadas o de nueva generación, narcotraficantes, o el régimen chavista.


No considero que en los primeros metros de carrera alguno de ellos tome distancia importante del pelotón que conformarán de entrada, así como tampoco preveo que llegados al codo de junio 2009, ninguno de ellos esté totalmente descartado en sus posibilidades. Tal vez, haya que esperar doce meses –hasta finales de 2009- para que un par de ellos, o incluso 3 de los 5, tomen ventaja apreciable sobre dos o tres de ellos, al pisar el ingreso a la recta final.


Sin embargo, no quiero volverme un adivino, prefiero la lógica a la matemática, la incertidumbre a la certeza, el riesgo de equivocarme a la falsa –e incómoda- seguridad de quienes tienen tras de sí la verdad revelada o en sus manos las cartas marcadas.


El juego democrático ha de jugarse entre hombres falibles pero libres, y no entre esclavos de ambiciones propias o ajenas.



Así la ve Rubiño.



Las columnas que integran la serie PARADERO 2010 pueden ser consultadas en
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

diciembre 15, 2008

124. Las Autodefensas y su demorada autocrítica pública

En pos del Nunca Más a la guerra y la Reconciliación Irrenunciable



ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/
juanrubbini@hotmail.com



In memoriam de las víctimas del conflicto social y armado colombiano




Las autodefensas han cometido gruesos errores en la guerra, y también durante el proceso de paz. Sin embargo, las autocríticas de los ex comandantes no se han hecho públicas. Esta es una omisión que merece ser reparada a partir de 2009. La verdad de su condición de actores del conflicto social y armado no debe limitarse al marco judicial, ni quedar circunscripta a las estrategias de defensa en Colombia y Estados Unidos. El país está en mora de conocer las razones militares de ciertas tácticas de guerra, así como las razones sociales y políticas de fondo que originaron el cese de hostilidades y las posteriores negociaciones de paz.

Repasando los sugestivos e ilustrativos escritos que hicieron públicos a finales de los 90’ y comienzos de este siglo, principalmente Carlos Castaño, Salvatore Mancuso e Iván Roberto Duque –pero también Rodrigo Tovar Pupo entre otros- se hallan claves de interpretación que para nada explican la inopia en que cayeron durante 2007 y 2008 los propósitos de legitimación política y refundación del Estado que concibieron los ´paraestrategas´. La fauna periodística bautizó la criatura ‘parapolítica’ -parida en el monte sin anestesia- olvidándose de ahondar en la vida y obra del ‘personaje’ alojado en el laberinto judicial y su casuística kafkiana.

Proyecto político que urge completar, enriquecer y divulgar para que las autodefensas desmovilizadas perfeccionen su ingreso a la democracia, circunstancia que más temprano que tarde habrá de producirse no por mero voluntarismo ni determinismo fatal, sino porque está en la naturaleza de las cosas y en las derivaciones obvias del posconflicto que el próximo gobierno habrá de vislumbrar después de la ceguera uribista que no entrevé -tras seis años de ‘inseguridad democrática'- ni el conflicto armado que no quiere reconocer ni mucho menos su solución política que deja librada a los designios de Dios o el azar de las armas –como si no fuera responsabilidad de los civiles que conducen el Estado y razón suprema del propio Estado.

La asimetría entre guerrilleros y autodefensas no es tanta ni tan esencial como quisieran algunos ‘narcileninistas’, ni su equivalencia tan terrorista y narcotraficante como quisieran algunos ‘narcicolumnistas del Establecimiento’. No saldremos del añejo conflicto sin abrirle una salida política a las izquierdas y derechas enfrentadas en la guerra. Enfrentadas parte y contraparte entre sí y también, ambas, victimizando la población civil, como no podía ser de otra manera, porque así son las guerras, y no idílicos combates que solo recrea la imaginación de quienes nunca las han padecido en carne propia.

Se comprende que sus enemigos y el Gobierno uribista hayan preferido el facilista camino del reduccionismo estigmatizador de las autodefensas como criminales patológicos, paramilitares carentes de ideología, o narcotraficantes de puro interés mercantilista. Pero resulta pueril, insuficiente, cuando no rayano en el moralismo más simplón e inútil esta visión, caricaturesca y parcializada, a los efectos del análisis político y la previsión del futuro de los ex comandantes como hombres públicos y actores de la historia nacional.

Una nueva generación de autodefensas ha hecho irrupción en el conflicto armado a partir de lo que ellos llaman ‘incumplimientos’ del Gobierno en la mesa de paz de Santa Fe de Ralito. Nadie sabe a ciencia cierta en qué consistieron exactamente esos incumplimientos, pero nadie que pretenda ser objetivo en estas cuestiones puede dejar de anotar que incumplimientos seguramente hubo y de magnitud considerable para que personas de la significación y el liderazgo de Vicente Castaño hayan dado marcha atrás hacia el monte y se hayan rearmado cuando fueron gestores principalísimos de las negociaciones de paz. Que hoy Vicente Castaño esté vivo o esté muerto no cambia la realidad de su rearme en 2006, ni calla el grito en el cielo que puso en su momento y que todas las autodefensas –desmovilizadas o no- registraron en su memoria histórica.

No descarto tampoco –a modo de hipótesis- que tras los asesinatos de Carlos y Vicente Castaño hayan estado los largos brazos del mismo ‘estado de cosas’ y sus intereses inconfesables que le temen y le huyen tanto al conocimiento de la verdad como a la finalización y esclarecimiento de las razones últimas de la persistencia del conflicto armado. Carlos y Vicente Castaño –si es que están muertos- se han llevado con ellos parte irrecuperable de la Verdad histórica que Colombia necesitaba conocer, así como del otro lado las muertes de ‘Marulanda’ y ‘Reyes’ se llevaron al otro mundo buena parte de la otra mitad de esa misma Verdad que ya nunca conoceremos.

Esos mismos intereses espurios presionaron por la extradición de los paras y mantienen cerrados los caminos de los diálogos políticos con FARC, ELN y Autodefensas rearmadas, así como han hecho imposible negociar con penas alternativas en Colombia a narcos que han tenido y tienen en sus manos las llaves del fin del narcotráfico en nuestro país. Colombia no resiste más mentiras sobre sus problemas más graves, y el mundo no puede seguir siendo cómplice del ‘reclinatorio’ servil de los presidentes de Colombia en los escenarios internacionales. Hacia el futuro, y desde 2009 cabe esperar y exigir mucho de los candidatos presidenciales y sus propuestas de gobierno para 2010-2014 así como se abren las mejores perspectivas para Colombia y el continente latinoamericano con Obama presidente y líder del cambio que allá y acá, y en todo el mundo necesita la Humanidad si quiere torcer su destino de sometimiento y vergüenza.

Que las autodefensas que hoy están en pie de guerra recurran al narcotráfico, como lo hacen sus enemigos guerrilleros –o los señores de la guerra en Afganistán, o los mismos talibanes- no cambia la matriz del conflicto. Los recursos para vencer o morir deben salir de algún lado, y si no provienen de los impuestos o de los apoyos de gobiernos extranjeros –caso del Estado colombiano- provienen de lo que la tierra da y los mercados demandan -en el caso de quienes, desde su ilegalidad, no pueden recurrir a los impuestos ni a la ayuda internacional. Si la guerra mata muchos inocentes, el simplismo de algunos políticos y columnistas nos está matando la inteligencia. Y sin inteligencia no acabaremos con el conflicto ni construiremos la solución pacífica. No podemos reducir la inteligencia social a la inteligencia puramente militar o policiva, ni dejarla librada únicamente al humor de los humoristas.

2009 debe convertirse –me auguro- en el año de la racionalización y comprensión ciudadana del conflicto social y armado. El hundimiento de la reelección de Uribe vuelve promisorio el camino de los foros y los debates, la confrontación razonable y los consensos democráticos, así como reabre a la consideración política –en un año preelectoral de resultados iniciertos para 2010- la discusión renovada de la vieja temática de la guerra y de la paz.

Los analistas de izquierda tendrán que revisar algunos de sus conceptos arraigados en tiempos de ‘guerra fría’ sobre la naturaleza actual –aquí y ahora- de guerrillas y autodefensas, y ser proactivos en la búsqueda de encontrarle 'la comba al palo' del cese del fuego y las hostilidades dispuestos a análisis concretos de situaciones concretas a partir de ‘presupuestos base cero’.

Los comentaristas de derecha ojalá se acerquen a la mesa de las posibles soluciones sin recaer en el facilismo frívolo de estigmatizar a los Mancuso y los Castaño, o los ‘Cano’ y los ‘Gabino’ por sus métodos de guerra y de financiación, que todos sabemos que las guerras no se hacen sin víctimas, sin muertos inocentes, sin horrores de parte y parte. Y las guerras no se hacen, sobre todo, sin financiación; que sea del narcotráfico es lo normal en Colombia, porque –gracias a su ilegalización- es lo que más produce, lo que más rápido asegura el retorno de cualquier capital. Y el conflicto armado colombiano ha llegado a ser lo que es –no lo que desearíamos que fuera- por la existencia del narcotráfico que ni se lo inventaron las autodefensas ni las guerrillas.

Uno quisiera que las autodefensas que están otra vez en el monte fueran más claras al momento de transmitir las razones de su rearme y el propósito de sus acciones. Las guerras modernas son de cara a la opinión pública, y socializadas por los mass-media, y quien pretenda ignorar esto pagará un alto precio que ningún actor armado, legal o ilegal, está en condiciones de solventar dentro o fuera de Colombia.

También quisiera uno que FARC y ELN tuviesen un poco más de respeto por sus fundadores y dejaran de ser rehenes en manos de estadistas tipo Chávez o relacionistas públicos marca Piedad, que uno nunca sabe qué partido están jugando ni en qué equipo lo están haciendo, porque me resisto a creer que FARC y ELN golpeadas y todo hayan caído tan bajo en sus decibeles revolucionarios como para ponerse en manos del venezolano y su fiel admiradora. Colombia tiene derecho a esperar otra cosa de revolucionarios probados y conceptualmente sólidos, como ‘Cano’ y ‘Antonio García’. Finalmente, ambos aspiran a gobernarnos, y podrían comenzar por respetarnos desde ahora mismo, así van asegurando su ‘gobernabilidad’ desde el monte, como hicieron el Che y Fidel en tiempos que hoy lucen a la vez 'prehistóricos' y románticos en su descolorido tono sepia, color nostalgia de primaveras del alma idas, y que no regresarán.

De esta coalición de gobierno y presidente, no espero nada más alejado de los referendos reeleccionistas durante 2009 que el hecho de dedicarse exclusivamente a gobernar haciendo justicia a los más débiles y humildes. Ha perdido este gobierno una oportunidad histórica de legitimar el Estado y la democracia, al despreciar altivos y soberbios la mano tendida por los hermanos Castaño y Salvatore Mancuso, en nombre y representación de millares de autodefensas y sus familias y simpatizantes que creyeron y siguen creyendo en su vocación política, al altísimo precio de su muerte y sacrificio personal.

Rabos de paja y ambiciones desmedidas de perpetuarse en el poder devolverán este Gobierno al llano sin haber ganado la guerra ni alcanzado la paz. Allá ellos, sus razones tendrán, ya no creo le interesen a nadie. No hay nada más viejo que un periódico de ayer. La hoja de esta etapa de la historia habrá que darla vuelta con tedio, resignación y alivio por la no reelección. Alegrémonos, que perder es ganar un poco, Maturana dixit.

Finalmente, de los ex comandantes de las autodefensas, ayer desmovilizados, hoy presos y extraditados, libres interiormente y vivos para vivir una nueva vida, espero que 2009 los encuentre con el ánimo dispuesto a triunfar en el desafío pendiente de construir la Paz de los colombianos, desde la Verdad histórica y el Perdón a las víctimas, desde la autocrítica pública y la reflexión humanitaria, desde la visión de Nación integrada y Unidad nacional, desde la Región reivindicada y próspera, desde la convicción profunda y sentida que el NUNCA MÁS A LA GUERRA es definitivo y el propósito de RECONCILIACIÓN IRRENUNCIABLE.

Y a propósito de los cientos de Job asesinados en los últimos meses: las miles de víctimas de la Unión Patriótica seguramente comprenden, mejor que nadie, y se solidarizan –todavía en silencio- con el dolor de los cientos de víctimas entre desmovilizados de autodefensas, a quienes no solo matan sus asesinos sino la indiferencia cómplice de quienes hoy como ayer prefieren mirar hacia otra parte para que nada ni nadie les dañe el festín de ‘minorías dizque virtuosas e incontaminadas’, ni los vaya a salpicar la sangre de sus hermanos y hermanas colombianos que siguen muriendo año tras año sin solución, para los cuales ni hubo antes ‘seguridad nacional’ ni existe hoy ‘seguridad democrática’ que los proteja.

Todavía no el amor, pero sí el espanto une hoy en el llanto a los hombres y mujeres del pueblo, que nacieron con el conflicto para acabar con el conflicto… y no los dejaron ni vivir ni morir en paz.

Pese a todo y con la frente en alto: ¡Felices Fiestas de Navidad y Año Nuevo, a diestra y siniestra!

Revolucionarios y contrarrevolucionarios del mundo, a unirnos, a construir síntesis nuevas, que la sociedad entera padece y está incompleta si sus brazos derecho e izquierdo no protegen y consienten el mismo cuerpo social que los reúne y los alienta.

Moraleja decembrina: la izquierda y derecha unidas jamás serán vencidas.

Así la veo yo.

Los 124 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

noviembre 19, 2008

123. Autodefensas: ¡Con la Verdad a flor de labios no hay más tiempo que perder!

No basta tener buenas razones si no se ve el mundo tal cual es y no se dialoga con él



ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com


Unas pocas horas en Washington me han bastado para darme por enterado que una sola cosa está esperando Barack Obama como presidente electo de los EU respecto del presidente Uribe: que le haga saber cuanto antes que renuncia a su aspiración presidencial en 2010. Y punto. Borrón y cuenta nueva. El TLC podrá pasar en el Congreso, y Clinton volverá a rumbear en Cartagena, pero antes Uribe debe renunciar públicamente y sin reversa a su obsesión reeleccionista. Visto desde los EU no tiene presentación alguna que Uribe siga ‘jugando’ con la opinión pública nacional e internacional respecto a sus intenciones sobre 2010. Los ‘falsos positivos’ y las ‘ejecuciones extrajudiciales’ no produjeron en Washington ninguna sorpresa, todo se sabe en la capital de los EU acerca de Colombia, lo que ya no se tolera de Uribe es que pretenda endilgar responsabilidades –y lavarse las manos con la honra de su propio Ejército- allí donde no hubo sino ejecución lisa y llana de una política de premios y castigos –y palmaditas en los hombros- que no podía sino generar tales consecuencias oprobiosas para cualquier seguridad democrática. Juan Manuel Santos podrá seguir adelante con sus aspiraciones presidenciales, porque donde manda capitán no manda marinero, y a estos efectos y durante este Gobierno nadie ignora quién es hoy el capitán y quien el marinero.

Otra cosa que produce grima y harta pena ajena es lo que uno siente por un Gobierno que no solo dejó botado el proceso de paz con las autodefensas sino que pateó el problema alto y lejos, tan lejos y tan alto, que hoy Salvatore Mancuso tiene que pedir permiso a los EU para que por favor le abran un espacio en el satélite desde el cual poder cumplirle a la Fiscalía y al Pueblo colombiano, sobre verdades que Colombia entera merecía recibir en vivo y en directo desde el mismo suelo patrio donde hoy se sabe –por boca del propio Mancuso- que jamás las autodefensas podían haber logrado tanto éxito en su combate a las FARC y ELN si no era con la complicidad y soborno de buena parte del Estado colombiano, ese mismo Estado que hoy tiene de Presidente a Uribe enredado en vestigios de ‘paramilitarismo de Estado’ –remember Soacha- sin que ello pueda atribuirse ni a las ‘bandas emergentes’ ni mucho menos a los ex comandantes desmovilizados de las autodefensas. Si Petro dice sus verdades fuera del País es poco menos que un traidor a la Patria pero si Uribe manda al exilio a Mancuso para que diga las suyas es un héroe patrio. Lo triste es que se quiera enredar a los Estados Unidos en esta comedia tropical y se traslade un problema interno al escenario de Washington mientras Uribe sigue en campaña reeleccionista para 2010 como si don Álvaro no tuviese ninguna responsabilidad en todas estas cuestiones donde la imagen de Colombia es pisoteada por su propio Estado que solo encuentra culpables fuera de su órbita y nos tiene sin Verdad y sin Reparación por sus Injusticias como si en esta guerra sucia que lleva más de medio siglo los únicos responsables hubieran sido los ciudadanos de a pié –guerrilleros o autodefensas- nunca los representantes del Estado.


No ha dejado buen sabor que un grupo representativo de ex comandantes de las autodefensas haya iniciado una ‘huelga de boca cerrada’ ante los tribunales de Justicia y Paz. Se pueden comprender sus razones, se conoce la inseguridad que rodea todo su proceso y afecta a sus familiares, los propios EU comienzan a tomar debida nota que el Estado colombiano está poco interesado en conocer realmente tantas verdades que afectan a poderosos usufructuarios de sus redes de complicidad económica, militar y política pero, precisamente por ello, si algo no se puede ver afectado en esta coyuntura, y mucho menos por parte de los ex comandantes de las autodefensas, es el conocimiento ante los estrados judiciales de sus verdades. Son esas verdades, su contenido humanitario y el arrepentimiento que suscitan en los ex jefes y mandos medios paras, lo que debe ser conocido por todo el mundo –no solo los colombianos- particularmente en esta coyuntura previa a la asunción presidencial de Obama por los equipos de trabajo del futuro Gobierno de los EU.


Salvatore Mancuso parece estar bien orientado con los signos de los tiempos, no solo ha removido cielo y tierra para que la Fiscalía General de Colombia pudiese obtener la continuidad de sus versiones libres, sino que ha dirigido una Carta Abierta al Fiscal Moreno Ocampo, de la Corte Penal Internacional para que siga acompañando críticamente el entero proceso de Justicia y Paz y la continuidad del proceso de reinserción a la vida civil de más de treinta mil desmovilizados que son la cuota inicial del aporte de los ex combatientes a la Reconciliación de los colombianos.


Digan lo que digan los áulicos del Presidente Uribe la CPI es el reaseguro más eficaz que la Paz de Colombia merece, así como la Fiscalía General de la Nación, la Corte Suprema de Justicia y la propia Justicia de los Estados Unidos son los depositarios y garantes de que efectivamente ningún poder político, ni económico ni militar torcerá la voluntad de millones de colombianos de seguir avanzando hacia el final del conflicto armado.


Desde Washington, y con la dignidad del hombre arrepentido pero entero en sus convicciones, Salvatore Mancuso le está mostrando al Gobierno de Colombia y a sus ex compañeros y subalternos en Colombia, de qué manera pasa hoy el enorme camello de la larga guerra por el ojal de la delicada aguja de la Paz: pasa por la Justicia, pasa por la Verdad, pasa por la Reparación. Pasa por pedir una y mil veces perdón a las víctimas, pasa por la búsqueda incesante de diálogos y acuerdos humanitarios con todos los actores del conflicto armado, pasa por la sociedad civil nacional e internacional, pasa también por el coraje y el espíritu de personas tan humanamente valiosas como Íngrid Betancourt, ejemplo de vida y de lucha en el triunfo y en la adversidad.


Colombia puede tener en Obama un gran amigo y aliado, pero no será sencillo convencerlo que los colombianos estamos dispuestos a refundar el Estado sobre bases democráticas e inclusivas, donde las soluciones políticas negociadas no sean pura retórica, y las guerras solamente una excusa para conservar y acrecentar el poder en pocas manos.


Insisto, ni las autodefensas desmovilizadas ni los amantes de la paz deben temer nada del presidente Obama, pero nada será igual en la nueva coyuntura, todo podrá ser mejor incluso, con una condición ineludible: no más silencios ante Justicia y Paz, no más demoras ante Justicia y Paz, que aflore la Verdad y el Arrepentimiento sea tan grande que no haya poder en el mundo que sea capaz de ponerlo en duda ni soslayarlo.



Así la veo yo.


Los 123 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com

octubre 27, 2008

122. ¿En qué momento se 'jodió' el proceso con las Autodefensas?

“Nadie se baña dos veces en el mismo río” (Heráclito)


Así la veo yo


Por Juan Rubbini



Los líderes ´paras’ desmovilizados han decidido motu propio continuar el proceso de paz del cual el Gobierno ha desertado. Han valorado acertadamente que su compromiso continúa en pié con la sociedad colombiana, hoy mediante Verdad y Reparación y, mañana, alcanzando una exitosa reinserción. La vieja tesis del ELN acerca de que el auténtico proceso de paz es, ante todo, entre actores armados y sociedad ha echado raíces en sus tradicionales ‘enemigos’.
El mismo Gobierno que niega la existencia del conflicto armado asume como ‘verdad de Estado’ que el ‘paramilitarismo’ se acabó con la desmovilización de las AUC. Si ayer esta retórica producía asombro hoy genera ‘vergüenza ajena’ y raya en lo obsceno. No se trata aquí de adjetivar lo insólito sino de advertir las consecuencias del error.

En 2001 Carlos Castaño proclamaba que por nada del mundo Andrés Pastrana acabaría el proceso de paz con las FARC. Vaticinaba para 2002 que las negociaciones del Caguán serían endosadas al próximo presidente Horacio Serpa quien lucía convencido acerca de lo inevitable de su triunfo. Los barones electorales de Córdoba y del resto del país se frotaban las manos ante la perspectiva de una Constituyente y sus jugosos dividendos.

Si algo preocupaba a Carlos Castaño tras la tragedia de S11 era que las autodefensas fuesen a ser el ‘pato de la boda’ – las grandes sacrificadas- en el matrimonio que avizoraba entre clase política, establecimiento y FARC, cuyos padrinos serían los EEUU y lo que él llamaba ‘el nuevo orden mundial’ que reservaba a la vieja Europa el papel de hada madrina de la socialdemocracia. No había otra que ‘meterse en la jugada’ y lograr que fueran los ‘serpistas’ quienes convencieran a Horacio Serpa y los ‘pastranistas’ quienes persuadieran a Andrés Pastrana que las autodefensas no debían quedar por fuera ni de la Constituyente en ciernes ni de los acuerdos finales de paz. Si de ´parapolítica’ se trata allí tenemos la ‘madre del borrego’.

Carlos Castaño creía en su fuero interno que el cáncer del narcotráfico infiltrado en las AUC podía resultar finalmente su carta ganadora –su as bajo la manga- si lograba atar como oferta políticamente correcta y aceptable a los EEUU la ‘desmovilización’ de las autodefensas de modo paralelo con la de las grandes cabezas del narcotráfico a las que él se esforzaba por convencer sobre las bondades de que entraran en negociaciones con la Justicia de los EEUU. Eso explica porqué Castaño –quien en Córdoba siempre se sintió un huésped antioqueño despreciado públicamente pero tolerado entre bastidores- jamás hubiera entrado en contradicciones –mucho menos en enfrentamientos- con el establecimiento local y sus líderes políticos, a través de quienes confiaba abrirse camino en la negociación con Bogotá. Finalmente, la guerrilla se había vuelto insoportable para todo el mundo y los Castaño habían creído encontrar en el Nudo del Paramillo su lugar en el mundo, su causa justa, su plataforma ideal.

Lo que Castaño consideraba altamente improbable finalmente sucedió y el proceso del Caguán se pulverizó por decisión del presidente Pastrana. El ‘castillo de naipes’ se derrumbó y en el horizonte asomó Álvaro Uribe como el adalid de la guerra a muerte contra las FARC. Nada de diálogos con los insurgentes, ninguna Constituyente; con el enemigo no se dialoga: se lo combate hasta aniquilarlo o alce la bandera blanca y se someta a la Ley. Con Uribe trepando en las encuestas las hipótesis de Carlos Castaño resultaron finalmente erradas y una ‘Colombia posible’ –la que pergeñaban entre sí –o en contra de sí, eso nunca se sabe, Pastrana, ‘Marulanda’ y Serpa- se hizo trizas.Sin embargo, Horacio Serpa no se rindió prematuramente y Castaño creyó su triunfo posible en una segunda vuelta que nunca fue. Resulta ridículo decir que las autodefensas se sumaron a la campaña de Uribe porque veían en él un aliado. Me atrevería a decir que ningún líder importante de las AUC lo vio jamás como un aliado, sino más bien como alguien que –en caso de llegar a la Presidencia- resultaría el comienzo del fin de las autodefensas. Por las buenas o por las malas, más probable lo segundo que lo primero. Carlos Castaño siempre lo tuvo muy claro, y si escogió el camino de la negociación política a finales de 2002 no fue porque creyera que de esa negociación saldría algo muy favorable para las AUC, sino porque entre lo malo y lo peor evaluó que lo inicialmente malo podía llegar a ser ‘más o menos’ regular con una buena negociación.

Dados al dolor de la victoria de Uribe –y no de Serpa- las AUC vieron en la apertura de negociaciones de paz un escalón hacia el reconocimiento político de su organización y un paso imprescindible hacia la legitimación del Estado en su guerra contra la insurgencia. El Gobierno, en cambio, vio en ‘el proceso’ un modo de quitarse a los sombrerazos el ‘sambenito’ de ser ‘pro-para’ –eslogan de Serpa y toda la izquierda- y el camino hacia la consolidación del ‘régimen uribista’ donde la reelección del Presidente Uribe en 2006 no sería posible sin exhibir el trofeo del sometimiento y escarnio de las autodefensas quienes ‘fueron por lana y salieron trasquiladas’.

Si en algún momento comenzó a ‘joderse´ la negociación de paz con las AUC fue cuando la perspectiva de la reelección de Uribe volvió estratégico para el uribismo pasar de los acuerdos a la imposición en la Mesa de Ralito sin medir el costo social y humanitario para Colombia de tamaña insensatez que conduciría al Gobierno a una victoria a lo Pirro.

Tal endurecimiento progresivo del Gobierno –entre 2003 y 2005- convirtió la Mesa de la Paz en un descomunal chantaje, pero no el supuesto chantaje de las autodefensas sobre su hipotético regreso al monte si no obtenían amnistía e indulto –ni cárcel ni extradición- sino el explícito chantaje del Gobierno en cuanto a que si no se sometían las AUC a las presiones internacionales y de la izquierda –a las que el uribismo se sumó atraído además por ´mejorar su imagen´en EEUU y Europa- no les quedaba otra a los jefes paras que regresar al monte donde serían exterminados al igual que FARC y ELN.

Cuando Mancuso se manifestó públicamente –en marzo de 2007 e incluso antes- sobre lo indisimulable del rearme de los paras y lo cuantificó en unos cinco mil combatientes su voz predicó en el desierto exitista de la ‘seguridad democrática’. Igual había sucedido durante 2004 cuando el mismo Mancuso había alertado sobre la relación estrecha que había que vertebrar entre el avance simultáneo del proceso de paz con las autodefensas y la sustitución de los cultivos ilícitos en sus zonas de influencia. Se especuló en aquellos tiempos sobre el ‘chantaje’ que los ‘paras’ pretendían ejercer sobre el Gobierno para evitar la cárcel y la extradición.

Lo que hoy estamos viendo, ante la proliferación –y consolidación sobre el terreno- de ‘águilas negras’ y de ‘autodefensas gaitanistas’ no es el coyuntural resultado de la extradición de los ex comandantes y de su ostracismo en cárceles nacionales y extranjeras, sino la consecuencia ‘político-militar-económica-humanitaria’ de los actos del Gobierno que ‘echó por la borda’ en Ralito la posibilidad cierta de avanzar con participación de los autodefensas desmovilizadas hacia una Colombia sin más víctimas y sin más cultivos ilícitos.

La lección debe ser aprendida por los viejos paras, por los nuevos paras y por los ex paras. Ojalá también por el futuro próximo ex presidente Uribe y por los candidatos a sucederlo en 2010.

La solución política negociada del conflicto armado volverá a ser –a partir de 2009- uno de los grandes temas de discusión. Las fallidas experiencias del Caguán y de Ralito no deben menospreciarse. Ni FARC ni Pastrana, ni ex AUC ni Uribe están exentos de su necesidad de autocrítica. Los precandidatos presidenciales no podrán evitar presentar caminos de solución política al renovado conflicto armado si quieren sintonizarse con el nuevo presidente de los Estados Unidos y con el clamor incipiente que se insinúa en Europa tras el reconocimiento público a la misión pacifista que se impuso entre pecho y espaldas Íngrid Betancourt.

Hoy sabemos –mejor que lo que pudo visualizar Castaño en su cuarto de hora más lúcido y propositivo- que no habrá solución militar que nos evite el esfuerzo político de diseñar el futuro que anhelamos –donde quepamos todos- a partir de la realidad que todos –unos más que otros- soportamos.Nadie ignora que las izquierdas y las derechas armadas –las ‘bolivarianas’ y las ‘gaitanistas’, las colombianas al ciento y las ‘colombo-chavistas’- requieren del narcotráfico como combustible de su existencia, así como el narcotráfico debe valerse de los actores armados para reproducir su negocio. ‘Guerrillos’, ‘paracos’ y ‘narcos’ son actores del conflicto armado –caras de la misma moneda. Se ganaron tal estatus en ‘mala ley’ pero ley al fin, y es la ‘ley del monte’ la que hay que desmontar. No habrá tal desmonte sin negociación con todos y cada uno de ellos. Las negociaciones parceladas no servirán de nada. Las guerras santas tampoco. Ni hubiese servido por sí solo el Caguán, tampoco habría servido solamente Ralito.

Así las cosas, nada más fuera de lugar que negar la existencia del conflicto armado, nada más inútil que negarse a la negociación política con todos los actores del conflicto, nada más perverso y diabólico que manipular desde el Estado las cuestiones de la guerra y la paz para capitalizar las ambiciones de poder que perpetúan el conflicto y no apuntan a acabarlo.
En este orden de ideas veo con optimismo para la paz de Colombia el inminente triunfo de Obama en EEUU y la mirada humanitaria hacia el conflicto colombiano que Íngrid está despertando urbi et orbi. También son elogiables la persistencia y determinación de los ex jefes paras en seguir firmes -sin descolgarse- de Justicia y Paz, y la desmovilización creciente de ‘faruchos’ y ‘elenos’ que quieren reinsertarse.
Estamos mal, estamos jodidos… pero ánimo colombianos que "nadie se baña dos veces en el mismo río" (Heráclito dixit). Después del Caguán y de Ralito ni las guerrillas ni los paras son los mismos. Ni el próximo Presidente podrá ser en 2010 tan simplista –e impunemente- ‘otro’ Pastrana ni ‘otro’ Uribe en materia de conflicto armado.

Así la veo yo.


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octubre 13, 2008

121. Esa Paz que Uribe nos quedará debiendo (II)

Carta abierta a ‘Alfonso Cano’ y Salvatore Mancuso





Señores 'Cano' y Mancuso, cordial saludo.

Se cumplen hoy cinco meses del que considero más craso y funesto error del Gobierno Uribe en cuestiones de Paz y Reconciliación.

Al comenzar estas líneas, permítanme adherir al pensamiento del célebre Plutarco cuando escribe que “todo mal ha de ser evitado mediante la virtud”. Vidas Paralelas –del ilustre griego del siglo II a. de C.- tiene plena vigencia en esta Colombia de guerrilleros y paracos, en Ustedes, sus dos personajes vivos más emblemáticos del conflicto armado.

Dejemos a la Historia, juzgar vida y obra de sus difuntos jefes, ‘Marulanda’ y Castaño, así como el juicio sobre el período Uribe 2002-2010. Unos ya no están al frente de sus ejércitos libertarios –de uno y otro signo- y el Presidente sabe -pero calla todavía- que la salud de la democracia exige que se haga a un lado en 2010. Los caminos del Che llevaron al ‘guerrillero heroico’ a la Sierra Maestra de Cuba. Argentina perdió un médico pero sumó un mito a la Historia Universal. Su gesta abrió surcos en el campo colombiano donde semillas diferentes hicieron fruto en dos universitarios, dialécticamente enfrentados –para delicias de Marx y Engels- en el inevitable choque de émulos del Che –y de Fidel- con sus contrincantes no marxistas de la misma tierra ensangrentada por el viejo conflicto.

Cada cual a su manera son hijos ambos de los desvaríos cómplices entre Establecimiento y Estado. Y ambos son hermanos de inmensas mayorías de colombianos que padecen esos desvaríos y sobreviven penando porque a tales inclemencias se ha sumado la tragedia de la guerra. Hoy resulta que aquellos voraces insensatos –Establecimiento y Estado- siguen más interesados en perpetuar el conflicto armado que en resolverlo pacíficamente. Más interesados en condenar a los actores ilegales que en reconocer sus propias culpas y enmendarlas.

Soy de los que celebró en su intimidad el saludo en la cárcel de Washington entre ‘Simón Trinidad’ y Salvatore Mancuso. Ignoro si a estas horas se habrá producido el demorado reencuentro entre ‘Simón’ y ‘Jorge 40’. Son signos de los tiempos por venir, señales que anuncian cursos renovados que acerquen los liderazgos enfrentados para establecer un frente común por la Paz. No todos están en el monte, no todos están en la cárcel, no todos están muertos y Colombia los necesita a todos, en cualquier lugar del mundo pero vivos y en paz.

La ‘historia oficial’ que pretenden amañar a sus intereses los amanuenses del Establecimiento y del Estado, aquellos que lucran a la sombra del conflicto armado para quienes el sudor y la sangre de los colombianos es negocio que camina, no debe quedar impune entronizada como la única Verdad, la Verdad que no admite réplicas, ni relatos diferentes sobre la génesis, realidad y salidas posibles del conflicto armado.

La condena de ´Simón Trinidad’ y de ‘Sonia’ en los EU así como las que comienzan a concretarse sobre los líderes de las autodefensas extraditados no deben ser óbice para renunciar a construir, sostener y difundir –desde el corazón mismo de los actores ‘empujados’ a la ilegalidad- el ‘nuevo relato’ sobre el conflicto armado, porque con las muertes de ‘Marulanda’ y Castaño- se inaugura el período preciso e irrepetible de hablar o callar para siempre. Porque lo que no se diga en estos meses ante los tribunales de Justicia y Paz no será creíble para nadie mañana cuando la Verdad del Establecimiento y del Estado haya permeado todas las conciencias con el efecto teflón de la manipulación mediática que busca barrer con toda oposición intelectual al ‘pensamiento único’ sobre el conflicto armado.

La ley de Justicia y Paz no es suficiente pero constituye un escalón necesario –e insustituible aquí y ahora- para dignificar y reparar a las víctimas, difundir la Verdad que permanece oculta y hacer pesar el poder sanador de la Noble Justicia sobre aquellos que guerreando, muriendo y matando por ideales Sociales o de Libertad, cercenaron y llenaron de dolor el cuerpo social y espiritual de los colombianos –unos desde la urgencia de la Revolución Socialista y Comunista, otros desde la perspectiva enfrentada de Refundar el Estado y convertirlo en instrumento de defensa y progreso de todos los colombianos.

Ustedes -‘Alfonso Cano’ y Salvatore Mancuso- son los dos referentes obligados del momentum del conflicto armado, uno en pié de guerra y desde el monte por su ética de las convicciones, el otro desarmado por propia voluntad y determinación de su ética de la responsabilidad. Uno recorriendo en la selva colombiana lo que le auguro de corazón no resulten como ayer los últimos pasos del Che en Bolivia, hoy buscando con destino incierto apoyo en gobiernos extranjeros enfrentados a Uribe. El otro, Mancuso, extraditado a los EU por ‘razones de Estado’ que solo Uribe conoce, dispuesto a cumplirle a la Justicia de los EU y a la de Colombia porque sabe y está convencido que entre el desarme de hoy y la reinserción de mañana no hay otro camino que ser fiel y consecuente, veraz y humilde ante la Justicia de los Hombres y de Dios.

He sido breve y les pido disculpas por ello. Pero sé que son ambos personas muy ocupadas que ‘ni de vainas’ padecen la patética soledad del ‘coronel que no tiene quien le escriba’. Valoro en mucho a ambos –para disgusto de sectarios y ‘minorías dizque virtuosas’- como arquitectos y estadistas de lo que algunos han llamado ‘estado en gestación’.

Ese Estado –y ese Establecimiento- que nos debemos los colombianos y por el cual no dejaremos de dialogar, dialogar y dialogar. Y, cuando lo sentimos necesario, de escribir, escribir y escribir cartas como esta que espero lean sin prevenciones, y que yo arrojo al mar como náufrago de un País que les pide auxilio encallado en las piedras de los resentimientos, las frivolidades y los egoísmos.

Será sin prevenciones y sin exclusiones que los colombianos tendremos que seguir insistiendo en abrir caminos que nos permitan salir de la guerra y construir la Paz.

Esa Paz que Uribe, al igual que Pastrana en el Caguán, nos quedará debiendo a los colombianos, no solo en ‘Pradera y Florida’, también en Santa Fe Ralito, donde el Presidente Uribe dejó su ‘silla vacía’, no una vez, ni dos... todo el tiempo, quizás porque siempre tuvo claro hasta dónde llega su Poder y cuáles son -realmente- las razones de Estado… y del Establecimiento.


Así la veo yo.

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septiembre 30, 2008

120. Esa Paz que Uribe nos quedará debiendo (I)

Con la verdad ni ofendo ni temo (José Gervasio Artigas)



ASÍ LA VEO YO


Por Juan Rubbini
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El Gobierno recela en estos días de las intenciones de Mancuso y compañía cuando ‘recogen el guante’, desde EEUU y las cárceles colombianas, determinados a enfrentar hasta las últimas consecuencias el desafío de dilucidar la Verdad del conflicto armado.

El Palacio de Nariño es consciente que ‘aniquiló’ el proceso de paz con las autodefensas ‘a la topa tolondra’, unilateralmente, montado calculadamente sobre la farisaica ola de estigmatización hacia los ex comandantes AUC, capitalizando esa moda veleidosa y frívola para su conveniencia política y no la construcción de paz.

El Gobierno hizo caso omiso de las advertencias de Mancuso, y de Carlos y Vicente Castaño, quienes no concebían que pudiese tener éxito el desarme de las autodefensas sin que fuese el primer paso en dirección de la sustitución de los cultivos ilícitos y diálogos de paz con Farc y Eln. Mientras las AUC concibieron su estrategia de paz a partir de la propia desmovilización e inserción en la competencia democrática, el Gobierno ha exhibido durante ya seis años que su política de paz es inexistente. Obcecado en dar de baja tirios y troyanos, y desmovilizar guerrillas y autodefensas sin negociación política. La ‘encuestitis’ del Gobierno le ha dado por prolongar el conflicto para capitalizarlo políticamente, no resolverlo en beneficio del País sino perpetuarlo a punta de negar su realidad, aprovecharlo más que acabarlo, desnaturalizarlo más que asumirlo como un casus belli ‘hijo de tanta puta politiquería’ como la que lo engendró hace décadas por locos desvaríos de clases dirigentes liberales y conservadoras, y tantos de sus hijos guerrilleros y paramilitares.

No solo Mancuso y los Castaño, toda la dirigencia de las autodefensas era consciente que el proceso de paz no sería un paseo triunfal. Castaño lo había advertido ya antes de romperse el Caguán cuando aseveraba que Serpa ganaría en 2002 porque era el candidato que menos objeciones provocaba en guerrillas, narcos y en el propio Establecimiento. Un candidato con tales ‘simpatizantes’ en las sombras lucía imbatible a los ojos de Castaño. Sin embargo, no ocultaba el ‘Pelao’, como lo llamaban sus más allegados, sus desconfianzas hacia Serpa y hacia Uribe, uno porque no iniciaría un proceso de paz con las autodefensas si previamente no se adelantaba un proceso con Farc y Eln; el otro, porque apropiado de un discurso que en su ‘antiguerrillerismo’ parecía calcado del de Castaño –aunque legalista y producto de su carrera política en la superficie y altas esferas- tomaría finalmente el rumbo de Samper cuando acosado por acusaciones de liviandad ante los narcos se convirtió en el ‘ángel exterminador del Cartel de Cali’.

Castaño presentía –y temía- en Uribe el principio del fin de las autodefensas, por las buenas o por las malas, precisamente porque los enemigos políticos de Uribe lo asociaban –con razón o sin razón, de buena o mala fe- con el paramilitarismo. Evitar que Uribe acabara con las autodefensas era lo mejor para su organización –entendía Castaño- por lo que inclinar la balanza de las preferencias electorales de sus bases sociales en 2002 hacia Horacio Serpa resultaba si no lo mejor para el País, seguramente lo más prudente para los intereses de los ‘paras’.

Quienes dentro de las autodefensas la pensaban de otro modo seguramente manifestaron sus opiniones divergentes y así lo hicieron saber a las bases sociales que los acompañaban en ese particular y tan colombiano ‘estado de facto’ que constituyeron en su momento de mayor auge las autodefensas, no manifestado como un ‘estado de facto unitario’ sino más bien como diseminados y autosuficientes ‘estados de facto regionales’ algunos más rurales que urbanos, otros con mayores componentes urbanos que rurales.

Algo que sí cabe destacar es que la propuesta de Uribe candidato lanzada a guerrillas y autodefensas respecto que unos y otros serían tenidos en cuenta dentro de un proceso de paz serio y con reglas claras con la sola condición inicial de declarar un cese unilateral de hostilidades no podía pasar desapercibida ni ser tomada a la ligera por las autodefensas, quienes venían bregando insistentemente desde 1998, en las postrimerías del gobierno Samper, por alcanzar un estatus de interlocutores del Estado con vistas a abrir un proceso de paz con los ‘paras’. El puntapié inicial de esta política de paz de las autodefensas está contenida en el exhaustivo texto del Acuerdo del Nudo del Paramillo firmado el 28 de julio de 1998 –hace más de diez años- entre otros por personajes como Lucho Garzón, Samuel Moreno, Augusto Ramírez Ocampo y Sabas Pretel de la Vega.

Si queremos ser rigurosos con la Verdad histórica no podemos seguir induciendo al error a los colombianos poniendo el hito del Pacto de Ralito –firmado en 2001- como el fundacional donde nació la preocupación de Mancuso, Castaño y los ‘paras’ por la Paz de Colombia, cuando ya de eso hay constancia documentada y con firmas notables que avalan este aserto a partir de 1998.
Nadie –ni siquiera el presidente Uribe ni tampoco Horacio Serpa o Andrés Pastrana, tampoco Ernesto Samper y César Gaviria- debieran albergar recelos sobre lo que Mancuso, Jorge ‘40’, ‘HH’ y otros sobrevivientes del tan irrespetado y aporreado Proceso de Paz, están declarando ante la Justicia de Colombia, de Estados Unidos –y eventualmente prontos a hacerlo ante la mismísima Corte Penal Internacional- asumiendo a plenitud, con hidalguía de buenos colombianos arrepentidos de sus errores, el compromiso histórico que han adquirido los ex comandantes AUC con la Verdad, la Reparación y las Esperanzas de Paz y Reconciliación del entero Pueblo de Colombia.

Más que hacerle eco a preocupaciones interesadas, o fantasear acerca de ‘mentirosos compulsivos’ y ‘espíritus vengativos’, ex presidentes, presidente y futuros candidatos a suceder a Uribe debieran ocuparse desde hoy mismo en tender puentes hacia los líderes desmovilizados, guerrilleros y autodefensas –no subrepticiamente, como amantes ocasionales y cobardes- sino de cara al sol y sin tapujos con el sano propósito de construir la Verdad que Colombia merece.

No es tiempo de hacer volar los últimos puentes que aún quedan en pie –ni de silenciar, matar o extraditar la Verdad- sino de asumirla enterita y sin beneficio de inventario. Y esto compromete no solo a Salvatore Mancuso y sus ´doce del patíbulo’ sino a todos los colombianos, absolutamente a todos.

Comencemos por respetar la Justicia y facilitarle la tarea.

Escuchemos atentamente lo que se vaya a decir y dejemos que sean los Jueces quienes juzguen, condenen o absuelvan.

No más Política para obstruir la Justicia, sino más Justicia para que la Política pueda finalmente construir la Paz.

Esa Paz que Uribe –todo así lo indica- nos quedará debiendo.

Así la veo yo.


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septiembre 11, 2008

119. Buena la propuesta de Íngrid a las FARC pero malo dejar por fuera las Autodefensas

El ‘renunciamiento’ de Uribe 2010 asegura larga vida al ‘uribismo’ del siglo XXI


ASÍ LA VEO YO


Por Juan Rubbini
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Cuando del ni enigmático del cascarón inicial, vamos desprendiendo la almendra del ¡NO! enérgico de Uribe a la candidatura 2010 la tensión se disuelve en alivio.

Se equivocan aquellos que piensan que sin Uribe Presidente el ‘uribismo’ desaparece. Esto no sucederá por varias razones pero una principal: Uribe seguirá siendo el Candidato Presidencial in pectore vitalicio para millones de ciudadanos que sienten como propios no solo la Seguridad Democrática sino también la Presidencia de Uribe y su legado histórico.

Ni superamos el conflicto armado ni ingresamos al post-uribismo. Inútil tejer hipótesis de post-conflicto inminente mientras se extiendan sobre Colombia las tenazas convergentes del ‘chavismo mesiánico’ y del narcotráfico boyante. Son esas pinzas –más que las propias FARC- las que aseguran en Colombia la vigencia política de Uribe y la continuidad del conflicto armado.

Para los partidarios de Uribe a partir de 2010 habrá una preocupación esencial más allá que el perfeccionamiento del tridente ideológico expresado en la fórmula “seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social”. La seguridad física de Uribe pasará a ser cuestión de Estado, patrimonio nacional. ¿Qué Presidente estará en condiciones de garantizar la seguridad física de Uribe a partir de 2010?

Sobre América Latina tienen puestos sus ojos como nunca antes en la Historia no solo los EU, sino Europa, Rusia, China y los Países Árabes. Y la guerra que intentarán evitar sobre sus propios territorios no tendrán empacho en desatarla en América Latina y África por sumar sus países a los carros beligerantes. Ni el narcotráfico, ni el chavismo, ni el propio ‘uribismo’ son productos ‘enteramente’ nacionales, ni las ‘bandas emergentes’ podrán ser por mucho tiempo más ruedas sueltas en Colombia. El mundo del siglo XXI es una realidad que se nos viene encima y las categorías de ‘marxistas’, revolucionarios, fascistas, guerrilleros y paramilitares, perderán todo el valor conceptual y testimonial que adquirieron durante el siglo XX.

Esta primera década del siglo XXI es todavía parte del fin del fin del siglo XX que subsistirá unos cuantos años más –una década o dos digamos- mientras la generación que nació tras el 11 de septiembre de 2001 –y hablando en ´colombiano’ tras el Caguán y Ralito- va llegando a las Universidades, el Establecimiento y la Política. Chávez y Uribe son partes del pasado y del presente, no del futuro que no les pertenece. Sus sucesores tal vez lo sean, los ‘chavistas sin Chávez’, los ‘uribistas sin Uribe.

Me considero un uribista post-Uribe presidente y me preparo para ello, y comprendo que haya chavistas incluso en Colombia que preferirán ser chavistas post-Chávez y se preparen desde ya. Si los pueblos de Colombia y Venezuela aceptan el reto del siglo XXI, y tanto Chávez como Uribe escogen ser partes del futuro de paz que América Latina exige para ingresar con plenos derechos a terciar en la solución de los problemas del mundo -no como apéndices de ninguna potencia sino como constructores del común espacio y destino- no tengo ningún prejuicio de abandonar mis prejuicios a los trastos de la Historia.

Pero mucho me temo que ni los ‘chavistas’ ni los ‘uribistas’ de hoy la estén viendo así, y en vez de buscar la síntesis ideológica que identifique la América Latina del siglo XXI prefieran agitar la dialéctica de tesis y antítesis con más ánimo de destruir la otra parte que de construir la síntesis que nuestros pueblos necesitan.

Me preocupa que Íngrid Betancourt proponga abrirle espacios políticos a las FARC y no esté propiciando lo mismo con las Autodefensas que las combatieron y, según el académico francés Daniel Pecaut –renombrado estudioso de la historia reciente de Colombia-, incluso las vencieron territorialmente y lograron su objetivo militar de quitarle el agua al pez.

Me preocupa que la frontera con Venezuela se vaya a convertir en el huevo de la serpiente del nuevo paramilitarismo en Colombia, y que florezca allí la nueva estrategia subversiva de las guerrillas como expresión ‘paramilitar’ del chavismo expansionista.

Me preocupa que quienes no abrieron sus bocas para defender la realidad del paramilitarismo y sus causas objetivas y subjetivas de existencia, crecimiento y desmovilización, estén hoy más preocupados en silenciar a Piedad Córdoba y estigmatizarla, que en abrir el diálogo sincero y polémico con ella donde cada quien tenga el valor que ella tiene de defender sus convicciones mientras del otro lado no solo las ocultan sino que las niegan y niegan, no solo tres veces como hizo Pedro con Jesús antes que cantara el gallo.

Me preocupa que ante los ojos despavoridos -llenos de vergüenza ajena por parte de la Corte Penal Internacional y del Juez Garzón- uribistas y antiuribistas se enfrasquen en tan nefasta trifulca de perros y gatos –dicho esto con el respeto y afecto que me merecen los perros y los gatos.

Frente a estas preocupaciones siento alivio cuando observo como Salvatore Mancuso insiste públicamente ante la Corte Suprema y la Fiscalía por mantener vivo el proceso de paz con las autodefensas, por seguir luchando incansablemente para que se efectivice la prometida y tan necesaria cooperación judicial entre Colombia y EU, y por recordarle a quienes fueron sus subordinados en la guerra que por nada del mundo retornen al campo de la ilegalidad ni se presten para quienes quieren convertirlos en la carne de cañón de las nuevas guerras que se están gestando entre quienes pretenden apropiarse no solo del destino de Colombia y Venezuela sino del destino de América Latina entera y de nuestra propia vida libre, digna y en paz, a la que también aspiramos ‘uribistas’ y ‘chavistas’ de buena fe, los que alguna vez simpatizamos con guerrillas y autodefensas también.

Así la veo yo.

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agosto 12, 2008

118. El Proceso de Paz con las Autodefensas está más vivo que nunca

Subsisten diferencias abismales entre la ´opinión pública’ y la ‘opinión publicada’



ASÍ LA VEO YO


Por Juan Rubbini
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17 de agosto: ¡Feliz Cumpleaños!, amigo Salvatore, que Dios te bendiga


Tres meses después de la extradición de los máximos líderes del proceso de paz con el Gobierno el proceso sigue vivo. Mal que les pese a sus muchos enemigos, a más tardar en 2014, Mancuso y los demás protagonistas de Ralito estarán en libertad, a paz y salvo con Justicia y Paz. A los EU también se les habrá cumplido o se les estará cumpliendo. No quedarán deudas con la Justicia y podremos regocijarnos que el primer proceso de paz en Colombia, enmarcado dentro de los estándares internacionales de la justicia transicional habrá llegado a buen puerto. La CPI no podrá sino bendecir que la Justicia haya operado y no exista impunidad. La ley de Justicia y Paz ya tiene la conformidad de la CPI, solo querrá verificar su aplicación.


En Colombia la historia de las negociaciones de paz se ha partido en dos: antes y después de las autodefensas. El precedente está sentado y no hace sino afirmarse día tras día, a pesar de las extradiciones. Por el lado de los Castaño y los Mancuso desde el primer día de su pedido de extradición, en 2002, se hizo público ante los EU que su decisión estaba tomada: primero completar el proceso de desmovilización y segundo cumplirle a la Justicia de los EU. Jamás se intentó utilizar el proceso de paz como un modo de eludir aquella Justicia, eso es público, los EU lo saben y lo valoran positivamente.


Subsisten dificultades logísticas y de comunicación pero ninguna de ellas es insalvable. Están en curso de subsanar los problemas de distancia y de esferas independientes de acción de la Justicia en cada país.


Los ex jefes de las autodefensas están comenzando a recuperar el tiempo perdido y con ello la credibilidad del entero proceso. El próximo primero de diciembre se cumplirán seis años de haber decretado el cese unilateral de hostilidades que marcó el primer hito del proceso de paz, luego vendrían los acuerdos de Ralito, en 2003 y los de Fátima, en 2004. En diciembre de ese año se produjo la desmovilización de Salvatore Mancuso, cuando aún no existía el marco jurídico de Justicia y Paz. Los anteriores fueron actos de fe en la Paz de Colombia que aún hoy se pretende ignorar en la ‘opinión publicada’ que recuerda los aniversarios de la Ley de Justicia y Paz, pero omite lo anterior en su afán estéril de reducir el proceso de paz con las autodefensas a un proceso judicial y de extradición.


Y digo estéril porque una cosa es la ‘opinión publicada’ y otra es la ‘opinión pública’. Una cosa son los columnistas y otra es la gente. Si por los columnistas fuese Uribe no tendría el 80 % de favorabilidad, ni estaría ad portas de su tercer mandato. Si no fuese por la gente el proceso de paz con las autodefensas no sería uno de los puntales que sostiene la popularidad de Uribe. Por eso –por la gente del común- el proceso de paz no ha muerto, ni los ex jefes de las autodefensas han sido ‘destruidos’ por el linchamiento mediático al que siguen expuestos. Porque la gente de carne y hueso sigue creyendo que no solo la Paz es posible sino también la Reconciliación. No solo con las FARC, también con las Autodefensas.


¿Qué dirán ‘esos’ columnistas cuando en 2014 los líderes del proceso de paz reciban –en libertad por penas cumplidas- el reconocimiento social a sus hechos de paz por parte de quienes han sabido perdonarles sus culpas y también aplaudir su decisión de desmovilizarse?


Porque algo es cierto: quienes han sido linchados mediáticamente gozan de buena salud y le están cumpliendo a la Justicia, no solo la de Colombia, también la de EU. Señores sicarios morales: ‘Los muertos que vos matáis gozan de buena salud’. No volverán jamás ni a las armas, ni al delito, pero no han perdido el uso de la razón, ni el don de la palabra.


Superadas también las inexperiencias en cuestiones de Justicia y Paz de los primeros dos años –que afectó a implicados, fiscales y abogados- hoy asistimos a versiones libres de los ‘paras’ que sorprenden y alientan a la opinión pública por la crudeza y claridad de las exposiciones, por la velocidad y el ritmo que sostienen. La verdad se está develando. Duele oír lo que se oye pero es necesario. Lastima pero es el primer paso hacia la sanación, no solo de las víctimas también de los victimarios.


La ‘opinión publicada’ ha recibido el shock y lo atribuye a querer evitar la extradición. Nada más inexacto y falaz. No hay autodefensa que, siguiendo el ejemplo de sus antiguos jefes, no quiera cumplirle a la Justicia de los EU. Si hay cuentas pendientes no solo hay que saldarlas sino que hay que brindar toda la colaboración que resulte necesaria para acabar con el flagelo de los cultivos ilícitos y las ‘zonas francas’ que disponen los delincuentes para elaborar, comercializar y exportar su producto.


Si queremos un País donde no exista conflicto armado, no se entenderían acuerdos de paz del Gobierno con los actores armados ilegales que no incluyeran la colaboración de éstos en el post-conflicto, ya desmovilizados, en la recuperación de sus antiguas zonas de influencia para los cultivos lícitos, para la reinstitucionalización del Estado en esas regiones.


Esa es la asignatura pendiente del proceso de paz con las autodefensas hacia la sociedad colombiana. Esa es la labor que urge poner a caminar, comenzando por los ex jefes ‘paras’ que no serán extraditados, por los desmovilizados que ya gozan de libertad, y más temprano que tarde por aquellos que hoy están respondiendo ante la Justicia de los EU pero que aspiran, a su regreso a la Patria, ponerse al servicio de los anhelos expresados multitudinariamente en las marchas de 2008, que no sabemos si fueron o no un plebiscito por el tercer mandato de Uribe, pero que no me cabe duda fueron la expresión más diáfana, más incontrovertible de que entre la ‘opinión pública’ y la ‘opinión publicada’ existe hoy en Colombia una enorme diferencia, una millonada de votos.


¿Será esta ‘impotencia mediática’ lo que mantiene tan ‘nerviosa’ a la ‘opinión publicada’ y tan firme y serena a la opinión pública?


Hacen bien las ya disueltas autodefensas en mantenerse en su línea de poner el pie en el acelerador y cumplirle a Justicia y Paz, al tiempo que le cumplen a los EU.


Llegará el día en el que la ‘opinión pública’ y la ‘opinión publicada’ comenzarán a converger. Pero será a partir de los hechos. Esos que tarde o temprano reconocerán a las autodefensas sus propias obras de verdad y reparación. ”Por los frutos los conoceréis”.


En facilitar esta convergencia debieran centrar sus esfuerzos mediáticos los ex jefes de las autodefensas, pensando que la hora de su libertad no está tan lejos y es bueno prepararse desde ya.


Apenas seis años separan 2008 desde el inicio de los diálogos de paz. Apenas seis años faltan para que 2014 los devuelva a todos a la libertad.


Estamos en la mitad. Falta medio vaso por completar. Pero medio vaso ya está lleno, a los tumbos, pero lleno.


Que nadie pretenda ahora escupir en el vaso o tumbarlo.


Así la veo yo.


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julio 29, 2008

117. ¿Qué tal suena ‘Juan Manuel + Íngrid’ por la Paz de Colombia?

Las negociaciones de paz ya no serán lo que fueron ni lo que pudieron haber sido


ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
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juanrubbini@hotmail.com




In memoriam del ‘paciente Job’, mi amigo Antonio López.

Me he prometido no seguir ‘peleando’ contra ciertas zonas oscuras de la naturaleza humana: allá Uribe ‘si el poder puede con él’ y lo mantiene preso de otra candidatura. No se lo deseo. Ojalá recuerde que 'en el pecado está el castigo’. Dios nos libre y sus buenos amigos lo libren a Uribe de creerse indispensable.



Suena reiterativo seguir advirtiendo sobre las tropelías del Gobierno contra el proceso de Ralito y cómo han logrado ‘entre tanto burócrata y mesiánico’ incubar los huevos de tremenda serpiente ‘emergente’. Los Castaño y los Mancuso se desgañitaron en la Mesa de Diálogo queriendo persuadir al Gobierno sobre las graves consecuencias que tendría una desmovilización ‘a topa y tolondra’, y una reinserción a la vida civil que hiciera la vista gorda sobre el impacto de los cultivos ilícitos en el nuevo curso que tomaría el viejo conflicto.



¿A qué horas el Gobierno tomó la equivocada decisión de marginar a los líderes de las autodefensas de su colaboración y compromiso declarado para poner al servicio de la seguridad democrática, y la gobernabilidad nacional sobre las regiones, su determinación de pacificar el País a partir de su liderazgo desarmado?



¿En qué despachos oficiales se cocinó que el rumbo del proceso de paz con las autodefensas debía naufragar en el mar de la judicialización, en el linchamiento mediático y la inevitable y fatídica extradición de los máximos gestores de la desmovilización?



Resulta inútil seguir insistiendo sobre la precariedad estatal en cuestiones de paz y la injusticia cometida con las autodefensas desmovilizadas. No me prestaré a convertirme en el triste cantor de amarguras sobre lo que pudo haber sido y no fue. Me limitaré a no seguir alimentando la falacia de que todo se resolverá con un tercer mandato presidencial de Uribe. Insistir con ‘+ Uribe’ en materias de paz y cultivos ilícitos multiplicará los huevos de la serpiente criminal realimentando con sangre fresca el conflicto terrorista ‘de nueva generación’.



No se trata solo de bandas emergentes del ‘fallido proceso de paz con las autodefensas’, sino que están ‘in crescendo’ las bandas emergentes del reciclado Eln y las bandas sobrevinientes tras la muerte de ‘Marulanda’, ‘Reyes’ y la incapacidad del virtual bicéfalo ‘Cano’-‘Jojoy’ de mantener cohesionada la hoy inexistente organización Farc.



Desmovilizar estas ‘bandas’ resultará quimera, si no se combinan a la política de seguridad democrática, políticas de erradicación de cultivos ilícitos y algo más ‘revolucionario’ y ‘amable’ que edulcorado ‘neoliberalismo social’. No sigamos delirando desde la izquierda con la ‘gran negociación final’ que ya no será con estas Farc maltrechas y desconcertadas, ni con este Eln rehén de su inopia. Tampoco incitemos desde la derecha con políticas de exterminio hacia los grupos armados ilegales.



Más bien ideémonos fórmulas para separar la ‘paja del trigo’ e invitar, desde el Estado y el cuerpo social, a los idealistas revolucionarios y contrarrevolucionarios -que no son pocos, entre los unos y los otros-, a retomar la confianza en los diálogos de paz. No serán ambiciosas negociaciones en el nivel nacional, sino aterrizadas búsquedas de acuerdos a partir de lo territorial, de lo regional, allí donde sea posible sumando a todos los actores armados ilegales. Teniendo en cuenta los intereses de las víctimas, la voz de los desplazados, la experiencia de los desmovilizados. Se trata más de dibujar el contorno, y confeccionar la solidez, de cada retazo, que de pretender hilar de una el gran tejido nacional.



Dicho está. No más críticas de mi parte a un Gobierno que nunca prometió la paz y se limitó a trocar las serpientes venenosas por una cantidad de huevos de serpiente tan peligrosos como nunca fueron ni los ‘Marulanda’, ni los Castaño. No más pedirle peras al olmo. Lo que natura non da Presidencia non presta. Más vale, de cara al post-2010 sembrar Paz desde hoy si queremos cosechar Paz algún día. Y hacerlo a punta de políticas, no solamente de oraciones. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.



Neutralizado Uribe, Hugo Chávez ha graduado a Juan Manuel Santos como su gran adversario continental, con lo cual –inevitablemente- lo ha convertido –para los colombianos- en el gran candidato presidencial en 2010. Si antes fue ‘Marulanda’ quien ‘escogía’ los presidentes –Pastrana y Uribe- ahora Chávez –el ‘Marulanda’ del siglo XXI- le abrió de par en par las puertas a Juan Manuel Santos. Sin la contundencia y ‘Piedad’ de Chávez, Colombia no sabría nunca –con tanta claridad- donde está el sucesor de Uribe. El destinado a emularlo pero también a superarlo.



Si hace unas semanas los ‘cuatro semifinalistas’ lucían de izquierda a derecha: Lucho, Íngrid, Juan Manuel y Germán, hoy cabe preguntarse ¿qué tan imbatible sería en las urnas la fórmula Santos-Betancourt? alejada por igual de la ‘socialbacanería’ como del 'furibismo referendario', de los tics e ideologismos de derecha e izquierda.



Me adelanto en la respuesta: Tan imbatible como Uribe en 2002 y 2006. ¡Y sin ‘votaciones atípicas’!



En tiempos de fiebres cegadoras –furibistas y antiuribistas- alivia el alma saber que nada condena a Colombia de por vida y que mal que les pese a los amargos y los derrotistas, el Universo entero –incluso Chávez, a su manera- conspira por una Colombia libre, democrática y en Paz.

Así la veo yo.


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julio 21, 2008

116. ¿Qué candidata/o a Presidente se le mide a los ‘cultivos ilícitos’?

Si Farc y Uribe dan su brazo a torcer, ambos ganan y Colombia también





ASÍ LA VEO YO


Por Juan Rubbini
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juanrubbini@hotmail.com



La apoteosis del 20 de julio anuncia que 2008 pasará a la Historia como el año de las grandes marchas contra el secuestro. El año de la muerte de ‘Reyes’ y ‘Marulanda’. El año del rescate de Íngrid. El año de la extradición de 14 integrantes de la mesa de paz con los paras. El gran año de la ‘seguridad democrática’, el gran año de Uribe. Estamos en julio, pero luce como diciembre por tantos hechos ‘históricos’ acumulados en apenas siete meses. Y solo Dios sabe cuántos más sucederán antes de finalizar el año.


Nadie se asombraría si ‘Cano’ muere, es apresado, se refugia en un país extranjero, o desaparece del mapa, antes de las próximas Navidades. Tampoco si el infortunado es ‘Jojoy’. Sorpresa habría si alguno de ellos se sienta a dialogar con Restrepo, Santos, o Álvaro Uribe. Esto último no solo abriría un gran crédito político a las FARC sino que cerraría definitivamente cualquier posibilidad de que Uribe sea candidato en 2010. Paradójicamente, el triunfo de Uribe, aceptado y reconocido por ‘Cano’ y ‘Jojoy’, obraría como certificado de supervivencia de las FARC y el único camino que permanece abierto para su resurrección política. Lograrían las FARC ahuyentar el ‘fantasma’ de otra reelección de Uribe y se sentarían a manteles con Raimundo y todo el mundo, no solo con Chávez, Correa y Ortega.


Yo sí creo que Uribe quiere retirarse de la Presidencia en 2010. Pero difícilmente lo hará si las FARC no dan el brazo a torcer y no aceptan negociar con este Gobierno el fin de la lucha armada. Para ‘cambiar la previsible historia’ de Uribe III las FARC deben decidirse por iniciar un proceso de paz. Para poner nocáut a las FARC como organización armada Uribe debe meditar seriamente sobre la necesidad histórica de ser con las Farc bastante más flexible y justo que lo inflexible e injusto que terminó siendo con las autodefensas. La gran ventaja de las FARC sobre las AUC en esta coyuntura no reeleccionista es que no negociarían con un presidente-candidato sino con un presidente-presidente.


El país tiene que reflexionar si el futuro post-conflicto, eventualmente sin Farc y sin AUC, sin Eln y sin Uribe, podrá consolidarse mientras subsistan 200.000 hectáreas de cultivos ilícitos, laboratorios, campamentos ilegales y rutas despejadas para el narcotráfico.


Porque farianos y elenos desmovilizados y reincorporados a la vida civil, jugando libremente en la legalidad democrática, así como ex paras redimidos tras el via crucis de Justicia y Paz, serán confiables y probados embajadores de la democracia en los reductos más recalcitrantes de la lucha armada de izquierda y derecha, y su presencia legitimadora del Estado y las instituciones, obrará de anticuerpo disuasivo ante cualquier atisbo de rearme ilegal.


Pero ¿quién quita que los recursos del narcotráfico alimenten en el futuro terrorismos más infames que los ‘libros negros de la guerra insurgente, contrainsurgente y de autodefensa’ que hemos padecido?


Resulta ingenuo pensar que tras desmovilizarse ‘guerrillos’ y ‘paras’ podremos coexistir con los cultivos ilícitos sin incubar nuevas guerras fratricidas, atrocidades y víctimas. No cantemos victoria, ni celebremos ‘fines del fin’ tan improcedentes como peligrosos.


Si no se adelantan procesos de paz serios y responsables, de principio a fin –no parodias y simulacros, abortados como Caguán y Ralito- el mentiroso final de un conflicto solo significará el parto de nuevas desgracias.


Para ello, todos los extraditados del conflicto armado deberán ser regresados a Colombia, no solo para completar sus procesos jurídicos, honrar la verdad y reparar a las víctimas, sino para asumir responsabilidades políticas y tareas de sanación social, rigurosamente verificadas durante el proceso de reinserción, legitimando su desmovilización con hechos de reconciliación.


La paz, la reconciliación, el arrepentimiento y el perdón son grandes desafíos pendientes. Si tras la desmovilización de 31.000 autodefensas, iniciamos en los próximos meses la desmovilización de Farc y Eln, al tiempo que logramos que Uribe se baje de la re-reelección en 2010, el Bicentenario nos llegará con los mejores augurios. No solo habremos afirmado la seguridad democrática sino que estaremos en condiciones inmejorables para dar la gran batalla por el fin de los cultivos ilícitos.


Tenemos 200.000 hectáreas de territorio nacional por recuperar y esa debe ser la gran bandera convocante para escoger el próximo Congreso y el próximo Presidente: ¡No más cultivos ilícitos!


En el ‘Guantánamo’ de 200.000 hectáreas de territorio patrio sustraído por los ‘mercados internacionales’ a la soberanía nacional yacen presos y encadenados los sueños de paz de Colombia.


Guerrilleros y autodefensas –productos de la ‘guerra fría’ entre dos imperios y dos estrategias de dominación mundial, EU y Unión Soviética- han sido hermanos trágicamente enfrentados, por ideologías deshumanizadas, por intereses ajenos, por geopolíticas ambientadas por ‘CIAs’ y ‘KGBs’, instrumentados por titiriteros poderosos e impunes que jamás darán la cara, dirán ninguna verdad, ni se dolerán por ninguna víctima en ningún lugar del mundo.


Por esto y muchas cosas más, haber extraditado a ‘Trinidad’ y a Mancuso, por nombrar dos y solo dos referentes y símbolos de la tragedia nacional, no solo es una desgracia para la Paz que urge revertir sino un tremendo error político que debe salpicar la conciencia no solo de Uribe, de Bush también.


Así la veo yo.


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julio 14, 2008

115. Los Acuerdos de Ralito deben ser refrendados y enriquecidos


Urge pedir la extradición a Colombia de todos los ‘extraditados del conflicto’


ASÍ LA VEO YO



Hoy se celebra un lustro de la firma del Acuerdo de Santa Fe de Ralito. Si las autodefensas fuesen iconos de la izquierda, abundarían actos conmemorativos y discursos encendidos ‘urbi et orbi’ exigiendo a Uribe y EEUU el regreso inmediato a Colombia de Salvatore Mancuso, ‘Jorge 40’, ‘don Berna’, ‘Macaco’ y todos los extraditados del conflicto armado, incluyendo ‘Sonia’ y ‘Simón Trinidad’. ¡Pero no!, cuando se piden medidas de confianza, diálogos de paz, facilitación internacional, solo se piensa en guerrillas. Como unos asesinan por altruismo y los otros por enriquecerse… Afirmación falaz, cuando unos siguen delinquiendo, y los otros, motu propio, entregaron armas, se desmovilizaron y padecieron los ‘conejos’ del Gobierno: la cárcel, los tribunales, y hasta la extradición.

Las autodefensas cometieron errores en el proceso de negociación, pero fatal fue confiar ciegamente en el Gobierno, incluso cuando fue evidente que no estaban negociando con un presidente sino con un candidato. Lo que era el pacto de paz con un estadista, acabó siendo promesero acto de campaña. Así murió prematuramente lo que debió ser modelo de negociación ejemplar. Salió del cubilete un conejo descomunal del que el Gobierno haría mal en enorgullecerse. No ha sido mérito sino pésimo antecedente para la paz, esquiva asignatura pendiente. Uribe no tiene pudor en abrazarse con Chávez, tras hechos insultantes y graves, como si Caín y Abel pudieran amigarse. Pero ¡nanay cucas! visitar a Mancuso y otros protagonistas de la paz de Ralito para comenzar a hilar su regreso a Colombia una vez satisfecho el interés justiciero de Estados Unidos.

La gran diferencia entre los supérstites de las Farc y las ‘bandas emergentes’, es que unos exhiben a ‘Cano’ y su aureola barbada de intelectual de izquierda, mientras los ‘emergentes’ eluden declararse actores políticos. ‘Jojoyes’ hay entre ambos y a los ‘patrulleros’ nadie podría distinguirlos, a no ser porque los guerriyos son víctimas de la disciplina comunista, mientras los ‘paracos’ son más relajados. Los primeros son educados para someterse al Estado revolucionario, mientras que los otros son ‘libre iniciativa privada’ ciento por ciento.

Si se les cae ‘Cano’ a las Farc, y entre sus contrincantes reencarna Castaño, si las ‘bandas emergentes’ sorprenden con algún comunicado ‘estilo Rodrigo doble cero’ quisiera ver a más de un columnista –y a Chávez y Piedad- rascarse los sesos y sacudirse el discurso antiimperialista preguntando cuándo se les creció el enano de las ‘bandas emergentes’, donde distinguir entre izquierda y derecha será más complejo y difícil que aprenderse el Corán en versión japonesa.

No digo que esto pudo haberse evitado del todo de haberse conducido el Proceso de Ralito con la prudencia que hace verdaderos sabios, pero es hora de razones sencillas –sentido común- y dejarle a la Vieja Europa las razones de Estado, cuando la impericia –no digo la mala fe- de Uribe en procesos de paz ha quedado en Ralito tan al desnudo como Yidis en Soho.

El 7 de agosto quedarán dos años de Uribe presidente para recuperar el tiempo perdido tras la desmovilización de los paras. Los combatientes muertos y extraditados están siendo reemplazados y el dinero del narcotráfico sigue fluyendo a raudales, no solo para financiar la guerra, sino también para aceitar la economía de las grandes ciudades, ávidas de nutrirse con los dineros de la coca para financiar sus ‘éxtasis de consumo’ a la moda.

Si Uribe se decide puede comenzar la ‘construcción de paz’ allí donde la dejó en obra negra abandonada. ‘Rebobinando’ los diálogos será sencillo caer en cuenta que Mancuso y ‘Cuarenta’, ‘Berna’ y ‘Macaco’, son piezas insustituibles para ‘refundar el Estado’, y fortalecer la democracia, en las regiones más golpeadas por la ‘anarquía subsistente y emergente’. Con ellos y los que están aquí, más los desmovilizados guerrilleros que suman miles, la posibilidad de construir asociadamente la paz está intacta, comenzando por el desmonte inmediato de los cultivos ilícitos.

Está en manos de Uribe comenzar por donde es: reclamar en extradición desde los Estados Unidos a guerrilleros y autodefensas, y ejecutar los mismos acuerdos de cooperación judicial previstos, no en sentido EEUU-Colombia, sino inversamente en sentido Colombia-EEUU.

A los actores del conflicto armado los requerimos en Colombia, trabajando por la Paz y la Democracia, presos hasta el último día de sus condenas de Justicia y Paz, pero no pudriéndose en cárceles extranjeras sino sembrando semillas de convivencia y reconciliación entre nosotros.

Si el Estado no puede garantizar esto y el INPEC se lava las manos, ¿de cuál seguridad democrática estamos hablando?

Así la veo yo.

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