febrero 14, 2008

103. Las Autodefensas en busca del tiempo perdido

Urge hallar las coordenadas de la solución política negociada




No más guerra


Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com
juanrubbini@hotmail.com



Nadie convencerá a las Farc de abandonar su lucha revolucionaria. Querrán incorporarse al proceso político solo si obtienen cuotas de poder. No están dispuestas a entregar armas ni lo estarán nunca. Si esto lo tenemos claro, negociar políticamente con las Farc nunca será fácil pero siempre será posible.

Colombia no es una democracia ejemplar y consolidada revestida de equidad. Puede elogiarse su formalismo institucional pero no su brecha social, su anémico ejercicio de los derechos y garantías ciudadanos. A la hora de buscar mediación internacional, exhibe impúdica su vulnerable legitimidad frente a las críticas.

Por más insistencia de Uribe, nunca perderán las Farc del todo en EEUU o en Europa, y menos en Hispanoamérica, su aureola romántica, su marca de legitimidad guerrillera que ni siquiera sus más condenables actos terroristas han logrado eliminar.

Así como no lograrán las autodefensas sacudirse del todo el fardo de su militancia antiguerrillera y les resultará más difícil que a las Farc obtener comprensión y benevolencia internacional por más demostraciones de arrepentimiento y rectificación que evidencien.

Esto tiene razones, más allá de la propaganda y las ideologías, las acciones y el discurso. La realidad de Colombia es impresentable a los ojos del mundo. Quien enfrente este Estado recibe condescendencia por el ‘altruismo’ de hacerlo, mientras quien combate a quienes lo atacan, será visto como socialmente insensible y egoísta.

El 11 S 2001 generó que, durante casi siete años, se produjese en buena parte del mundo la asimilación de guerrilla con terrorismo, asociación mental impensable antes, y que catapultó a Uribe en 2002.

Pero cuidado, que en 2010 podría el péndulo regresar a la situación tradicional, es decir, aquella que identifica a los guerrilleros con los rebeldes, a éstos con los ‘partidarios de la justicia social’ y por el otro lado a Uribe y su gobierno con el ‘terrorismo de Estado’, y al Estado colombiano como el causante y responsable de la existencia y persistencia del conflicto armado. Que una cosa son los republicanos en el poder en EEUU y otra los demócratas. Que una cosa es Bush y otra Hillary, u Obama. Ni con McCain sería lo mismo.

Colombia está hoy más pendiente de la re-reelección de Uribe, que de proponer soluciones políticas al conflicto armado. Grave si se pretende a Uribe III, no como ‘conductor de la negociación política’ con los grupos armados ilegales sino para endiosar la ‘seguridad democrática’ como protectora de los cruzados de la guerra.

José Obdulio Gaviria manifestó que Colombia padece ocho conflictos armados, y no exactamente ‘un conflicto interno armado’. La precisión que hace el asesor presidencial abrirá otra discusión –más de especialistas- pero sintoniza al Gobierno, en esta materia, con los hombres y mujeres de a pie.

Reconocida por el Gobierno la existencia de los conflictos armados urge promover el diálogo en vez de los fusiles, la negociación política por encima del aniquilamiento, el acuerdo nacional sobre los desacuerdos politiqueros, el respeto a la vida por encima del culto a la muerte.

Las autodefensas desmovilizadas anunciaron que marchan ‘políticamente’ desde el 4F en busca del tiempo perdido, en pos de hallar las coordenadas de la solución política negociada del conflicto armado.

Porque todos los victimarios lastiman, porque todas las víctimas duelen.

Porque hay un tiempo de siembra, y habrá otro de cosecha.

Así la veo yo.

Los 103 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por Así la veo yo, Esencias y Matices, Chamuyo, SÍ-SE-PUEDE, Punto y Aparte, y No más guerra están a disposición del lector en


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febrero 06, 2008

102. Las Autodefensas marcharon por la Paz

NO MÁS GUERRA
NO a la guerra SÍ al Gran Acuerdo Nacional

Por Juan Rubbini
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juanrubbini@hotmail.com



La gran marcha del 4 de febrero es bien en sí mismo pero no suficiente.


Urge clarificar y tomar decisiones. Sobra la retórica sofista.

Me gusta la claridad de Petro. Y que Chávez y Piedad tomen riesgos y sean francos. Me gustó Mancuso apoyando marchar y que los ex comandantes desmovilizados AUC y FARC en prisión también lo hicieran.

No puede invocarse la paz y pretender que no hay guerra. Ni querer la paz sin producir actos de paz. Menos aún invocarla y no estar dispuestos a hacer concesiones.

Las partes de la guerra no son únicamente el Estado y las Farc. Está el Eln, estuvieron las AUC y siguen activos disidentes paras. Los actores armados no operan encapsulados, sino ligados a la sociedad, la política y la economía por imbricadas redes que vuelven la guerra un sistema de vida.

¿Qué gana Colombia estigmatizando la ‘parapolítica’ como cuestión de malos e ilegales? Judicializar los crímenes es necesario pero analizar los problemas y escalar la búsqueda de soluciones es imprescindible.

En las guerras irregulares las proporciones de estrategia política y hechos militares son de 10 a 1 según analistas. ¿Cómo participar de la guerra sin priorizar la política sobre los combates?

Frente al conflicto armado urge tipificar los actores, aliados y bases sociales, definirlos, analizar sus procederes en el contexto de razones y metas. Podemos calificarlos de terroristas, de bandidos, de criminales de estado, de revolucionarios, de fascistas, pero la cuestión central sigue siendo de sustantivos no de adjetivos.

No me gustan las Farc pero si quiero acabar la guerra tengo que encontrar el modo de negociar con ellas. No me gusta el Estado y creo necesario refundarlo pero sin propiciar condiciones para negociar con él cualquier invocación a la paz es vil mentira.

Las Farc exigen despejar Pradera y Florida. Como primer paso para lograr el acuerdo humanitario. Si la marcha del 4 de febrero no sirve para que la fortaleza de la sociedad apuntale la política de seguridad democrática y haga posible el encuentro del Gobierno y las Farc en Pradera y Florida ¿para qué habrá servido la marcha en dirección de abrir caminos de paz?

Se considera que ceder un milímetro ante el adversario es debilidad. Craso error. Ceder en lo procedimental para avanzar en lo sustancial es privilegio del fuerte no del débil. Y aquí lo sustancial no es siquiera el acuerdo humanitario, lo sustancial es la construcción de paz.

Se equivoca el Gobierno si ve la marcha del 4 de febrero como un cheque en blanco para continuar la guerra. El clamor de Colombia es alcanzar la paz.

La paz no es la sumisión, pero sí conlleva concesiones a la otra parte, y ambas partes han sido urgidas a ello.

No me gustan Chávez, ni Piedad, menos las Farc; tampoco quiero nuevos ejércitos de autodefensa. Sin embargo, tienen parte de razón, y merecen ser escuchados.

Creo en el derecho de los colombianos de recibir sin cortapisas la voz directa de los actores del conflicto armado, legales e ilegales, desmovilizados o no, a partir del hecho irrefutable que la paz no será fruto de la imposición de ningún actor sobre el otro, sino de la negociación sin exclusiones, cara a cara con la sociedad, sin más demoras ni pereques.

Así la veo yo.

Los 102 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- conformada por Así la veo yo, Esencias y Matices, Chamuyo, SÍ-SE-PUEDE, Punto y Aparte, y No más guerra están a disposición del lector en


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